miércoles, marzo 30, 2016

El joven Serrat a pie



El joven Serrat a pie

Hay ocasiones en que un artista se hace uno con el pálpito popular. Joan Manuel Serrat tomó el camino de su canto, hace medio siglo, al tiempo que dejaba España de cantar la misma siniestra canción

MIGUEL ÁNGEL ORTEGA LUCAS
30 DE MARZO DE 2016

Terminaba de llover plomo sobre la vieja Europa. Escampaba la ceniza nuclear, tras la tormenta, sobre las islas del sol naciente. Llovía, no había dejado de llover, en silencio, sobre las ruinas españolas, sobre una España que moría y otra España que bostezaba; y un niño de dos años, agarrado a los visillos, desde un balcón veía llover sobre su calle

¿Qué veía pasar, ese crío, por aquella calle oscura y estrecha de 1945, de 1946? “Apenas había coches –contaba Margarita Rivière–, el basurero tocaba una trompeta, el trapero recogía las sobras de la sobras de las sobras, y al anochecer el farolero pasaba, con un largo palo incandescente, a encender el gas de las mortecinas luces nocturnas. Los borrachos, los artistas y los extravagantes que circulaban fuera de horas resultaban sospechosos”. 

Más de una vez vería pasar, ese niño, a algún alma errante y sombría, “sospechosa” en aquel entorno y sin embargo remotamente familiar, preguntándose conmovido, quizás, adónde iría ese solitario, a pie. Adónde iría aquel hombre a deshoras, tan fuera de su casa, tan lejos. 

Joan Manuel Serrat es ese joven forajido cuyo rostro no vemos de la calle del Poeta Cabanyes, en un anochecer azul de invierno; Joan Manuel Serrat es también el niño que mira desde el balcón, atónito, el reflejo seguro de una profecía. 


JOAN MANUEL SERRAT ES TAMBIÉN EL NIÑO QUE MIRA DESDE EL BALCÓN, ATÓNITO, EL REFLEJO SEGURO DE UNA PROFECÍA

“Yo soy de donde comen mis hijos”, le dijo su madre, muy poco después, cuando, distraído del balcón, el pequeño Juan le preguntó de dónde eraella. Porque había que ser de algún sitio, y su madre no había nacido, como él, en el Poble Sec, su barrio popular de Barcelona, sino en Aragón. Su madre, Ángeles, era de donde comían sus hijos,después de haber dejado su tierra natal, a pie, acompañando de veinteañera a una bandada de niños que huía de los bombardeos de la Guerra Civil; después de casarse con el lampista barcelonés Josep Serrat (exhabitante de un campo de concentración), y de haber perdido a 32 miembros de su familia –treinta y dos– en los caminos y las fosas comunes de su pueblo blanco, Belchite. 

Es decir, que su madre también había encontrado un lugar al dejar su casa, siguiendo el camino del pueblo hebreo. 

“En casa llegaron a vivir 14 o 15 personas a la vez, y hablo de 50 metros cuadrados”, contaba Serrat décadas después a Rivière para su libro sobre él. “Se dormía en todas partes. Era cojonudo tener tanta gente alrededor, lo único que hacíamos era reír. ¿De qué reíamos tanto? No lo sé. Es que se ríe el corazón y se tiene salud. Se ríe y basta” (quizás porque la risa también es una forma de rebelión). “Sé que fui muy feliz”.

Su padre cobraba 53 pesetas de sueldo base en la Catalana del Gas. Su madre cosía en casa para redondear la cifra. Eran cuatro hijos: Joan Manuel, su hermano mayor, y dos sobrinas de su madre, huérfanas de guerra. Veinte años después, cuando su ciudad y su país conocieran su calle a través de una canción así llamada en catalán (El meu carrer), una de sus vecinas, la señora Antonia, le reprocharía haberla descrito como estrecha y oscura: “Y sí es estrecha y oscura”, contaba Serrat a Soler Serrano en su legendario programa A fondo, en 1977. “Lo que pasa es que en las estrecheces y las oscuridades uno puede encontrar la suficiente ternura para sentirse bien, y para darse cuenta de que la mayoría de las cosas que a uno le siguen sirviendo las aprendió allí”. 


¿QUÉ MIRABA, AQUEL NIÑO, AQUEL MUCHACHO DEL BALCÓN; CON QUÉ SOÑABA? BARQUITOS DE PAPEL BAJO LA LLUVIA. NIÑAS EN BICICLETA POR LAS CALLES NUEVAS DE ABRIL

¿Qué miraba, aquel niño, aquel muchacho del balcón; con qué soñaba? Barquitos de papel bajo la lluvia. Niñas en bicicleta por las calles nuevas de abril. Y quizás un nómada, un titiritero, un juglar del camino que era él, yéndose a pie, soñando ya con irse a pie, diciendo adiós a la puerta que se cierra / y no hemos querido cerrar. 

Soñando con irse a pie, Serrat, cada vez más alto, más adolescente, igual que soñaba España, en esos mismos anocheceres, con huir de sí misma, harta ya de estar harta de la misma canción. 

La canción del camino

Hay raras, milagrosas ocasiones en la historia, en que un artista se hace uno, de manera orgánica, con el pálpito popular. Serrat se presentó, con veintiún años, en el programa que Salvador Escamilla tenía en Radio Barcelona, y que ya servía como disparadero de la llamada nova cançó catalana. Era “enero o febrero del 65”, recordaba el locutor. “El programa era en directo y con público. Tuvo un enorme aplauso. Le propuse venir a cantar tres veces a la semana, cosa que hizo durante dos años. Es alguien realmente tocado por el ala de un ángel, y no es ninguna frase”. 

Se da en Serrat, desde el principio, una suerte de piedra filosofal en que cristaliza tanto el homenaje a toda una generación silenciada durante décadas como el saludo a otra generación, la suya, la de los hijos del silencio, a la que debía tocar romperlo. La ofrenda, el reconocimiento a sus mayores; pero también, y sobre todo, la despedida juvenil, el partir sin decir adiós, serena la mirada, firme al voz, porque el camino y lo que se adivina más allá de las primeras luces del amanecer no puede esperar, sea lo que sea, pase lo que pase, lleve adonde lleve. 


SE DA EN SERRAT, DESDE EL PRINCIPIO, UNA SUERTE DE PIEDRA FILOSOFAL EN QUE CRISTALIZA TANTO EL HOMENAJE A TODA UNA GENERACIÓN SILENCIADA DURANTE DÉCADAS COMO EL SALUDO A OTRA GENERACIÓN, LA SUYA, LA DE LOS HIJOS DEL SILENCIO, A LA QUE DEBÍA TOCAR ROMPERLO

El camino, siempre el camino en Serrat, en el primer Serrat, en el Serrat primordial. ¿Cuántas veces se nombra elcamino en sus canciones? El muchacho dejó su brillante trayectoria académica como perito agrícola, y luego como biólogo, para convertirse en uno de esos personajes de fortuna que con tanto recelo (miedo, más bien) se habrían mirado siempre desde su calle: ésos que las familias presentaban “al niño proletario como la excepción no deseable”, según observaba Manuel Vázquez Montalbán. “Serrat glorifica” ese arquetipo en su obra. Y él mismo será la encarnación de sus mayores posibilidades. 

El camino, el camino polvoriento de la miseria por donde anduvieron todos los marginales, todos los pícaros, todos los pobres de solemnidad, o los quijotes solemnes. El camino de Lázaro de Tormes, que es el mismo camino que debió de tomar don Antonio Machado junto con millares de españoles al exilio, que debió de tomar su madre, Ángeles, exiliada interior. Ese anhelo serratiano por la huida y el camino constituye su rito iniciático de juventud (así: el trovador que cantó para reyes y ahora va de pueblo en pueblo; el titiritero; el amante que fantasea con el día en que se vaya; el amante que debe dejar los montes y venir al mar para el reencuentro), y también el camino doble y simbólico de España: es España hacia el destierro, pero también España buscándose a sí misma. 

El jovencísimo Serrat observa, siente y asimila la atmósfera con un instinto que le convertirá en el gran cronista popular de las postrimerías de la dictadura: “Introdujo la sentimentalidad cotidiana”, escribía V. Montalbán. Quizás tal término suene muy blandito, pero no se ha hablado lo suficiente de la sutilísima transgresión que suponían algunos temas de Serrat; más transgresores, precisamente, por nada obvios (la canción protesta oficial andaba, según V. M., ocupada en “grandes abstracciones” como “la Verdad, la Libertad, la Humanidad”). 

Hay una ternura amalgamada con veracidad insobornable, a la hora de llamar a las cosas por su nombre, heredera directa de esa tradición: la mare Lola obligada a hacer muchos números, tener memoria para llegar a fin de mes podría perfectamente comparecer en el mismo Blas de Otero que escribiera sobre Laura (paloma amedrentada, / hija del campo, qué existencia ésta, / dices, con el hijo a cuestas / desde tus veinte años…). 

La tieta; la muchacha que se va lejos de casa; la señora de la que uno se disculpa, cortésmente canalla, por fugarse con su hija, son una transgresión, consistente en atreverse a abordar sin complejos esa épica de lo cotidiano nada presente en el consultorio radiofónico de Elena Francis (la verdaderaeducación sentimental popular de entonces). Si hablar de una tía soltera en la España franquista no era compromiso, ¿qué lo era, entonces? Serrat retrata, y al retratar hace ver, enciende luces, llama la atención sobre lo diariamente olvidado de la intrahistoria. 

Este muchacho cantaba sobre lo que veía y le emocionaba en las penas y anhelos de la gente de su calle y su camino, quizás dándose cuenta de que también es el camino más corto para resultar universal. 

Nacer en el Mediterráneo


AL JOVEN SERRAT SE LE RECLAMA EN 1968 PARA QUE REPRESENTE A ESPAÑA EN EL FESTIVAL DE EUROVISIÓN, INTERPRETANDO UN TEMA COMPUESTO POR EL DÚO DINÁMICO TITULADO LALALÁ. Y ACEPTA

Al joven Serrat se le reclama en 1968 para que represente a España en el festival de Eurovisión, interpretando un tema compuesto por el Dúo Dinámico titulado Lalalá. Y acepta. Pero el 5 de abril aclara en La Vanguardia que había tomado “en conciencia” la decisión de no cantar si no era también en catalán; que no pretende “dar sentido político” a esa decisión porque “nunca he creído que representar a TVE en uno de los idiomas de España constituyese un acto político”.

¿Se arrepintió de haber dicho que sí? Está claro que acudir a Eurovisión en aquella época suponía un impulso único a su carrera, pero, ¿de verdad no tenía sentido político representar a aquella España (o a su televisión: lo mismo era) internacionalmente? ¿Hizo oídos a quienes ya le venían descalificando desde Cataluña, acusándole de “traicionarse” comercialmente? 

Las críticas arreciaron. A finales de ese año declaraba: “Si yo hubiera calculado todo, no habría renunciado con diez o quince días de anticipación; me hubiera presentado al festival cantando en catalán, o al atacar la orquesta hubiera dicho que me negaba a cantar. Pero no me perece honesto, y artísticamente no me interesa este tipo de promoción”.

No le salió gratis. Hubo incluso “autos de fe” con sus discos: en Reus los quemaron una vez, en la calle. Y en algunas emisoras les ponían y quitaban papel celo, para dejarlos inaudibles. Por el otro flanco, “estuve vetado en TVE hasta el 74. Todo esto me animó a irme”. 

Así descubrió Latinoamérica, donde el fervor sería mutuo. Pero el problema no iba a acabar tan rápido: “Lo que se revela imposible”, escribía Margarita Rivière, “es que esa naturalidad idiomática serratiana no incomode a los intolerantes de uno y otro lado del Ebro. Y hay unos cuantos que van a encontrar en esto un pretexto más para alimentar un falso problema lingüístico” (un problema, falso o no, que lleva retroalimentando paralelos negocios desde hace décadas).

“¿Tú de dónde eres, mamá?”. “De donde comen mis hijos”. Y tú, Joan Manuel, ¿de dónde eres? Ya nos lo ha respondido mil veces, de mil distintas formas: de su gente, de su canto, pero sobre todo de un camino interminable que se llama vida y que no entiende de fronteras hijas del miedo. La frontera sólo limita; el camino ensancha, infinitamente crece. Por eso no nació siquiera en su calle estrecha y oscura: nació en el Mediterráneo. (Y qué es Mediterráneo, sino una moderna canción del pirataque agita la bandera única del vivir, del vivir hasta las últimas consecuencias en la aventura.)

Seguiría su camino, aquel Serrat de veinte años, ensanchándolo en toda la América que le escucha indistintamente en castellano y catalán. México sería su hogar provisorio durante los 11 meses, entre 1975 y 1976, en que no pudo volver a España debido a su repulsa pública de los últimos fusilamientos del franquismo. Nunca sería el mismo tras aquel año de exilio, de desgarro. 

Sólo su descomunal trabajo de aquella primera década vale para emparentarle en ascendente cultural con Jacques Brel, con Edith Piaf, con Carlos Gardel, con Bob Dylan. Conviene no olvidarlo, en un país tan frecuentemente ingrato como el nuestro. En un momento tan nuevo pero tan repetido del camino de nuestro país como viene siendo éste. 



http://ctxt.es/es/20160330/Culturas/5071/Joan-Manuel-Serrat-Vazquez-Montalban-Artes-y-letras-Columnas-Gentes-de-mal-vivir.htm#.VvxFtjRaRf-.twitter.

Serrat recogió el Demófilo por la marcha «La Saeta»



Serrat recogió el Demófilo por la marcha «La Saeta»

Por MANUEL JESÚS RODRÍGUEZ RECHI, 30 de marzo de 2016 23:22 h.
Casi un año después de conocerse los premios Demófilo de la Semana Santa de 2015, la Fundación Machado ha hecho entrega de estos galardones en su XXVVIII edición, que reconocen las trayectorias, dedicación y obras de arte que han podido mostrarse en la fiesta principal de Sevilla.

Lo han hecho en un acto celebrado este miércoles 30 de marzo, en la terraza gourmet de El Corte Inglés. Fernando Salazar y Ángel Bajuelo, recibieron el premio a una larga trayectoria en la fotografía. Al taller de bordados de Santa Clara, a la obra permanente por la confección de la nueva túnica del Señor de la Sentencia. También hubo un premio especial para la hermandad del Silencio tras aguantar las avalanchas producidas en la Madrugada de 2015.

A la familia Villanueva, obra de arte efímera. Por mantener el estilo clásico de las chicotás y dar personalidad a los pasos. Manuel Villanueva, nos indicaba que «recoger este premio es algo grande que nos han dado gracias a muchas personas, a nuestros antecesores como mi padre y a nuestras cuadrillas de costaleros. No nos creemos nadie más ni por recibir este premio ni porque tantas hermandades confíen en nosotros, pero sí es una gran satisfacción para todos nosotros».

Por último, el más esperado, el premio extraordinario otorgado a Joan Manuel Serrat, autor de La Saeta. Le puso música a un poema de Machado, adaptado a la procesional tras su creación. «Mi relación con Sevilla es satisfactoria. Me alegra que Antonio Machado sea una excusa para volver. La primera vez que escuché la marcha me emocioné. La satisfacción superó a pedir derechos de autor, algo que nunca hice, indicó el cantante y compositor. Por otro lado, el galardón lo dedicó a los refugiados del mundo que huyen de la guerra para buscar un lugar donde vivir. Antonio Machado también fue un refugiado».

Acto

El periodista, Francisco José López de Paz fue el encargado de la presentación que contó con la intervención de Manuel Cepero Molina, presidente de la Fundación Machado, el director de El Corte Inglés, Ángel Aguado y la consejera de cultura de Junta de Andalucía, Rosa Aguilar.

Emotivo acto que se cerró con una actuación musical con las guitarras de Pedro María Peña Dorante, José María de Lepe y el cantautor, Casto Márquez que recordaron los poemas de Miguel Hernández.

Premios Demófilo

Este galardón cumple la edición número XXVIII. La Fundación Machado trata de realzar el valor del arte en la Semana Santa de Sevilla. Estos premios son designados por un jurado formado por Manuel Cepero Molina como presidente de la Fundación, José María Ruiz Romero como secretario, Marta Carrasco Benítez, Rafael Aguilar Cazorla, Javier Criado Fernández, Julio Cuesta Domínguez, Francisco José López de Paz y José Rodríguez de la Borbolla.




GENTES DE MAL VIVIR El joven Serrat a pie

GENTES DE MAL VIVIR

El joven Serrat a pie

Hay ocasiones en que un artista se hace uno con el pálpito popular. Joan Manuel Serrat tomó el camino de su canto, hace medio siglo, al tiempo que dejaba España de cantar la misma siniestra canción

Miguel Ángel Ortega Lucas 30/03/2016

Foto Joan Manuel Serrat, durante una actuación en los años 70.

Terminaba de llover plomo sobre la vieja Europa. Escampaba la ceniza nuclear, tras la tormenta, sobre las islas del sol naciente. Llovía, no había dejado de llover, en silencio, sobre las ruinas españolas, sobre una España que moría y otra España que bostezaba; y un niño de dos años, agarrado a los visillos, desde un balcón veía llover sobre su calle.

¿Qué veía pasar, ese crío, por aquella calle oscura y estrecha de 1945, de 1946? “Apenas había coches –contaba Margarita Rivière–, el basurero tocaba una trompeta, el trapero recogía las sobras de la sobras de las sobras, y al anochecer el farolero pasaba, con un largo palo incandescente, a encender el gas de las mortecinas luces nocturnas. Los borrachos, los artistas y los extravagantes que circulaban fuera de horas resultaban sospechosos”.

Más de una vez vería pasar, ese niño, a algún alma errante y sombría, “sospechosa” en aquel entorno y sin embargo remotamente familiar, preguntándose conmovido, quizás, adónde iría ese solitario, a pie. Adónde iría aquel hombre a deshoras, tan fuera de su casa, tan lejos.

Joan Manuel Serrat es ese joven forajido cuyo rostro no vemos de la calle del Poeta Cabanyes, en un anochecer azul de invierno; Joan Manuel Serrat es también el niño que mira desde el balcón, atónito, el reflejo seguro de una profecía.

Joan Manuel Serrat es también el niño que mira desde el balcón, atónito, el reflejo seguro de una profecía
“Yo soy de donde comen mis hijos”, le dijo su madre, muy poco después, cuando, distraído del balcón, el pequeño Juan le preguntó de dónde era ella. Porque había que ser de algún sitio, y su madre no había nacido, como él, en el Poble Sec, su barrio popular de Barcelona, sino en Aragón. Su madre, Ángeles, era de donde comían sus hijos, después de haber dejado su tierra natal, a pie, acompañando de veinteañera a una bandada de niños que huía de los bombardeos de la Guerra Civil; después de casarse con el lampista barcelonés Josep Serrat (exhabitante de un campo de concentración), y de haber perdido a 32 miembros de su familia –treinta y dos– en los caminos y las fosas comunes de su pueblo blanco, Belchite.

Es decir, que su madre también había encontrado un lugar al dejar su casa, siguiendo el camino del pueblo hebreo.

“En casa llegaron a vivir 14 o 15 personas a la vez, y hablo de 50 metros cuadrados”, contaba Serrat décadas después a Rivière para su libro sobre él. “Se dormía en todas partes. Era cojonudo tener tanta gente alrededor, lo único que hacíamos era reír. ¿De qué reíamos tanto? No lo sé. Es que se ríe el corazón y se tiene salud. Se ríe y basta” (quizás porque la risa también es una forma de rebelión). “Sé que fui muy feliz”.

Su padre cobraba 53 pesetas de sueldo base en la Catalana del Gas. Su madre cosía en casa para redondear la cifra. Eran cuatro hijos: Joan Manuel, su hermano mayor, y dos sobrinas de su madre, huérfanas de guerra. Veinte años después, cuando su ciudad y su país conocieran su calle a través de una canción así llamada en catalán (El meu carrer), una de sus vecinas, la señora Antonia, le reprocharía haberla descrito como estrecha y oscura: “Y sí es estrecha y oscura”, contaba Serrat a Soler Serrano en su legendario programa A fondo, en 1977. “Lo que pasa es que en las estrecheces y las oscuridades uno puede encontrar la suficiente ternura para sentirse bien, y para darse cuenta de que la mayoría de las cosas que a uno le siguen sirviendo las aprendió allí”.

¿Qué miraba, aquel niño, aquel muchacho del balcón; con qué soñaba? Barquitos de papel bajo la lluvia. Niñas en bicicleta por las calles nuevas de abril
¿Qué miraba, aquel niño, aquel muchacho del balcón; con qué soñaba? Barquitos de papel bajo la lluvia. Niñas en bicicleta por las calles nuevas de abril. Y quizás un nómada, un titiritero, un juglar del camino que era él, yéndose a pie, soñando ya con irse a pie, diciendo adiós a la puerta que se cierra / y no hemos querido cerrar.

Soñando con irse a pie, Serrat, cada vez más alto, más adolescente, igual que soñaba España, en esos mismos anocheceres, con huir de sí misma, harta ya de estar harta de la misma canción.

La canción del camino

Hay raras, milagrosas ocasiones en la historia, en que un artista se hace uno, de manera orgánica, con el pálpito popular. Serrat se presentó, con veintiún años, en el programa que Salvador Escamilla tenía en Radio Barcelona, y que ya servía como disparadero de la llamada nova cançó catalana. Era “enero o febrero del 65”, recordaba el locutor. “El programa era en directo y con público. Tuvo un enorme aplauso. Le propuse venir a cantar tres veces a la semana, cosa que hizo durante dos años. Es alguien realmente tocado por el ala de un ángel, y no es ninguna frase”.

Se da en Serrat, desde el principio, una suerte de piedra filosofal en que cristaliza tanto el homenaje a toda una generación silenciada durante décadas como el saludo a otra generación, la suya, la de los hijos del silencio, a la que debía tocar romperlo. La ofrenda, el reconocimiento a sus mayores; pero también, y sobre todo, la despedida juvenil, el partir sin decir adiós, serena la mirada, firme al voz, porque el camino y lo que se adivina más allá de las primeras luces del amanecer no puede esperar, sea lo que sea, pase lo que pase, lleve adonde lleve.

Se da en Serrat, desde el principio, una suerte de piedra filosofal en que cristaliza tanto el homenaje a toda una generación silenciada durante décadas como el saludo a otra generación, la suya, la de los hijos del silencio, a la que debía tocar romperlo
El camino, siempre el camino en Serrat, en el primer Serrat, en el Serrat primordial. ¿Cuántas veces se nombra el camino en sus canciones? El muchacho dejó su brillante trayectoria académica como perito agrícola, y luego como biólogo, para convertirse en uno de esos personajes de fortuna que con tanto recelo (miedo, más bien) se habrían mirado siempre desde su calle: ésos que las familias presentaban “al niño proletario como la excepción no deseable”, según observaba Manuel Vázquez Montalbán. “Serrat glorifica” ese arquetipo en su obra. Y él mismo será la encarnación de sus mayores posibilidades.

El camino, el camino polvoriento de la miseria por donde anduvieron todos los marginales, todos los pícaros, todos los pobres de solemnidad, o los quijotes solemnes. El camino de Lázaro de Tormes, que es el mismo camino que debió de tomar don Antonio Machado junto con millares de españoles al exilio, que debió de tomar su madre, Ángeles, exiliada interior. Ese anhelo serratiano por la huida y el camino constituye su rito iniciático de juventud (así: el trovador que cantó para reyes y ahora va de pueblo en pueblo; el titiritero; el amante que fantasea con el día en que se vaya; el amante que debe dejar los montes y venir al mar para el reencuentro), y también el camino doble y simbólico de España: es España hacia el destierro, pero también España buscándose a sí misma.

El jovencísimo Serrat observa, siente y asimila la atmósfera con un instinto que le convertirá en el gran cronista popular de las postrimerías de la dictadura: “Introdujo la sentimentalidad cotidiana”, escribía V. Montalbán. Quizás tal término suene muy blandito, pero no se ha hablado lo suficiente de la sutilísima transgresión que suponían algunos temas de Serrat; más transgresores, precisamente, por nada obvios (la canción protesta oficial andaba, según V. M., ocupada en “grandes abstracciones” como “la Verdad, la Libertad, la Humanidad”).

Hay una ternura amalgamada con veracidad insobornable, a la hora de llamar a las cosas por su nombre, heredera directa de esa tradición: la mare Lola obligada a hacer muchos números, tener memoria para llegar a fin de mes podría perfectamente comparecer en el mismo Blas de Otero que escribiera sobre Laura (paloma amedrentada, / hija del campo, qué existencia ésta, / dices, con el hijo a cuestas / desde tus veinte años…).

La tieta; la muchacha que se va lejos de casa; la señora de la que uno se disculpa, cortésmente canalla, por fugarse con su hija, son una transgresión, consistente en atreverse a abordar sin complejos esa épica de lo cotidiano nada presente en el consultorio radiofónico de Elena Francis (la verdadera educación sentimental popular de entonces). Si hablar de una tía soltera en la España franquista no era compromiso, ¿qué lo era, entonces? Serrat retrata, y al retratar hace ver, enciende luces, llama la atención sobre lo diariamente olvidado de la intrahistoria.

Este muchacho cantaba sobre lo que veía y le emocionaba en las penas y anhelos de la gente de su calle y su camino, quizás dándose cuenta de que también es el camino más corto para resultar universal.

Nacer en el Mediterráneo

Al joven Serrat se le reclama en 1968 para que represente a España en el festival de Eurovisión, interpretando un tema compuesto por el Dúo Dinámico titulado Lalalá. Y acepta
Al joven Serrat se le reclama en 1968 para que represente a España en el festival de Eurovisión, interpretando un tema compuesto por el Dúo Dinámico titulado Lalalá. Y acepta. Pero el 5 de abril aclara en La Vanguardia que había tomado “en conciencia” la decisión de no cantar si no era también en catalán; que no pretende “dar sentido político” a esa decisión porque “nunca he creído que representar a TVE en uno de los idiomas de España constituyese un acto político”.

¿Se arrepintió de haber dicho que sí? Está claro que acudir a Eurovisión en aquella época suponía un impulso único a su carrera, pero, ¿de verdad no tenía sentido político representar a aquella España (o a su televisión: lo mismo era) internacionalmente? ¿Hizo oídos a quienes ya le venían descalificando desde Cataluña, acusándole de “traicionarse” comercialmente?

Las críticas arreciaron. A finales de ese año declaraba: “Si yo hubiera calculado todo, no habría renunciado con diez o quince días de anticipación; me hubiera presentado al festival cantando en catalán, o al atacar la orquesta hubiera dicho que me negaba a cantar. Pero no me perece honesto, y artísticamente no me interesa este tipo de promoción”.

No le salió gratis. Hubo incluso “autos de fe” con sus discos: en Reus los quemaron una vez, en la calle. Y en algunas emisoras les ponían y quitaban papel celo, para dejarlos inaudibles. Por el otro flanco, “estuve vetado en TVE hasta el 74. Todo esto me animó a irme”.

Así descubrió Latinoamérica, donde el fervor sería mutuo. Pero el problema no iba a acabar tan rápido: “Lo que se revela imposible”, escribía Margarita Rivière, “es que esa naturalidad idiomática serratiana no incomode a los intolerantes de uno y otro lado del Ebro. Y hay unos cuantos que van a encontrar en esto un pretexto más para alimentar un falso problema lingüístico” (un problema, falso o no, que lleva retroalimentando paralelos negocios desde hace décadas).

“¿Tú de dónde eres, mamá?”. “De donde comen mis hijos”. Y tú, Joan Manuel, ¿de dónde eres? Ya nos lo ha respondido mil veces, de mil distintas formas: de su gente, de su canto, pero sobre todo de un camino interminable que se llama vida y que no entiende de fronteras hijas del miedo. La frontera sólo limita; el camino ensancha, infinitamente crece. Por eso no nació siquiera en su calle estrecha y oscura: nació en el Mediterráneo. (Y qué es Mediterráneo, sino una moderna canción del pirata que agita la bandera única del vivir, del vivir hasta las últimas consecuencias en la aventura.)

Seguiría su camino, aquel Serrat de veinte años, ensanchándolo en toda la América que le escucha indistintamente en castellano y catalán. México sería su hogar provisorio durante los 11 meses, entre 1975 y 1976, en que no pudo volver a España debido a su repulsa pública de los últimos fusilamientos del franquismo. Nunca sería el mismo tras aquel año de exilio, de desgarro.

Sólo su descomunal trabajo de aquella primera década vale para emparentarle en ascendente cultural con Jacques Brel, con Edith Piaf, con Carlos Gardel, con Bob Dylan. Conviene no olvidarlo, en un país tan frecuentemente ingrato como el nuestro. En un momento tan nuevo pero tan repetido del camino de nuestro país como viene siendo éste.

https://ctxt.es/…/…/Joan-Manuel-Serrat-Vazquez-Montalban.htm

lunes, marzo 21, 2016

Esa manía de morirse: adiós a Carles Flavià entre aplausos y bravos


Esa manía de morirse: adiós a Carles Flavià entre aplausos y bravos
Las irreverentes ideas sobre la muerte del actor, mánager y exsacerdote sustituyen a los responsos en un funeral laico, entre amigos, aplausos, bromas y bravos

Lunes, 21 de marzo del 2016 - 15:51 CET

Podría haber sido una fiesta en Zeleste: al final sonó 'El mismo de antes' de Gato Pérez, Sisa cantó 'El setè cel' y allí estaban también Pau Riba, Manel Joseph de la Plateria y Lluís y Joan Fortuny de la Dharma. Podría haber sido una noche de estreno en la Sala Muntaner: todo empezó y acabó con aplausos, silbidos y bravos, y allí estaban Joan Lluís Bozzo, Jordi Cruz, Lluís Homar, Ferran Rañé, Jordi Martínez, Francesca Piñón, Mario Gas, Vicky Peña, Borja Sitjà, Daniel Fernández... Podría haber sido un programa de radio, con Manel Fuentes y Javier Sardà. O un encuentro de Las Viudas de Rubianes, el grupo de amigos que recordaba al fallecido cómico, con Joan Manuel Serrat cantando 'Las malas compañías', la canción que sonaba en el contestador automático del homenajeado. El funeral de Carles Flaviá, esta mañana, ha tenido un poco de todo esto, pero sin Flavià no es lo mismo ni la fiesta, ni la tertulia ni el monólogo ni lo de reírse a carcajadas de la muerte, y el grupo de amigos, lo recordaba la cinta de la corona de flores, ya se ha tenido que cambiar el nombre: "Les viudes estem doblement tristes. Viudes de Carles y Pepe".

Lo que no ha sido de ninguna de las maneras es un funeral religioso, ni siquiera aunque su gran amigo el Pare Manel haya hablado desde el altar (como Bozzo, Fuentes, Rosana Torres y Lluís Flavià, o como han cantado Serrat y Sisa). "Cuando Flavià dejó la religión la dejó del todo. No ha hecho como esos hidalgos castellanos o personajes valleinclanescos que en el último momento corrían a confesarse y comulgar", explicaba Bozzo minutos antes de empezar la ceremonia. Así que, en lugar de responso, se han podido oír los mandamientos de Flavià: su particular versión del poema 'Quiero todo esto' de José Agustín Goytisolo. 

"Quiero que todos mis amigos se mueran antes que yo, y todos de golpe: no me gustan los tanatorios. No quiero que los entierros sean la máxima emoción de mi vida"; Quiero que ejecuten a los de la autoayuda"; "Quiero que las monjas sean malas y estén buenas"; "Quiero que derriben el monumento al tamboriler del Bruc y lo declaren catalán non grato"... Toda una serie de deseos que, como los mandamientos de la ley de dios, pueden resumirse en dos: "Quiero tocar los huevos al prójimo y quiero que no me los toquen a mí".
RIÉNDOSE DE LA MUERTE

Flavià dejó notas para un documental en el que estaba empezando a trabajar con Manel Fuentes. Había tenido tiempo de pensar en la muerte. "Lo de la muerte está bien porque avisa", dice uno de esos textos que Fuentes ha leído poniendo voz de Flavià. Se lo había avisado la palabra 'metástasis'. "Es una palabra criminal, que significa cambiar de sitio. Si es por unas vacaciones no está mal, pero puede querer decir final de trayecto", ha dicho Flavià en la voz del periodista y amigo; "¡La manía que tiene la gente de no quererse morir! ¿Tan bien se lo pasa, la gente?, ha añadido.

Así que, avisado, además de escribir su propia esquela, tuvo tiempo incluso de bromear cuando las viudas de Rubianes, que aún no lo eran de Carles y Pepe, quedaban por whatsapp para encontrarse en el aniversario de la muerte del cómico gallegocatalán. El mensaje de Flavià fue: "A mí me va bien el día 1. Lo que no sé es si iré con vosotros o con el Pepe".

Flavià pidió que su funeral fuese en Sancho de Ávila ("no en un tanatorio para pijos como el de Sant Gervasi") y que sonase esa canción de Gato Pérez que dice que "con el no pudieron las trampas gigantes, volvió a ser quien era, el mismo de antes". Y en la pantalla, 'El garrotín del tránsito': "Qué poco camino, qué corta excursión, ya no queda nada de lo que existió: ni gente ni cosas retuvo el amor, pero la vida pudo más que el dolor".

Barcelona de fiesta con Les Luthiers, los Tricicle y Serrat



Barcelona de fiesta con Les Luthiers, los Tricicle y Serrat


By Laubfal | 21/03/2016 

Mientras Martín Bossi hacía función anoche en Madrid, en los Teatros del Canal; en un estadio de Barcelona Les Luthiers eran ovacionados, contando en el público, entre otros, con los talentosos integrantes de Tricicle y con su amigo, Joan Manuel Serrat. Lino Patalano fue el artítifice de toda esta movida española.



Tras reunir en sus funciones 30.000 espectadores en Madrid, Les Luthiers, renovados tras la pérdida de Daniel Rabinovich, actuaron desde el 17 y hasta ayer en el Auditori Fòrum del Centre de Convencions Internacional de Barcelona.
“Es asombroso, ahora nos vienen a ver los nietos de los abuelos que nos venían a ver antes, nunca pensamos durar tanto y seguir teniendo tanta vigencia”, dijo López Puccio, mostrando la grata sorpresa de los artistas ante la venta de entradas de estos shows.

jueves, marzo 17, 2016

“Aunque tú no lo sepas”: un documental al amparo de Sabina y Serrat






“Aunque tú no lo sepas”: un documental al amparo de Sabina y Serrat

¿Quién no ha escuchado alguna vez aquella canción llamada “Aunque tú no lo sepas” interpretada por Enrique Urquijo (Los Secretos)?



Aquel tema fue escrito por Quique González, quien se inspiró fielmente en un poema de Luis García Montero (Granada, 1958), Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Su nombre está entre los poetas más importantes en lengua castellana.

“No sólo es un maestro de poetas, que también, sino que, además y sobre todo, parece capaz de contarnos, y de qué manera, lo que habíamos olvidado que sabíamos de nosotros mismos”. Así describe Joaquín Sabina a Luis García Montero, el objeto de un nuevo documental producido por Por amor al arte Producciones S.L. Por su parte, Joan Manuel Serrat describe la poesía de García Montero en unas simples letras: “No es el poeta que escribe pensando en expresarse sin importarle a quién manda el mensaje. A él le importa mucho ser entendido.” A Quique González le debe mucho, por eso también se ha pronunciado: “A través de sus libros he encontrado herramientas para mis canciones.”

Bajo la dirección de Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, el film ofrece un recorrido a través de su vida, sus experiencias, sus maestros (Rafael Alberti, Ángel González o Jaime Gil de Biedma, entre otros), sus influencias, sus anécdotas con personajes como Enrique Morente, Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat (entre otros) y su contacto con artistas no sólo del mundo literario sino también de otras disciplinas artísticas. Ellos mismos han salido marcados después de este trabajo. “Aunque a Luis ya lo consideramos un amigo cercano, se ha acabado ese proceso minucioso de documentar su vida, explorar sus facetas, conocer sus opiniones, descubrir su universo… Por suerte, esta película es un fiel testimonio de todo lo que ocurrió. Y también nos sobrevivirá. Como su poesía”, afirman los directores.

“Los poetas trabajan su soledad
y piensan en todos,
y piensan en ti,
aunque tú no lo sepas”.

Os dejamos el tráiler que anticipa un documental lleno versos infalibles, versos que entienden la música y viceversa. Versos que entienden nuestras vidas.



martes, marzo 15, 2016

El Nano sólo quiere divertirse: la confesión de Serrat a TN




Un gran encuentro con el reconocido artista y la posibilidad de conocer un poco más sobre su carrrera.

Martes 15 de Marzo de 2016 | 12:32

En una lluviosa Montevideo, Joan Manuel Serrat recibió a TN y habló de todo. "Yo quiero divertirme", señaló. Fue un día antes del mega recital en homenaje a Alfredo Zitarrosa, el cantor símbolo uruguayo que hubiera cumplido 80 años el pasado 10 de marzo. Una celebración que contó con artistas de todos los países que -exilio mediante- tuvieron que ver con su vida y su obra: México, España, Argentina, Uruguay.

El Nano fue sin duda la figura más importante de una lista que sumó a Jorge Drexler, Rubén Albarrán deCafé Tacvba, Daniel Viglietti, Soledad Pastorutti,Liliana Herrero o Emiliano Brancciari de NTVG entre muchos otros. Todos cantando en vivo algunas de las inolvidables milongas de Don Alfredo.

De excelente humor, aunque algo nervioso por la inminente llegada de su primer nieto varón (Oliver Smith Serrat nació horas antes del regreso de su abuelo) Serrat habló de lo que significa ser un artista popular y global, del lugar de los músicos en la crisis de la industria discográfica, de su relación con américa latina y de la coyuntura política de esta región y de su país, de cómo encara los proyectos por venir entre otras muchas cosas.


http://tn.com.ar/musica/hoy/mano-mano-con-serrat_659214

sábado, marzo 12, 2016

Joan Manuel Serrat rendirá homenaje a su amigo Galeano en Pineda




Joan Manuel Serrat rendirá homenaje a su amigo Galeano en Pineda

El cantautor participará en la inauguración del centro cívico cuya sala principal recibe el nombre del escritor uruguayo que vivió en el barrio de Poblenou

Pineda de Mar 12/04/2016 19:38 | Actualizado a 12/04/2016 20:12


El alcalde de Pineda de Mar, Xavier Amor, acompañado del músico y cantautor, Joan Manuel Serrat, inaugurarán el Centro Cívico Poblenou el próximo domingo 17 de abril. La sala grande del nuevo equipamiento llevará el nombre del escritor uruguayo, Eduardo Galeano, que vivió en Poblenou en los años ochenta y murió en Montevideo el año pasado. Serrat, amigo personal de Galeano, ha aceptado la invitación del Ayuntamiento de Pineda para participar en la inauguración del Centro Cívico que homenajeará al escritor. ‘’ Un hombre que con su trabajo y su actitud ha sido referencia en mi vida ‘’ dijo Serrat.

Pineda sintió muy cerca la pérdida del escritor uruguayo y ahora, coincidiendo con la inauguración del Centro Cívico Poblenou, quiere hacer un homenaje a quien fue un símbolo de lucha y de integridad. En definitiva, un reconocimiento a todas las personas que como Eduardo Galeano sufrieron el exilio por defender unas ideas. El escritor también forma parte de la historia local del barrio, en el que vivió durante unos años, y por este motivo, la sala grande del Centro Cívico Poblenou será el Espacio Eduardo Galeano.

El Centro Cívico Poblenou es un nuevo equipamiento municipal ubicado en el Paseo Diputación, 8. El espacio consta de una planta baja con una superficie útil de 650 metros cuadrados, con acceso directo desde la calle. El Centro Cívico dispone de una gran sala polivalente, tres salas-taller, una cocina equipada para hacer talleres, sala de reuniones, tres despachos, seis almacenes, espacios comunes, vestíbulo y aseos. Estos espacios estarán a disposición de las entidades y del propio centro para sus actividades y talleres. El Centro Cívico acogerá también las oficinas municipales de Bienestar Social en Poblenou y será punto de atención de los agentes de proximidad de la Policía Local.

Reivindicación de barrio

Con la inauguración del Centro Cívico Poblenou, el Ayuntamiento culmina uno de los proyectos más reivindicados históricamente por el barrio que reclamaba un espacio definitivo para los vecinos y entidades y para los servicios de atención descentralizados. La reforma integral del local y la adecuación de los espacios ha ido a cargo de la empresa Teyco S.L. que recibió la adjudicación de la obra por el importe de 531.000 euros.

La inauguración del Centro Cívico Poblenou incluye actividades diversas que comenzarán a las 10 h con una batucada por las calles del barrio a cargo de los Tamborileros del Alt Maresme y Pequeños Musicae. A las 10.30 h, la Asociación de Vecinos de Poblenou ofrecerá una chocolatada y a las 11 habrá animación infantil con País de Jauja. Durante toda la mañana habrá taller de maquillaje infantil de fantasía y se contará con la colaboración • colaboración de la Escuela Municipal de Música de Pineda.

El acto de inauguración del Centro Cívico Poblenou, con la participación de Joan Manuel Serrat, comenzará a las 12 del mediodía, con la visita a las instalaciones • instalaciones y los parlamentos. A continuación habrá un pequeño refrigerio para todos los asistentes.

Horarios y actividades

El Centro Cívico Poblenou abrirá las puertas, el lunes 18 de abril, y ofrecerá una programación estable de actividades y servicios, con el siguiente horario: de lunes a viernes de 15.30 a 21 h y sábado de 10 a 14 h y de 16 a 21 h.

Los Servicios Sociales de Atención Primaria atenderán a la ciudadanía, de lunes a viernes de 9 a 14 h y miércoles de 15 a 18 h. Los agentes de proximidad de la Policía Local atenderán a los vecinos, cada jueves de 17 a 19 h en el Centro Cívico. El tercer jueves de cada mes, de 16 a 20 h, se informará personalmente sobre el servicio de movilidad internacional para jóvenes.

La programación de actividades del Centro Cívico Poblenou será trimestral y ya hay disponibles 40 cursos y talleres para elegir: salud, cocina, expresión y creatividad, danza y actividades infantiles y juveniles, entre otros. La programación de actividades y servicios de abril, mayo y junio se puede consultar en www.pinedademar.org

http://www.lavanguardia.com/local/maresme/20160412/401062808868/joan-manuel-serrat-eduardo-galeano-poblenou-pineda-de-mar.html

viernes, marzo 11, 2016

POSTALES DEL HOMENAJE A ALFREDO ZITARROSA





POSTALES DEL HOMENAJE A ALFREDO ZITARROSA

Gracias por tanto
12.03.2016 10:11

A 80 años de su nacimiento, Alfredo Zitarrosa fue homenajeado en el Estadio Centenario: mirá algunas postales del evento, que reunió a decenas de artistas.
Este viernes tuvo lugar el homenaje a Alfredo Zitarrosa, a 80 años de su nacimiento. La cita fue en el Estadio Centenario.

El espectáculo, que reunió a decenas de artistas, tanto locales como del exterior, contó con la dirección musical de Fernando Cabrera y la puesta en escena a cargo de Verónica Loza.

Algunos artistas que participaron: Joan Manuel Serrat, Jorge Drexler, Liliana Herrero, Sebastián Teysera, Juan Campodónico, Soledad Pastorutti, Emiliano Brancciari, Pepe Guerra, Luciano Supervielle, Daniel Viglietti, Larbanois-Carrero, Malena Muyala, Maia Castro, Braulio López, Cristina Fernández, Martín Buscaglia, Numa Moraes, Lisandro Aristimuño, Alejandra Wolff, Washington Carrasco, Toto Méndez, Pitufo Lombardo, Fernando Condon, Checo Anselmi, Julio Calcagno, Christian Cary, Nicolás Ibarburu, Julio Cobelli y Hugo Fattoruso.

Cantautor, poeta, escritor y periodista, el genial Zitarrosa nació el 10 de marzo de 1936.

Montevideo Portal

Foto: EFE | Juan Ignacio Mazzoni


lunes, marzo 07, 2016

Serrat: homenaje Zitarrosa será una "exaltación de la amistad"










Serrat: homenaje Zitarrosa será una "exaltación de la amistad"


Publicado el lunes 7 de marzo del 2016 a las 20:14 hs
El cantautor español Joan Manuel Serrat dijo en Montevideo que el homenaje a Alfredo Zitarrosa en el que participará el jueves, junto a más de 50 de artistas, será "una fiesta de la exaltación de la amistad".

"No es una fiesta de reconocimiento a una artista, sino que es una fiesta de exaltación de la amistad. Yo estoy en este concierto no solo por estar en el homenaje a un gran artista, que también, estoy por estar en la fiesta de reconocimiento a un gran amigo", expresó Serrat durante una conferencia de prensa.

"Me he sentido siempre un amigo muy querido por Alfredo (Zitarrosa) y por su familia", agregó el cantautor catalán.

El concierto homenaje a Zitarrosa reunirá sobre un escenario dispuesto en el estadio Centenario, y en el día en el que el músico habría cumplido 80 años, a 54 artistas nacionales e internacionales que interpretarán algunas de sus canciones.

Además de Serrat, participarán músicos como Jorge Drexler, la argentina Soledad Pastorutti o Rubén Albarrán, cantante del grupo mexicano Café Tacvba.
No faltarán otros intérpretes nacionales como Malena Muyala, Maia Castro, Pepe Guerra, Luciano Supervielle y Hugo Fattoruso.

El espectáculo tendrá como director musical al cantante, compositor Fernando Cabrera y la producción del mismo cuenta con el apoyo de la Intendencia de Montevideo y el Ministerio de Educación y Cultura.

"Zitarrosa es un artista que vivió los escenario permanentemente durante una larga época, pero los años siguientes a su desaparición ha sabido permanecer en las diferentes generaciones de uruguayos que han ido apareciendo", manifestó Serrat.
Para el músico catalán, la vigencia actual de Zitarrosa reside en que "sus canciones siguen siendo cercanas a la gente, a sus realidades, y aceptadas en su vida cotidiana". EFE

Serrat ya está en Uruguay para homenaje a Alfredo Zitarrosa








Serrat ya está en Uruguay para homenaje a Alfredo Zitarrosa


Publicado el Lunes 7 marzo de 2016 , 7:25pm

El cantautor español Joan Manuel Serrat llegó a Montevideo para participar del mega concierto homenaje por el 80º aniversario de Alfredo Zitarrosa a realizarse el próximo jueves a las 21:30 hs en el Estadio Centenario (entradas en venta en Abitab).

En conferencia de prensa el artista celebró estar nuevamente en Uruguay para homenajear a su entrañable amigo y colega. “Estoy aquí en esta fiesta porque cuando Fernando (Cabrera) me lo planteó me pareció una idea estupenda por todo lo que representa como fiesta esa ocasión de los valores artísticos de un hombre que ha dejado una obra muy consistente.

Zitarrosa no es un artista que vivió los escenarios plenamente pero los años siguientes a su desaparición ha sabido permanecer en las diferentes generaciones de los uruguayos y esto no es un hecho que responda a algo casual sino más bien a que las canciones de Alfredo siguen siendo cercanas a la gente a sus realidades. Es algo que yo como artista agradezco profundamente que en un mundo y en un oficio en el cual el olvido es algo tan cercano, la memoria sea algo mantenido con tanta fuerza.

Estoy en este concierto no solo por estar en el homenaje a un gran artista sino también por estar en la fiesta de reconocimiento a un gran amigo, a una persona con la que viví toda mi vida artística en diferentes momentos, en casa, afuera, en el hogar, en el exilio, en diferentes circunstancias, me he sentido siempre un amigo querido por Alfredo y por su familia.

Por tanto, cuando se me propuso mi visita a Montevideo solamente manifesté que lo único que me podía impedir estar aquí, era el nacimiento de mi nieto -algo que ustedes entenderán perfectamente- porque es mi primer nieto varón y se fue retrasando, estoy aquí con el teléfono en la mano y la angustia esta de esperar el acontecimiento” relató entre sonrisas y aplausos.

Serrat destacó que Uruguay es un país que siempre lo recibe con los brazos abiertos y donde tiene muchos amigos. “Estoy en una tierra que amo, donde tengo grandes amigos, donde he perdido grandes amigos, donde he compartido parte de mi vida y parte de nuestros exilios, pero en la que me reconozco y regresar cada día veo menos las caras y tengo que imaginarme más las facciones , pues los sentimientos siguen intactos, y procuro siempre que me acerco por aquí recorrer esos lugares que me devuelven a un tiempo y a gentes con las que un día crecí esperanzado, ilusionado pensando en que la vida sería una historia mejor para todos, y en la que nuestro paso por ella sería no más que un tránsito

FRASE
“Los invito a que se acerquen a esta fiesta .Me alegra mucho estar aquí compartiendo con tantos y tan buenos compañeros, creo que la fiesta del jueves será fantástica, estoy seguro porque es muy difícil errarla cuando se trabaja desde tantos diferentes planos y con tanto rigor como se ha trabajado aquí”

DATO

Las entradas para el show homenaje a Alfredo Zitarrosa están a la venta en Abitab, con precios que van de $700 a los $2.700. En una misma noche estarán Joan Manuel Serrat, Jorge Drexler, Liliana Herrero, Sebastián Teysera, Juan Campodónico, Soledad Pastorutti, Emiliano Brancciari, Pepe Guerra, Luciano Supervielle, Daniel Viglietti, Larbanois-Carrero, Malena Muyala, Maia Castro, Braulio López, Cristina Fernández, Martín Buscaglia, Numa Moraes, Lisandro Aristimuño, Alejandra Wolff, Washington Carrasco, Toto Méndez, Pitufo Lombardo, Fernando Condon, Checo Anselmi, Julio Calcagno Christian Cary Nicolás Ibarburu, Julio Cobelli y Hugo Fattoruso. El homenaje a Alfredo Zitarrosa es organizado por Producciones Culturales y cuenta con el apoyo de la Intendencia de Montevideo, Ministerio de Educación y Cultura y el Banco República.



sábado, marzo 05, 2016

HIJO PREDILECTO DE LA CIUDAD






HIJO PREDILECTO DE LA CIUDAD

Miguel Poveda recibió un emotivo homenaje en Badalona
Serrat, presente en el acto, dijo de él: "Es un gran colega y artista, generoso y valiente"
5 de marzo de 2016, 11:55

El cantaor Miguel Poveda (43) recibió un cálido homenaje en su Badalona natal, ciudad que el pasado 23 de febrero le nombró hijo predilecto. Acompañado de su madre, Felicia León, además de otros familiares y amigos, Miguel Poveda recibió dos grandes sorpresas: la presencia de Joan Manuel Serrat y la cantaora Carmen Linares.

Tras firmar en el libro de honor del ayuntamiento, Poveda y la alcadesa de la ciudad, Dolors Sabater, caminaron por las calles más céntricas de Badalona, donde Miguel Poveda pudo sentir el cariño, el respeto y la admiración de sus paisanos. Llegados ya al Teatro Zorrilla, donde tuvo lugar el homenaje, Miguel fue recibido con un cariñosísimo aplauso. Se le entregó un diploma, así como la insignia de la ciudad y, después de los discursos de agradecimiento, Poveda no pudo menos que cantar 'Ojos verdes', la copla que inmortalizó Concha Piquer.