lunes, enero 20, 2020

Herido de Amor



HERIDO DE AMOR
Federico García Lorca

Amor, amor, que está herido,
herido,
de amor huido.
Herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Herido,
muerto de amor.

Bisturí de cuatro filos,
garganta rota,
y olvido.
Cógeme la mano, amor,
que vengo muy malherido,
herido,
de amor huido.
Herido,
muerto de amor.

ASÍ ES LA FAMILIA DE JOAN MANUEL SERRAT: UNA HIJA ACTRIZ, OTRA EN AUSTRALIA, UNA NIETA INFLUENCER..


ASÍ ES LA FAMILIA DE JOAN MANUEL SERRAT: UNA HIJA ACTRIZ, OTRA EN AUSTRALIA, UNA NIETA INFLUENCER...

El artista catalán y Joaquín Sabina actúan este lunes y martes en Madrid con su gira 'No hay dos sin tres'. Repasamos cómo es la vida del noi del Poble-sec.

NURIA HERNÁNDEZ
20 DE ENERO DE 2020 · 11:14

Joan Manuel Serrat y su mujer Candela Tiffon.
GTRES

Los ‘pájaros’ vuelven a la carretera y esta noche regresan a Madrid. Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat aterrizan esta noche en el WiZink para comenzar su gira española No hay dos sin tres, tras pasar por unas cuantas capitales en Latinoamérica colgando cada noche el cartel de ‘sold out’. Los dos artistas, amigos y cómplices desde hace años, nunca han sido dados a aparecer en las revistas haciendo grande ese dicho de ‘el que no quiere no sale en las portadas’. Serrat, que cumplía 76 años el pasado mes de diciembre, ha formado una amplia familia de la que muy poco, prácticamente nada, se sabe.

Su hijo mayor, Queco (51) es fruto de una relación del cantautor con la modelo Mercedes Doménec. En 1978 se casaba con el gran amor de su vida, Candela Tiffon (también llamada María Luz y que terminó siendo ‘Yuta’), 15 años menor que él y modelo publicitaria, con la que sigue llevando esa vida tranquila y alejada de cualquier foco mediático que siempre quiso tener pese a su éxito musical. Se conocieron en Barcelona, en unos apartamentos para estudiantes mientras ella estaba en la universidad. Con Candela tiene dos hijos más, María (40) y Candela (33), y dicen que a la pareja le gusta estar en casa y cocinar los fines de semana. Aseguran que Candela es una gran chef.

El hijo mayor de Queco, que se dedica a la producción de televisión, y su pareja Malena, le han dado al noi del Poble-sec dos de las grandes alegrías de su vida, sus dos nietas mayores. Serrat fue abuelo por primera vez en 1996, cuando tenía 53 años. Luna Serrat es la mayor de sus nietos, tiene 23 años y lleva con orgullo el apellido que ha marcado musicalmente a varias generaciones.

Luna y Lucía, sus nietas mayores
Luna estudió Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad San Pablo CEU de Madrid y durante el último año de carrera realizó una beca Erasmus en Verona (Italia), donde vivió una experiencia vital inolvidable y además perfeccionó su italiano (también habla inglés perfectamente porque estudió en el colegio bilingüe privado Alarcón, situado en Pozuelo, y terminó en el Instituto Veritas, un centro concertado bilingüe y católico en la misma localidad en la que vive). Desde el pasado mes de septiembre, la joven trabaja en Barcelona en el programa matinal Levántate y Cárdenas de Europa FM y asegura que no le cuesta demasiado madrugar porque le apasiona su trabajo en la radio.

Como buena millennial, Luna es una apasionada de las redes sociales y en su Instagram posa con soltura como toda una influencer interesada en la moda. Luna es íntima amiga de otras hijas de rostros conocidos como Ana Matamoros (hija de Kiko Matamoros), Anna Padilla (hija de Paz Padilla) o Belén Écija (hija de la actriz Belén Rueda) con las que comparte viajes y noches de fiesta en los locales de moda de Madrid y Barcelona.

La hermana de Luna es Lucía, de 19 años. La joven lleva un perfil más bajo en sus redes sociales que su hermana mayor, pero así todo deja ver su pasión por los viajes. De Filipinas a Londres pasando por Grecia y los veranos en Menorca y Marbella con su familia, Lucía (nombre en clara alusión a una de las canciones más famosas de su abuelo) disfruta tanto de las playas más espectaculares como de hacer turismo en capitales europeas. Tiene en su hermana mayor a su mejor amiga y su gran apoyo. Se llevan de maravilla y aunque Luna ahora está en Barcelona, cuando vuelve a Madrid el fin de semana suelen salir juntas a comer o a alguna discoteca como Black Haus o Teatro Barceló, frecuentadas por lo más granado de la alta sociedad madrileña.

También Lucía tiene amigas con apellidos conocidos, de hecho, una de sus mejores amigas es Cala Moragas, hija de Jorge Moragas, ex mano derecha de Mariano Rajoy en el Partido Popular, y mantiene una gran amistad con Lucía Écija, hija pequeña de Belén Rueda y Daniel Écija, con Iria Fernández Tapias (nieta de FéFé) y con Katia Gutiérrez-Colomer. Como su hermana, Lucía es fan de Dani Martín y de Taburete, y por supuesto adoran a su abuelo.

Su hija María vive en Australia
La segunda hija de Joan Manuel Serrat es María. Ella estudió Farmacia y hasta llegó a trabajar en el Parc Cientific de Barcelona, pero la vida rutinaria entre cuatro paredes le llevó a estudiar una segunda carrera, Periodismo y dedicarse al mundo de la información deportiva. Cuenta María que su padre, cuando tenía dos años, la llevaba al Circuito del Jarama para ver correr a Ángel Nieto, y eso le marcó para ser una apasionada del mundo de las motos.

Trabajó en Londres un tiempo siguiendo al equipo Kawasaki de MotoGP y después lo hizo para Movistar estando a pie de paddock en la Fórmula 1. Apasionada del yoga, en 2011 conoció en el circuito de Barcelona a su marido, el entrenador australiano Stuart Smith con el que se casaba en junio de 2017 y con el que ha tenido dos hijos, Oliver (3) y Nicholas (1), y junto al que en septiembre emprendía la gran aventura de su vida mudándose a vivir a Australia con toda la familia.

Candela, la más conocida
La más conocida de la familia Serrat es sin duda Candela, la menor de sus hijas. Nacida en Barcelona en 1986, Candela es actriz. Se formó en la escuela teatral LAMDA de Londres y en el Laboratorio William Layton de Madrid. En 2002 participaba en la serie de TV3 La Riera y tres años más tarde se daba a conocer en toda España gracias a su papel de Celia Silva en la serie diaria de TVE Seis Hermanas. Aunque también ha hecho alguna serie más, su carrera la ha desarrollado sobre todo en el teatro trabajando con directores como Mario Gas y en más de una decena de obras. En 2017 hizo su primer largometraje, Yerma, a las órdenes de Emilio Ruiz Barrachina. En 2015 conocía al también actor Daniel Muriel, que había salido con Cristina Castaño y con Flora González, y se casaban en una íntima ceremonia en Menorca en junio de 2019.

Serrat y Sabina preparados para el primero de sus conciertos en Madrid


Serrat y Sabina preparados para el primero de sus conciertos en Madrid

Su gira "No hay dos sin tres" llega a España con 5 actuaciones: 4 en la capital y 1 en Barcelona

Javier Villacañas
Redactor CADENA 100
20 ENE. 2020 9:31Actualizado 09:34


Madrid espera a esta pareja de artistas tan emblemáticos para la música con 4 conciertos en el Palacio de los Deportes: primero en enero, días 20 y 21, y ,posteriormente, en febrero con entradas agotadas para el 11 y 12. Entre medias, una actuación en el Palau Sant Jordi de Barcelona, 25 de enero.

La expectación es muy grande ya que la última vez que pudimos ver a Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina como pareja musical fue en 2012, con "Dos pájaros de un tiro" y antes de aquello en el año 2007 con un regalo exclusivo como fue un disco en directo y un DVD.

En esta gira los dos artistas desgranan una treintena de temas interpretados por ambos y, por supuesto, alguno por separado. Como han realizado en su gira por Latinoamérica se esperan actuaciones como algún regalos exclusivo interpretando éxitos de uno cantados por el otro como, por ejemplo, "Canción para la Magdalena", que Serrat hizo suya en el concierto de Buenos Aires, o la interpretación de Joaquín Sabina de "Hoy puede ser un gran día".

La nueva gira de Serrat y Sabina arrancó el primer fin de semana de noviembre de 2019 en Buenos Aires, con cuatro llenos hasta la bandera en el recién inaugurado Movistar Arena con capacidad para 15.000 personas. El 13 de noviembre, actuaban en Córdoba (Argentina) donde también colgaron el cartel de ‘no hay entradas’. Posteriormente la gira continuó en Asunción (Paraguay), para después visitar Uruguay, México y Costa Rica hasta ofrecer un total de 17 conciertos más.

Estas son las actuaciones en España
20/01/2020 Madrid - Palacio de los Deportes
21/01/2020 Madrid - Palacio de los Deportes
25/01/2020 Barcelona - Palau Sant Jordi COMPRAR ENTRADAS
11/02/2020 Madrid - Palacio de los Deportes ENTRADAS AGOTADAS
12/02/2020 Madrid - Palacio de los Deportes ENTRADAS AGOTADAS

domingo, enero 19, 2020

Palabras de Amor





Palabras de Amor
Amaya y Serrat

El me quiso tanto
Y aun sigo enamorada
Juntos atravesamos
Una puerta cerrada
El, quien os diria
Era toda mi ocupación
Cuando en la lumbre ardian
Solo palabras de amor


Palabras de amor sencillas y tiernas
Que echamos al vuelo por primera vez
Apenas tuvimos tiempo de aprenderlas
Recien despertamos de la niñez
Nos bastaban esas tres frases hechas
Que entonaba un trasnochado galan
Historias de amor
Sueños de poetas
A los 15 años no se saben mas

Ella donde andará
Tal vez aun me recuerda
Un dia se marchó
Y jamas volvi a verla
Pero cuando oscurece
Lejos se escucha una cancion
Vieja musica que acuna
Viejas palabras de amor

Palabras de amor sencillas y tiernas
Que echamos al vuelo por primera vez
Apenas tuvimos tiempo de aprenderlas
Recien despertamos de la niñez
Nos bastaban esas tres frases hechas
Que entonaba un trasnochado galan
Historias de amor
Sueños de poetas
A los 15 años no se saben mas
A los 15 años no se saben mas.

Candela Serrat luce el mono de invitada perfecto en los Premios Gaudí 2020





Candela Serrat luce el mono de invitada perfecto en los Premios Gaudí 2020

Por Noticias por el Mundo -01/19/202001

Esta noche se están celebrando los Premios Gaudí 2020. Los galardones de la Acadèmia del Cinema Català se conceden en una gala que se celebra en el Auditori del Fòrum de Barcelona


La actriz Candela Serrat ha sido una de las asistentes más destacadas gracias a su elegante look. La actriz se ha decantado para la ocasión por un look de invitada perfecto y ha escogido un estiloso jumpsuit, una perfecta alternativa al vestido para cualquier evento que se precie.

Candela ha lucido un elegante mono negro de tejido brocado al tono, con escote muy sensual adornado con una lazada y mangas de organza, apuntándose así a la tendencia del volumen en las mangas. Un modelofirmado por Alicia Rueda.

Un perfecto estilismo que ha completado con sandalias metalizadas de tiras cruzadas en fucsia de Lodi, maxi pendientes de colores de Lausett y mini bolso de piel negra con cadena muy fina dorada. Sin grandes exageraciones, Candela nos demuestra que menos es más y su elección es fabulosa.

Fotos | Gtres

La larga sombra de Sabina



La larga sombra de Sabina

Un doble álbum reúne 25 adaptaciones de los temas más populares del cantautor de Úbeda

JORDI BIANCIOTTO BARCELONA
19/01/2020

El álbum de homenaje no se extingue y tras la edición de Voces del Mediterráneo, disco consagrado al clásico de Serrat, es ahora su colega de correrías Sabina el que inspira una de esas operaciones de culto que realzan viejos catálogos. Un doble álbum abierto al repertorio de todas sus épocas, y encaminado a demostrar que el cantautor de Úbeda ha influido a músicos de muy diversas familias: trovadores, rockeros, melódicos, flamencos y mestizos desfilan rindiéndole honores.

Sabina ha inspirado tres álbumes de homenaje hasta la fecha, el de voces femeninas ...entre todas las mujeres (2003), el cubano La Habana canta a Sabina (2011) y el flamenco De purísima y oro (2012). Este es el menos pautado, con artistas de variados perfiles, jóvenes y veteranos, aunque algo decantado hacia el pop comercial. Por muy buena que sea una versión, difícilmente hará olvidar un original con leyenda, pero aquí podemos echarnos a la boca algunas temas con personalidad y sentimiento, que funden la esencia de la canción con la del intérprete.

No es exactamente el caso de ese Ruido que abre el álbum, muy sujeto al lenguaje knopfleriano de Fito & Fitipaldis y no tanto al de un Coque Malla que pasa por ahí como un visitante. Pero sí de la apropiación de Contigo por parte de Alejandro Sanz, íntima y desgarrada, sobre un tejido íntimo de piano y contrabajo.

VIEJOS ROCKEROS / También Bunbury se esmera en Donde habita el olvido, solemne sin hacerse el interesante más de lo imprescindible, y Leiva, llevando a un franco rock’n’roll El caso de la rubia platino. Territorio este en el que se mueve Estopa con un Pacto entre caballeros a tumba abierta y la reunión de Andrés Calamaro, Ariel Rot y Germán Vilella, resucitando a Los Rodríguez en Princesa.

Es todo un logro el acercamiento de Calle Melancolía a un Extremoduro con violín por parte de Robe Iniesta, alargada a placer hasta el final. Y sale resultón ese 19 Días y 500 noches compartido por el recitado de Benjamín Prado y la réplica flamenca de la joven cantaora madrileña Travis Birds, asfaltando el camino para que el Niño de Elche y Guitarricadelafuente (el veinteañero Álvaro Lafuente) unan sus voces en un Cerrado por derribo, quizá algo falto de sangre.

RUFUS T.FIREFLY O SERRAT / La secuencia que enlaza la copla Y sin embargo te quiero con Y sin embargo se transforma en una plática atmosférica entre Zahara y Dani Martín de emotividad latente. Serrat hace buenas migas con Rozalén en A la orilla de la chimenea, y Mikel Erentxun y Rufus T. Firefly se atreven con un rock a lo Beatles tardíos para Lo niego todo. Con el clímax ligero de Y nos dieron las diez, compartido a lo We are the world, concluye un recorrido muy amplio (25 canciones), con irregularidades y muestras de que Sabina sigue pudiendo sacar lo mejor de intérpretes a veces alejados de su estética musical. En total, 38 cantantes y artistas participan en el disco de homenaje a Sabina.

Joan Manuel Serrat en mi vida


Y yo tengo a Serrat en mi vida siempre y vuelo con su bendita música
Verena

sábado, enero 18, 2020

Cuando en Bocaccio corrían en abundancia el pensamiento y el champán




Cuando en Bocaccio corrían en abundancia el pensamiento y el champán

Un libro repasa la historia del templo de la ‘gauche divine’ barcelonesa a través de sus protagonistas

Foto 1: Desde la izquierda, Antonio de Senillosa, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Carlos Barral y Josep María Castellet en Bocaccio en 1978. COLECCIÓN ORIOL REGÁS

CRISTIAN SEGURA
Barcelona 18 ENE 2020 - 20:58 CET

En Bocaccio ocurría de todo, incluso que se escapara un mono en la cabina de un avión. Sucedió en 1973, en uno de los viajes de fiesta y expedición cultural organizados por el club más transgresor de la Barcelona del tardofranquismo. Durante el vuelo a México, el animal se liberó de su jaula, provocando el pánico entre la tripulación. Era la mascota de Pitito Gamir, estrella de la vida nocturna española, y fue la actriz Mary Santpere quien lo tuvo que esconder en el aeropuerto para que no lo confiscaran. Bocaccio fue “un núcleo de irradiación” creativa excepcional, asegura el poeta y editor Pere Gimferrer en el prólogo de Bocaccio, donde ocurría todo (Destino), libro que el periodista Toni Vall ha escrito a modo de elegía de un pasado que sobrevive en la memoria de sus protagonistas.

El libro es un recorrido por la historia de Bocaccio a través de 22 entrevistas a personajes que formaron parte del alma de la sala entre su inauguración, en 1967, hasta la venta de la empresa por parte de sus socios, en 1981. Vall es un arqueólogo de los objetos del local, de la mercadotecnia y de los muebles de diseño exquisito —creaciones de nombres como Óscar Tusquets— que se comercializaban en la tienda de Bocaccio. Vall establece un diálogo con sus interlocutores a partir del material bocacciano que ha ido recopilando con los años. La cantante Guillermina Motta le obsequia con un taburete original de la sala, de terciopelo rojo —el color distintivo de la casa— y las patas de estilo modernista, el mismo taburete que Oriol Regàs, fundador de Bocaccio, regaló a Joan Manuel Serrat y que él continúa utilizando en sus recitales. Serrat revela en el libro que para los desplazamientos más complicados opta por dos réplicas que mandó fabricar.

Foto 2: Un portada de la revista 'Bocaccio' con la actriz Teresa Gimpera. COLECCIÓN TONI VALL

El coleccionismo que ha alimentado el mito de Bocaccio parece inabarcable —buena parte de este legado se expone desde esta semana en el Palau Robert de Barcelona—. Vall cuenta que la puerta de entrada estuvo en venta en internet por 60.000 euros, mientras que la de la sucursal que Regàs abrió en Madrid, en la calle Marqués de la Ensenada, continúa en su lugar. Es uno de los últimos vestigios en pie de un pequeño emporio que creció en “una extraña abundancia de pensamiento y champán” como define aquel ambiente el arquitecto Oriol Bohigas. Los tentáculos de Bocaccio se extendieron a otras discotecas, como productora de cine, discográfica, editora de libros y también de revistas. Fue en la revista Bocaccio que Colita publicó la famosa fotografía de Gabriel García Márquez con un ejemplar de Cien años de soledad abierto sobre su cabeza. En aquella publicación se ganaban un sueldo autores como Juan Marsé, otro de los entrevistados por Vall. La imagen de la portada de su novela Últimas tardes con Teresa es una creación de un grupo de habituales de Bocaccio: Oriol Maspons retrató en un plano picado a la modelo Susan Holmquist sentada en un coche descapotable. La revista Fotogramas también publicaba la sección Oído en Bocaccio, llena de variedades de la que fue responsable Enrique Vila-Matas.

Bocaccio fue el epicentro de lo que es hoy popularmente conocido como la Gauche divine, es decir, la izquierda bien que en el libro de Vall continúa negando ser pija. Pero el sambenito de pijo progre caló, explica el escritor y exdirigente socialista Salvador Clotas, porque incluso personajes de la burguesía progresista de la ciudad como Narcís Serra, Pasqual Maragall o el editor Xavier Folch se negaron a pisar Bocaccio porque lo consideraban un lugar demasiado frívolo. La boîte de la calle Muntaner podía ser un espacio para la frivolidad pero inspiró multitud de creaciones culturales. Cuenta Joan de Segarra que Manuel Vázquez Montalbán trasladó a Amsterdam parte de la trama de Tatuaje, la primera novela del detective Carvalho, influenciado por un viaje que Bocaccio organizó a la ciudad holandesa. También de una noche de debate sobre el macartismo entre el editor Jorge Herralde y el estudioso del cine Román Gubern surgió La caza de brujas en Hollywood, un título de referencia de Anagrama, y, en una mesa del piso superior de Bocaccio se fraguó la revista Arquitectura Bis, de Bohigas, el diseñador Enric Satué y la escritora Rosa Regàs. Esta última y el filósofo Eugenio Trías también idearon allí entre copas el proyecto de la editorial La Gaya Ciencia.

Aquel mundo lo componían “una alegre, osada y perdurable banda de compinches”, según palabras de Herralde en su libro Un día en la vida de un editor. En una de las entrevistas, la actriz Mónica Randall no duda que todo aquello “surgió de la burguesía catalana”, de una clase social y de una Barcelona de la que muchos reniegan. Randall se pregunta si todavía existe algo de aquel espiritu: “En realidad ahora no sé lo que hay. Todo ha quedado echo pedazos. Por mí se lo pueden quedar, no me interesa. Viví una Barcelona esplendorosa y ahora todo es una mierda”.

Cuando Serrat y Sabina estuvieron en busca y captura






Cuando Serrat y Sabina estuvieron en busca y captura

Los dos artistas tuvieron problemas con la ley en los setenta, uno por sus palabras y el otro por sus actos

Nacho Serrano
Actualizado:18/01/2020 16:49h

Hoy, Serrat y Sabina son prácticamente marca España. Son iconos de nuestra música, de nuestra cultura y en gran medida de nuestra forma de entender la vida. Pero hubo un momento en que su país no los quería ver ni en pintura.

A Joan Manuel Serrat se le defenestró por sus palabras. En septiembre de 1975 viajó a Ciudad de México para dar un concierto, y al aterrizar en el aeropuerto hizo unas declaraciones sobre el Consejo de guerra contra tres miembros del FRAP y dos de ETA (que culminó con el fusilamiento de todos ellos) que no gustaron nada al régimen franquista. «El día 27 había leído que los condenados a muerte estaban prácticamente en capilla, que había casi seguras, cinco penas de muerte. El 27 me confirmaron la cosa por teléfono», relató el cantautor tiempo después en Lecturas. «Me debatí entre dos posibilidades: volverme a España y de alguna manera esconder mi actitud personal contra los fusilamientos, o aceptar la oferta del concierto en México, aunque sabía perfectamente que al llegar al aeropuerto de México me esperarían los canales de televisión y todos los periodistas. No podía adoptar la primera postura porque no estaba en absoluto de acuerdo con las ejecuciones de los cinco muchachos, así es que procuré imaginarme lo que me iban a preguntar para saber lo que tenía que responder. Me lié la manta a la cabeza y me dije: "Juanito, ya veremos cuándo vuelves a casa...”».

Al bajar por la escalerilla del avión, los periodistas le rodearon para preguntarle por las condenas, una noticia de evidente alcance internacional, y Serrat contestó: «Siempre he condenado la postura represora del Gobierno franquista, por eso aplaudo la decisión del señor Echeverría (el presidente de México) de romper con todo tipo de relaciones con el Gobierno de Franco. La pena de muerte sólo sirve para seguir acobardando a la gente; pero tenemos que luchar porque la izquierda y la democracia españolas se unan para acabar con un régimen totalitario. Además de Franco, el pueblo español tiene un gran enemigo, Estados Unidos, que en ningún momento ha abierto la boca para acallar al Gobierno franquista».

La reacción en España fue inmediata. Se le puso en busca y captura, varias radios oficiales y no oficiales dejaron de emitir sus canciones, muchas tiendas retiraron sus discos de sus escaparates, y la prensa le atacó con contundencia. El periódico Pueblo se preguntó: «¿Volverá a España después de hacer estas declaraciones? Aquí puede comenzar un largo exilio. O la historia de un encarcelamiento nada más tocar tierra española». Y esto es lo que dijo el diario Arriba: «España sabía que, llegado el caso, no podía contar con Joan Manuel Serrat. En 1968 chantajeó a su Patria y se retiró del escenario de Eurovisión en una "espantá" de Juzgado de guardia. En estos siete años a Serrat le ha ido creciendo el pelo y los contratos, pero no la dignidad. En el aeropuerto de México, ante la Prensa, delante de la Televisión, este español de tapadillo ha aplaudido hasta la saciedad los insultos a nuestra Patria de Echeverría "en contra del gran enemigo del pueblo español, Francisco Franco". Serrat acaba de cubrir de barro la bandera de su país y su propia honorabilidad. Se ha apuntado a la democracia sangrienta y totalitaria de la Plaza de las Tres Culturas y ha abandonado su guitarra, respetada artísticamente en la que era su Patria, para convertirse en un vulgar mariachi de Echeverría».

La cosa no acabó ahí. Fue expulsdo de la Agrupación Sindical de Circo, Variedades y Folklore del Sindicato Provincial del Espectáculo de Barcelona, y el Sindicato Nacional del Espectáculo le suspendió el visado de contratos.

«La Gordita»

A Serrat nada de esto le pilló por sorpresa. «Naturalmente que era consciente de lo que me esperaba. Sabía lo que había sucedido otras veces y lo que iba a ocurrir», dijo a ABC en una entrevista en París. «En el 73 me agarraron en Pamplona, cuando la huella de Authi, por decir cosas en un escenario. Fue una experiencia muy desagradable, que hemos pasado muchos de nosotros. Cuando lo del "Proceso de Burgos" (que dictó nueve sentencias de muerte contra activistas de ETA) también me engancharon y estuve un tiempo censurado y castigado, pero como ya en 1968 me habían tenido castigado por lo de Eurovisión (cuando rechazó actuar porque no le dejaron cantar en catalán), no me cogió de nuevas…».

Serrat fue acogido por una amiga mexicana a la que apodaban «La Gordita», y preparó una gira latinoamericana a bordo de una furgoneta a la que bautizó con el mismo nombre. Sus músicos y sus familias le acompañaron durante aquel tour que ocupó prácticamente los once meses de exilio. El cantautor viajó en varias ocasiones a Perpiñán para ver a su familia, pero tal como él mismo confesó después, la nostalgia por su tierra empezó a pasarle factura.

Muchos pensaran que Serrat volvería nada más morir Franco, pero el artista catalán prefirió esperar hasta la amnistía concedida en agosto de 1976. El día 20 de ese mismo mes regresó a España, y al bajar del avión dijo a la prensa: «Yo no lo he pasado bien en ningún momento. Porque el exilio es como si te expulsan de un partido de fútbol. Te expulsan, te sientas en el banquillo y no puedes salir. Estas allí, pero no puedes hacer nada por mejorar la jugada».

Un cóctel molotov

Joaquín Sabina también se enfrentó al régimen por la pena de muerte, en su caso unos años antes, en 1970, por los presos del Proceso de Burgos. Pero fue bastante más allá de las palabras.

El autor de «Y nos dieron las diez» lanzó un cóctel molotov contra un sucursal del Banco de Bilbao en Granada en señal de protesta, junto a otros activistas. Fue detenido por su propio padre, que era policía. Pero gracias a él se libró de las palizas que sufrieron sus compañeros en el calabozo. «¡No te doy dos hostias porque está tu padre en el pasillo!», le dijo unos de los que estaba interrogando al comando. Poco después, prefirió fugarse al Gran Bretaña para evitar males mayores. Así lo explicó en una entrevista con El País: «Las decisiones más importantes de la vida se toman en un segundo, no se meditan. La policía sabía que habíamos puesto el cóctel molotov y, del comando que formábamos, algunos se escaquearon y a otros los trincaron y les cayeron meses de cárcel. Yo estaba escondido y me tocaba irme a los diez días a la mili, pero tal y como estaba la situación había que largarse».

Sabina pudo huir gracias a un desconocido que le dio su pasaporte sin pedir nada a cambio, un tal Mariano Zugasti al que conoció una noche de juerga. «Cada vez que necesito creer en el género humano, pienso en el acto de Mariano Zugasti, al que jamás he vuelto a ver», diría Sabina en agradecimiento a su cómplice de fuga. «Seguramente, él era un inconsciente. Por eso yo quiero pasar la vida con inconscientes, que hacen cosas tan solidarias como impresionantes».

En 1973 intentó regresar a España, pero su padre se enteró de que había una orden de detención contra él y le avisó del peligro. Igual que Serrat, Sabina tuvo que esperar hasta la muerte de Franco y la Amnistía de 1976 para volver a España.

viernes, enero 17, 2020

Lo mejor de Bocaccio 1971-72 Bocaccio la revista



Bocaccio la revista
De la ‘boîte’ al quiosco

Me gusta pensar que Bocaccio, la revista barcelonesa de los primeros 70 en la que Juan Marsé ejercía de redactor jefe, era periodismo de Marca. 1 Hoy se puede ver con otros ojos, y aunque Marsé relativice totalmente su influencia y pretensiones, es probable que el periodismo, la moda, la literatura y hasta la música del tardofranquismo y la incipiente transición hubieran sido distintos sin ella.

¿Que por qué creo que es periodismo de Marca? Porque partía de una Marca comercial cuyas esferas de audiencia se articulaban en el compromiso de un grupo humano heterogéneo y distinto, y, aliados por intereses comunes, este colectivo y la marca plantearon a las distintas esferas de audiencia una ventana abierta de más libertad —y cierto libertinaje— de hacer y decir, modernidad, democracia, cultura y cierta sofisticación.

Se dirigían a periodistas experimentando con nuevos formatos, a realizadores de cine y televisión, a editores, a escritores, a modistos, a modelos, a arquitectos, urbanistas y politicastros locales, cónsules y embajadores, a restauradores, quiosqueros, deportistas y músicos, a abogados y policías, a franquistas y demócratas clandestinos, a viajeros y turistas, y a emigrantes.

A todos, les decían que en Barcelona se pensaba de otra forma distintas que la oficial.

De la ‘boîte’ al quiosco

La Bocaccio revista toma el nombre de la Bocaccio boîte, la discoteca de terciopelo de la calle Muntaner de Barcelona que abrió Oriol Regàs en 1967. Era un negocio más de Regàs que poco a poco iba ampliando su participación en el ámbito de la promoción cultural: productoras de cine, otros establecimientos de restauración, editoriales, promoción de conciertos, discográficas… De todos ellos, el único que mantiene la marca del buque insignia es la revista.

Pero ésta no se entiende sin el grupo humano que se citaba en la sala Bocaccio y que Joan de Sagarra denominó la gauche divine: Terenci y Ana Maria Moix, Colita, Jaime Gil de Biedma, Oriol Maspons, Eugeni Trías, Félix de Azúa, Oriol Bohigas, Salvador Clotas, Teresa Gimpera, Francisco Umbral, Carlos Barral, Manolo Vázquez Montalbán, Enric Satué, Joan de Sagarra, Jaume Perich, Xavier Miserachs… Es decir, periodistas, escritores, editores, modelos, arquitectos, músicos, jóvenes profesionales de la clase media barcelonesa que miraba desde el franquismo los cambios sociales que se producían en el mundo a finales de los 60 y jóvenes viajados procedentes de la alta burguesía de la ciudad que habían visto mundo.

Regàs construye la revista para su clientela y logra que todos participen. Unos posan y otros fotografían. Unos diagraman y otros redactan. Unos editan y otros coordinan. La marca Bocaccio-discoteca se extiende como una forma de vida y una apuesta de modernidad en su canal de comunicación Bocaccio-revista. Alcanza todas las esferas de audiencia y asegura el compromiso de la clientela fiel.

Para el proyecto se cuenta con el escritor Juan Marsé como redactor jefe y José Ilario como editor. El modelo de publicación es el Lui francés, repleto de una aparente frivolidad y erotismo, pero con artículos de fondo y entrevistas con cierto subtexto de crítica social, connotaciones y referencias a otras formas de organización social y política y juegos de sobreentendidos con el lector.

Hablan de cine, de televisión, de motociclismo, de crítica de moda, musical y, claro, ideológica. Su objetivo es ser creíbles. Siéndolo, gozarán de confianza. Con la confianza ganada, la influencia de la marca está asegurada.

Influencia perniciosa para el régimen franquista

Pese a su reducida distribución y su altísimo precio (100 pesetas de 1970), la influencia que pueda tener Bocaccio preocupa al régimen, que, según Francisco Umbral, le destina un censor en exclusiva: Luis Fernández Madrid. Hoy es una joya de coleccionista.

Joaquim Roglan, que la define como muestra de pensamiento utópico 2 , recoge palabras de Marsé en las que reniega de la trascendencia que pudiera tener: ni la revista ni este grupo social no tenían otra pretensión de actualidad ni de opinión, y cada cuál iba a su aire. Quién fue el coordinador de la producción, gestionando las primeras firmas que colaboraban y que traducía noticias extranjeras procedentes de otras revistas, aseguró: De hecho, era un divertimento con finalidad de promoción de la discoteca, incluso en sus anuncios publicitarios. ¿Periodismo de Marca demasiado explícito?

Su difusión fue reducida, pero alcanzó al público que contaba para la Marca.

Contribuyó ideológicamente en unos grupos sociales que miraban hacia San Francisco y París como modelos de cambio social. Y desapareció en 1974 por orden del ministro Alfredo Sánchez Bella, que consideró que una fotografía de una manzana abierta se parecía demasiado a una vagina. Y eso, para el franquismo agonizante, era demasiado parecer.

La delgada línea que une credibilidad, confianza e influencia

Si algo entusiasma al que tiene algo que definir es buscar el antecedente más remoto que legitime lo que ahora se hace. Porque de aquellos polvos vienen estos lodos. No me voy a sustraer de ese entusiasmo inútil, por lo poco que aporta.

Últimamente dicen que la primera experiencia de periodismo de Marca es la revista The Furrow, fundada por John Deere en 1895 y que hoy pervive en 14 idiomas. La idea era explicar qué se podía hacer con un tractor para que el agricultor se beneficiase. Lo era entonces y ahora.

Yo iría más lejos. Más allá del siglo XIX. Viajaría a la Venecia del siglo XVII y buscaría las gacetillas que vendían los gondoleros por el precio de una gazzetta (de ahí el nombre) y que eran una publicación de servicios: la carga que traían los barcos que arribaban a puerto para que los comerciantes pudieran negociarla antes de desestibarla. La enorme competencia obligaba a un valor añadido. Y éste eran los comentarios geopolíticos y los cotilleos que llegaban de otras cortes por medio de las tripulaciones.

Así nació el periodismo internacional y la gaceta. El gondolero que vendía la que tenía mejor información y permitía planificar mejor las compras —el más creíble—, tenía la confianza del lector. Y sobre éste y sobre los vendedores en los países de origen, tenía influencia.

Hoy se trata de lo mismo.

REFERENCIAS
Nota para estudiantes (marzo de 2018): Buena parte de los argumentos esbozados en este post han sido refinados y precisados en el tratado Periodismo de marcas. Fundamentos, operativa, transformación empresarial y perspectiva económica, donde se abordan en profundidad. Para trabajos universitarios es recomendable acudir al tratado y evitar la posible controversia citando este u otros posts anteriores a su lanzamiento, en verano de 2015.^

ROGLAN, Joaquim. Juan Marsé. Periodismo perdido (Antología 1957-1978). 1ª ed. Barcelona: Edhasa, 2012. 160 p. ISBN: 9788435069106

Versos y pentagramas



Versos y pentagramas

Las diez canciones del álbum, con versos escritos por García Montero para que Quique González les ponga música, "fundan un hogar en todas las fronteras"

El poeta nos cuenta que para él fue esencial la música de Paco Ibáñez o de Serrat porque todos sabemos de la relación de amantes que unen a ambas artes

Sonia Asensio
Publicada el 17/01/2020 a las 06:00

Las palabras vividas
Quique González y Luis García Montero
Cultura Rock Records SL / Varsovia!!! Records
2019

En la nave de los locos se escribe con tinta verde. Verde que te quiero verde. Verde utopía, verde vida de amor y de ilusiones. Quique González y Luis García Montero han firmado Las palabras vividas, diez poemas canciones, o diez canciones poemas, imprescindibles en la luctuosa búsqueda de la belleza que los lectores oyentes agradecemos en estos tiempos de prosas violentas y huecas.

La poesía y la belleza son las patronas de esa nave de los locos donde habitamos los que tuvimos la suerte de ser invitados un día. Quienes nos convertimos en marineros atrapados como lectores en la poesía de Luis García Montero, seguimos remando hoy en la mar abierta de sus versos y en la música que nota a nota arropa esta última colaboración. Quique González ha trasvasado las sílabas contadas a un pentagrama y las palabras vividas están más vivas que nunca.

Arriamos las velas mientras viajamos en esta noble nave y nos apeamos para celebrar la vida, saludar a Nora y darle la bienvenida en una canción bellísima: "Porque serás amada, porque el mundo es arcilla, aquí tienes tu casa, bienvenida, que seas bienvenida". Estremece una música sencilla, una voz reconocida, unas notas de orfebre, de artesano cuidadoso que arranca la sonrisa en la delicadeza con la que abrazamos a nuestros hijos.

Sin prisa izamos de nuevo nuestros sentidos. Escuchar este disco es vivir en la buena compañía. Oímos en los versos del viento consejos para ser feliz y el domingo ya no es un día solitario. Es un domingo de otoño preñado de música que se derrama en cada habitación de camas aún deshechas que pueden esperar. Un domingo que invita a la indolencia y a la buena música, a la buena compañía. Este es también un arte para sobrevivir.

"Declaro amor constante y dejo sin trabajo al dolor amarillo de los miedos fatales. Reclamo la fortuna de los necesitados. Convoco la alegría de los que son iguales". Con palabras nuevas seguimos navegando. Palabras que fueron viejas, palabras como camino, libertad, ciudad. Qué haríamos sin las palabras, las de toda la vida. "Las palabras que caen como la buena lluvia. Las palabras vividas, las palabras abiertas". Que los necesitados no solo tengan palabras, ojalá les llegue la fortuna.

En este arte de la navegación todos somos pasajeros. Esta es la única certidumbre con la que podemos contar. Sin embargo, en el viaje tenemos el mientras tanto. Y nos llega una canción hermosa, "Mi todavía", escrita en un soneto que nos agita y que nos habla del buen amor que no se arrutina, que es verdadero, "que asume la incertidumbre y nos hace estar abiertos a las sorpresas", como explica quien lo compuso.

Quique González ha contado cómo a partir de la musicalización de "Aunque tú no lo sepas", el poema de Luis García Montero de su libro Habitaciones separadas, intentó musicar otros poemas, como "Canción de brujería", del mismo autor. El poeta nos cuenta también que él no se formó sólo leyendo poesía sino que fue esencial la música de Paco Ibáñez o de Serrat porque todos sabemos de la relación de amantes que unen a la poesía y a la música. Este disco, no obstante, no son musicalizaciones de poemas del autor, sino versos escritos por Luis García Montero para que Quique González les ponga música. El resultado son diez canciones que "fundan un hogar en todas las fronteras".

Quique González ha realizado un disco valiente. Un disco sereno donde el silencio importa tanto como la música. Un disco que te habla y le habla a nuestros cuatro corazones expuestos al sol, a la lluvia, al frío y a los cambios de hora.

El viaje va terminando. Verde que te quiero verde. Verde nave, verdes velas. "Todo se acaba y las horas parecen una canción perdida". Todo se acaba excepto la buena poesía y la buena música. El destino será, si Calipso nos libera, un teatro donde escuchar en directo esta música, estas palabras vividas, estas canciones osadas que nos hablan de nosotros mismos, que nos hacen bailar a ritmo de gran orquesta y que nos hacen callar de melodía y belleza. Y todo se acaba, se acaba, se acaba…

Sonia Asensio es profesora de Literatura

Madrid 20 de enero 2020 No hay dos sin tres, nueva gira de Serrat y Sabina


Madrid 20 de enero 2020

No hay dos sin tres, nueva gira de Serrat y Sabina

Por Redacción - 17 enero, 2020


Después de dos giras que disfrutaron más de un millón de personas, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, vuelven a unirse en su nueva gira “No hay dos sin tres”. Los madrileños podrán disfrutar de estos dos cantantes el próximo 20 de enero en el WiZink Center.

Dos grandes nombres de la música española se vuelven a unir para alegría de todos sus seguidores. Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat. Dos de las figuras más representativas de nuestra música se unieron en 2007 para realizar la gira “Dos pájaros de un tiro”, que luego se vio materializada en un disco. En 2012, tras el éxito de su primera gira conjunta, regresaron con “Dos Pájaros Contraatacan” y el disco La Orquesta del Titanic. En 2020, tras su paso por Latinoamérica vuelven a unir sus voces con “No hay dos sin tres”, tercera vez que juntos sobre un escenario comparten canciones y las intercambian en un repertorio impar arropados por una cuidada producción.

De nuevo, el público tiene la excusa perfecta para disfrutar de grandes temas de la mano de estos dos artistas.

jueves, enero 16, 2020

.Bocaccio, la disco de la 'gauche divine'



Bocaccio, la disco de la 'gauche divine'

Un año antes de que la burguesía chic ensayara la revolución en París, en Barcelona sus homólogos se entregaban en cuerpo y alma a la dimensión dionísiaca de la noche.

JAVIER BLÁNQUEZ | BARCELONA
14/02/2017 20:50

Las viejas fotos que se conservan del ambiente de Bocaccio raramente muestran gente bailando, y sin embargo la mitología nos recuerda continuamente que el viejo local de la calle Muntaner, número 505, era una discoteca -aunque técnicamente fuera una boîte-. En cualquier caso, había fiesta y distensión. En las fotos se ve, sobre todo, gente VIP acodada en una barra de terciopelo, sentada en taburetes zancudos, o en rincones reservados bebiendo champán.

Aun así, de las crónicas que existen sobre Bocaccio, es raro encontrar una sola alusión a la música que sonaba, ni al disc-jockey que la seleccionaba. Curiosamente, Bocaccio, a finales de los 60 y durante toda la década posterior, tuvo DJ y se llamaba Miguel Boix, pero no fue el alma de la fiesta, ni un pionero de la técnica de mezcla, sólo un buen selector de rock puesto al día. Ni siquiera existía aún la música disco: en Bocaccio, fiel al discurrir de los tiempos, todo era psicodelia, beatlemanía, bobdylanismos, las primeras obras maestras del sonido progresivo. Las primeras canciones que sonaron en la noche inaugural, se dice, fueron Good vibrations, la sinfonía pop en tres partes con acompañamiento de théremin de los Beach Boys, y una novedad hippie de The Mamas & The Papas. Un año antes de que la burguesía chic ensayara la revolución en París, en Barcelona sus homólogos se entregaban en cuerpo y alma a la dimensión dionísiaca de la noche.

La gente de Bocaccio (¡y qué gente!) era la que Joan de Sagarra llamó la gauche divine. Era toda gente bien, y en algunos casos, incluso muy bien, como Teresa Gimpera o Ricardo Bofill Sr., faces [o sea, caras visibles, líderes de la manada] en una escena que no era mod, pero que quería ser absolutamente moderna, como recomendaba Rimbaud. Y en su divinidad, se reunían con la caída del sol para celebrar su belleza, sus fortunas, sus talentos individuales, que no tenían que ver mucho con el baile, pero que colisionaban en una pista que acabó funcionando, sobre todo, como laboratorio social.

Bocaccio fue el local nocturno emblemático de los años bisagra de aquella barcelona que abandonaba la oscuridad franquista y poco a poco entraba en la luz de la democracia, aprovechando el vacío de reglas de la transición. De hecho, algunas leyes ya las iban burlando: en las discotecas estaba prohibido pinchar música grabada; a la vecina Bikini más de una multa le había caído por priorizar al pinchadisco sobre las orquestas en directo que tocaban lentas para el agarrao. Pero, como decíamos, Bocaccio no era un espacio musical, sino un espacio de encuentro. Si alcanzó su dimensión mítica fue precisamente por su clientela. Era la gauche divine quien hizo Bocaccio, y no al revés.

Cuando pasaron una etapa en Barcelona, escribiendo a destajo en pisos alquilados en Sarrià, Vargas Llosa y García Márquez -que lo identificó como el «cabaret de moda»- podían acabar allí a altas horas, para tomarse unas copas. Igual estaba tocando unas canciones Serrat, que había vuelto del exilio, y muy cerca flotaba Maria del Mar Bonet, tomando notas. Por supuesto, estaba el Fígaro y fundador de la cosa, Oriol Regás, factótum de la ciudad que, desde el momento de la apertura de Bocaccio -el 13 de febrero de 1967; se cumplen 50 años-, fue un catalizador de movimientos, canalizador de talentos, conector de gente diversa.

Foto: Teresa Gimpera retratada con el logo de Bocaccio tatuado en su piel por Xavier Miserachs.

El fetichismo de la mítica sala Bocaccio copa el Palau Robert


El fetichismo de la mítica sala Bocaccio copa el Palau Robert

Una exposición revive la historia de la discoteca barcelonesa con unos 200 objetos originales

Aldo Nicolai
Barcelona 16 ENE 2020

Foto: La actriz y modelo Teresa Gimpera ayer ante su cartel de Bocaccio. CONSUELO BAUTISTA

La Barcelona del tardofranquismo y de la Transición quizá no hubiese sido la misma sin Bocaccio. Una mítica discoteca, en el subterráneo de la calle Muntaner 505, que fungió durante dos décadas como uno de los puntos de encuentro de la vida política, cultural y social de esos años en la capital catalana. La exposición Bocaccio, templo de la Gauche Divine casi la devuelve a la vida con dos centenares de objetos, fotografías y documentos originales del local fundado por Oriol Regàs, que mantuvo sus puertas abiertas de 1967 a 1985. La exhibición, comisariada por el periodista Toni Vall, fue presentada ayer en un acto que copó las inmediaciones de la sala 4 del Palau Robert, donde se podrá visitar hasta el 13 de abril, en una propuesta que es un viaje por la “huella estética y conceptual” del club, según Vall. El periodista es autor también del libro Bocaccio. Donde pasaba todo (Destino / Columna, en catalán).

La puerta original de la discoteca, con la icónica letra B tallada en madera, fue prestada por un coleccionista privado y recibió a los visitantes en una sala que reproduce minuciosamente el interiorismo del local, proyectado por Xavier Regàs. El espacio está decorado con una moqueta granate y tapices un punto afrancesados y muestra objetos como invitaciones, copas e incluso un espejo de un lavabo. También, suenan de manera sutil canciones de bandas y músicos como Pink Floyd, Genesis o Lou Reed, en un repertorio musical similar al que se reproducía en un club donde acudían gentes y artistas liberales y de izquierdas. Un grupo selecto a quienes el periodista y escritor Joan de Sagarra bautizó como la gauche divine.

La muestra propone un recorrido por todo tipo de documentos que testimonian el legado del local por el que desfilaron personajes de toda condición intelectual, como el arquitecto y diseñador Oscar Tusquets, los fotógrafos Oriol Maspons e Isabel Steva, Colita, y el editor Jorge Herralde, entre muchísimos otros ilustres. Una de las musas de Bocaccio y, sin duda, su imagen indeleble era la actriz y modelo catalana Teresa Gimpera, quien no se perdió la inauguración y no pudo más que pararse frente al famoso retrato que le realizara Xavier Miserachs, donde posa tatuada con el logotipo de la discoteca. Al acto también asistieron asiduos del club social, entre ellos el escritor Enrique Vila-Matas, que trabajó como crítico de la revista que también editó Bocaccio.

BOCACCIO, TAMBIÉN EN UN LIBRO
Coincidiendo con la inauguración de la exhibición, el comisario y escritor Vall presentó su libro Bocaccio. Donde pasaba todo, disponible en catalán en la editorial Columna y, en castellano, con Destino. La publicación es un recorrido por las memorias de 21 personas que estuvieran relacionadas de alguna manera con el sitio nocturno. Cada capítulo es un testimonio: el arquitecto Oriol Bohigas, la actriz Mónica Randall o la cantautora e intérprete Guillermina Mota, además de muchos de los ilustres ya mencionados, son quienes narran las anécdotas de los eventos, fiestas y viajes organizados en propia voz “de las personas que lo vivieron bien”, según el escritor. “No era solo una discoteca. Tampoco era un templo de la frivolidad, el pijerío o la burguesía, sino un punto de reunión de profesionales que destacaban en sus respectivos campos como la música, moda o el cine”, comentó Vall, que explicó que el ejemplar tiene un pliego central de fotos con toda la comercialización de la “personalidad estética” de la sala de la calle Muntaner 505.

Serrat y Sabina, dos “pajarracos” en Madrid y Barcelona


Serrat y Sabina, dos “pajarracos” en Madrid y Barcelona

Los maestros de la canción en España suman fuerzas de nuevo en una gira a la que le quedan cuatro noches en Madrid y una en Barcelona

Ulises Fuentes
16-01-2020

Después de dos giras enormes que ya disfrutaron 2 millones de personas, vuelven. Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina se han embarcado por tercera vez en su Titanic particular y naufragan con estilo porque el guion se lo exige. Los dos, a sus 75 y 70 años respectivamente, han vuelto a hipnotizar a América Latina, donde se sienten como en casa pero con menos ruido y acentos más cálidos, y aunque ya no están para cerrar antros y boliches de madrugada, dan esquinazo a la vejez sobre el escenario. Ahora, los pecios de sus canciones se izan en España, en la gira “No hay dos sin tres”, sin duda un nombre manido que no está a la altura de sus versos. En concreto, las próximas fechas les llevan a Madrid (cuatro noches, 20 y 21 de enero; 11 y 12 de febrero) y Barcelona (25 de de enero).

Sabina es la esencia de madrileño: el que lo quiere ser haya nacido donde sea. El otro es la esencia del catalán: el del orgullosamente mestizo tótem de una cultura propia.Son piratas, primos y hermanos, y así bromeaba la web «El Mundo Today» sobre ellos: «Serrat y Sabina volverán a irse de gira juntos en cuanto recuerden quién es quién». Sobre las razones para la presente, el de Úbeda explicaba en un vídeo para redes totalmente «amateur»: «Se pregunta la gente que por qué una tercera vez y yo me pongo sentimental y les digo que por amor al oficio y por amor a nosotros dos». «He leído que si estábamos peleados, divorciados, que si nos habíamos muerto... –añadía Sabina–.Yo, la verdad es que en el escenario me he sentido muy solo. Eso de mirar a un lado y que ya no estuvieras...», se lamentaba el cantante que, bien es cierto, ha sufrido de algunos problemas en el escenario durante sus giras en solitario.

Especialmente en Madrid, donde sufrió lo que él denomina un «gatillazo», una afonía nerviosa que le acucia en la capital, su casa. Por eso, con el Nano, el «noi» de Poble Sec, Sabina lleva muleta de las de andar y también de las de dar pases de pecho.

En esta gira americana, el dúo ha sido preguntado por la Prensa, algo que no ha sucedido en españa. En México, sacaron su lado de viejos poetas cascarrabias contra la música urbana y sus ripios poco conseguidos. «Al principio me ilusionó, porque cantan y riman, pero ahora preferiría que no lo hicieran porque vaya mierda de rimas se oyen por ahí», se lamentó Sabina. La verdad, es difícil imaginar a un rapero escribir: «El caballo de Atila no sabe trotar /sin hollar azulejos silvestres, / los vencejos con ánimo de molestar /coleccionan estatuas ecuestres», signifique eso lo que signifique.

También de política hablaron, claro. Sabina aseguró que la irrupción de Vox es «preocupante», «porque España era uno de los pocos países de Europa que no tenía una ultraderecha definida» y explicaba su auge «por culpa del presidente socialista que no hizo lo que tenía que hacer antes con los pactos» en referencia a las fallidas negociaciones con Podemos que derivaron en las elecciones del 10 de noviembre. Por su parte, Serrat matizó que «la aparición de Vox es resultado de que se ha desenmascarado la derecha que ya existía», y criticó la repetición de elecciones.

Como diría Machado, todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Y no pasó nada, hemos esperado nuevas elecciones para tener el mismo resultado».

Interés comercial
«Estamos trabajando para hacerles reír, para calentarles el corazón, para intercambiarnos las canciones y que tú mejores las mías», le decía Sabina a Serrat. Lo que queda claro es que el interés por estos mitos de la canción, lejos de disminuir, no hace sino aumentar. Sólo en Madrid reunirán a más de 60.000 personas, pero además se ha publicado un trabajo que rinde tributo a Sabina por parte de una enorme lista de músicos españoles: «Ni tan joven ni tan viejo» revisita su cancionero, aunque apenas mejora los originales.

Otra lista contundente de artistas nacionales ha revisitado el «Mediterráneo» de Serrat y ambos álbumes han sido un éxito de ventas. Está previsto que este año se estrene una serie de ficción basada en la vida de Sabina dirigida por Fernando León de Aranoa y supervisada por el poeta y compositor y, al mismo tiempo, se trabaja en un documental biográfico del autor de «Calle melancolía». Oportunamente, Sony acaba de editar en vinilo la «Orquesta del Titanic», un álbum que grabaron ambos artistas en 2012 y que reaparece en vinilo. Llevaban ya tiempo echándose de menos y por eso vuelven.

A mí me gustaba ser pájaro, pajarraco más bien», decía Sabina. «Lo que somos. Sí que los somos» contestaba Serrat.

Últimas noticias de Bocaccio



Últimas noticias de Bocaccio

Toni Vall rinde homenaje al mítico feudo de la Gauche Divine con un libro y una exposición en el Palau Robert

Sergi Doria

BARCELONA
Actualizado:16/01/2020 11:48h

Oriol Regàs inauguró la boîte Bocaccio un 13 de febrero de 1967 y desde entonces no hemos dejado de hablar de la Gauche Divine, en afortunada denominación de Joan de Sagarra. En «Los años divinos» (Destino), Regàs recordaba que la primera canción que sonó fue «Good vibrations», de los Beach Boys, seguida de «Monday, Monday», de The Mamas & The Papas. «Se bebió sin freno, ya que la barra era libre, pero nadie se excedió. Las bebidas habituales del momento era el gin-tonic -alguien rebautizó a los escritores de la escuela de Barcelona como la generación gin-tonic- y el whisky».

La primera noche de Bocacció concluyó con la música de «Mourir à Madrid», documental de Frèderic Rossif sobre la Guerra Civil. Además de Oriol y su hermano Xavier estaban Antonio de Senillosa, Carlos Durán, Jaime Camino, Pere Portabella, Amparo Soler Leal, Joan Manuel Serrat, Pertegaz, Paco Godia, Serena Vergano, Antonio Gades, Jaime Gil de Biedma, Terenci Moix, Elena Klein, Alberto Puig Palau -el Tío Alberto de la canción-, Teresa Gimpera, Armand Carabén, Xavier Miserachs…

La mayoría ya no están entre nosotros. Tampoco Oriol Maspons, Ana María Moix, Eugenio Trías, Jacinto Esteva, Xavier Corberó, Tato Escayola, Jaume Perich, Carlos Barral, Josep Maria Castellet… Su sola mención ilustra el octanaje cultural de la Barcelona que alumbró el «boom» latinoamericano. Aquel paisaje de terciopelo granate con mobiliario modernista todavía tiene voces que lo transiten con la memoria. Toni Vall las congrega en «Bocaccio. Donde ocurría todo» (Destino).

Vall, que nunca pisó Bocaccio, -aquella noche del 67 tenía cinco años y medio- ha volcado su pasión coleccionista en los objetos que permiten recrear el templo de la Gauche Divine: «Cerillas, posavasos, objetos de decoración, diseño, ropa, bibelots, regalos, ajuar, revistas, carnés de prensa, invitaciones, consumiciones, material publicitario, postales… La certeza de estar ante algo muy relevante, una empresa pionera en el ‘merchandising’ y la creación de una marca inconfundible», explica.

La fotógrafa Colita lo corrobora: «Inventaron un marketing digno de estudio… ¿Y la música? ¡Qué música! Iban a Londres a por discos. Lo que sonaba en Bocaccio no se oía por la radio, lo importaba Xavier Miserachs».

Éxito

En 1975 se organizan sesiones musicales: Génesis, Lou Reed, Traffic, Pink Floyd, King Crimson, Gerry Mulligan, Crosby Stills and Nash, Emerson Lake and Palmer y Rolling Stones. «Llegó un momento en que la marca Bocaccio era tan popular que muchas empresas se acercaban. Hablar de éxito en Barcelona era hablar de Bocaccio», acotan Elisenda Nadal y Jesús Ulled.

Antes de inventarse «Interviú» y otras decenas de revistas, José Ilario inventó «Barrabás», «Por Favor» y «Bocaccio» con un «staff» de lujo: Juan Marsé, Xavier Miserachs, Manuel Vázquez Montalbán, Ana Maria Moix, Josep Maria Carandell, Enrique Vila-Matas, José Luis Guarner, Domènec Font, Chumy Chúmez, Ivà, Tom, Romeu, Perich, Colita…

Bocaccio, aclara Teresa Gimpera, no era solamente un sitio de «gente guapa» que no daba golpe: «Me pasaba la vida rodando. Trabajaba como una burra y no he parado nunca de trabajar». «Todos los de la Gauche Divine, los que íbamos a Bocaccio trabajábamos. Y las mujeres también, cosa que lo hace todavía más singular», añade Rosa Regàs. El puente cultural con la capital de España se consolidó con el Bocaccio madrileño que frecuentaba Mónica Randall: «Fue importantísimo durante la Transición», apunta la actriz.

El editor Jorge Herralde presentó en Bocaccio «Filosofía y Carnaval», de Eugenio Trías, y «La izquierda exquisita», de Tom Wolfe. Otro Herralde, Gonzalo, recuerda que su laconismo mereció que Ana Maria Moix le llamara Gintonic: «La única palabra que pronunciaba». La palabra más habitual de la boîte era «libertad» señala Óscar Tusquets. Lo «divino» de aquella «gauche» molestaba a los comunistas: «Eran como curas, llevaban una vida contenida, moderada, castrada», observa Beatriz de Moura. El PSUC y los nacionalistas coincidían en identificar Bocaccio con el infierno, remata Salvador Clotas.

Cultura y placer. Román Gubern se arrepiente de haber sido «poco ligón». Y cuando le pidió a una chica que se fueras a la cama con él… «Me dijo que sí, pero que había de venir con nosotros otra amiga, bastante menos agraciada que ella. No me pareció buena idea». Enrique Vila-Matas le cuenta a Vall la primera conversación en Bocaccio con Marsé: «¿Tú, chaval, quieres hacer cine verdad? ¿Y quieres escribir también verdad?», inquirió el autor de «Si te dicen que caí».

En Bocaccio la consumición mínima costaba 125 pesetas. Serrat conserva el taburete aterciopelado que le regalo Regàs y que utiliza en sus recitales. Por si las moscas, encargó dos réplicas. Guillermina Motta posee otro taburete y evoca su insistencia en conocer a Vargas Llosa: «¿Y cuándo me presentarás a Mario?», le decía a García Márquez. Bocaccio merece el adjetivo «mítico», señala Joan de Sagarra. «Si de mi vida se suprimiesen los años de Bocaccio, no sería como soy», asegura Serena Vergano.

Barcelona y nosotros, tampoco.

Foto
Presentación de una colección de la diseñadora Mary Quant en la sala Bocaccio de Barcelona, en 1967 - ABC