martes, julio 30, 2019

Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat a solas con Bebe Contepomi


Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat a solas con Bebe Contepomi

Los cantantes españoles hablaron con Bebe Contepomi en la casa de Joaquín Sabina adelantando su llegada con su nuevo show "No hay dos sin tres". Serán el 2, 3, 7 y 8 de Noviembre en el Buenos Aires Arena.

Serrat y Sabina ¡Se envidian! - Entrevista Vivo Rock
En esta segunda parte de la entrevista a #Sabina y #Serrat, #BebeContepomi les pregunta qué enviadian uno del otro



jueves, julio 18, 2019

Serrat y Sabina vuelven a la Argentina y ofrecerán cuatro funciones en Buenos Aires

Serrat y Sabina vuelven a la Argentina y ofrecerán cuatro funciones en Buenos Aires

Los cantautores españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina vuelven a reunirse en el espectáculo “No hay dos sin tres”, que presentarán el 2, 3, 7 y 8 de noviembre

Por AGENCIA TELAM
18-07-2019 07:00

Los cantautores españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina vuelven a reunirse en el espectáculo “No hay dos sin tres”, que presentarán el 2, 3, 7 y 8 de noviembre en el aún no inaugurado Estadio BA Arena.

La visita de dos de los más populares y reconocidos cultores de la canción de autor tendrá cuatro funciones -las primeras dos ya están agotadas- en el predio ubicado en Humboldt 486, del barrio porteño de Villa Crespo, y marcará el reencuentro de ambos artistas con el público argentino.

El concierto repone una experiencia antes plasmada en 2007 (Dos pájaros de un tiro”) y en 2012 (“Dos pájaros contraatacan”).

La nueva gira internacional que Serrat y Sabina asumen como dupla incluye en Sudamérica otras escalas en las ciudades de Montevideo y Santiago de Chile

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina vuelven a la Argentina


Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina vuelven a la Argentina

18/07/2019 - 21:11 Pura Vida

Los cantautores españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina vuelven a reunirse en el espectáculo “No hay dos sin tres”, que presentarán el 2, 3, 7 y 8 de noviembre en el aún no inaugurado Estadio BA Arena.

La visita de dos de los más populares y reconocidos cultores de la canción de autor tendrá cuatro funciones -las primeras dos ya están agotadas- en el predio ubicado en Humboldt 486, del barrio porteño de Villa Crespo, y marcará el reencuentro de ambos artistas con el público argentino.

El concierto repone una experiencia antes plasmada en 2007 (“Dos pájaros de un tiro”) y en 2012 (“Dos pájaros contraatacan”).

La nueva gira internacional que Serrat y Sabina asumen como dupla incluye en Sudamérica otras escalas en las ciudades de Montevideo y Santiago de Chile.

jueves, julio 11, 2019

Carles Gámez: "En la gestión cultural pública echo a faltar la ambición






Carles Gámez: "En la gestión cultural pública echo a faltar la ambición




Foto: ESTRELLA JOVER


Culturplaza rinde homenaje a los periodistas culturales que informaron sobre el arte, la creatividad y el entretenimiento durante la segunda mitad del siglo XX. Ocho entrevistas a algunas de las firmas desaparecidas hace años, otras en activo, como la del omnipresente Carles Gámez. A través de una selección diversa de personajes, aprendemos de sus vivencias y reconocemos los vicios establecidos desde entonces. Anécdotas de artistas que les estimularon, de gestores culturales que les decepcionaron, rutinas productivas y alguna pequeña alegría desde el rincón más extraño de cualquier redacción periodística

11/07/2019 - 

VALÈNCIA. Carles Gámez estudió Historia del Arte, pero no quiso ser profesor. Escribió algunas reseñas de discos en Valencia Semanal porque rondaba con Els Pavesos y tenía a mano a Remigi Palmero, entre tantos otros. Pensó que escribir sobre aquellos músicos tan próximos para él y tan extraños para una València entre el gris y el marrón sí aportaba alguna cosa. En Las Provincias le abrieron página “enseguida” para escribir de arquitectura y diseño. Se empeñó en valorizar la huella modernista y art déco de la ciudad, actividad que trasladó a una sección conjunta en Levante tiempo después. “Mezclábamos arquitectura con urbanismo, entrevistas a personajes en sus casas... Y tenía que traer publicidad, así que no duró mucho”.

Estos fueron los picos de la etapa prólogo hasta coronar su conversión definitiva a periodista cultural en una redacción: era el año 1984 y El Temps pintaba sus números 0 con una plantilla tan joven como influyente hoy, copando direcciones y cargos en infinidad de medios. Allí estaría hasta que en 1989 inició su larga etapa en una Radiotelevisió Valenciana que acabaría abandonando por voluntad propia. Guionista de El show de Monleón, de varios magacines matinales, inventor del popular programa de radio Bikini Club (que dejaría atrás antes de que se convirtiera en el aparador de las discotecas valencianas con Vicent Bartual) o del prestigiado Colp d’Ull. “Era inquietante que un programa de cultura en la tele, que dedicaba monográficos indistintamente al Sónar o a Georges Simenon, se emitiera después de Tómbola”. 

Pero Carles Gámez ha hecho mucho más. Es el biógrafo –y amigo; resolverá en esta conversación cómo se gestiona la distancia con el artista admirado– de Joan Manuel Serrat. Sobre el autor de Mediterráneo ha escrito todos los libros de. Libros y más libros: sobre Lluís Llach, la revolución feminista de los años Ye-Ye, la mejor crónica de la nova cançó (PUV), y tantos otros. Ha sido guionista de documentales sobre el propio Serrat, pero también sobre la impactante vida de Bruno Lomas (Endora). A día de hoy sigue escribiendo con regularidad en El País Semanal, La Vanguardia y el suplemento Postdata de Levante EMV. Desde hace décadas, su firma ha aparecido indistintamente en Vogue, S Moda, Woman, Esquire, Marice Claire, Huffington Post… Conversamos.

-En una palabra, ¿Serrat?
-Cantor.

-¿Raimon?
-Força.

-¿Maria del Mar Bonet?
-Es muy tópico, pero mediterránea.

-Lluís Llach.
-Ternura.

-Carmen Alborch.
-Amistad.

-Francis Montesinos.
-Fantasía.

-Joan Monleón (del cual ha escrito un documental que se estrenará en 2019).
-Los mejores años de nuestra vida (ríe). En una palabra, transgresión.

-¿De padres periodistas?
-Para nada. Hice Historia del Arte, pero el mundo de las cátedras no me llamaba. Mis padres me dieron mucha libertad. Les hubiera gustado que estudiase Derecho. Algo ‘más serio’, pero supongo que me aproveché de esa libertad ofrecida.

-¿La primera redacción?
-La de Valencia Semanal, pero la que me marcó fue la de El Temps. Vicent Sanchis, Josep Ramon Lluch, Adolf Beltrán, Enric Soria, Vicent Martí, Remei Blasco, Ferran Torrent… Son los periodistas que han acabado influyendo en mi forma de ver el oficio.

-Mucho tabaco, alcohol y máquinas de escribir. ¿Cuándo llegó el primer ordenador?
-En El Temps viví dos transiciones decisivas: de la máquina de escribir al ordenador y del vinilo al CD. Esta última acabaría siendo mucho más decisiva, porque cambiaría la historia de la industria de la música, a la que yo le dedicaba mucho tiempo. Pero recuerdo que Vicent Partal (VilaWeb), ya en El Temps, antes de que hubiera por allí ningún ordenador, ya nos decía que íbamos a acabar todos tecleando de cara a la pantalla. Él ya era muy visionario. Y aquí estamos.

-¿La primera pieza?
-La reseña de un disco de Alimara o de Remigi Palmero en Valencia Semanal. Sobre Remigi he escrito mucho, porque vivía desde dentro alguna parte del proceso. Es curioso pensar en esto, porque recientemente he recordado la ilusión que me hacía publicar por primera vez en alguna cabecera. Por ejemplo, en Babelia de El País. Pero hace años que ya no me pasa. Llega el primer artículo en algún otro sitio donde no he publicado antes, y, bueno…

-Lo primero que publicaste fue una crítica, un género que, por tu oficio y por tu firma, sigues cultivando. Sin embargo, especialmente en la información musical, es un género entre la caída en desgracia y el desuso. ¿Desaparecerá?
-Es cierto que es mucho más fácil ocupar espacio y recursos humanos en cualquier giro inesperado de Isabel Pantoja en Supervivientes que en una crítica. Y es cierto que, quizá, la crítica musical si ha ido desapareciendo de medios generalistas, revistas de moda o suplementos, aunque tiene sus espacios en medios especializados. Pero la crítica literaria sigue teniendo mucho vigor en los generalistas. Supongo que es debido a los intereses cruzados de los diarios con las editoriales, que siguen siendo fuertes.

-¿La entrevista es una fórmula demasiado accesible para el periodista cultural? ¿Es un lugar común demasiado transitado y, por abuso, menos atractivo?
-Rara vez he hecho entrevistas de tres o cuatro páginas. Para mí la entrevista se ha dividido en las de redacción, pret a porter, hechas de un día para otro o las que han servido en suma para biografías.

-¿Y cuál es la que más recuerdas?
-Pues una de las primeras, cómo no, a Serrat. Sería la primera a Serrat importante. Él estaba en el Sidi Saler y cuando llegué me di cuenta de que no llevaba cinta. Desde la recepción pedí que le llamaran y le pregunté si tenía alguna cinta virgen, a lo que me respondió que en su habitación ya no quedaba nada virgen. Se acababa de casar y, de hecho, viajaba en pareja. Total, que me permitió recogerla en notas, pero estando allí, en el Sidi, vino una ventolà y se llevó todas las notas. Yo no sabía dónde meterme, así que él confió en mí y me dejó reconstruir la entrevista de alguna manera. Supongo que también sirvió para acercar más nuestra relación. Recuerdo también con mucho cariño mi entrevista a Tàpies o las que he tenido con Raimon, porque es una persona muy culta, con una cultura muy amplia, muy plural.

-En tu larga trayectoria, desde el inicio y hasta hoy, tu género estrella es el reportaje. ¿Por qué crees que optaste tan pronto por este camino y qué te sigue aportando?
-Intuyo que soy hijo de un momento concreto en el que Anagrama publicó de todo aquello del nuevo periodismo. Y, claro, eso para nuestra generación fue una revelación. Que se pudiera leer una entrevista como un reportaje, pero que a la vez fuera una historia, pero que se cruzara con las formas de una noticia a mitad de texto…

-Es algo que a nosotros nos ha llegado de manera natural, a través de vuestro trabajo diario. Sabemos qué es el nuevo periodismo y a qué firmas pertenece, pero digamos que lo hemos asimilado ya a través de la cultura propia. No sé si fueron los Wolfe, Mailer o S. Thompson quienes te influyeron. ¿Qué firmas recuerdas seguir en aquellos primeros pasos?
-Pues, sobre todo, la gente del El Temps. Como Vicent Martí, que se preparaba las entrevistas con mucho tiempo y oficio. Por ejemplo, recuerdo el trabajo que le llevó preparar la entrevista al bibliófilo Martí de Riquer.

-Parece un rasgo común que quien acaba influyendo en el oficio del periodista cultural no es necesariamente un referente para la opinión pública, sino quien le rodea en sus primeros años de redacción, a quien ve trabajar durante 12 o 14 horas al día.
-Yo creo que sí. En mi caso, Martí me influiría mucho, pero también Enric Soria, Lluís Bonada o Ferran Torrent. ¡Si es que son todos compañeros de El Temps!

-Dentro de la gestión cultural, ¿qué personaje te ha generado más admiración al conocerlo?
-Sin duda, Eliseu Climent. Como editor de El Temps y responsable de los Premis Octubre, de la librería… Estaba en tantos frentes trabajando, tan inquieto siempre.

-¿Y desde la gestión pública?
-No he tenido tanto contacto con la gestión pública, creo, pero sí recuerdo con admiración el tiempo de Ricard Pérez Casado. Del 78 al 88, recuerdo una Feria de Julio irrepetible, año tras año. Unos carteles impensables ahora. Supongo que ahora está muy bien tener a David Bisbal y a Els Jóvens, pero para mí la Feria de Julio es ver a La Fura dels Baus en el Mercado de Abastos o la obra de teatro Per davant i per darrere con Juanjo Puigcorbé en la Plaça de Manises. Echo a faltar ambición en la gestión pública actual, especialmente si estamos hablando de la ciudad.

-A menudo pienso si aquellos felices 80 de la cultura valenciana distorsionan cualquier acción posterior. Por los márgenes económicos de presupuesto comparado, por el ambiente modernizador de la sociedad y porque IVAMs y Palaus de la Música se construyen en una ciudad una vez cada varios siglos. Ahora, a lo mejor, los recursos se han de dedicar a llenar de contenido esas construcciones.
-No sé si es una cuestión de margen económico. Creo que era una cuestión de ambición y riesgo. En el caso de la Feria de Julio se pensaba en un festival de verano, con sus analogías con el Grec de Barcelona. En cuanto a los grandes edificios y el contenido, lo que interpreto es que la crisis ha obligado a que el IVAM, por ejemplo, se dedique a hacer cuatro o cinco relecturas de sus fondos al año por obligación. Y así, temporada tras temporada, sin quitarle valor al trabajo que no tiene que ver con relecturas. En el caso del Palau de la Música, la programación llega hasta donde llega y, supongo, tiene que ver con lo más duro de la crisis y una lenta recuperación. Quizá se puede acusar de un exceso de lentitud en la recuperación. Pero los contenedores, más que un problema, siguen siendo una incógnita. Porque los museos de la ciudad… Ahí está, por nombrar uno, el Museu de la Ciutat, que existe sin pena ni gloria. Y creo que todo está mucho más en las manos de la creatividad y el ingenio, en la ambición por ese sentido, que en el presupuesto. Que sí, que desde la crisis se arrastra una carencia, pero no creo que la reversión de la situación llegue por una cuestión de dinero. Ahora bien, en los temas de fiestas, al gobierno del cambio de la ciudad, sí se le ve otro ritmo. Se le ve mucho más esplendor, cuidado y creatividad. En fiestas, en general, se ve un interés mayor.

-Quizá podríamos valorarlo mejor si la ciudad tuviera una estrategia cultural. Una estrategia pública, evaluable. Porque estamos en 2019 y el Museu de Belles Arts sigue desconectado de la ciudad, la ciudadanía oye hablar o habla del Palau de la Música porque se le ha caído un techo, el Teatre Escalante ha desaparecido… ¿algunos de estos conflictos no te llevan a pasar que vivimos en el Día de la Marmota mientras otras ciudades con menos patrimonio, historia y activos culturales nos van sacando cabezas?
-En el caso del Museu de Belles Arts es cierto que se arrastra el problema de la gestión compartida entre Estado y Generalitat. Un estado que no se resuelve y bloquea movimientos, seguro. Lo del Palau, como afortunadamente no ha habido ninguna desgracia personal, tampoco creo que haya que darle tanto valor. En el caso del Palau de les Arts no se resuelve que en Madrid no nos interpreten como un teatro de ópera, y es más fácil que lleguen algunos euros a Bilbao o a Sevilla que a València. Igualmente, quizá tratando de hacer un paralelismo crítico hacia los 80, es muy probable que una parte de esa acusación de ambición tenga que ver con la iniciativa privada. Pondré un ejemplo, el caso de La Nave. Un estudio multidisciplinar de diseño y de disciplinas paralelas que era todo iniciativa privada, que atrajo las miradas de fuera de València y que sirvió para generar una referencia en un ámbito: el diseño. Un movimiento que yo veo esencial para comprender que ahora estemos pensando en la capitalidad mundial del diseño.

-Un estudio, La Nave, compuesto por independientes, pero que tenía bastante carga de trabajo institucional. ¿Hay brotes verdes en la actividad privada actual, verdad?
-Por supuesto, con la búsqueda de la capitalidad mundial del diseño, que es una iniciativa privada, o con la música, con gente como Gener que está haciendo cosas importantes. Por otro lado, Pep Gimeno ‘Botifarra’, que es una figura importante que ahora hemos asimilado, pero que no ha existido en los 90 ni antes. Otra cosa es que eso, luego, tenga una difícil cabida en las páginas de Babelia…

-Bueno, pero eso tiene que ver con el sistema de medios estatal funcionando de M-30 hacia dentro. Al fin y al cabo, Montesinos o Mariscal, si han querido trascender, han trasladado sus estudios fuera de València.
-Aunque luego, en el caso de Francis Montesinos, haya decidido volver tras establecerse en Barcelona durante una década. Y a buen seguro que ha tenido menos recorrido insistiendo por estar aquí, pero él sabe cómo impactaba cuando estaba en Madrid y se rodeaba de la Movida y cómo no impactaba comunicando únicamente desde aquí. Los industriales catalanes nunca estarán suficientemente agradecidos al trabajo que les generó Montesinos en sus años relacionándose con ellos. En todo esto, hay inercia y pereza por parte de los redactores y editores que toman decisiones desde Madrid o desde Barcelona. Desde Barcelona llego a intuir algo más de sensibilidad por la lengua, pero en Madrid… Hay una dinámica no muy positiva al respecto.

-A menudo pienso si aquellos felices 80 de la cultura valenciana distorsionan cualquier acción posterior. Por los márgenes económicos de presupuesto comparado, por el ambiente modernizador de la sociedad y porque IVAMs y Palaus de la Música se construyen en una ciudad una vez cada varios siglos. Ahora, a lo mejor, los recursos se han de dedicar a llenar de contenido esas construcciones.
-No sé si es una cuestión de margen económico. Creo que era una cuestión de ambición y riesgo. En el caso de la Feria de Julio se pensaba en un festival de verano, con sus analogías con el Grec de Barcelona. En cuanto a los grandes edificios y el contenido, lo que interpreto es que la crisis ha obligado a que el IVAM, por ejemplo, se dedique a hacer cuatro o cinco relecturas de sus fondos al año por obligación. Y así, temporada tras temporada, sin quitarle valor al trabajo que no tiene que ver con relecturas. En el caso del Palau de la Música, la programación llega hasta donde llega y, supongo, tiene que ver con lo más duro de la crisis y una lenta recuperación. Quizá se puede acusar de un exceso de lentitud en la recuperación. Pero los contenedores, más que un problema, siguen siendo una incógnita. Porque los museos de la ciudad… Ahí está, por nombrar uno, el Museu de la Ciutat, que existe sin pena ni gloria. Y creo que todo está mucho más en las manos de la creatividad y el ingenio, en la ambición por ese sentido, que en el presupuesto. Que sí, que desde la crisis se arrastra una carencia, pero no creo que la reversión de la situación llegue por una cuestión de dinero. Ahora bien, en los temas de fiestas, al gobierno del cambio de la ciudad, sí se le ve otro ritmo. Se le ve mucho más esplendor, cuidado y creatividad. En fiestas, en general, se ve un interés mayor.

-Quizá podríamos valorarlo mejor si la ciudad tuviera una estrategia cultural. Una estrategia pública, evaluable. Porque estamos en 2019 y el Museu de Belles Arts sigue desconectado de la ciudad, la ciudadanía oye hablar o habla del Palau de la Música porque se le ha caído un techo, el Teatre Escalante ha desaparecido… ¿algunos de estos conflictos no te llevan a pasar que vivimos en el Día de la Marmota mientras otras ciudades con menos patrimonio, historia y activos culturales nos van sacando cabezas?
-En el caso del Museu de Belles Arts es cierto que se arrastra el problema de la gestión compartida entre Estado y Generalitat. Un estado que no se resuelve y bloquea movimientos, seguro. Lo del Palau, como afortunadamente no ha habido ninguna desgracia personal, tampoco creo que haya que darle tanto valor. En el caso del Palau de les Arts no se resuelve que en Madrid no nos interpreten como un teatro de ópera, y es más fácil que lleguen algunos euros a Bilbao o a Sevilla que a València. Igualmente, quizá tratando de hacer un paralelismo crítico hacia los 80, es muy probable que una parte de esa acusación de ambición tenga que ver con la iniciativa privada. Pondré un ejemplo, el caso de La Nave. Un estudio multidisciplinar de diseño y de disciplinas paralelas que era todo iniciativa privada, que atrajo las miradas de fuera de València y que sirvió para generar una referencia en un ámbito: el diseño. Un movimiento que yo veo esencial para comprender que ahora estemos pensando en la capitalidad mundial del diseño.

-Un estudio, La Nave, compuesto por independientes, pero que tenía bastante carga de trabajo institucional. ¿Hay brotes verdes en la actividad privada actual, verdad?
-Por supuesto, con la búsqueda de la capitalidad mundial del diseño, que es una iniciativa privada, o con la música, con gente como Gener que está haciendo cosas importantes. Por otro lado, Pep Gimeno ‘Botifarra’, que es una figura importante que ahora hemos asimilado, pero que no ha existido en los 90 ni antes. Otra cosa es que eso, luego, tenga una difícil cabida en las páginas de Babelia…

-Bueno, pero eso tiene que ver con el sistema de medios estatal funcionando de M-30 hacia dentro. Al fin y al cabo, Montesinos o Mariscal, si han querido trascender, han trasladado sus estudios fuera de València.
-Aunque luego, en el caso de Francis Montesinos, haya decidido volver tras establecerse en Barcelona durante una década. Y a buen seguro que ha tenido menos recorrido insistiendo por estar aquí, pero él sabe cómo impactaba cuando estaba en Madrid y se rodeaba de la Movida y cómo no impactaba comunicando únicamente desde aquí. Los industriales catalanes nunca estarán suficientemente agradecidos al trabajo que les generó Montesinos en sus años relacionándose con ellos. En todo esto, hay inercia y pereza por parte de los redactores y editores que toman decisiones desde Madrid o desde Barcelona. Desde Barcelona llego a intuir algo más de sensibilidad por la lengua, pero en Madrid… Hay una dinámica no muy positiva al respecto.

-Otro conflicto es ser juez y parte. Salía antes en la conversación el caso de Bikini Club, en el que Bartual acabó siendo uno de los miembros más conocidos de RTVV desde la radio. Era locutor, pero era dj y era promotor. Ahora sabemos que su discográfica era la propietaria de los derechos del ‘Saturday Night’ de Whigfield, cuyo rendimiento en ventas a mediados de los 90 podemos calcular. A día de hoy, en la radio pública estatal, hay locutores que ejercen de dj’s en festivales y a los que, casualmente, se les ocurre hacer un monográfico sobre dicho festival en su programa. ¿Esto no desacredita al profesional?
-Claro, pero yo ya no estaba en Bikini Club por aquel entonces... Que, por cierto, el nombre proviene de la influencia de los 60. Se lo puse yo. Estas interferencias del periodista que hace bolos, es complicada. También he de decir que las radios han promovido esas acciones como dj, esas acciones promocionales, así que tampoco es una acción individual. En discográficas, en promotoras, con locutores… el otro día, Serrat me habló de locutores “de sobre”. Diría que pertenece más a épocas pasadas, pero interferencias ha habido siempre. Con editoriales, otro tanto. El peso de la publicidad, otro tanto. En el ámbito musical ha cambiado mucho todo porque, entre otros asuntos, las discográficas ahora son promotoras y empresas dedicadas a la venta de todo tipo de productos y derechos en torno al artista y sus canciones. Eso también desordena un poco las juegas de juego, a mi parecer.

-¿València ha sido moderna?
-Sí, y lo será. Los 70 fueron el primer gran momento de modernidad, con la Sala Studio, con una especie de drugstore por donde pasaban Els Joglars, Quico Pi de la Serra, Lluís Llach… En aquellos tiempos, los escaparates de Francis Montesinos en su tienda del barrio del Carmen, con la ropa que llevaba él y toda la tropa, impensables hasta entonces. Siempre recuerdo, si sirve para contestar a esta pregunta, que Carmen Alborch puso su lista de boda en la tienda de Montesinos. La familia más bien esperaba que la pusiera en El Corte Inglés, pero no. Las tiendas Agua de Limón, más tarde Tráfico de Modas de los Mariscal… El primer estallido fueron los 70, pero también hubo una modernidad consolidada en los 80 que bebía de aquel origen. Hacia los 90 llega lo mejor de La Marxa, un pub en el que yo le insistí a Josevi Plaza en que el buen camino tenía que ver con aquello de la cultura de club. Y sí, era una discoteca, un pub, pero había siempre exposiciones, perfomances, cruzarte con David Dúplex u Olga Poliakoff tomando copas. El caldo de cultivo era muy intenso y, aunque había muchos locales interesantes, creo que La Marxa tuvo una época muy estimulante que ya se evidenciaba aunque solo fuera viendo los pelos de las camareras, con puntas, cardados, rapados… pero todo a la vez.

-Preguntándote por València hemos hablado de los 70 en adelante, pero uno de tus libros más reivindicables quizá es Los años Ye-Ye. Sobre todo porque fija la primera gran revolución de masas de la mujer en España, a través de la televisión y la publicidad, en una acción de asertividad y empoderamiento a través de la moda y su cuerpo.
-A mí los 60 es la época que más me interesa en casi cualquier disciplina artística. Quizá, por eso, se notará algo de amor extra o admiración en el texto. Para mí los 60 evidencian en el mundo y en España un cambio hacia la libertad. Un detalle, que por mi fijación con la moda, tiene sentido: es la primera generación que viste radicalmente diferente a sus padres. Se rompe algo en ese sentido. Después, los padres vestirán como sus hijos. Estados Unidos se avanza a ello, marca la pauta, pero el impacto en Europa es muy interesante, y la mini falda o los pantalones en la mujer suponen un impacto brutal en la calle. Esa exhibición del cuerpo tan libre produjo muchos problemas. Es una convulsión muy interesante, que tiene consecuencias sociales.

-Si lo traducimos al momento actual, a la música actual, es posible que ese cambio radical esté sucediendo ahora. Las listas de éxito, el grueso de la música que escuchan nuestros adolescentes en el sentido de música de masas, está totalmente desligado de la tradición del siglo XX. Hasta el punk estaba fundamentado en una base de banda de rock estándar y, sin embargo, ahora, ese patrón ha desaparecido, como ha desaparecido el valor de la autoría o los tabús con el lenguaje que gira en torno al sexo o las drogas, sin eufemismos ni metáforas.

-No tengo claro que se haya roto del todo, porque en la música siempre confluyen corrientes cíclicas. Siempre hay una base revival y otra parte que avanza sin mirar atrás. También he de admitir que con la edad, pese a que me oficio me lleva a estar muy al tanto, te vas convirtiendo en un escuchante muy selectivo. Así que no sé si me llama la atención todo lo que esté totalmente desligado. Por ejemplo, escucho mucho a Devendra Banhart y hace poco me he parado a ver sus relaciones con la obra de Donovan y el folk rock. A Sufjan Stevens con las aportaciones a la banda sonora de Call me by your name (Luca Guadagnino, 2017).

-Hablando de nostalgia, no hemos hablado de un tiempo pasado en el que se cobraba más por el mismo trabajo costando el pan y la entrada al cine muchísimo menos. ¿El periodismo cultural está afectado por esta devaluación de su valor en el mercado?
-Sí, pero no el cultural: todos. Me imagino que ha pasado en todas las secciones. Sin hablar del detalle, desde luego los ingresos eran muy superiores antes. Mi aventura como freelance me lleva a una montaña rusa constante en cuanto a la libertad económica, pero la decisión tiene más que ver con algo más próximo a la libertad de tiempos al trabajar en casa.

-La habitación propia del periodista cultural, algo que sí es propio de la estirpe porque tenemos esa necesidad de leer libros o ver películas para la pieza ‘de mañana’.
-Y que no puedes hacer con normalidad en una redacción. Lo puedes hacer, si tienes suerte, pero siempre es raro. Pero tampoco lo puedes hacer en productoras, con las que he hecho documentales en los últimos años, donde he tenido la sensación de perder el tiempo por no poder hacer según qué cosas que necesitaba hacer en ese momento, pero tenía que estar allí sentado. No yendo a una conferencia a la que necesitaba ir, no leyendo aquello que necesitaba leer y para lo cual tenía que ir a aquel sitio a buscar...

-Lo que sí es transversal a todas las gestiones, por aquello de la firma y la implicación, supongo, es la gestión del ego. ¿Cómo se gestiona?
-A mí nadie me lo ha gestionado (ríe), pero no creo que tenga ese defecto. Desde luego, sí he convivido y existen periodistas con el ego descontrolado. Qué le vamos a hacer… es un problema. Si eres Vargas Llosa o García Márquez, creo que podemos admitir cierto margen de ego, pero creo que es necesario tocar tierra cada día. Es cierto también que un día estamos haciendo un programa que pega mucho, en la tele o en la radio, en la que se te abren todas las puertas, o te reconocen por tu firma… Es un ejercicio de amor propio y necesario naturalizar todo eso. Solo somos periodistas.

-En una o dos palabras, ¿RTVV?
-Aprendizaje.

-¿À Punt?
-Sensaciones contradictoras.

-¿Periodismo?
-Vida. Es todo lo que he hecho.


miércoles, julio 10, 2019

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, antes de su llegada a Argentina: “Necesitábamos recuperar nuestras identidades”






Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, antes de su llegada a Argentina: “Necesitábamos recuperar nuestras identidades”

julio 10, 2019

Este año nuestros queridos españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina regresan al país para una una serie de presentaciones exclusivas en el nuevo estadio Buenos Aires Arena. No hay dos sin tres, el espectáculo con el que los veremos volver, tendrá lugar el 2, 3, 7 y 8 de noviembre próximo.

Antes del gran regreso del dúo a la Argentina, donde estuvieron por última vez hace 7 años, los visité en España para hablar pura y exclusivamente de la vida, esto es: de la música, de la historia, de la familia, de los miedos y de los grandes amores.

‒¡Estamos de vuelta juntos!

Joaquín Sabina (JS) ‒Yo siempre que estoy contigo, primero, me alegro porque somos amigos, y luego me da mucho miedo de no ser el Nano (Serrat) y yo suficientemente rocanroleros para tí…

‒Sabés que lo son, sobre todo el Nano…

JS ‒¡El Nano, puro rock and roll!

‒¿Qué pasó, de vuelta? ¿Quién llamó a quién? ¿Cómo fue esta tercera juntada de Serrat y Sabina? ¿Quién hizo el primer llamado?

Joan Manuel Serrat (JMS) ‒ Es difícil de contar porque no es tan fácil. Hay unos intentos, hay llamadas con otras excusas, acercamientos… ¡No sé! Necesitábamos recuperar nuestras identidades, porque andábamos los dos un poco perdidos. Y curiosamente, nosotros recuperamos la identidad individual a partir de la dupla. La dupla nos hace irnos reconociendo a nosotros mismos.

‒La individualidad son ustedes dos…

JMS ‒Y dejamos de ser el otro. El tema es que estamos separados…

JS ‒No hubo un momento en que nos llamáramos, pero flotaba en el ambiente, no solo en el nuestro, porque recordábamos las fiestas, la felicidad y la camaradería, y compartir con varias generaciones, sino que también iba viniendo gente y me decía: “Oye, creo que vais a hacer una…”. Yo creo que sembramos rumores por ahí (risas)…

‒Ya cuando él te llamó y te dijo: “¿Me convidas un poco de azúcar que me quedé sin?”, dijiste: “Este quiere salir de gira”.

JS ‒Pero Serrat no me propone, a mí me da órdenes, como un mandatario: “¿Señor?”. Yo digo: “¡Sí, señor!” (risas).

‒¿Acata Joaquín las órdenes?

JMS ‒Él ya empieza a fabular… Realmente, ha sido una historia en la que han ocurrido muchas coincidencias. Por ejemplo, ocurre también que nuestras familias, encabezadas por nuestras respectivas esposas nos han echado de casa para la misma temporada. Han dicho: “¡No quiero que estés en casa en octubre y noviembre!”. Y yo le llamé, preocupado: “Joaquín, me ha ocurrido…”

JS ‒“¿Qué hacemos?” (risas) …

‒¿Cómo planifican la lista de temas? Sé que son dos artistas con una trayectoria increíble, llena de canciones y que les gusta renovarse. Me contaron que ayer se juntaron para armar la lista que van a hacer en Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile, ¿qué están planeando en cuanto a las canciones?

JSM ‒En un concierto uno hace canciones de las que no puedes prescindir. El concierto tiene que estar repartido de manera homogénea entre sus canciones y las mías; todo tiene que estar equilibrado. No tanto por una razón nuestra, porque, sinceramente, a mí me da igual que hubiera un peso mayor…

JS ‒Es la tercera gira entre los dos. En las anteriores hemos aprendido que nuestras giras comunes eran más una fiesta colectiva intergeneracional, que unas interpretaciones de canciones ‒aunque también lo sean‒. Pero yo creo que el pueblo aquí tiene más derechos que en una gira mía o en una gira de él…Vamos a abrir las canciones con las que se enamoraron, con las que tuvieron un hijo, con las que se emborracharon…

‒Nosotros, en la Argentina, estamos hace muchas décadas tratando de hacer creer al mundo que Serrat y Sabina son argentinos; y ahora un poco lo demuestran porque no hacen gira por España (deberían hacer 50 shows) y van a Argentina, a Buenos Aires solamente, a Santiago de Chile y a Montevideo…

JMS ‒Nosotros los hacemos porque, sinceramente, nos gusta ir a trabajar en territorios socialmente pacíficos (risas)… al coño sur… (risas)

JS ‒¡No sé! Pero lo de que somos argentinos, eso lo descubrió éste hace muchísimos años.

‒¿Y Gardel es argentino, uruguayo o francés?

JS ‒Depende, si cantamos en Uruguay decimos: “¡Qué suerte que Gardel fue uruguayo!”. Si cantamos en Argentina (risas)…

‒¡Elemental! ¿Cómo es una gira a esta edad? Vos [JS] decidiste juntarte con la juventud, con un pibe de 70 años, ¿no?

JS ‒¡Claro! ¡Pero estoy empezando a recorrer el mundo! (risas).
El cariño de siempre en nuestro último encuentro (La Viola).

‒¿Cómo es una gira hoy, comparada con las giras anteriores, donde salían de caravana y las noches eran largas?

JMS ‒Es lo mismo. Es exactamente igual.

JS ‒Se come mejor… Él tiene una lista de restaurantes impresionante (risas)…

‒¿Hacen gira gourmet?

JMS ‒Hacemos una gira igual que las que hacíamos hace 50 años: vamos en un robot y bebemos, hay lindas mujeres arriba; pero dura solo un día… (risas).

‒Tengo algunas frases que me dijeron; los entrevisté varias veces. Vos una vez me dijiste, con “Joaquín adelante, que esta dupla está basada en el respeto”. ¿Seguís pensándolo?

JMS ‒Yo lo quiero a Joaquín como es. En las buenas y en las malas, porque él te lo da todo siempre: lo malo y lo peor (risas)…

‒Y ¿hay algo que les moleste del otro?

JS ‒Ahora ya no me molesta nada. Ahora lo que quiero es que me lleve a buenos sitios a comer, que me enseñe los buenos vinos ‒yo no tengo ni idea‒, que nos riamos mucho, que los conciertos sean disfrutables y que hagamos intercambio de parejas con nuestras mujeres, porque la ¿Yutra? ¡Está estupenda! (risas)…

‒¿Qué envidian el uno del otro? ¿Hay algo que envidien?, ¿algo que vos no tengas de Joaquín; y que vos no tengas de Joan Manuel, desde lo humano, desde lo artístico?

JMS ‒Debería envidiar profundamente su mala salud de hierro. Eso ¡es increíble! La vida de Joaquín y la buena salud que tiene.

JS ‒Yo mataría por dos cualidades de Serrat: una, su capacidad de trabajo y su disciplina ‒cosas de las que carezco, absolutamente‒. Y mataría por haber escrito 25 o 30 de sus canciones (risas)… Ha sido de repertorio…

‒Una vez también te pregunté qué tres cosas te llevarías a una isla y me dijiste: “Mi urólogo, mi cirujano y mi médico de medicina” ¿Hoy te llevarías a esas tres personas? Porque se te ve muy bien de salud.

JS ‒Ahora primero me haría un chequeo, y una vez hecho el chequeo, elegiría a las tres que me llevaría… (risas)

‒Más allá de los médicos que uno se llevaría a una isla, la gente se preocupa… Charly García siempre decía: “No me digas: ‘que estés bien’, no te preocupes por mi salud”; se enojaba cuando uno pregunta por la salud. No quiero que se enojen ustedes. Pero con 70-75 años ¿están vitales?, ¿cómo están de salud?, ¿cómo se sienten?

JS ‒Yo me encuentro razonablemente bien para mantener el tipo de calidad de vida que a mí me hace que la vida sea deseable. Cuando pierda eso, habrá serios problemas.

‒¿Pero es buena calidad de vida?

JS ‒Sí. Yo no le tengo miedo, al menos no excesivo, a la muerte; le tengo pavor al deterioro físico, a no poder hacer las cosas que me gusta hacer. Por lo pronto, sigo pudiéndolas hacer y eso me da un margen de no sé cuántos años…

‒Vos escribiste canciones diciendo que a los 50 ya pensabas que estabas fuera del partido…

JS ‒Pero yo con 20 creía que la gente a los 30 años, esos que se llamaban los adultos, eran unos impresentables. Ahora lo sé. ¡Somos los impresentables! (risas).

‒ ¿Y vos cómo estás en la vida?, ¿feliz también?

JMS ‒Sí… Dentro de mis posibilidades, maravillosamente bien. Así que tranquilizo a mis amigos; y jodo a mis enemigos…

‒Puse en las redes sociales que los iba a entrevistar y qué querían que les preguntara. Y la mayoría de las personas quieren saber cómo es un día en la vida de ustedes… ¡No se imaginan! Son tan artistas, tienen tantas canciones que uno a ustedes los relaciona con el arte y con la música, y no con la vida cotidiana. ¿Tienen vida cotidiana?, ¿tienen una vida normal?

JS ‒Yo tengo más vida cotidiana que él, porque él sigue haciendo 100 conciertos al año… Yo no; hago una gira y luego me quedo en casa, y me dedico a leer, a dibujar, a ver a los amigos… Me gusta mucho salir. Pero lo que me gusta es ir a bares, de dudosa reputación por la noche, y ponerme en un rincón a escribir. Y eso hace años que no me deja la excesiva curiosidad y amor de la gente; y pido pena de muerte para el tipo que inventó los teléfonos móviles con foto.

‒¿Vos tenés vida normal, entre tanta música y arte?

JMS ‒Totalmente, sí. Creo que sí. Toco mucho pero vivo más tiempo en casa de mi mujer que en los hoteles. Vivo bien, estoy feliz en mi casa; me gusta ir al mercado, salir a la calle. Y como soy una persona que siempre quiere tener a mano las cosas que le gustan y encontrarlas, necesito dedicar un rato del día ‒no lo tengo‒ a poner en orden papeles, pensamientos, afectos…

-Por último, sabrán que están promoviendo el turismo en la Argentina, porque tocan solamente en un estadio nuevo en Buenos Aires; en esta oportunidad no van a ir al interior. Entonces, la gente de Córdoba, del Norte, del Sur, de la Patagonia, está programando venir a pasar unos días a la Capital para ver a Serrat y Sabina… ¿Fue una decisión el quedarse allí solamente, fue por algún motivo?

JS ‒No, en realidad, no queríamos hacer muchos conciertos, sino darnos el gustazo de salir otra vez de gira. Y el lado del mundo más amable para nosotros, que nos apetecía, era Argentina, Uruguay y Chile. Pero el resto es una cosa más empresarial que otra cosa.

JMS ‒Para venir a Buenos Aires hay que estarse mucho tiempo y tocar pocos días, porque si no, siempre ocurre lo mismo: no tengo el tiempo que quiero para ir… La ciudad es afortunada, algunos barrios afirmaron que han cambiado ‒y quiero verlo‒, siguen maravillosamente iguales o algunos se han deteriorado…

‒Fueron jóvenes utópicos, soñaron con un mundo igualitario, un mundo libre; escribieron eso en canciones cuando eran jóvenes, lo siguieron escribiendo a través de los años, y hoy tenemos un mundo que no nos gusta… Un mundo muy injusto. ¿Cómo lo ven? Y es imperioso preguntarles, porque siempre el argentino quiere conocer la mirada de ustedes acerca de la Argentina, de España, del mundo…

JS ‒Argentina está, otra vez, viviendo un momento delicadísimo en lo económico, social y político, como tantas otras veces que hemos ido, ¿no? La primera vez que fui era en plena hiperinflación con Alfonsín. Pero, además, dentro de la tragedia de ser un buen argentino está el que, cuando les hablas de que algo está mal, lo han vivido tantas veces… Pero sí, es muy preocupante. Y como todo va tan de prisa, tenemos los dos mucha curiosidad de saber, cuando vayamos en septiembre, qué gobierno habrá, qué medidas económicas…

‒Cuáles serán los candidatos; porque un mes después son las elecciones.

JS ‒¡Los candidatos a vicepresidente son muy importantes acá! (Risas).

‒¿A vos te deprime un poco el mundo actual? Porque ustedes han escrito sobre un mundo que se imaginaban y que pretendían, allá por los 70, cuando empezaron a escribir canciones, y la verdad que me pregunto sobre estos dos artistas, Serrat y Sabina: ¿estarán frustrados?, ¿habrán tirado la toalla?, ¿seguirán creyendo que el mundo puede ser justo?

JMS ‒Evidentemente, nosotros hemos crecido, hemos soñado, hemos luchado por lo que podíamos llamar un “mundo mejor”… Pero mirando ahora lo que queda, los sueños se quedaron en esta orilla del río, en gran parte, y nosotros ya cruzamos a la otra orilla… Hoy en día vivimos con valores y tragedias, algunas que no podríamos haber imaginado hace 30 años que iban a ser tan fundamentales en el manejo de nuestra vida y nuestras relaciones. El deterioro del espacio humano, en el espacio en el que nos movemos: la tierra, el aire, las aguas; la calidad de ellos… Todos estos elementos de humanidad que debieran ser una parte fundamental en la discusión de las ideas, de los proyectos políticos, pasan a segundo plano: “esto no existe”… Y, entonces, es una trampa tremenda para nosotros ‒y, sobre todo, para las generaciones que vienen‒: no darle a esto la importancia que realmente tiene. Porque si esto no funciona, si no se ha sabido manejar bien, lo demás no va a tener la más mínima importancia… Estos valores parece que ahora empiezan a tomar cuerpo: la gente más joven y preparada, con más conocimiento, parece que empieza a meterse por ahí y exige a la clase política que tome responsabilidades. Ojalá esto crezca en este sentido; y se apriete…

‒O sea, seguís siendo optimista, en un punto

JMS ‒No, yo no tengo más remedio…

JS ‒¡Claro! Nosotros somos la última generación (cosa que no estaba, en absoluto, previsto) que vivimos mejor que nuestros padres.

‒Saben cuánto los quiero y los admiro. Sé que son porteños y argentinos, pero cuando vayan a Buenos Aires, en noviembre, cualquier cosa que necesiten, me llaman…

JS ‒Para las copas (risas).

‒ Sí, sí, sí. Pago todo yo… Los quiero mucho, de corazón.

JMS ‒El jamón lo ponemos nosotros.

JS ‒Oye, Bebe, nosotros te queremos mucho también; tú lo sabes. Esta es tu casa.

‒Los quiero, de corazón; me emocionan. Los veo en Argentina. Gracias.


martes, julio 09, 2019

¡Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina visitarán la Arena Monterrey!


¡Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina visitarán la Arena Monterrey!

JULIO 09, 2019 / REDACCIÓN / MONTERREY

Serrat y Sabina llegarán al recinto de espectáculos con su tour internacional No hay dos sin tres, que de nueva cuenta los convoca en el mismo escenario
ara deleite de sus fanáticos regiomontanos, Serrat y Sabina han confirmado que en la agenda de su tercera y nueva gira en conjunto No hay dos sin tres, la Arena Monterrey tiene un lugar asegurado, pues los cantautores aterrizarán en el coloso de avenida Fundidora el 4 de diciembre a las 21:00 horas. 

“Al final, toda la culpa es de los admiradores de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Se les dijo. Se les advirtió. Lo sabían. No pueden alegar ahora que desconocían el riesgo de hacerles el juego a los dos astutos artistas y sus trucos: las canciones, la música, los chistecitos, los bailecitos, los sombreritos… Pero ya es tarde”, reza el mensaje del anuncio oficial de la gira, colocado en la página del tour. 

“Lo que empezó en 2007 con un intento de matar Dos pájaros de un tiro –ellos dos— recibió tal apoyo popular que el ‘pajaricidio’ les dio vida y la cosa se volvió peste. De ahí que en 2012 los dos descarados compadres pasaran al contraataque a bordo de la orquesta del Titanic y, siete años después de sobrevivir al naufragio –¡parece increíble cómo pasa el tiempo!—, acaban de anunciar que, como no hay dos sin tres, arremeterán de nuevo en noviembre con una serie de conciertos en Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile’’, afirma el comunicado que hace un recuento de las dos giras y el disco que han lanzado los colegas y amigos. 

“Se recomienda al respetable público que acoja a Serrat y Sabina con el cariño que merecen. Quien sabe si a la tercera va la vencida”. Aunado al anuncio, los cantautores incluyeron en su sitio oficial, un video en el que entre copas de vino y buen humor, comparten su dicha al coincidir por tercera ocasión en los escenarios del mundo. 

“Estamos trabajando durísimo para darles un espectáculo, para hacerlos reír, para tratar de calentarles el corazón, para intercambiamos canciones yo hacer tus canciones, y tú mejorar las mías como sueles”, le dice Sabina a Serrat quien afirma “Y sobre todo, que tenemos unas ganas locas de ir y esto nos ayuda mucho y además como dice el refrán: ‘No hay dos sin tres’”. 

La canción de Joan Manuel Serrat

La canción de Joan Manuel Serrat

9/7/2019

El cantante siguió la edición de 1984 y escribió, junto al colombiano Daniel Samper, la letra de una canción dedicada al Tour de Francia

La palabra más querida por el periodista zaragozano, afincado en Barcelona, Antonio Vallugera era gregario. “Le tengo un respeto imponente”, escribió. Para quien fue creador de la Escalada a Montjuic, el mejor ciclista era Luis Ocaña y su cantante preferido, Joan Manuel Serrat, a quien introdujo en el mundo del ciclismo, presentó a Ocaña e invitó a seguir el Tour de 1984 a su lado. Contaba con la complicidad de su habitual acompañante, Javier de Dalmases, reportero de El Mundo Deportivo.

Los tres se embarcaron en un Talbot Horizon rumbo a Montreuil. Serrat tuvo que dejar en casa la guitarra, que no cabía, y aguantar el humo de los toscanos, que fumaban Vallugera. Se embarcó en una aventura desconocida. Escribía una columna para El Periódico, en el que colaboraba su instigador, y relataba su historia de cada día en Radio Peninsular. “¿Será una rosa, será un clavel? El 22 de julio, con permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide, saldremos de la duda. Esto se pone en marcha. Con sangre, sudor, lágrimas y anfetaminas, el Tour demarra y yo me voy con él, chupando rueda”, escribía su primer día.

“Se adaptó de maravilla”, recuerda Dalmases. En el Tour se reencontró con un viejo conocido, el escritor Daniel Samper Pizano, que comentaba la carrera para El Tiempo de Bogotá, y con el que cerraba los restaurantes cada noche.

Entre Serrat y Samper se estableció una gran complicidad. Ambos decidieron escribir juntos una canción al Tour. Le dedicaban un rato en las sobremesas: «Si usted tiene libres tres semanas / y el mes para echar por la ventana / si en su casa, usted ya no interesa / pues cambió la pasión por la pereza / si le consienten sus fugas prolongadas / y sus ausencias ya no importan nada. / Es hora de que empiece a pensar en el Tour / y abur, abur, abur. (…) Si no le desvela el ronquido anónimo del inquilino que escribe con seudónimo / ni pedir la llave en un hotel huraño cuando le asalten ganas de ir al baño. / Si le gusta a usted tanto el ciclismo que le duele el forúnculo a usted mismo. (…) Y si le gustan las salas de prensa donde apestar a chivo no es ofensa / y le huele el francés a sopa y pan y le huele a choucroute el alemán / y a camembert los suizos periodistas (porque allí somos muy nacionalistas…) / Si usted es hombre de hábitos sencillos como lavar de noche calzoncillos / y le caben de una sola vez dos metros largos de ese pan francés, / deje en casa sus aires de elegancia y venga a mover el culo al Tour de Francia».

A Serrat, que luego siguió la Vuelta con la Cadena SER, se le fueron pronto sus amigos Ocaña y Vallugera. La canción nunca tuvo música, pero queda la letra.

sábado, julio 06, 2019

Whitman, o la normalidad del prejuicio


Whitman, o la normalidad del prejuicio

JUAN SALVADOR ÁLVAREZ DE LA FUENTE
06.07.2019


El 31 de mayo de 1819 (dos años antes de la consumación de nuestra independencia) nació el “Padre del verso libre”: Walt Whitman, ocupa un espacio importantísimo en el santoral literario, enfermero durante la guerra civil, ensayista, y polémico periodista, es considerado como uno de los autores más influyentes en la literatura occidental desde el siglo XIX, tocando la obra de algunos de los más reconocidos poetas en lengua española y portuguesa como Rubén Darío, Fernando Pessoa, Federico García Lorca o Borges. Viejo venerable de bondadosos ojos claros, y larga barba blanca. 

Un Joan Manuel Serrat jovencísimo, mira al horizonte y como introducción a su balada de nombre “Campesina” recita el poema número 31 del Canto a mí mismo de la obra emblemática de Whitman:


Hojas de hierba.

Dice más o menos esto (varia de una traducción a otra):

Para mí, una brizna de hierba no vale menos que el

camino que recorren las estrellas, e igualmente perfecta es la hormiga,

y que también lo son así un grano de arena y el huevo del zorzal,

y la rana es una obra maestra, digna de las más altas,

y que la zarzamora pudiera adornar los aposentos del cielo

y en mi mano la articulación más menuda hace burla de todas las maquinas,

y la vaca, rumiando con la cabeza inclinada, es más bella que cualquier escultura;

y un ratón es un milagro capaz de asombrar a todos los incrédulos.


En estos versos el poeta se asombra de los detalles más pequeños de la naturaleza y de la vida enalteciéndolos hasta lo sublime, un ratón, una vaca, una rana, una zarzamora, su propia mano… pero no la mano de un mexicano. Debo esta reflexión a la reciente lectura de un artículo de Michael K. Shuessler en la revista Nexos que lleva por nombre: El bicentenario de Walt Whitman. Antes de la lectura del artículo yo había leído Diario de la guerra civil y Hojas de hierba y me quede ahí, asombrado como por los poemas tan cálidos y humanos del neoyorkino. Shuessler en su artículo, entre diversas consideraciones menciona el prejuicio que manifestaba Whitman contra los mexicanos.

Como periodista, durante el conflicto México – Estadunidense de 1846, publicaba editoriales que justificaban la violencia de su país hacia el nuestro, expresiones como: “México debe ser castigado”, “México es despreciable”, “la gran misión de poblar el Nuevo Mundo con una raza noble” (refiriéndose a los norteamericanos) eran parte de sus textos.

Me asombró mucho encontrar esta parte del pensamiento político en un hombre venerado por su expresión de libertad y fraternidad, ante esto, tomando en cuenta que recientemente celebramos el bicentenario de este autor ¿qué debemos hacer? ¿Separar al hombre de la obra? ¿Entender que fue un hombre de su tiempo y por lo tanto pensaba como casi todos los norteamericanos del siglo XIX? ¿Expulsarlo de nuestra biblioteca por racista?

No es el único caso, hay nombres importantes de la literatura que al lado de su magnífica obra, nos han legado violencia, racismo, abuso sexual y homicidios. ¿Cuál debe ser nuestro criterio?

https://www.milenio.com/opinion/juan-salvador-alvarez-de-la-fuente/articulista-invitado/whitman-o-la-normalidad-del-prejuicio

jueves, julio 04, 2019

Dos poetas de la música "No hay dos sin tres", la nueva gira de Serrat y Sabina, llega a la Argentina


Dos poetas de la música

"No hay dos sin tres", la nueva gira de Serrat y Sabina, llega a la Argentina

04/707/2019

La alternancia de canciones de uno y de otro es lo que resonaba en la Bombonera a modo de cierre de una gira que se convirtió en leyenda. “Dos pájaros de un tiro” fue la primera propuesta de esta historia de nunca acabar. A veces, Joan Manuel Serrat interpreta a Joaquín Sabina y muchas tantas otras, éste último interpela al primero. Con sus estilos únicos y distintos, construyeron una marca que caló hondo en el gusto de los argentinos.

200 mil espectadores los recibieron en el Luna Park siete años atrás mientras presentaban “Dos pájaros contraatacan”, la segunda versión de “Dos pájaros de un tiro”. En ese entonces, “La orquesta del Titanic” fue el disco compuesto por Serrat y Sabina para esta gira. Las localidades agotadas y la gente eufórica por ver a estos dos grandes en escena, parecían los balcones de una gran despedida de dos viejos amigos.

Pero esas ganas de volver siempre están, declara Joaquín, quien junto a Serrat confirmaron que “No hay dos sin tres” los traerá de regreso. Será una reunión cumbre, donde los dos íconos de la música se presentarán los días 2,3 7 y 8 de noviembre en el Nuevo Arena Buenos Aires de Villa Crespo, CABA.

Cada uno regresó a nuestro país por su camino, alguna que otra vez acompañado por otros grandes como, por ejemplo, lo hizo Serrat cuando revivió los 20 años de “El gusto es nuestro” junto a Víctor Manuel, Ana Belén, y Miguel Ríos, pero la verdad es que desde hace siete años esperamos, algunos más ansiosos que otros, que suceda esta reunión de los dos más grandes poetas de la música española: Serrat y Sabina 2019.

Serrat y Sabina preparan maletas para su viaje a Suramérica y México



Serrat y Sabina preparan maletas para su viaje a Suramérica y México

Gira “No hay dos sin tres”

04/07/2019

Agotadas las entradas para la presentación en Buenos Aires

«No hay dos sin tres» se titula el espectáculo que reúne por tercera vez en los escenarios internacionales a los cantautores españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina.

Serán en total diez las presentaciones que llevarán a los afamados cantautores entre octubre y noviembre a Suramérica, para luego trasladarse a México.

La nueva gira internacional de la dupla incluye a las ciudades de Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile y en norteamérica a las ciudades mexicanas de Monterrey, Guadalajara y México D.F. La presentación del 2 de noviembre en Buenos Aires, Argentina, ya está agotada, según la página oficial de la gira https://serrat-sabina-nohaydossintres.com/conciertos/

La visita de dos de los más populares y reconocidos cultores de la canción de autor, repone una experiencia antes plasmada en 2007 («Dos pájaros de un tiro») y en 2012 («Dos pájaros contraatacan»).

Al hablar de esta nueva gira al lado de su coterráneo Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina expresó en entrevista para el diario Clarín: “Lo que queremos reproducir ahora es un canto a la alegría, a la amistad, a la generosidad, a no tomarnos en serio a nosotros mismos, incluso a hacernos bromas crueles”.

Y agregó: “Esto para mí era una especie de sueño irrealizable. Cuando cantaba en los bares, en la calle, en el metro, en Londres, con veintipoquísimos años, cantaba canciones de Serrat; y Serrat era siempre el más grande, el maestro de todos. Subirnos al escenario de igual a igual, tantos años después, para mí fue un goce increíble”.

Por su parte, Serrat manifestó que “En el tiempo que pasó desde la última vez hasta ahora hemos envejecido bastante y nos hemos vuelto muy cascarrabias y eso nos da una cantidad enorme de posibilidades maravillosas…Parte de que hayamos decidido juntarnos a hacer unas actuaciones que han sido mucho más sorprendentes, divertidas y brillantes de lo que podíamos imaginar, es que tenemos una relación de muchos años”.

“Me acuerdo –dijo Serrat- que Joaquín venía a menudo cuando grababa, y me enseñaba las canciones y yo opinaba: ‘Esto está mejor, ésta está muy buena, ésta sobre todo sácala si puedes‘. Y esto te lo puede decir él, siempre me he equivocado. Suerte que nunca me ha hecho caso. Joaquín Sabina ha llegado a la cúspide de su fama gracias a no hacerme ni puto caso”.

miércoles, julio 03, 2019

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, antes de su llegada a Argentina: “Necesitábamos recuperar nuestras identidades”






Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, antes de su llegada a Argentina: “Necesitábamos recuperar nuestras identidades”

Charla exclusiva con el dúo maestro desde Madrid antes de su gran regreso a nuestro país. Hablan de música, historia, familia, miedos y grandes amores.

Por Bebe Contepomi
Publicada: 03/07/2019, 15:24hs

Bebe Contepomi, junto a Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, en Madrid (Foto: La Viola).

Este año nuestros queridos españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina regresan al país para una una serie de presentaciones exclusivas en el nuevo estadio Buenos Aires Arena. No hay dos sin tres, el espectáculo con el que los veremos volver, tendrá lugar el 2, 3, 7 y 8 de noviembre próximo.

Antes del gran regreso del dúo a la Argentina, donde estuvieron por última vez hace 7 años, los visité en España para hablar pura y exclusivamente de la vida, esto es: de la música, de la historia, de la familia, de los miedos y de los grandes amores.

‒¡Estamos de vuelta juntos!

Joaquín Sabina (JS) ‒Yo siempre que estoy contigo, primero, me alegro porque somos amigos, y luego me da mucho miedo de no ser el Nano (Serrat) y yo suficientemente rocanroleros para tí…

‒Sabés que lo son, sobre todo el Nano…

JS ‒¡El Nano, puro rock and roll!

‒¿Qué pasó, de vuelta? ¿Quién llamó a quién? ¿Cómo fue esta tercera juntada de Serrat y Sabina? ¿Quién hizo el primer llamado?

Joan Manuel Serrat (JMS) ‒ Es difícil de contar porque no es tan fácil. Hay unos intentos, hay llamadas con otras excusas, acercamientos… ¡No sé! Necesitábamos recuperar nuestras identidades, porque andábamos los dos un poco perdidos. Y curiosamente, nosotros recuperamos la identidad individual a partir de la dupla. La dupla nos hace irnos reconociendo a nosotros mismos.

‒La individualidad son ustedes dos…

JMS ‒Y dejamos de ser el otro. El tema es que estamos separados…

JS ‒No hubo un momento en que nos llamáramos, pero flotaba en el ambiente, no solo en el nuestro, porque recordábamos las fiestas, la felicidad y la camaradería, y compartir con varias generaciones, sino que también iba viniendo gente y me decía: “Oye, creo que vais a hacer una…”. Yo creo que sembramos rumores por ahí (risas)…

‒Ya cuando él te llamó y te dijo: “¿Me convidas un poco de azúcar que me quedé sin?”, dijiste: “Este quiere salir de gira”.

JS ‒Pero Serrat no me propone, a mí me da órdenes, como un mandatario: “¿Señor?”. Yo digo: “¡Sí, señor!” (risas).

‒¿Acata Joaquín las órdenes?

JMS ‒Él ya empieza a fabular… Realmente, ha sido una historia en la que han ocurrido muchas coincidencias. Por ejemplo, ocurre también que nuestras familias, encabezadas por nuestras respectivas esposas nos han echado de casa para la misma temporada. Han dicho: “¡No quiero que estés en casa en octubre y noviembre!”. Y yo le llamé, preocupado: “Joaquín, me ha ocurrido…”

JS ‒“¿Qué hacemos?” (risas) …

‒¿Cómo planifican la lista de temas? Sé que son dos artistas con una trayectoria increíble, llena de canciones y que les gusta renovarse. Me contaron que ayer se juntaron para armar la lista que van a hacer en Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile, ¿qué están planeando en cuanto a las canciones?

JSM ‒En un concierto uno hace canciones de las que no puedes prescindir. El concierto tiene que estar repartido de manera homogénea entre sus canciones y las mías; todo tiene que estar equilibrado. No tanto por una razón nuestra, porque, sinceramente, a mí me da igual que hubiera un peso mayor…

JS ‒Es la tercera gira entre los dos. En las anteriores hemos aprendido que nuestras giras comunes eran más una fiesta colectiva intergeneracional, que unas interpretaciones de canciones ‒aunque también lo sean‒. Pero yo creo que el pueblo aquí tiene más derechos que en una gira mía o en una gira de él…Vamos a abrir las canciones con las que se enamoraron, con las que tuvieron un hijo, con las que se emborracharon…

‒Nosotros, en la Argentina, estamos hace muchas décadas tratando de hacer creer al mundo que Serrat y Sabina son argentinos; y ahora un poco lo demuestran porque no hacen gira por España (deberían hacer 50 shows) y van a Argentina, a Buenos Aires solamente, a Santiago de Chile y a Montevideo…

JMS ‒Nosotros los hacemos porque, sinceramente, nos gusta ir a trabajar en territorios socialmente pacíficos (risas)… al coño sur… (risas)

JS ‒¡No sé! Pero lo de que somos argentinos, eso lo descubrió éste hace muchísimos años.

‒¿Y Gardel es argentino, uruguayo o francés?

JS ‒Depende, si cantamos en Uruguay decimos: “¡Qué suerte que Gardel fue uruguayo!”. Si cantamos en Argentina (risas)…

‒¡Elemental! ¿Cómo es una gira a esta edad? Vos [JS] decidiste juntarte con la juventud, con un pibe de 70 años, ¿no?

JS ‒¡Claro! ¡Pero estoy empezando a recorrer el mundo! (risas).

‒¿Cómo es una gira hoy, comparada con las giras anteriores, donde salían de caravana y las noches eran largas?

JMS ‒Es lo mismo. Es exactamente igual.

JS ‒Se come mejor… Él tiene una lista de restaurantes impresionante (risas)…

‒¿Hacen gira gourmet?

JMS ‒Hacemos una gira igual que las que hacíamos hace 50 años: vamos en un robot y bebemos, hay lindas mujeres arriba; pero dura solo un día… (risas).

‒Tengo algunas frases que me dijeron; los entrevisté varias veces. Vos una vez me dijiste, con "Joaquín adelante, que esta dupla está basada en el respeto". ¿Seguís pensándolo?

JMS ‒Yo lo quiero a Joaquín como es. En las buenas y en las malas, porque él te lo da todo siempre: lo malo y lo peor (risas)…

‒Y ¿hay algo que les moleste del otro?

JS ‒Ahora ya no me molesta nada. Ahora lo que quiero es que me lleve a buenos sitios a comer, que me enseñe los buenos vinos ‒yo no tengo ni idea‒, que nos riamos mucho, que los conciertos sean disfrutables y que hagamos intercambio de parejas con nuestras mujeres, porque la ¿Yutra? ¡Está estupenda! (risas)…

‒¿Qué envidian el uno del otro? ¿Hay algo que envidien?, ¿algo que vos no tengas de Joaquín; y que vos no tengas de Joan Manuel, desde lo humano, desde lo artístico?

JMS ‒Debería envidiar profundamente su mala salud de hierro. Eso ¡es increíble! La vida de Joaquín y la buena salud que tiene.

JS ‒Yo mataría por dos cualidades de Serrat: una, su capacidad de trabajo y su disciplina ‒cosas de las que carezco, absolutamente‒. Y mataría por haber escrito 25 o 30 de sus canciones (risas)… Ha sido de repertorio…

‒Una vez también te pregunté qué tres cosas te llevarías a una isla y me dijiste: “Mi urólogo, mi cirujano y mi médico de medicina” ¿Hoy te llevarías a esas tres personas? Porque se te ve muy bien de salud.

JS ‒Ahora primero me haría un chequeo, y una vez hecho el chequeo, elegiría a las tres que me llevaría… (risas)

‒Más allá de los médicos que uno se llevaría a una isla, la gente se preocupa… Charly García siempre decía: “No me digas: ‘que estés bien’, no te preocupes por mi salud”; se enojaba cuando uno pregunta por la salud. No quiero que se enojen ustedes. Pero con 70-75 años ¿están vitales?, ¿cómo están de salud?, ¿cómo se sienten?

JS ‒Yo me encuentro razonablemente bien para mantener el tipo de calidad de vida que a mí me hace que la vida sea deseable. Cuando pierda eso, habrá serios problemas.

‒¿Pero es buena calidad de vida?

JS ‒Sí. Yo no le tengo miedo, al menos no excesivo, a la muerte; le tengo pavor al deterioro físico, a no poder hacer las cosas que me gusta hacer. Por lo pronto, sigo pudiéndolas hacer y eso me da un margen de no sé cuántos años…

‒Vos escribiste canciones diciendo que a los 50 ya pensabas que estabas fuera del partido…

JS ‒Pero yo con 20 creía que la gente a los 30 años, esos que se llamaban los adultos, eran unos impresentables. Ahora lo sé. ¡Somos los impresentables! (risas).

‒ ¿Y vos cómo estás en la vida?, ¿feliz también?

JMS ‒Sí... Dentro de mis posibilidades, maravillosamente bien. Así que tranquilizo a mis amigos; y jodo a mis enemigos…

‒Puse en las redes sociales que los iba a entrevistar y qué querían que les preguntara. Y la mayoría de las personas quieren saber cómo es un día en la vida de ustedes… ¡No se imaginan! Son tan artistas, tienen tantas canciones que uno a ustedes los relaciona con el arte y con la música, y no con la vida cotidiana. ¿Tienen vida cotidiana?, ¿tienen una vida normal?

JS ‒Yo tengo más vida cotidiana que él, porque él sigue haciendo 100 conciertos al año… Yo no; hago una gira y luego me quedo en casa, y me dedico a leer, a dibujar, a ver a los amigos… Me gusta mucho salir. Pero lo que me gusta es ir a bares, de dudosa reputación por la noche, y ponerme en un rincón a escribir. Y eso hace años que no me deja la excesiva curiosidad y amor de la gente; y pido pena de muerte para el tipo que inventó los teléfonos móviles con foto.

‒¿Vos tenés vida normal, entre tanta música y arte?

JMS ‒Totalmente, sí. Creo que sí. Toco mucho pero vivo más tiempo en casa de mi mujer que en los hoteles. Vivo bien, estoy feliz en mi casa; me gusta ir al mercado, salir a la calle. Y como soy una persona que siempre quiere tener a mano las cosas que le gustan y encontrarlas, necesito dedicar un rato del día ‒no lo tengo‒ a poner en orden papeles, pensamientos, afectos…

-Por último, sabrán que están promoviendo el turismo en la Argentina, porque tocan solamente en un estadio nuevo en Buenos Aires; en esta oportunidad no van a ir al interior. Entonces, la gente de Córdoba, del Norte, del Sur, de la Patagonia, está programando venir a pasar unos días a la Capital para ver a Serrat y Sabina… ¿Fue una decisión el quedarse allí solamente, fue por algún motivo?

JS ‒No, en realidad, no queríamos hacer muchos conciertos, sino darnos el gustazo de salir otra vez de gira. Y el lado del mundo más amable para nosotros, que nos apetecía, era Argentina, Uruguay y Chile. Pero el resto es una cosa más empresarial que otra cosa.

JMS ‒Para venir a Buenos Aires hay que estarse mucho tiempo y tocar pocos días, porque si no, siempre ocurre lo mismo: no tengo el tiempo que quiero para ir… La ciudad es afortunada, algunos barrios afirmaron que han cambiado ‒y quiero verlo‒, siguen maravillosamente iguales o algunos se han deteriorado…

‒Fueron jóvenes utópicos, soñaron con un mundo igualitario, un mundo libre; escribieron eso en canciones cuando eran jóvenes, lo siguieron escribiendo a través de los años, y hoy tenemos un mundo que no nos gusta… Un mundo muy injusto. ¿Cómo lo ven? Y es imperioso preguntarles, porque siempre el argentino quiere conocer la mirada de ustedes acerca de la Argentina, de España, del mundo…

JS ‒Argentina está, otra vez, viviendo un momento delicadísimo en lo económico, social y político, como tantas otras veces que hemos ido, ¿no? La primera vez que fui era en plena hiperinflación con Alfonsín. Pero, además, dentro de la tragedia de ser un buen argentino está el que, cuando les hablas de que algo está mal, lo han vivido tantas veces… Pero sí, es muy preocupante. Y como todo va tan de prisa, tenemos los dos mucha curiosidad de saber, cuando vayamos en septiembre, qué gobierno habrá, qué medidas económicas…

‒Cuáles serán los candidatos; porque un mes después son las elecciones.

JS ‒¡Los candidatos a vicepresidente son muy importantes acá! (Risas).

‒¿A vos te deprime un poco el mundo actual? Porque ustedes han escrito sobre un mundo que se imaginaban y que pretendían, allá por los 70, cuando empezaron a escribir canciones, y la verdad que me pregunto sobre estos dos artistas, Serrat y Sabina: ¿estarán frustrados?, ¿habrán tirado la toalla?, ¿seguirán creyendo que el mundo puede ser justo?

JMS ‒Evidentemente, nosotros hemos crecido, hemos soñado, hemos luchado por lo que podíamos llamar un “mundo mejor”… Pero mirando ahora lo que queda, los sueños se quedaron en esta orilla del río, en gran parte, y nosotros ya cruzamos a la otra orilla… Hoy en día vivimos con valores y tragedias, algunas que no podríamos haber imaginado hace 30 años que iban a ser tan fundamentales en el manejo de nuestra vida y nuestras relaciones. El deterioro del espacio humano, en el espacio en el que nos movemos: la tierra, el aire, las aguas; la calidad de ellos… Todos estos elementos de humanidad que debieran ser una parte fundamental en la discusión de las ideas, de los proyectos políticos, pasan a segundo plano: “esto no existe”… Y, entonces, es una trampa tremenda para nosotros ‒y, sobre todo, para las generaciones que vienen‒: no darle a esto la importancia que realmente tiene. Porque si esto no funciona, si no se ha sabido manejar bien, lo demás no va a tener la más mínima importancia… Estos valores parece que ahora empiezan a tomar cuerpo: la gente más joven y preparada, con más conocimiento, parece que empieza a meterse por ahí y exige a la clase política que tome responsabilidades. Ojalá esto crezca en este sentido; y se apriete…

‒O sea, seguís siendo optimista, en un punto

JMS ‒No, yo no tengo más remedio…

JS ‒¡Claro! Nosotros somos la última generación (cosa que no estaba, en absoluto, previsto) que vivimos mejor que nuestros padres.

‒Saben cuánto los quiero y los admiro. Sé que son porteños y argentinos, pero cuando vayan a Buenos Aires, en noviembre, cualquier cosa que necesiten, me llaman…

JS ‒Para las copas (risas).

‒ Sí, sí, sí. Pago todo yo… Los quiero mucho, de corazón.

JMS ‒El jamón lo ponemos nosotros.

JS ‒Oye, Bebe, nosotros te queremos mucho también; tú lo sabes. Esta es tu casa.

‒Los quiero, de corazón; me emocionan. Los veo en Argentina. Gracias.