sábado, enero 25, 2020

Marisol, la Cenicienta del cine español



Homenaje a Marisol en Málaga, que este año acoge los Goya  Pre

Marisol y Antonio Gades

Marisol, tranquila por las calles de Málaga

Exposición dedicada a Marisol en la calle Alcazabilla de Málaga

"El baile". Marisol - Pepa Flores. Un rayo de luz.

Marisol, la Cenicienta del cine español

La Academia de Cine otorga este año el Goya de Honor a Marisol, un icono de nuestro cine.

2020-01-25

La incógnita, este sábado, 25 de enero en el transcurso de la trigésimo cuarta edición de los Premios Goya, es si Marisol acudirá a recoger el galardón que se le otorga en una gala retransmistida en directo por Televisión Española desde el Palacio de los Deportes de Málaga. Un merecido Goya de Honor que se le ha otorgado demasiado tarde: casi sesenta años después de que rodara su primera película, Un rayo de luz.

Se han publicado hasta la extenuación miles de páginas sobre ella. Yo mismo puedo presumir de haberla entrevistado buen número de ocasiones. ¿Puede decirse algo nuevo sobre este mito, que ya ha resistido el paso del tiempo a lo largo de tres generaciones? Lo dudo, pero intentaré reflejar no sus éxitos en la pantalla y en sus discos, sino su drama, la razón del por qué se retiró en 1985 tras rodar su última película, Caso cerrado.

Su familia era pobre. Vivían en una especie de corrala malagueña un centenar de vecinos que usaban la misma letrina. Pueden figurarse cómo serían las pocas habitaciones que habitaban medio hacinados. Como quiera que Josefa, (Pepa) Flores González cantiñeaba desde muy niña sus padres la embarcaron en un espectáculo llamado Los Joselitos del cante, aludiendo a la figura de un niño prodigio de Jaén que, a mediados de los 50, se dio a conocer con su voz portentosa, José Jiménez, Joselito. Quien, andando el tiempo, ya siendo conocida Marisol, se enamoró de ella, aunque de forma platónica pues no llegaron a mayores tras conocerse.

Todavía no era Marisol, sino Pepa Flores, la que en aquella modesta compañía recorría España con sus jovencísimos artistas. La amante del empresario, llamada Encarna, tomó tirria a Pepa y le daba unas tundas como para dejarla paralítica. "Me tenía ojeriza, no sé por qué", confesaría la malagueña. Terminó regresando a Málaga, aunque continuaría cantando por los pueblecitos cercanos. Se le daban muy bien las coplas y el flamenco. Enrolada en el grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina es cuando en 1960 recala en Madrid, la entrevista Tico Medina para TVE, llama la atención del empresario cinematográfico Manuel J. Goyanes, yerno de uno de los pioneros de nuestro cine, Benito Perojo, quien la contrata indefinidamente.

Arranca ahí la carrera de quien fue bautizada como Marisol. Pero pagando un alto precio: lejos de su querida Málaga, de su pobre padre, al que no le dieron voz ni voto en es aventura de su hija, y viviendo en casa ajena, la del mentado Goyanes. Marisol fue conminada a estudiar cultura general con un profesor particular, recibiendo clases de flamenco de Fosforito, de baile, canto, dicción, arte dramático, inglés, equitación… También soportó que le tiñeran los cabellos, más rubios y que la operaran de la nariz. Y todo ello, sin rechistar. Con lo poco que le pagaron por Un rayo de luz, ayudó a sus padres y hermanos a salir de la miseria. Goyanes se hizo rico con las películas de su pupila. Y ella, con emolumentos y porcentajes muy modestos con respecto a las ganancias que reportaban sus trabajos en la pantalla y en los discos, hubo de conformarse. Tuvo un aborto, se asegura. Nunca se supo de quién. Su productor, al darse cuenta de que en casa tenía un diamante, que fue puliendo eso sí, no quería perderla. Hizo todo lo posible para que su hijo Carlos la enamorara. Y la pareja acabó casándose, pero ni Goyanes hijo la quería de verdad ni a su vez Pepa. Y se divorciaron llegado el momento. Carlos Goyanes de quien estaba prendado es de Cary Lapique, una simpática aristócrata, con la que formaría su nuevo y definitivo hogar. Marisol, entre tanto, vivió un apasionado romance con el bailarín Antonio Gades, con el que celebró una boda en La Habana ante Fidel Castro, sin validez legal alguna. Tres hijas coronaron aquella unión. Y cuando el seductor coreógrafo se cansó, fue en busca de otras faldas en las que cobijarse dejando a Marisol sola, con sus retoños.

En sus últimos días en Madrid, en una casa que había adquirido cerca de la Plaza de Castilla, tapizada de un intenso azul oscuro, la vi un par de veces, rota, sin ganas de seguir actuando. Pero tuvo que hacer frente a un contrato con su casa de discos. Y cumplió con lo pactado. Aquellas entrevistas las aceptaba Marisol con la mayor profesionalidad posible, con su encanto. Bien sabíamos los dos que esos encuentros periodísticos no eran de su gusto, de ahí la gentileza y afabilidad que la malagueña siempre nos demostró.


Gades le había lavado el cerebro, como se dice coloquialmente. La muchacha ingenua, cariñosa y simpática, a la que llevaban al Palacio de El Pardo para jugar con las nietas de Franco, acabó por ser una activa militante radical de un partido a la izquierda del PCE. Marisol, o ya Pepa Flores, en realidad a mí siempre me pareció que pasaba de la política, pero aparte de la influencia que recibió de Antonio Gades, expresaba su rabia, sus años en los que soportó agravios, desdenes, abusos por quienes regían su vida en aquellas manifestaciones donde se la veía puño en alto.

Alejada del padre de sus hijas, encontró en Joan Manuel Serrat un compañero tierno y comprensivo. Pepa Flores había albergado desde su juventud tener un hogar tranquilo, ser madre, vivir fuera de las luces del espectáculo. Pero el "Noi", aparte de cariño, no le ofrecía otro futuro. Y aquel amor urgente no resistió nada más que unos meses. Supe de ello cuando vivían en un apartamento cercano al campo de fútbol del Barça. A Pepa Flores le fastidió que yo lo contara, pero me perdonó eso y una nota que eché bajo la puerta del nido en el que dormía junto al creador de Mediterráneo. Tiempo después, me dio un abrazo en público. Y más adelante, paseando por Argüelles una tarde oscura y apenas sin luz, vino hacia mí cuando iba camino del apartamento de su hija mayor, saludándome con esa cordialidad, sencillez y simpatía que han sido siempre sus señas de identidad. Lo mismo que perdonó lo que le hizo el gran fotógrafo César Lucas facilitando a Interviú el reportaje que le hizo, desnuda, para una sesión privada, tras la que le pagaron cumplidamente su trabajo. César cedió a las presiones de Antonio Asensio, editor de aquel semanario, lucrándose éste y obteniendo aquel una notoriedad que no necesitaba y que lo llevaría ante un juez. Y Pepa otra vez demostró su generosidad, al olvidar la trastada de la que había sido objeto, cuando Lucas exhibió en una galería malagueña parte de aquel erótico material gráfico.

Había posado para intentar un giro a su carrera, en la creencia de que iba a compartir protagonismo en una película con Alain Delon. Que nunca se rodó. Pero las que sí rodaron muchos años serían aquellas imágenes con su cuerpo desnudo acariciando entre sus pechos una rosa. Con ninguna otra artista española ha ocurrido algo semejante en un medio de comunicación. Era como cebarse siempre con las misma imágenes, por exhibir con cierto morbo y apetito económico el bello cuerpo de un símbolo del cine, sin tener para nada en cuenta los sentimientos de una callada Marisol quien, por otra parte ¿qué podía hacer? Puede que en la intimidad maldijo alguna vez por qué cedió a las presiones de Carlos Goyanes, para que posara en cueros. Pero ¿no tenía derecho a que ese material gráfico, ya pagado al fotógrafo, no se exhibiera como se hizo?

Todo eso ya es pasado lejano, aunque no haya caído el olvido sobre Marisol. La pregunta que muchos que la admiramos y queremos es si acudirá o no este sábado a recoger su Goya de Honor o lo harán sus hijas o alguna de ellas. Me temo esto último. Celia Flores actuará en esa gala recreando algunos éxitos de su madre. En cualquier caso, Marisol ya es leyenda. Y Pepa Flores González es, por fin, la mujer que hace ya unos años encontró la paz y felicidad que buscaba en un rincón de su Málaga del alma. Por eso nada quiere pasar de aquel ayer que le produjo fama y dinero, pero a un precio demasiado caro.


DULCE ESPERA Candela Serrat y Daniel Muriel serán padres por primera vez




DULCE ESPERA
Candela Serrat y Daniel Muriel serán padres por primera vez

La actriz, hija de Joan Manuel Serrat, y el intérprete han anunciado en sus redes sociales que están esperando su primer hijo


REDACCIÓN
24/01/2020 19:57

Candela Serrat y Daniel Muriel están de enhorabuena. Siete meses después de darse el ‘Sí, quiero’ en una ceremonia íntima en Menorca, el dúo de actores ha anunciado hoy a través de sus redes sociales que está esperando un hijo, el primero para la pareja.

“ Cigüeñas a nosotros.....”, ha escrito la intérprete, hija de Joan Manuel Serrat y Candela Tiffón, en su perfil de Instagram junto a los Hashtags ‘la trama se complica’ y ‘la tribu crece’ y dos imágenes de la pareja en una actitud muy cómplice.

En estas instantáneas aparecen el actor, sujetando una taza blanca en la que se lee “señor”, la actriz, sujetando una taza en la que se lee “Señora de”, y una tercera taza con unos puntos suspensivos tapando la tripa de la actriz, señal de que todavía es una incógnita el sexo del bebé.

Por su parte, Muriel, conocido sobre todo por su papel en la serie Escenas de matrimonio, ha querido compartir la misma serie de imágenes y el mismo texto junto al Hashtag “Felicidad máxima”, tras lo que ha recibido centenares de comentarios de felicitación por el primer embarazo de la pareja, que llega cuatro años después de que comenzaran su relación sentimental.

Candela Serrat, de 33 años, y Daniel Muriel, de 42, se conocieron mientras rodaban la serie de televisión Seis hermanas, en la que interpretaban a dos enamorados. Después de unos meses de discreto noviazgo, la confirmación de su idilio llegó cuando la pareja fue fotografiada junta por primera vez paseando por las calles de Madrid de la mano.

Dos años después de eso, en el 2018, la pareja quiso anunciar también en las redes sociales que se había comprometido con una imagen de las manos de ambos entrelazadas con un anillo de pedida en el dedo anular de la joven.

Aunque en todo momento la pareja de actores ha querido ser muy discreta con su romance, en los próximos meses podría cambiar de parecer y revelar algunos detalles sobre el embarazo y su primer hijo en las redes sociales, vía mediante la que, hasta ahora, han revelado todas las buenas noticias en su relación.

BEBÉ EN CAMINO


BEBÉ EN CAMINO

Candela Serrat presume de embarazo y de felicidad con Daniel Muriel en la alfombra roja de los Goya 2020

Nada más confirmar que esperan su primer hijo o hija, los actores han acudido a los Goya, donde Serrat ha mostrado su avanzado estado de gestación.


BEKIA 25 JAN 2020

CATALUNYA.-Serrat y Sabina recalan este sábado en Barcelona en su gira 'No hay dos sin tres'

CATALUÑA

CATALUNYA.-Serrat y Sabina recalan este sábado en Barcelona en su gira 'No hay dos sin tres'

Los cantautores Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina recalan este sábado en el Palau Sant Jordi de Barcelona en el marco de su gira 'No hay dos sin tres'.


REDACCIÓN
25/01/2020 04:12 | Actualizado a 25/01/2020 04:12
BARCELONA, 25 (EUROPA PRESS)

Los cantautores Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina recalan este sábado en el Palau Sant Jordi de Barcelona en el marco de su gira 'No hay dos sin tres'.

El concierto en Barcelona llega después de su doble fecha agotada en el Wizink Center de Madrid esta misma semana y previa a las dos próximas que harán en el mismo recinto madrileño el 11 y 12 de febrero.

Por tercera vez juntos sobre un escenario, ambos comparten canciones y las intercambian en un repertorio impar arropados por una cuidada producción.

Serrat y Sabina, hasta que la vida los separe


Serrat y Sabina, hasta que la vida los separe

«No hay dos sin tres» podría ser la última gira conjunta de estos colosos

Nacho Serrano
Actualizado:20/01/2020 11:54h


Serrat y Sabina no es sólo el nombre de una pareja de «deshecho», como dijo una vez el más viejo de los dos. Es una de las mejores respuestas posibles a esta espinosa pregunta: ¿Quiénes son los mayores símbolos de la música popular española? Próceres de la poesía pop en castellano, Joaquín y Joan Manuel llevan muchos años caminando juntos en el imaginario de melómanos de todo el mundo, que siempre los han sentido como una unidad indivisible. Serrat y Sabina, Sabina y Serrat, son palabras que suenan a evangelio.

Son amigos desde hace décadas y su asociación parecía estar escrita por el destino, pero hubo que esperar hasta 2007 para verlos en una gira conjunta. Seis años y pico después, cuando terminaron los conciertos del «tour» de presentación de «La Orquesta del Titanic», Jose Navarro «Berry», representante de los dos, dijo: «Cuando esto acabe Joan Manuel tendrá 69 años y Joaquín 64. Yo creo que no habrá más giras de los dos. Hay una razón que no engaña a nadie, que es el tiempo». Estamos en 2020 y aquí siguen. Parece que en plena forma, salvando algún achaque. Pero la sensación flota en el aire: Esta sí podría ser la última oportunidad para disfrutar de su amistad sobre los escenarios.

Mosqueo con la reventa

Por eso hubo especial furor en la compra de entradas para sus dos conciertos de la semana que viene en Madrid, acompañado de un especial mosqueo con los portales de reventa, que aprovecharon para hacer su agosto cuando se agotaron. Afortunadamente, el dúo respondió añadiendo dos actuaciones más, sumando un total de cuatro recitales en el WiZink Center, que congregarán a unas 50.000 personas.

Estas cifras de récord se antojan ideales para una despedida, pero ¿y si este no fuese el último «tour» de Serrat y Sabina? Eso quizá dependa de sus mujeres, tal como asegura Joaquín en el documental «El símbolo y el cuate», que narra la travesía de la gira americana «Dos pájaros contraatacan»: «Yo tenía la filosofía de que como fuera de la casa de uno, no se está en ningún sitio; y de que las mujeres no tienen nada que ver con las giras».

Pero ahora el genio de Úbeda no va a ningún sitio sin su Jimena, la fotógrafa peruana que conoció en los noventa y a la que acaba de pedirle matrimonio... con Serrat como testigo. «Fue tan hermoso», dijo el de Barcelona en una reciente entrevista. «Hincó la rodilla, recitó un poema y le regaló un anillo». «Hace diez años decidí que si no viene Jimena, no voy de gira», confesaba Sabina en el mencionado documental. «Tengo muy poco autocontrol y si hago lo que me pide el cuerpo, mañana no canto. Si nuestras mujeres no se llevaran bien, nuestras giras serían un infierno. Pero la “Uta” (el apodo de Candela, la esposa de Serrat) y la “Jime” se aman, con lo cual estarán siempre muy felices

Joaquín Sabina, Mara Barros - Y Sin Embargo Te Quiero / Y Sin Embargo (D...





Y Sin Embargo Te Quiero
Joaquin Sabina


Me lo dijeron mil veces,
Mas yo nunca quise
Poner atención.
Cuando vinieron los llantos
Ya estabas muy
Dentro de mi corazón.

Te esperaba hasta muy tarde,
Ningún reproche te hacía,
Lo más que te preguntaba
Era que si me querías.

Y, bajo tus besos,
En la madruga',
Sin que tú notaras
La cruz de mi angustia
Solía cantar:

Te quiero más que a mis ojos,
Te quiero más que a mi vida,
Más que al aire que respiro
Y más que a la madre mía.

Que se me paren los pulsos
Si te dejo de querer,
Que las campanas me doblen
Si te falto alguna vez.

Eres mi vida y mi muerte,
Te lo juro, compañero,
No debía de quererte,
No debía de quererte
Y sin embargo te quiero.

jueves, enero 23, 2020

JOAN MANUEL SERRAT HABLANDO DE JOAQUIN SABINA. MADRID 20.01.20





En "NO hay dos sin tres" no todo es Música, también hay poesía y mucho cachondeo entre los dos protagonistas. En esta ocasión Joan Manuel Serrat habla de Sabina y de su forma de ser, de su "amistad" y de sus vicios.

Candela Serrat hará abuelo al cantautor


Candela Serrat hará abuelo al cantautor

La Crónica de Salamanca
23/01/2020

Candela Serrat, hija de Joan Manuel Serrat, y su marido, el también actor, Daniel Muriel, anuncian a través de su cuenta en las redes sociales que están esperando su primer hijo.

Candela y Daniel contrajeron matrimonio en junio del pasado año. A Candela Serrat, de 33 años, la hemos visto en series de éxito como Seis hermanas, aunque casi toda su carrera profesional se ha desarrollado en las tablas. Por su parte, a Daniel Muriel, el actor vallisoletano ha trabajado en Hospital Valle Norte, Velvet Colección o Genius: Picasso, Homicidios o La que se avecina.

Se enamoraron en la serie Seis Hermanas, donde ambos trabajaban. Además, en los últimos años ha participado en series como Seis Hermanas, Homicidios o La que se avecina.

La pareja compartió una foto en la que se les ve brindando con dos jarras y una pequeña. Acompañaron la imagen con este texto: Cigüeñas a nosotros.

Para Joan Manuel Serrat este será su tercer nieto. Su hijo mayor, Queco, tiene dos hijas, Luna y Lucía. Pero, para la segunda esposa de Serrat, Candela Tiffon, el bebé que esperan Candela y Daniel será el primero.

El guiño de Sabina y Pancho Varona al Atlético de Madrid



El guiño de Sabina y Pancho Varona al Atlético de Madrid

En la gira que el artista de Úbeda realiza con Serrat, hay referencias al club rojiblanco.

Javier G. Gómara
JAVIER G. GÓMARA
Redactor | Atlético de Madrid
Madrid
Actualizado a 23-01-2020 10:55


Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat se encuentran de gira por España con ‘No hay dos sin tres’. Los dos artistas han vuelto a unirse para ofrecer al público sus mejores temas con ese sello propio tan característico que llevan mostrando desde hace muchos años.

El lunes y el martes, el de Úbeda y el catalán hicieron parada en Madrid. Concretamente en el Wizink Center, el popular Palacio de Deportes. Y allí, fueron muchos los aficionados del Atlético presentes en el concierto que pudieron disfrutar con el guiño rojiblanco de Sabina.

Obviamente, con la influencia de su mano derecha Pancho Varona, compositor del himno del Centenario colchonero y que fue el que metió a Sabina en la pasión rojiblanca y el gran ‘culpable’ de tantas referencias al Atlético en sus temas y hasta en su libro de poemas. La influencia es mutua, pues en el último mosaico que se realizó para despedir el Vicente Calderón, el lema elegido fue una estrofa de ese himno del Centenario. “Paseo de los Melancólicos, Manzanares, cuánto te quiero”

Cuando ‘El Flaco’ interpretó uno de sus icónicas canciones, ‘19 Días y 500 noches’, en la pantalla del escenario apareció un fondo simulando la barra de un bar en la que lucía un reloj con un escudo del Atlético de Madrid y un póster con el cartel del partido de la Intercontinental de 1975 que el conjunto rojiblanco ganó a Independiente para proclamarse campeón del mundo.

Un guiño colchonero que entusiasmó a los muchos aficionados del Atlético presentes en el concierto, donde pudo verse alguna que otra camiseta rojiblanca.

JOAN MANUEL SERRAT - LUCÍA (No hay dos sin tres) Madrid 2020

miércoles, enero 22, 2020

LA ACCIDENTADA APERTURA DEL CONCIERTO DE SABINA Y SERRAT EN MADRID



Afortunadamente los dos genios hicieron olvidar pronto al público del Wizing Center de Madrid el comienzo del concierto donde la intro se cortaba, se puso hasta 3 veces y al salir los maestros al escenario los envíos del sonido no funcionaban y no ellos no se escuchaban.

Sabina y Serrat conquistan Madrid ante 12.000 personas en su tercera gira juntos


Sabina y Serrat conquistan Madrid ante 12.000 personas en su tercera gira juntos

En la noche de del lunes Joaquin Sabina y Joan Manuel Serrat conquistaban el Wizink Center de Madrid ante 12.000 personas en su primer concierto de los cuatro que tienen previstos en su tercera gira juntos "No hay dos sin tres".

Bromearon con la edad, el flequillo de Puigdemont y el pin parental
Antena 3 Noticias
Actualizado: 21.01.2020 11:18

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina han llenado la pasada noche del lunes de buena música, bromas y recuerdos el escenario de un Wizink Center (Madrid) a 12.000 personas en el primero de los cuatro conciertos previstos en su tercera gira "No hay dos sin tres".

Compartieron atuendo en las primeras canciones, unas americanas negras con flores, eso sí, Sabina con su tradicional bombín. Hicieron disfrutar y reír al público con sus canciones de siempre, algunas anécdotas de sus largas carreras y guiños a la actualidad a lo largo de casi tres horas.

Tras interpretar su primer tema, "Voy a salir esta noche contigo", se preguntaron "¿Y qué hacemos aquí juntos de nuevo, juntándonos y separándonos como replicantes Elizabeth Taylor y Richard Burton?". Recordaron cuando a uno de los Rolling Stones le preguntaron en una entrevista si seguían de gira por dinero y él respondió: "¿Y qué hay de las chicas y las cervezas?".

En la introducción anunciaron que sería "un concierto antológico que es una retrospectiva" que iba a comenzar con "una canción que tienen en su memoria más ancestral", para empezar a cantar "Cinco lobitos tiene la loba". Entre las risas del público interpretaron "No hago otra cosa que pensar en ti" y seguidamente, Serrat cantó "Las malas compañías", después de asegurar, solo en el escenario, que Sabina no era tan buen amigo como parecía y que creía que Netflix "son unas toallitas desechables para las pérdidas de orina".

Esta no fue la única alusión a la edad de ambos durante el concierto, ya que Sabina explicó a continuación que no le decía nada a Serrat porque sus padres le enseñaron "a no quitar la razón a las personas mayores". También hubo algunas bromas relacionadas con la actualidad como cuando Serrat juró "por el flequillo de Puigdemont" o Sabina le amenazaba: "Y si cuentas la verdad te voy a poner un pin parental".

Sabina y Serrat en Madrid: bromas con Puigdemont y alusiones al catalán


Sabina y Serrat en Madrid: bromas con Puigdemont y alusiones al catalán

Darío Porras
Foto: Efe
Barcelona. Miércoles, 22 de enero de 2020

Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat han llenado el Wizink Center de Madrid en su tercera gira conjunta, No hay dos sin tres. Un espectáculo donde demostraron la enorme química entre dos amigos que hace años que pisan escenarios, que se idolatran el uno al otro, que comparten confidencias, bromas, talento y respeto mutuo "una hermandad sublime que es puro marketing para que la gente comprara entradas. ¡Y nos ha salido de puta madre"!. Un show donde los dos entonaron los clásicos de dos de las discografías más respetadas del panorama musical del país.

Uno de los momentos culminantes de la noche fue cuando el cantautor andaluz y el noi del Poble Sec cantaron la emblemática Paraules d'amor. Un Sabina que reconoció que precisamente aprendió a cantar en catalán por el amor que siente por las canciones de su amigo. 15.000 personas cantando en Madrid un himno, y que antes oyeron como Sabina hacía una declaración de intenciones antes de abordarla en una lengua que no es la suya: "No soy nada partidario de las fronteras y muy poquito de las banderas, pero las lenguas me parecen sagradas. Hablar un poquito de catalán me acercó a Serrat”. Responde Serrat socarrón: "¿Pero tú crees que lo que cantas es catalán?".

Sabina y Serrat también tuvieron tiempo de bromear sobre la actualidad. Sabina amenazando a Serrat ("si cuentas la verdad te voy a poner un pin parental"). O también sobre Carles Puigdemont. Hace casi un año, en los Carnavales de Cádiz, Sabina ya se dirigió a él y a otros miembros del gobierno catalán, cuando disfrazado de pirata dijo: "El Carnaval es un juego, y si pa' colmo es en Cádiz, Torra, Puigdemont y Artadi me la sudan". Y este lunes en Madrid, el nombre del eurodiputado volvió a estar en boca, esta vez, de Serrat, cuando el intérprete de Mediterráneo le ha dicho a Sabina en un momento del concierto, "lo juro por el flequillo de Puigdemont". Seguro, sin embargo, que conociendo de la fobia de Sabina y Serrat por el procés, no hay dos sin tres, no será extraño que Sabina y Serrat vuelvan a bromear a costa de Puigdemont.

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina estrenaron “No hay dos sin tres” en España


Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina estrenaron “No hay dos sin tres” en España

Fue el primero de los cinco recitales que tienen previsto en el país ibérico que se inició en noviembre en Buenos Aires y Córdoba

21 de enero de 2020 - 10:58

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina concretaron anoche en Madrid el primero de los cinco recitales en España de su tercera reunión “No hay dos sin tres”, que se inició en noviembre pasado en Argentina.

En el Wiznik Center madrileño colmado, la dupla “ha hecho disfrutar y reír al público con sus canciones de siempre, algunas anécdotas de sus largas carreras y guiños a la actualidad a lo largo de casi tres horas”, reseñó la agencia de noticias EFE.

Los clásicos propios que construyeron en sus trayectorias luminosas para la canción iberoamericana se desplegaron en versiones compartidas, en solitario o intercambiando roles en relación a la autoría y su abordaje.

“No hay dos sin tres” se estrenó con cuatro veladas en Buenos Aires, pasó por Córdoba, giró por Paraguay, Uruguay, México, Costa Rica y ahora llegó a España donde tendrá otras tres noches madrileñas (hoy y el 11 y 12 de febrero) y un show en el Palau Sant Jordi de Barcelona el 25 de enero.

martes, enero 21, 2020

Sabina y Serrat hacen las delicias de miles de fans en su primer concierto en Madrid

Sabina y Serrat hacen las delicias de miles de fans en su primer concierto en Madrid

Los dos cantautores inician una minigira con su repertorio intercambiado
Sabina y Serrat dan nueva vida a sus respectivos repertorios


REDACCIÓN
21/01/2020 09:11

Son dos grandes de nuestra música y vuelven a subirse hoy juntos al escenario. Serrat y Sabina repiten experiencia con nueva minigira “No hay dos sin tres”. Los dos cantautores juegan a intercambiarse su repertorio, dando una personalidad nueva a temas como “Lucía” o “Y sin embargo”.

Los dos maestros conquistan Madrid con su actuación
Se trata de su tercera gira conjunta después de ‘Dos pájaros de un tiro’ (2007) y ‘Dos pájaros contraatacan’ (2012), que tras recorrer Sudamérica a finales de 2019 tiene ahora tan solo cinco fechas en España: cuatro en el WiZink Center contando la de este lunes y otra en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Serrat y Sabina en Madrid: canciones para todas las vidas

Serrat y Sabina en Madrid: canciones para todas las vidas

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, este lunes en Madrid./EFE

A dúo, carismáticos y contadores de historias universales repasaron sus repertorios en el WiZink Center de Madrid ante un público entregado

EUROPA PRESSMadrid
Martes, 21 enero 2020, 00:07

Una canción se convierte en eterna cuando el oyente la hace suya y la incorpora a su vida. Y no importa de qué vaya exactamente la letra, pues la magia nace en el preciso instante en el que el receptor del mensaje le da su propia interpretación. Es así cuando la identificación se completa y la vida de uno mismo se incorpora a la de la canción para el resto de los días. Se entiende así, por ejemplo, la emoción de los 12.000 congregados este lunes en el WiZink Center hasta la bandera cuando suena 'Lucía', composición directamente responsable de muchas mujeres así inscritas en el Registro Civil durante el último medio siglo. 'Lucía' puede ser cualquiera porque en una canción de ese tamaño cabemos todos.

Ese es el fascinante hechizo que hacen Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) y Joaquín Sabina (Úbeda, Jaen, 1949) cada vez que pisan un escenario. A ambos, carismáticos contadores de historias universales, eficaces ilusionistas de la palabra, les trascienden sus canciones y eso se potencia cuando las comparten juntos.

Eso es lo que hacen en 'No hay dos sin tres', su tercera gira conjunta después de 'Dos pájaros de un tiro' (2007) y 'Dos pájaros contraatacan' (2012), que tras recorrer Sudamérica a finales de 2019 tiene ahora tan solo cinco fechas en España: cuatro en el WiZink Center contando la de este lunes y otra en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Jugueteando, cantando a dúo, pasándolo bien, dando nueva vida a sus repertorios intercambiando canciones y disfrutando de su bien ganado estatus como parte ineludible de la memoria cultural y social de un país. De todos los países de habla hispana, en realidad, con la palabra como nexo espacio-temporal.

Haciendo buena esa máxima de que el todo es más que la suma de las partes, los dos artistas se ponen más que nunca y con toda la humildad al servicio de las canciones, responsables últimas de que sigan recorriendo el mundo de la mano pese a haber superado ya con creces la edad de jubilación. Con una producción cuidada y elegante, arranca la velada con unos problemas técnicos con el vídeo de introducción y después con Sabina quejándose ante el gentío de que no tiene retorno y no se escucha. Empieza, por tanto, con una disculpa pero tirando de buen humor y 'Esta noche contigo', que da paso a un diálogo humorístuco con todo tipo de bromas sobre la edad de esta pareja de dos, que entona 'Cinco lobitos' entre el cachondeo generalizado como preludio a 'No hago otra cosa que pensar en ti' y 'Aves de paso'.

El humor es el hilo argumental entre canciones con constantes pullas recíprocas recibidas con carcajadas constantes. «Mis padres siempre me dijeron que no le quitara la razón a las personas mayores», lanza Sabina en un momento dado, muy cómodo en su papel de charlatán divertido y sobrado al cantar con su rotunda voz rota clásicos de nuevo cuño como 'Lo niego todo'.

El gran espaldarazo de la velada es la concatenación de '19 días y 500 noches' y 'Tu nombre me sabe a yerba', festivo punto de inflexión a partir del cual no se detiene ya el carrusel de himnos, virando hacia la emoción total de las 'Nanas de la cebolla' dedicada por Serrat a su «amigo Alberto Cortez» e interpretada (muy bien ahí) ante un pabellón en completo silencio.

Para entonces han dejado la faceta monologuista y ya solo hablan las canciones. A saber: 'Peces de ciudad' (retumba la voz de Sabina en la noche), el desmelene rockero de esa 'Princesa' tan coreada con alaridos por el público en pie), 'Cantares', la delicada congoja de 'Lucía' o la siempre refrescante 'Mediterráneo' (con imágenes de inmigrantes).

Desgañitándose en el escenario
La presentación de los diez integrantes de la más que solvente banda da otro descanso a esta pareja que se va repartiendo el peso del espectáculo para hacérselo así más llevadero. Porque juntos, como bien dicen, trabajan la mitad pero cobran el doble. Y juntos y vestidos como piratones pisan a fondo con el guitarreo de 'La del pirata cojo'.

Sabina vuelve a retumbar desgañitándose con intensidad (bien ahí) en 'Yo me bajo en Atocha' y a dúo cantan 'Señora', la muy querida 'Y sin embargo' y la resplandeciente 'Hoy puede ser un gran día' y las coreadísimas 'Noches de boda' y luego 'Y nos dieron las diez' como broche final de mentirilla. Porque tras casi dos horas y media de canciones, aún tienen ganas de más Serrat y Sabina. Tantas bromas con la vejez, la juventud y el paso del tiempo, pero pareciera que podrían seguir toda la noche lanzando estribillos tan contagiosos como el de 'Contigo'. Y tanto es así, que en catalán entona Sabina 'Paraules d'amor', no sin antes defender que para él «las lenguas son sagradas».

Rematan la jugada con 'Pastillas para no soñar' superadas las dos horas y media de canciones. Pero resulta que es mentira otra vez y reaparecen para la sentida 'Aquellas pequeñas cosas« sobresaliente en la voz de Serrat, a la que Sabina le pone el punto rumbero para quitarle dramatismo. Sonrientes y al trote, con el público ya en los vomitorios para salir corriendo a casa por el peso del lunes, ahora sí llega el final con 'Fiesta' y las luces del pabellón encendidas. Menudo atracón de canciones que sobrevivirán a sus autores y a todas las vidas de quienes en ellas habitan. Canciones para todas las vidas.

Sabina y Serrat: buena música, bromas y recuerdos en su primera cita en Madrid


Sabina y Serrat: buena música, bromas y recuerdos en su primera cita en Madrid

Por EFE
21 ene 2020 00:48

Serrat y Sabina, Sabina y Serrat, juntos y por separado, han llenado en la noche del lunes de buena música, bromas y recuerdos el escenario de un Wizink Center abarrotado en el primero de los cuatro conciertos previstos para Madrid de estos dos colegas y amigos en su tercera gira, "No hay dos sin tres".

Amigos incombustibles que han compartido también atuendo en las primeras canciones, unas americanas negras con flores, eso sí, Sabina con su tradicional bombín, y que han hecho disfrutar y reír al público con sus canciones de siempre, algunas anécdotas de sus largas carreras y guiños a la actualidad a lo largo de casi tres horas.

Tras interpretar su primer tema, "Voy a salir esta noche contigo", se han preguntado: "¿Y qué hacemos aquí juntos de nuevo, juntándonos y separándonos como replicantes Elizabeth Taylor y Richard Burton?".

Y han recordado cuando a uno de los Rolling Stones le preguntaron en una entrevista si seguían de gira por dinero y él respondió: "¿Y qué hay de las chicas y las cervezas".

Ellos se van de gira compartida, han explicado, "amablemente invitados" por sus familias y porque, dicen, al ir juntos "trabajando la mitad ganamos el doble".

Una introducción tras la que han anunciado "un concierto antológico que es una retrospectiva" que iba a comenzar con "una canción que tienen en su memoria más ancestral", para empezar a cantar "Cinco lobitos tiene la loba".

Pero no... Y con las risas del público han interpretado "No hago otra cosa que pensar en ti" juntos para, a continuación, Serrat cantar "Las malas compañías", después de asegurar, solo en el escenario, que Sabina no era tan buen amigo como parecía y que creía que Netflix "son unas toallitas desechables para las pérdidas de orina".

Ha sido una de las primeras alusiones a la edad de ambos a lo largo del concierto, porque Sabina ha explicado a continuación que no le decía nada a Serrat porque sus padres le enseñaron "a no quitar la razón a las personas mayores".

Pero también ha habido algunas bromas relacionadas con la actualidad como cuando Serrat ha jurado "por el flequillo de Puigdemont" o Sabina ha amenazado a su colega: "Y si cuentas la verdad te voy a poner un pin parental".

También han bromeado con su amistad, una "hermandad sublime que es puro marketing para que la gente comprara entradas. ¡Y nos ha salido de pura madre!".

Tras compartir el escenario con "Qué hermosas eran", Serrat ha proseguido con "Una canción para Magdalena" y "Es caprichoso el azar", mientras que Sabina le ha sucedido con "A la sombra de un león", que ha dado paso a la mítica " 19 días y 500 noches" que el público ha coreado, acompañado con palmas y olés.

Los asistentes han seguido cantando con Serrat y su "Tu nombre me sabe a hierba" y el barcelonés ha recordado cómo, cuando preparaba su primer disco con poemas de Miguel Hernández, Alberto Cortez le "prestó" una de ellas, la tierna "Nanas de cebolla", que ha interpretado a continuación.

Incombustible, Sabina ha puesto en pie al público para bailar "Princesa", al que ha seguido otro de los momentos más emocionantes del concierto: la interpretación conjunta de "Cantares" con los versos de Antonio Machado.

"Lucía" y la mítica "Mediterráneo" han mantenido al público en pié, esta última con imágenes del mar y pateras con inmigrantes. Luego, se han enfundado vestidos de piratas, para cantar, por supuesto, "La del pirata cojo".

De la mano de Sabina ha llegado el homenaje al público madrileño con su "Yo me bajo en Atocha". Y entonces ha sido el momento de sentarse en una mesa de café en el escenario y charlar sobre una "hijaputa" que había llamado anciano a un hombre de 64 años y, sobre todo, de poesía.

"Y sin embargo" , "Hoy puede ser un gran día", "Noches de boda" , "Y nos dieron las diez" han sido el broche final del concierto de Serrat y Sabina, que han vuelto al escenario con el primer bis, "Contigo".

Sabina ha recordado después cómo comenzó cantando en el metro de Londres canciones de Serrat: "Nunca pensé que compartiríamos escenario en Madrid", ha rememorado, para explicar a continuación que con sus letras aprendió catalán.

Porque no soy nada partidario de las fronteras. Pero las lenguas me parecen sagradas", ha dicho Sabina. Y ambos han interpretado "Paraulas de amor", muy aplaudida por el público, para despedirse con "Pastillas para no soñar".

Serrat y Sabina se instalan en la memoria humana


Serrat y Sabina se instalan en la memoria humana

La tercera gira conjunta de los dos cantantes desembarca en Madrid entre el fervor de 12.000 asistentes

Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, anoche durante su concierto en Madrid.
Madrid. MARISCAL EFE
FERNANDO NEIRA

Madrid 21 ENE 2020 - 01:28 CET

Nunca una S doble, esta coalición S+S que se reeditaba anoche en el WiZink Center madrileño, ha proporcionado tantos motivos para el disfrute. Pero aquí se personaban una vez más ante nosotros estos dos pájaros de la canción indeleble, dos aves que nunca fueron de paso porque su obra quedará, como diría el poeta, en la memoria de los hombres. Dos pajarracos que, tras aletear por media Latinoamérica, han cruzado el charco para sentir el fervor desde la otra orilla.

Andan lozanos los ilustres caballeros Serrat y Sabina; alegres y conjurados en recíproca compañía frente a los avatares de los escenarios, los vértigos de las cabezas traicioneras. Y así fue que su comparecencia, sustanciada a lo largo de tres horas y dos docenas largas de páginas celebérrimas, transcurrió emotiva pero liviana, con la confianza que otorga frecuentar la compañía de los amigos. Ayer fueron los 12.000 primeros; entre hoy y otras dos fechas en febrero, se sumarán a la fiesta otros 36.000 más. Cuatro llenazos consecutivos en el pabellón de deportes del foro, más un quinto este sábado en el Sant Jordi barcelonés: a ver qué guapitos jovenzanos son capaces de igualar eso.

Líbrennos los dioses de los sobresaltos, debieron de pensar en la bicéfala sociedad titular al comprobar que el audiovisual que inaugura el espectáculo se negaba por tres veces a funcionar de un tirón. Así de pequeños son los artistas, incluso los prohombres, ante los caprichos de la providencia. Tuvieron don Joan Manuel y su compadre don Joaquín Ramón que comparecer a pecho descubierto, pidiendo disculpas por el gatillazo tecnológico, pero el de Úbeda solo pudo murmurar que no escuchaba nada por sus auriculares. Y la gente suspiró, contuvo la respiración y conservó la sonrisa, porque nada iba a chafarle a la parroquia la emoción del reencuentro. Más, cuando ningún notario podría certificar que habrá futuras nuevas oportunidades para el disfrute a dos bandas.

Serrat y Sabina engrosan ya la nómina de los septuagenarios, el segundo desde hace bien pocos meses. Siempre han hecho lo que les dictó la santa voluntad, así que imagínense ahora. "¿Que si nos juntamos por dinero? Hombre, es que, con este al lado, trabajando la mitad ganamos el doble", se carcajeó Martínez Sabina con sorna descarada. Porque hay mucho humor en este tercer espectáculo conjunto, concebido a ratos con modos teatrales y largos diálogos o monólogos entre canción y canción. Y porque la teatralidad enriquece el caudal de las complicidades, apuntalada cuando el tándem intercambia la munición. Asombra cómo Serrat puede hacernos sentir que Una canción para la Magdalena merecería ser suya. Y emociona que Sabina reivindique precisamente Paraules d'amor: "No soy nada partidario de las fronteras, pero las lenguas me parecen sagradas".

Han sido nuestros trovadores un par de bandarras modélicos, y eso imprime carácter. Ahora han aprendido a burlarse de los achaques y dosificar los esfuerzos en las gargantas, pero cuando toca llorar, se llora. Y se conmueve. Joaquín parece lidiar con sus lacrimales durante la autobiográfica Lo niego todo y a Joan Manuel le tiembla el verbo al recordar que la música para las Nanas de la cebolla fue cosa de su amigo Alberto Cortez. El primero agudiza el dylanismo en sangre para su lectura de Princesa; el segundo saca pecho del repertorio reciente con Es caprichoso el azar, diamante que le ayuda a pulir la corista Sofía Mohamed.

No, bautizar esta gira No hay dos sin tres no es un prodigio de ingenio, pero sus insignes instigadores preservan parte de la gracia, la chistera y la seducción colectiva. Hubo chistes viejos y otros de actualización diaria ("Lo juro por el flequillo de Puigdemont", "Como cuentes la verdad, tendré que ponerte un pin parental"). Y hubo una catarata de éxitos reservada para la segunda mitad de la velada, una avalancha incontenible de títulos (Mediterráneo, Lucía, Y sin embargo, Y nos dieron las diez, el colofón de Fiesta) que es imposible desconocer si se habita el planeta Tierra. Títulos con los que no acabarán ni la contaminación, ni la ignominia, ni siquiera la posverdad. Ellos, qué bendición, sí que son inmortales.

Serrat y Sabina, los dos poetas que vacilan a la parca


Serrat y Sabina, los dos poetas que vacilan a la parca

El dúo ofreció un buen recital en la primera de sus cuatro noches en el WiZink Center

Arcadio A. Falcón
MADRID
Actualizado:21/01/2020 18:34h

Si en la política hay niveles de poder, también los encontramos en la música. Una persona puede ser instrumentista, músico, compositor o artista. Hay muchos instrumentistas, bastantes músicos y pocos compositores... pero los artistas se cuentan por decenas. Cuando uno se encuentra frente a un artista no es imparcial así que les pido perdón si en algún momento me dejo llevar por la pasión.

Tras un inicio catastrófico con problemas de vídeo y sonido, los dos trovadores arrancaron con «Esta noche contigo», una bonita canción perdida dentro del inmenso catálogo del de Úbeda. Siguieron «No hago otra cosa que pensar en ti», capaz de derretir un iceberg y «Aves de paso», canción canalla y brillante.

Preciosa interpretación también de «Lo niego todo», una canción melancólica que da título a uno de los últimos discos de Sabina y que bien podría haber sido escrita por un hombre que, resignado, espera su turno en el corredor de la muerte.

Los sketchs cómicos triunfaron al principio pero se fueron haciendo cada vez más pesados. El 80% de las bromas están en YouTube hace varios años y un periodo de cuatro minutos entre canciones es una eternidad.

Quizá la explicación sea que las dos leyendas necesiten descansar la voz con frecuencia (una hipótesis nada descabellada).

Es probable también que uno o varios técnicos quedaran en el paro a primera hora de hoy. Espero que no porque todo el mundo puede tener un mal día pero no creo que estén sorprendidos si han recibido una llamada de dirección; se le han hecho consejos de guerra a mucha gente por mucho menos. La voz de Serrat, apenas audible, parecía un susurro dentro de la banda. Con el bajo y la batería también desaparecidos, lo único perceptible fueron las guitarras eléctricas y el piano del maestro Miralles. Otra explicación para el desastre técnico -igual de plausible pero mucho más dolorosa- es que el poeta del Mediterráneo no está en forma y necesita algún efecto para enmascarar deficiencias fruto de la edad.

En «Es caprichoso el azar», el WiZink disfrutó de la aparición de la cantante Noa que dejó una interpretación excepcional a dúo con el catalán. Muy bien también Mara Barros en «A la sombra de un león»

Hay melodías pegadizas, pero pocas son capaces de provocar el éxtasis en tres notas. «19 días y 500 noches» es sin duda una de las elegidas y fue un momento muy emocionante para muchos fans.

Serrat volvió al ruedo dejando una frágil versión de «Tu nombre me sabe a yerba» que coloreó con su homenaje a Miguel Hernández en «La nana de la cebolla» antes del retorno de Joaquín. En «Peces de ciudad», el WiZink se levantó para cantar junto al ídolo una de sus mejores letras. Debería estudiarla cualquier persona que busque aprender cómo se construye una metáfora.

Algo curioso fue que Sabina brilló en las canciones animadas y Serrat en las baladas. La voz del catalán ha perdido fuerza, pero ha ganado un puntito (si es que es posible) en sensibilidad. Sabina tiene la voz algo más rota que en años anteriores y se rompe cuando busca sostener una nota.

Tras presentar a la banda, la pareja salió al escenario vestidos de Francis Drake y Henry Avery para la del Pirata Cojo. Difícil no notar el guiño que le hizo Sabina a Keith Richards (Sparrow sénior en Piratas del Caribe) con su traje rojizo.

Hasta el final de la velada con «Fiesta», obra maestra donde las haya, repasaron todos los hits. El WiZink llora pocas veces y ayer se emocionó mucho.

La crónica, como les decía, podría (¿debería?) ser mucho más dura. Sabina tiene la voz rota y Serrat apenas puede cantar... pero son Sabina y Serrat. Gracias maestros y larga vida.

Fotos del concierto de Serrat y Sabina en el WiZink Center de Madrid







Fotos del concierto de Serrat y Sabina en el WiZink Center de Madrid

Sabina y Serrat en el WiZink Center de Madrid el 20 de enero de 2020 - EUROPA PRESS - RICARDO RUBIO

MADRID, 21 Ene. EDIZIONES) -


Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) y Joaquín Sabina (Úbeda, Jaen, 1949) ofrecieron en la noche de este lunes el primero de los cuatro conciertos que tienen previstos en el WiZink Center de Madrid dentro de su tercera gira conjunta, 'No hay dos sin tres'.

Fueron en total tres horas de canciones instaladas en la memoria colectiva, de esas que forman parte de la cultura popular española del último medio siglo, cantadas en un ambiente de celebración total con mucho sentido del humor entre ambos.

Clásicos intercalados de los dos autores como 'No hago otra cosa que pensar en ti', '19 días y 500 noches', 'Tu nombre me sabe a yerba', 'Nanas de la cebolla', 'Peces de ciudad', 'Contigo', 'Cantares', 'Lucía', 'Mediterráneo', 'Yo me bajo en Atocha', 'Hoy puede ser un gran día' o 'Y nos dieron las diez'.

Hubo aún más, como habrá en los conciertos siguientes de este mismo 21 de enero, y luego ya los días 11 y 12 de febrero. Entre medias, visita al Palau Sant Jordi de Barcelona el 25 de enero.

lunes, enero 20, 2020

Serrat y Sabina en Madrid: Canciones para todas las vidas









Serrat y Sabina en Madrid: Canciones para todas las vidas

Los cantantes Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat actúan en el WiZink Center de Madrid el 20 de enero del 2020.

RICARDO RUBIO - EUROPA PRESS
MADRID, 20 Ene. (EUROPA PRESS - David Gallardo)

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Una canción se convierte en eterna cuando el oyente la hace suya y la incorpora a su vida. Y no importa de qué vaya exactamente la letra, pues la magia nace en el preciso instante en el que el receptor del mensaje le da su propia interpretación. Es así cuando la identificación se completa y la vida de uno mismo se incorpora a la de la canción para el resto de los días.

Se entiende así, por ejemplo, la emoción de los 12.000 congregados este lunes en el WiZink Center hasta la bandera cuando suena 'Lucía', composición directamente responsable de muchas mujeres así inscritas en el Registro Civil durante el último medio siglo. 'Lucía' puede ser cualquiera porque en una canción de ese tamaño cabemos todos.

Ese es el fascinante hechizo que hacen Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) y Joaquín Sabina (Úbeda, Jaen, 1949) cada vez que pisan un escenario. A ambos, carismáticos contadores de historias universales, eficaces ilusionistas de la palabra, les trascienden sus canciones y eso se potencia cuando las comparten juntos.

Eso es lo que hacen en 'No hay dos sin tres', su tercera gira conjunta después de 'Dos pájaros de un tiro' (2007) y 'Dos pájaros contraatacan' (2012), que tras recorrer Sudamérica a finales de 2019 tiene ahora tan solo cinco fechas en España: cuatro en el WiZink Center contando la de este lunes y otra en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Jugueteando, cantando a dúo, pasándolo bien, dando nueva vida a sus repertorios intercambiando canciones y disfrutando de su bien ganado estatus como parte ineludible de la memoria cultural y social de un país. De todos los países de habla hispana, en realidad, con la palabra como nexo espacio-temporal.

Haciendo buena esa máxima de que el todo es más que la suma de las partes, los dos artistas se ponen más que nunca y con toda la humildad al servicio de las canciones, responsables últimas de que sigan recorriendo el mundo de la mano pese a haber superado ya con creces la edad de jubilación (broma recurrente durante toda la velada).

Con una producción cuidada y elegante, arranca la velada con unos problemas técnicos con el vídeo de introducción y después con Sabina quejándose ante el gentío de que no tiene retorno y no se escucha. Empieza, por tanto, con una disculpa pero tirando de buen humor y 'Esta noche contigo', que da paso a un diálogo humorístuco con todo tipo de bromas sobre la edad de esta pareja de dos, que entona 'Cinco lobitos' entre el cachondeo generalizado como preludio a 'No hago otra cosa que pensar en ti' y 'Aves de paso'.

El humor es el hilo argumental entre canciones con constantes pullas recíprocas recibidas con carcajadas constantes. "Mis padres siempre me dijeron que no le quitara la razón a las personas mayores", lanza Sabina en un momento dado, muy cómodo en su papel de charlatán divertido y sobrado al cantar con su rotunda voz rota clásicos de nuevo cuño como 'Lo niego todo'.

El gran espaldarazo de la velada es la concatenación de '19 días y 500 noches' y 'Tu nombre me sabe a yerba', festivo punto de inflexión a partir del cual no se detiene ya el carrusel de himnos, virando hacia la emoción total de las 'Nanas de la cebolla' dedicada por Serrat a su "amigo Alberto Cortez" e interpretada (muy bien ahí) ante un pabellón en completo silencio.

Para entonces han dejado la faceta monologuista y ya solo hablan las canciones. A saber: 'Peces de ciudad' (retumba la voz de Sabina en la noche), el desmelene rockero de esa 'Princesa' tan coreada con alaridos por el público en pie, 'Cantares', la delicada congoja de 'Lucía' o la siempre refrescante 'Mediterráneo' (con imágenes de inmigrantes en las pantallas).

La presentación de los diez integrantes de la más que solvente banda da otro descanso a esta pareja que se va repartiendo el peso del espectáculo para hacérselo así más llevadero. Porque juntos, como bien dicem, trabajan la mitad pero cobran el doble. Y juntos y vestidos como piratones pisan a fondo con el guitarreo de 'La del pirata cojo'.

Sabina vuelve a retumbar desgañitándose con intensidad (bien ahí) en 'Yo me bajo en Atocha' y a dúo cantan 'Señora', la muy querida 'Y sin embargo' y la resplandeciente 'Hoy puede ser un gran día' y las coreadísimas 'Noches de boda' y luego 'Y nos dieron las diez' como broche final de mentirijilla.

Porque tras casi dos horas y media de canciones, aún tienen ganas de más Serrat y Sabina. Tantas bromas con la vejez, la juventud y el paso del tiempo, pero pareciera que podrían seguir toda la noche lanzando estribillos tan contagiosos como el de 'Contigo'. Y tanto es así, que en catalán entona Sabina 'Paraules d'amor', no sin antes defender que para él "las lenguas son sagradas".

Rematan la jugada con 'Pastillas para no soñar' superadas de largo las dos horas y media de canciones. Pero resulta que es mentira otra vez y reaparecen para la sentida 'Aquellas pequeñas cosas" sobresaliente en la voz de Serrat, a la que Sabina le pone el punto rumbero para quitarle dramatismo.

Sonrientes y al trote, con el público ya en los vomitorios para salir corriendo a casa por el peso del lunes, ahora sí llega el final con 'Fiesta' y las luces del pabellón encendidas. Menudo atracón de canciones que sobrevivirán a sus autores y a todas las vidas de quienes en ellas habitan. Canciones para todas las vidas.