jueves, septiembre 30, 2004

LA GRAN AMISTAD ENTRE AUTE Y SERRAT.

LA GRAN AMISTAD ENTRE AUTE Y SERRAT.

Eran finales de los 60, en Radio Barcelona se convocaba un concurso para conseguir grabar un disco, se presentaron cientos de candidatos, entre ellos Serrat y Luis Eduardo. Cuando le tocó el turno a Aute, le dijeron que la prueba era musico vocal, si no llevaba guitarra no podía participar, como vivia en Gerona no le daba tiempo a pasar por su casa a recogerla y tampoco le era posible regresar al día siguiente, el tiempo se acababa, salió del estudio desconsolado pero Serrat le ofreció la suya para la prueba.. "Yo vivo muy cerca, puedo esperar al próximo concurso" y Luis Eduardo pudo actuar en la radio por primera vez en su vida. Un favor que fue el principio de una amistad que a buen seguro no terminó ayer.

miércoles, septiembre 08, 2004

DEL PASADO EFÍMERO - SERRAT





Del pasado efímero
(Antonio Machado - Joan Manuel Serrat)

Este hombre del casino provinciano
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la piel, el pelo cano,
ojos velados por melancolía,

bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.

Aún luce de corinto terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado,
y un cordobés color de caramelo
pulido y torneado.

Tres veces heredó y tres ha perdido
al monte su caudal; dos ha enviudado.
Sólo se anima ante el azar prohibido
sobre el verde tapete reclinado,

o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.

Bosteza de políticas banales
dicterios al gobierno reaccionario
y augura que vendrán los liberales
cual torna la cigüeña al campanario.

Un poco labrador, del cielo aguarda
y al cielo teme; alguna vez suspira
pensando en su olivar, al cielo mira
con ojo inquieto si la lluvia tarda.

Lo demás, taciturno, hipocondríaco,
prisionero en la Arcadia del presente,
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.

Este hombre no es de ayer, ni es de mañana
sino de nunca; de la cepa hispana.
No es el fruto maduro, ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido
esa que hoy tiene la cabeza cana...



Video de http://www.youtube.com/user/caujag

domingo, septiembre 05, 2004

SABANA - JOAN MANUEL SERRAT








SABANA - JOAN MANUEL SERRAT

Una excelente interpretación de Joan Manuel Serrat
Incluído en el álbum "Cansiones" grabado en el año 2000


SABANA

Letra de José Salazar
Música de Simón Díaz

Sabana... Sabana... Con tu brisa de mastranto, tus espejos de laguna.
Centinela de palmeras que se asoman con la luna.
Aquí me quedo contigo aunque me vaya muy lejos
como tórtola que vuela y deja el nido en el suelo.
Se me aprieta el corazón... No ver más tu amanecer,
ni al cimarrón, ni la mata, ni la garza que levanta.
Con el cabresto te dejo, amarrados, mis amores.
Gota a gota que te cuente mis penas el tinajero.
Ya tu arestín mañanero no me mojará los ruedos
ni el humo de leña verde hará que mis ojos lloren.
Mañana cuando me vaya te quedarás tan solita
como becerro sin madre, como morichal sin agua.

Sabana...
Sabana...


Video de http://www.youtube.com/watch?v=H8XJsBxCqvA

viernes, agosto 27, 2004

Entrevista en el 2003 : Joan Manuel Serrat: ''La felicidad siempre nos regresa a la infancia''




ARTE & CULTURA ENTREVISTA FECHA DE PUBLICACION: 07/12/2003

Joan Manuel Serrat: ''La felicidad siempre nos regresa a la infancia''


A punto de cumplir 60 años, Serrat hace un repaso de su carrera, de su vida y de sus convicciones. Ya abuelo, siempre popular, nostálgico por momentos, el cantautor con el que se identificaron varias generaciones habla desde cierta serenidad que le han dado los años y el camino.


Disfruta de la vida. Cuando lo entrevistamos, un viernes a mediodía en un despacho muy luminoso del Círculo de Bellas Artes, en Madrid, va cargado de bolsas con regalos para sus nietas, y es que el 27 de diciembre de 2003 tendrá 60 años... Ya no sólo lo mira todo el mundo, sino que también lo miran las hijas de sus hijos... Le divierte la situación: él, que jamás fue a las fiestas de cumpleaños de sus hijos, ahora irá, esta misma tarde, a la fiesta de cumpleaños de sus nietas, para encontrarse allí con madres y con padres que acaso, y esto no lo dice él, se han enamorado escuchando su música y sus poemas. Llega media hora antes a la entrevista y se entretiene esperando en la librería Antonio Machado, buscando libros de Quevedo y textos en los que se hable de los vicios capitales. Este Serrat que conocimos desde hace tantos años adquiere la fisonomía del Joan Manuel Serrat que ha alentado durante cuatro décadas y 400 canciones una manera de ver la vida que alguna vez (¿alguna vez?, ¡muchísimas veces!) ha sido la manera de ver la vida de miles y miles y miles de personas en España y en América latina. Tenerlo enfrente es, pues, tener enfrente a alguien que susurró lo que quisimos cuando más nos hizo falta. El sonríe, sonríe siempre, excepto cuando no sonríe, y cuando no sonríe aparece en su mirada el gesto inequívoco de un niño despojado; no hay nada más amado “que lo que perdí”, y en el centro de esas pérdidas está la de la madre, cuya historia sencilla, pero dramática, parece simbolizar el tiempo más triste de la vida española del último siglo. Pero él hoy está feliz, puede ser un gran día, puede serlo siempre, y no lo será por lo solemne, sino por las pequeñas cosas de las que está hecha la vida y que él se dispone a disfrutar como si no hubiera pasado mañana. Cuando sonríe revela que hay un adolescente aún en su alegría.

–Ahora cumple usted 60 años. ¿Qué reflexión le trae el paso del tiempo, la edad?

–No dejo de sorprenderme. Y me sorprendo por el paso rápido del tiempo, la manera en que todo ha ido ocurriendo. El camino me ha servido para aprender cosas, faltaría más; hubiera sido una tragedia que no hubiera aprendido. El discurrir del tiempo te deteriora, pero es un deterioro del que vas sacando un aprendizaje. Tampoco sé si este aprendizaje es muy útil, porque siempre te llega un poco más tarde de cuando te hubiera hecho falta. Uno aprende a ser padre cuando ya es abuelo... La experiencia es un peine que te dan cuando ya no tienes pelo... Sin embargo, yo me miro y me digo: ¿qué esperas para hacerte mayor?

–La edad, el camino, los golpes que da la vida... ésos han sido símbolos constantes en sus canciones...

–Quizás he hablado más de la edad en general, y del tiempo y del camino, en mis años más jóvenes... Habría que preguntarle a aquel que fui...

–Aquel que fui, ¿quién era?

–De alguna manera es el que soy. Aspiro a haber sido capaz de conservar aquel que fui, lo que aprendí en mi casa... La riqueza mayor que he podido acarrear es lo que mis padres me enseñaron con su ejemplo. He tenido la suerte de tener buenos maestros y de haber complementado lo que he asimilado con todo aquello que me ha ido ocurriendo.

–Usted mismo ahora es una referencia...

–Yo nunca he tenido la pretensión de serlo. No explico otra cosa que mi punto de vista y aspiro a que este punto de vista sea respetado. No pretendo otra cosa. Pero a veces ocurre que las cosas por las que me muevo, las cosas que me empujan, coinciden con las cosas que conmueven, empujan y hacen que funcione mucha gente...

–¿Qué lo conmueve hoy?

–¡Hostia! Creo que limitar la conmoción a una serie de cosas me preocuparía mucho... Me preocupa todo lo que conozco, e incluso lo que ignoro, así que me conmueve casi todo en mayor o menor grado.

–Lo cierto es que usted ha vivido un período muy complicado en España y en el mundo...

–Pero también un período muy rico. Nos ha tocado vivir una época muy oscura de la historia de España, pero también nos ha tocado ver cómo los muros del silencio se derrumbaban y la luz entraba nuevamente... Y nos está tocando ver cómo aquellos tiempos pasados que creíamos que ya formaban parte de la historia de la España negra, olvidada, vuelven a presentarse constantemente y se manifiestan vestidos con otros hábitos; han cambiado los uniformes por el traje y la corbata, pero están ahí constantemente...

–¿Y ahora qué pasa?

–Parafraseando la canción de Antonio Molina, yo diría que el presente es muy oscuro trabajando en el carbón. El presente es muy oscuro.

–Muchos uniformes...

–Sí, ahora hay uniformes con corbata rosa... Pero confío en la gente, tengo la convicción de que la gente se sabrá organizar, como en un hormiguero. Tú pisas un hormiguero y en un momento montas un cristo... En fin, deja pasar el tiempo y verás cómo la gente se organiza. Es cierto que no estamos viviendo un tiempo más ilusionante en ningún sentido; las libertades no están ahí para quedarse, hay que luchar por ellas, nos las irán arrebatando si no nos damos cuenta de que cuesta ganarlas y conservarlas...

–Decía el filósofo Emilio Lledó que vivimos un tiempo enfermo...

–Probablemente. Pero los enfermos vienen de otro estado de salud y es de esperar que con un buen tratamiento la enfermedad sea superable y que volvamos a la salud... Estamos, en todo caso, pasando un tiempo que empuja muy poco al entusiasmo.

–¿De dónde vendría el tratamiento?

–De la confianza en unos dirigentes que entendieran lo que está ocurriendo y fueran capaces de ponerse al frente... Cuando oyes que hay un pasotismo general, habría que recordar las manifestaciones contra la guerra contra Irak o contra lo que supuso el “Prestige”, cuando la gente salió a la calle espontáneamente... Aquí hay una enorme responsabilidad del liderazgo de la oposición para reconducir este camino por el que va la gente...

–La infancia que usted cuenta en sus canciones es la de mucha gente... “Por la mañana, rocío; al mediodía, calor; por la tarde, los mosquitos; no quiero ser labrador.” Había una voluntad de cambio en el joven poeta que se enfrenta a la experiencia de los padres...

–Lo único que quería era hacerle un homenaje a mi madre, a la tragedia de una mujer que vive toda su vida caminando, y toda su vida la pasa mirando hacia atrás... Nace en un pueblo de Aragón, en Belchite; se muere el novio antes de la boda; sale del pueblo para trabajar en Barcelona; estalla la guerra cuando está en Barcelona; fusilan a su padre y a su madre; treinta miembros de su familia son ejecutados, asesinados en el pueblo; ella se dedica durante la guerra a recoger niños y a viajar con ellos por toda España, de arriba a abajo; vuelve a Barcelona; se casa con mi padre; vive la tragedia de todos los años de la posguerra, la escasez, el miedo, la persecución...; mi padre había salido de un campo de concentración, y, en fin, tiene un hijo en el que fija absolutamente todas sus esperanzas, espera superar con él toda una vida de tragedias y de decepciones... Para ella, resulta que el hijo es un buen estudiante, pero que se busca complicaciones en el franquismo... Con esa canción, Cançó de breçol, traté de darle un beso a esa mujer que, a pesar de todo lo que había ocurrido, seguía soñando con su pueblo. Acaso no hacemos otra cosa que soñar con la niñez, que debe ser el único tiempo feliz de nuestra vida...

–¿El único?

–Sí, completamente feliz no hay ningún otro. Yo quiero la niñez como el tiempo de la felicidad, de la luz, del descubrimiento. Luego, en la vida, la felicidad me ha ido salpicando, soltando las migajas que suele soltar. Las he ido a pillar al aire y aprovecharlas. Estoy muy agradecido a la vida. Pero el tiempo de la luz, del verano, de la fruta, ése es el tiempo de la niñez.

–¿Y ahora qué es la felicidad, si antes fue la fruta?

–Sigue siéndolo. Cada vez que me reencuentro con el melocotón, cada vez que me reencuentro con la playa, con una acequia, o cuando me voy a pescar, una terapia maravillosa, un momento en el que el pensamiento va de otra manera..., se vuelve a ese tiempo de la niñez, cuando mi padre me enseñaba a poner el gusano en el anzuelo...

–¿Cómo era su padre?

–Era un buen hombre, muy bueno. Era muy mañoso, no entiendo cómo de un padre tan mañoso hemos salido tres hijos tan sumamente torpes... Mi padre era extraordinario. Era capaz de fabricar todo lo que había en la casa. Ponía los ladrillos, alicataba los baños, hacía neveras. Las neveras las diseñaba él mismo, con madera; las rellenaba de aislante, las alicataba por dentro, hacía las bandejas, construía el lugar donde meter el hielo y tenía un mecanismo de depósito que se vaciaba desde atrás abriendo una llave.... Era un hombre sabio. Mi padre sabía por qué nacían las cosas. ¡Sabía por qué se encendía la luz!

–¿De dónde le viene la música?

–Ni idea. Mi madre hacía las camas cantando y soñaba con ser bailarina. La primera vez que fue a ver un ballet me equivoqué y la llevé al Liceo a ver la ópera china, que era cualquier cosa menos un ballet. Aquella mujer de Aragón me miraba como diciéndome: ¡pero dónde coño me has metido! Ella soñaba con ser bailarina; pero no soñaba a los cinco años, a los treinta y tantos seguía soñando con ser bailarina. Y te lo contaba..., con la misma naturalidad con que doblaba un pijama te contaba que seguía queriendo ser una bailarina...

–Lo vieron llegar al éxito.

–Sí, lo disfrutaron. Tuve la suerte de cumplir. Manolo Vázquez decía que los que habíamos sido pobres teníamos que cumplir; teníamos la obligación de comprarles un piso a los padres, retirarlos, y yo pude hacerlo. Yo les pude comprar un piso con sol y retirarlos.

–El éxito llegó enseguida. ¿Cómo lo recibió?

–Con satisfacción. Me ayudaba a conseguir unos objetivos inmediatos: me permitía contribuir a la economía familiar de una manera más eficaz, y me halagaba. Y me acercaba a las muchachas. El éxito me dio una facilidad para poder desarrollar lo que hasta entonces quedaba limitado al mundo de mi instinto. Y esto es algo muy serio, el que lo tome a broma se está equivocando: es algo muy importante, basta con que quien lo dude se mire al espejo.

–¿Cómo recuerda el efecto que tuvo su decisión de cantar en castellano?

–Sabía que iba a traerme complicaciones. En esta vida es mejor enfrentar las cosas; si haces las cosas sólo en función de lo que vayan a pensar los otros, uno acaba arrepintiéndose. Pensé que podía cantar en castellano; mi enemigo era el fascismo, no el castellano.

–¿América fue un descubrimiento?

–Llegué a América en 1969, cuando en México está reciente la matanza de Tlatelolco, en Argentina acaba de suceder el Cordobazo, en Chile estaba a punto de producirse el triunfo de la Unidad Popular de Allende... América era un hervidero de cosas... Me interesa mucho lo que ocurre, y miscanciones tienen mucho éxito... Allí me quedé seis meses y se produce una implicación que me llega muy hondo.

–Chile.

–Una historia muy amarga que todavía colea... En 1990 tocamos en homenaje a Allende en el estadio Nacional, y allí proyectamos las primeras imágenes del asalto a La Moneda que se veían en público... La represión fue tan horrorosa que el ciudadano no tenía ningún conocimiento de quién fue Pinochet. El exilio había arrastrado consigo gran parte de la información y el terror había capturado gran parte de la memoria.

–Cuba. ¿Cuál es su reflexión ahora respecto de Cuba?

–Rosa Luxemburgo, nada dudosa en este sentido, decía: “Estoy dispuesta a dar mi vida para que aquel que no piensa como yo pueda manifestarlo públicamente”. No existe ninguna otra forma de libertad ciudadana que no sea la de permitir al prójimo que exprese su opinión. Independientemente de que podamos hablar acerca de la Ley Helms-Burton y de la torpe, cruel política de Estados Unidos con respecto a Cuba... Y puedo tomar un texto de Pablo Milanés, que tampoco es dudoso: la vida no vale nada si no es para merecer que otros puedan tener lo que uno disfruta y ama.

Fuente: Juan Cruz / De El País de Madrid
http://www.nuestraamerica.info/leer.hlvs/2693




Verena

domingo, agosto 15, 2004

MIRAME Y NO ME TOQUES









Mírame y no me toques
(Joan Barril - Joan Manuel Serrat)


Se conocieron en uno de esos pastos urbanos,
entre apretujones
y copas vacías,
donde se cuecen las mentiras de primera mano
y las vanidades
de bisutería.

Él era un consumado artista del ojeo
midiendo la noche
desde su atalaya.
Resistiendo los envites de los mirares ajenos
hasta que le echaban
humo las pestañas.

Cuando ella respondió al torniquete de su mirada
con el navajazo
de sus ojos negros,
él se dio cuenta que la vida le regalaba
una compañera
para sus juegos.

Fue un inquietante romance
que sólo el aire llegó a acariciar...
Aprendieron a citarse
manteniendo el riesgo del azar...
Buscando sin encontrarse,
buscando sin encontrarse.

Mírame, mírame.
Mírame y no me toques, pero mírame.
Mírame y no me toques, pero mírame.

Se verían en un solar abandonado
siempre que lloviese
a las tres del día.
Irían al fútbol, cada uno por su lado,
y con los prismáticos
se rastrearían.

Acabarían con frecuentar los funiculares.
El uno el de subida,
el otro el de bajada
y mirarse a los ojos a través de los cristales
en el breve instante
en que se cruzaran.

Hasta que un día el experto artista de la mirada
no tuvo bastante
con palpar la niebla.
Quiso ser menos "Polaroid" y más almohada
Tuvo un mal momento
y rompió las reglas.

Y le ofreció la aventura
vulgar del enredo en un cuarto de hotel.
Amor no es literatura
si no se puede escribir en la piel.
Pero ella no llegó nunca.
Pero ella no llegó nunca.

Cuentan que se quedó atascada en un semáforo
con la vista fija
en un militar.
Y que, a pesar de los insultos y los bocinazos
fue incapaz
de arrancar.

Se conocieron en uno de esos pastos urbanos
que estuvo de moda
la otra primavera.
Es muy probable que los veas deambular por la ciudad
buscándose los ojos
por las aceras.



Video de http://www.youtube.com/watch?v=l30EDZ-5F1Y

jueves, agosto 12, 2004

Joan Manuel Serrat (fragmento de reportaje de Samuel Gelblung en Revista Gente y la Actualidad

Joan Manuel Serrat

(fragmento de reportaje de Samuel Gelblung en Revista Gente y la Actualidad
23.04.1970)

—Una vida como tantas. Sin penas grandes, sin ambiciones, con una especie de sabiduría de la resignación que te va moldeando un poco y que te lima las puntas oseas para que no choques contra el mundo. Hasta que tomás conciencia de que tu destino debe cambiar, que hay más cosas de lo que tu pequeña filosofía te permite ver, que tienes que buscar una otra verdad porque el alma te lo pide, porque una voz interior te pone en la garganta un montón de cosas que decir y el oído les da forma musical; entonces tenes ganas de hablar cantando... y de ir por las calles cantando, y no quieres oír miserias sino cantadas con notas armoniosas para que no parezcan tal. . . Y la punta de los dedos quiere rasgar la guitarra y no empuñar el soplete que mi padre azuzaba todo el día para que mi hermano mayor y yo pudiésemos ir a la escuela y no tener que trabajar como los chicos vecinos; y después un libro, y otro, y un intento adolescente de pergeñar poemas con sabor infantil en el idioma que tú no comprendes por qué no lo habla todo el mundo, ya que es el que has aprendido y el único que oyes. . . La adolescencia con descubrimientos diarios, con el beso de aquella niña que nunca imaginaste, con pelo largo y medias de muselina y tacones y gusto a rouge y colorete; con la política que ya sabés que se trata de estar a favor o en contra, con García Lorca a escondidas y con Machado, que sabés murió desterrado de su amada Andalucía, en Francia, donde deben morir tedos los poetas, o con las escapadas, con el pelo un poco más largo para que tus orejas, que crees enormes, no se vean, y con el acné y con un físico demasiado esmirriado para pensar algún día integrar el Atlético de Bilbao, que era mi ilusión. La juventud, con un camino incierto, con el arte en tus manos y en tus entrañas y en tu mente y con la inseguridad del dia que empieza mañana, con el primer grabador en que oyes tu voz y no te parece tan mala, y con los primeros viajes con el tío Arturo, un hombre que se juega por ti, un judío que se arriesga a llevarte en una gira y a televisión y que aunque con un fracaso total sigue pensando que el triunfo es tuyo; y el primer viaje a París para cantarles a tus hermanos españoles que fueron por la ruta del franco para olvidar la miseria; y los primeros aplausos de meseros, obreros y sirvientes, y un retorno a tu realidad cotidiana sin un duro que no sea prestado, pero contento, pues estás en lo tuyo. Y comienzas una y otra vez, te tomas examen todos los días, le pones notas a tus propios poemas, y a los de Machado, y los oyes y te gustan y no entiendes cómo no gustan a los demás, pero sabes que algún día todo cambiará, fiero te asustas, pues adviertes que ya tienes 22 años y que te queda menos tiempo que antes, porque la vida corre. . . Y de pronto el primer éxito, el primer aplauso en tu tierra, en un baile del pueblo. Es el momento en que has ajustado todos los detalles, la voz no se va más de ocho octavas que, es tu limite, mezclás el grave y el agudo con facilidad, sin sobre saltos, justo en el momento acertado. . . Y te parece que todo cambia, aunque el cambio va a ser tan duro como la misma búsqueda. . .

fragmento de reportaje de Samuel Gelblung en Revista Gente y la Actualidad
23.04.1970

sábado, julio 24, 2004

VIDEO "Nanas de la cebolla", de Miguel Hernández





"Nanas de la cebolla", de Miguel Hernández




Un día como hoy 30 de octubre el mundo parió a un poeta universal. Miguel Hernández Gilabert. Estos días se está celebrando el III Congreso Internacional Miguel Hernández en Orihuela, Elche y Alicante.

(Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer, en la que le decía que no comía más que pan y cebolla)



Imágenes de:
Segundo premio en la categoría 3 (universitarios) del "I Concurso de Cómic Miguel Hernandez" de la U.M.H. de Elche por el centenario del nacimiento del poeta.
http://yuiblackbook.blogspot.com/

Publicado por Yui Black

viernes, julio 16, 2004

TE GUSTE O NO - SERRAT







Te guste o no
(Joan Manuel Serrat)


Puede que a ti te guste o puede que no
pero el caso es que tenemos mucho en común.
...Bajo un mismo cielo, más o menos azul,
compartimos el aire
y adoramos al sol.

Los dos tenemos el mismo miedo a morir,
idéntica fragilidad,
un corazón,
dos ojos y un sexo similar
y los mismos deseos de amar
y de que alguien nos ame a su vez.

Puede que a ti te guste o puede que no
pero por suerte somos distintos también.
Yo tengo una esposa, tú tienes un harén,
tú cultivas el valle
yo navego la mar.

Tú reniegas en swajili y yo en catalán...
Yo blanco y tú como el betún
y, fíjate,
no sé si me gusta más de ti
lo que te diferencia de mí
o lo que tenemos en común.

Te guste o no
me caes bien por ambas cosas.
Lo común me reconforta,
lo distinto me estimula.

Los dos tenemos el mismo miedo a morir,
idéntica fragilidad,
un corazón,
dos ojos y un sexo similar
y los mismos deseos de amar
y de que alguien nos ame a su vez.

Te guste o no.



Video de http://www.youtube.com/watch?v=C4cN6n5P33M

miércoles, julio 14, 2004

LIBERTAD SIN IRA



RECUERDOS DE AÑOS DE VINILO ( A LOS 30 AÑOS DE DEMOCRACIA)

Los tocadiscos y los discos de vinilo ocupaban un relevante espacio en las estanterías de las casas de los jóvenes. El mejor regalo era un Lp (siglas de 'long play' y españolizado: «elepé») o un 'single' (también conocido por «sencillo»), hoy en peligro de extinción, por lo que muchos de ellos se han convertido en cotizadas piezas de coleccionistas. Unos cuantos vinilos deben andar circulando aún por los mercadillos, dado que en ese año se vendieron 35 millones de discos y casettes frente a los más de 60 millones que se consumían hace unos años, antes de que la piratería y las descargas de Internet 'recolocaran' la cifra por debajo de los 50 millones.

Pero ¿cuáles eran los gustos sonoros de los españoles de aquellos tiempos? Mientras que en el resto de Europa se escuchaban los desafinados acordes de 'God save The Queen' de los gamberros punks Sex Pistols, aquí quienes llevaban la voz cantante eran los cantautores, siempre acompañados por sus inseparables guitarras. Ellos pusieron la banda sonora a la Transición, como el clásico 'Libertad sin ira' de Jarcha. Aunque el disco más vendido del 77 fue 'Hotel California' de los Eagles, grupo que junto a los Bee Gees y Queen arrasaba en inglés.

Las letras de las canciones de Lluis Llach, Labordeta, Joan Manuel Serrat, Aute, Raimon, María del Mar Bonet o Luis Pastor, coreadas por miles de jóvenes en conciertos y audiciones, pedían libertad y democracia


Información de:

miércoles, julio 07, 2004

Las raices aragonesas de Serrat

Las raices aragonesas de Serrat

ZARAGOZA 7 JUL 2004

Joan Manuel Serrat tomó la guitarra y entonó la jota que abre su Cançó de Bressol, esa canción de cuna que dedicó en 1967 a su madre, Ángeles Teresa,una zaragozana de Belchite que emigró como tantos aragoneses a Cataluña. Serrat recibía ayer en Zaragoza la medalla de oro de Santa Isabel que concede la Diputación Provincial de Zaragoza con motivo de las fiestas de su patrona. A Serrat el galardón le hizo revivir su 50% de sangre aragonesa y lo reconocía: "El 50% de mi sangre es belchitana y pesa en este caso. Supone una gran satisfacción porque acerca lo que en mí forma parte de mi cultura, de mi educación, de mis orígenes y lo acerco a los lugares de donde partieron". 
Junto a Serrat recibieron medalla el primer presidente democrático de la DPZ, Gaspar Castellano; el presidente de la Cámara de Comercio, Manuel Teruel; el director de Heraldo de Aragón, Guillermo Fatás, y el periodista de Radio Zaragoza, Miguel Mena. 

La canción de cuna de Serrat evocó no sólo su raíz aragonesa, sino la historia de emigrantes que en la postguerra dejaron su tierra en busca de un mejor futuro. Serrat compuso una canción que cantó en castellano y catalán en los años en que reivindicaba esa lengua entonces vetada, por ejemplo para representar a España en Eurovisión. 
Ayer Serrat se reencontró con el pasado de los suyos y con el suyo propio. Si él dedicó esta nana a su madre y a todas las "señoras Ángeles", ayer muchos de los que tuvieron que marchar recibieron su reconocimiento en él. El presidente de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambánreconoció la "deuda" que, "en particular", tiene con el cantautor la familia municipalista "dada la reiterada presencia en el cancionero de Serrat de las ideas y de los anhelos que nos resultan más propios".-

http://elpais.com/diario/2004/07/07/agenda/1089151205_850215.html?id_externo_rsoc=FB_CC

martes, julio 06, 2004

JOAN MANUEL SERRAT Y JAVIER LAMBAN: ZARAGOZA

JOAN MANUEL SERRAT Y JAVIER LAMBAN: ZARAGOZA . El cantante Joan Manuel Serrat recibe de manos del titular de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambán, (i), la medalla de oro de Santa Isabel de Portugal, durante una acto solemne celebrado, hoy, en la Iglesia de Santa Isabel de Portugal, patrona de la provincia.

Joan Manuel Serrat la medalla de oro de Santa Isabel

Joan Manuel Serrat la medalla de oro de Santa Isabel
JOAN MANUEL SERRAT Y JAVIER LAMBAN

Fecha: 06/07/2004

JOAN MANUEL SERRAT Y JAVIER LAMBAN:ZAR01 ZARAGOZA 06/07/04.- El cantante Joan Manuel Serrat recibe de manos del titular de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambán, (i), la medalla de oro de Santa Isabel de Portugal, durante una acto solemne celebrado, hoy, en la Iglesia de Santa Isabel de Portugal, patrona de la provincia. EFE/JAVIER BELVER


http://www.efedata.com/foto/joan-manuel-serrat-javier-lamban/FOTOTECA/8/3808/1257157

Joan Manuel Serrat la medalla de oro de Santa Isabel



Joan Manuel Serrat la medalla de oro de Santa Isabel
JOAN MANUEL SERRAT Y JAVIER LAMBAN

Fecha: 06/07/2004

JOAN MANUEL SERRAT Y JAVIER LAMBAN:ZAR01 ZARAGOZA 06/07/04.- El cantante Joan Manuel Serrat recibe de manos del titular de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambán, (i), la medalla de oro de Santa Isabel de Portugal, durante una acto solemne celebrado, hoy, en la Iglesia de Santa Isabel de Portugal, patrona de la provincia. EFE/JAVIER BELVER


http://www.efedata.com/foto/joan-manuel-serrat-javier-lamban/FOTOTECA/8/3808/1257157

domingo, junio 20, 2004

DIVISA - JM SERRAT (INEDITA)






Video de http://www.youtube.com/watch?v=pR8DyFtXVqg
De Pere Mas Pascual

"DIVISA" poema de Joan Salvat-Papasseit e inédita para muchos serratianos.

Divisa

(Joan Salvat-Papasseit - Joan Manuel Serrat)

Viatjar terres
no quedar-se en cap,
amar en totes una noia verge;

creure en la guerra perquè és bo el combat,
cada ferida la sang d´un poema.

Quan Déu ens cridi poder contestar:
—tant estimava que es vessava el beire.




Verena

viernes, junio 11, 2004

Recuerdos: La voz de los 60 (11/12/2003)


Joan Manuel Serrat

La voz de los 60

El 27 de diciembre cumplirá sesenta años. Y Joan Manuel Serrat pasará el aniversario con su tarea más titánica a la fecha: "Serrat sinfónico", su antología personal orquestada. Sólo una vez usa la expresión "joder" aquí: cuando escucha la palabra "lujo". "Que te pongan en el Aconcagua con un helicóptero no tiene ningún mérito. El mérito lo tiene el subirlo".

David Ponce, desde Barcelona.
(11/12/2003)

Es la hora del momento inesperado de la noche. Como quien se sube al metrobús antes de que salga del paradero, o como quien entra a la cabina del transporte escolar para empezar el viaje, así trepa a este bus con el motor en marcha y se para al comienzo del pasillo Joan Manuel Serrat. Como quien va a pagar la micro.

“Sólo he venido a despedirme. Buenas noches”, saluda. Termina un estreno mundial: “Serrat sinfónico”, el concierto de canciones orquestadas del autor catalán ha sido presentado el miércoles 3 de diciembre de 2003 en el Palau Sant Jordi ante 17 mil personas -al día siguiente vendrán otras tantas- y en este bus van desde invitados como Ana Belén y Víctor Manuel hasta empresarios y periodistas sudamericanos. Gente que luego volverá a Madrid, Buenos Aires o Santiago de Chile.

El anfitrión es el único que no tiene que ir tan lejos para volver a su casa. Serrat juega de local, en la Barcelona donde nació, en 1943, en el barrio obrero de Poble-sec, hace 59 años que ya casi van a ser sesenta, el próximo 27 de diciembre.

- ¿Para volver tomaste un taxi?
“No, qué va”, dice, en la mañana siguiente. “Tenía a mi mujer esperándome”.

- ¿Vives en el mismo barrio?
“No. Ahí en el barrio tengo a mucha gente de la familia. Vivo aquí cerca, en Natividad, donde está el parque de atracciones en la ciudad. Hombre, pero los hoteles también son mi casa. No tengo una sensación del hotel como extraño. No tengo este síndrome, que a veces he escuchado en algunos compañeros, de la soledad del hotel”.

- O del avión.
“Dios, yo estoy muy bien. Y en el avión vuelo encantado de la vida. Ningún problema con eso”.

- Hotel, dulce hotel, como dijo Joaquín Sabina.
“Hotel, dulce hotel”.

- ¿Es algo especial tocar al lado del Mont-Juic donde creciste, como dijiste durante el concierto?
“Sí, aquél era el jardín de mi casa, todo aquello fue un barrio ocupado por villas miseria que se instalaron exactamente donde está el Palacio de Deportes: allí había un barrio de chabolas hasta no hace demasiado tiempo, poco antes de que hicieran el estadio”.

- ¿Por eso cantaste dos canciones de niño, “Mi calle” y “Mi niñez”?
“Para empezar y para terminar, sí. Pero el argumentario de una y otra, teniendo que ver, es un poco distinto. “Mi niñez” es un canto al estado feliz del individuo, ¿no? Para mí la felicidad tiene mucho que ver con la niñez, el verano, el melocotón, con un durazno, con un higo, con todo lo que representa la libertad de la infancia, por complicada que haya sido. No ha sido la época más fácil, dijéramos, pero sí la más feliz”.

- En tu caso es la posguerra.
“Sí, y la posguerra en este país duró muchísimos años. “Mi niñez” es un canto a la libertad de esa época. Y la otra canción, la de mi calle, es un canto al ámbito donde uno se ha movido, a la tremenda importancia de ciertas cosas, por más humildes y sencillas que sean”.

- ¿Has podido ver cómo ha cambiado la ciudad?
“Sí, porque no he dejado nunca, estoy por aquí constantemente por razones obvias. Tengo mi familia ahí, almuerzo en su casa, tengo que ir por las cosas que sean, tengo mis amigos. El sábado que entra, como cada año, nos juntamos todos al menos una vez antes de Navidad, los que éramos niños, y volvemos a ser niños esa noche. Hay una relación. Y bueno, lo veo cambiar con satisfacción, porque el barrio progresa, hay más luz, han abierto más plazas, hay lugares donde la gente, los viejos pueden circular sin tanto riesgo. Lo que pasa es que a mí me han destruido todo el decorado de mi niñez. Una buena parte de los espacios por donde corría, jugaba, vivía, todo esto pues lo han enterrado las palas excavadoras. El progreso tiene esta otra cara”.

- La barbería de la tapa del disco “Cansiones” (sic), ¿está en el barrio?
“No, aquélla está en Cuba. Buscamos un lugar que estuviera a media distancia entre Barcelona y Santiago de Chile. Entonces en la mitad de camino nos quedaba Cuba, y dijimos ‘Éste es el lugar’”, sonríe.

- Ya sabes que te juntarás con tus amigos de infancia, ¿también tienes claro qué harás el 27 de diciembre?
“Sí, sí, sí. Estaré en Cartagena de Indias, con mis hijos, mi mujer, tres matrimonios amigos: con Víctor (Manuel), con Ana (Belén), con sus hijos y un par de amigos”, dice, y hace una pausa. “Y allí, este... beberemos. Beberemos y nos reiremos”.

- ¿Es una fecha solemne?
“De solemne no tiene absolutamente nada. No es más que consecuencia del paso del tiempo y de haber sobrevivido a él”.

- Fuiste abuelo a los 53 años. Capaz que eso sea un hito más importante que cumplir sesenta.
“Sí, o, a ver... No creo que ni una cosa ni otra sean hitos. El haber sido abuelo es el resultado de que a mi hijo y a mi nuera les gustan ciertas actividades muy saludables, que practican asiduamente por lo visto, y cuyo resultado produce estas cosas. Y hostia, me han dado la vida, porque tengo unas nietas preciosas, están sanas, me quieren y me río mucho con ellas. Pero en fin, yo pienso que los nietos no son otra cosa que los hijos de mis hijos. Que no es poco. Y que los años no son más que el paso del tiempo. Debe ser porque nunca funcioné, nunca entendí mi vida por buscar metas, ni llego a los sitios pensando en que hay un hito en alguna cosa”.

“La muerte, por ejemplo, quizá es capaz de marcar más un hito. La muerte de mi madre, pongamos por caso, ¿no?...”, dice: la madre de Joan Manuel Serrat, Ángeles Teresa, murió en 1985, a los 84 años. Su padre, Josep Serrat, había muerto en 1980. “Eso sí que realmente fue un hito. Porque me convertí en huérfano a partir de aquel día. Y ser huérfano, a pesar de estar dentro de las posibilidades más que probables de la vida, es algo para lo que uno nunca está preparado. Y las ausencias, de este tipo o de cualquier otro ser querido, son absolutamente irrecuperables e insustituibles. El tiempo yo lo veo discurrir con una cierta serenidad, porque no me impide hacer lo que me gusta hacer, respeta las cosas y las gentes que amo bastante bien, y estos agujeros que van provocando las bombas que suelta, que son carencias para uno, no hay más remedio que aprender a vivir con estas carencias”.


La pajarita gigante

“Serrat sinfónico” es la tarea más ambiciosa de un autor que hace años no se contenta con sólo grabar discos de canciones nuevas, como los recientes “Sombras de la China” (1998) o “Versos en la boca” (2002). Además en este tiempo ha recibido el tributo de los otros en “Serrat, eres único” (1995); hizo la antología de la Nueva Canción Catalana en “Banda sonora d’un temps, d’un país” (1996); se fue de gira con sus amigotes en “El gusto es nuestro” (1996) y grabó clásicos latinoamericanos en “Cansiones” (2000).

Y en todo ese tiempo Serrat estuvo pensando en la orquesta. Ahora es real. Es un repertorio de dieciséis canciones, desde 1967 a 2002. Es una orquesta de 55 músicos que deberá ser armada en cada país de la gira: con Serrat sólo viajarán su pianista de cabecera, Ricard Miralles, y a veces el director de orquesta Joan Albert Amargós. Son mil ochocientos libros de partituras: unos cincuenta libros por canción para todos los músicos. Y es una corbata humita gigante (“pajarita”, le llaman en España) de doscientos cincuenta kilos para la escenografía.

“Yo sabía que un día u otro esto iba a ocurrir. Habría podido grabar el disco en cualquier momento: alquilas la orquesta, la pagas, haces el disco, lo sacas. Pero carecería del más mínimo sentido. Esto tiene sentido en cuanto es un soporte de unos conciertos que tocaremos en Madrid, en París, en Buenos Aires, en Santiago. Son conciertos complicados, con mucha gente y fuerzas coincidiendo, lo que los técnicos llaman ‘mucha sinergia’. Hace cinco años empecé a trabajar con Amargós en la selección y los arreglos”.

- ¿Lo más titánico viene ahora? Ir país por país, armando orquestas...
“Bueno, pero esto es lo divertido de esta historia. Si no, qué tendría de interesante. Todos estos elementos hacen que sea una aventura fresca constantemente, porque, claro, cada día va a ser un estreno. No sólo el lugar donde toquemos será distinto, sino que los tipos que estén tocando serán distintos. Y en muchos casos el director será distinto. También tendrá momentos más gloriosos y momentos de aquellos de ‘Tierra, trágame’”.

- Parece mucho trabajo.
“Es que no creo que haya nada realmente satisfactorio, por mucho betún que te de o mucha aureola que pueda crear, si debajo no hay un esfuerzo. Uno no puede abrazar el que las cosas salgan bien sin saber todo lo que ha tenido que trabajar para llegar ahí. O sea, dijéramos: que te pongan en el Aconcagua con un helicóptero no tiene ningún mérito. El mérito lo tiene el subirlo. Lo hermoso realmente no es la meta. El camino es lo que es bonito”.

- ¿Este disco te sirvió para repasar tu biografía?
“Cuando uno hace este trabajo se producen cosas curiosas: la memoria se dispara más allá de la canción, se abren ventanas que llevaban mucho tiempo cerradas, y hay que procurar circular por ellas con un espíritu poco nostálgico, porque si entras con el saco de las nostalgias puedes salir con una carga muy pesada. Todo tiene esta mezcla de dulce y amargo, de amable y doloroso. Yo me río solo con bastante frecuencia”, sonríe. “Practico la risoterapia. Sin necesidad de salir de uno mismo, hay mucho de lo que reirse”.

- Quieres estar en guardia contra eso que llamas “estar domesticado”, pero ¿hacer un disco con una orquesta no es un poco institucional?
“Es bueno estar en guardia contra eso... Ya lo dicen los cristianos, los creyentes: ‘Y no nos dejes caer en la tentación’. Hay que procurarlo, porque si a lo mejor no se acuerdan de uno y le dejan caer en la tentación, pues que esté en guardia”.

- ¿Es difícil? Si te hacen un disco que se llama “Serrat, eres único”, ¿cómo no vas a caer en la tentación?
“Ésa es una broma de amigos, sabes”.

- ... o si haces una gira con amigos que se llama “El gusto es nuestro”...
“Bueno, es que es bueno hacer este trabajo. Si después de cerca de cuarenta años haciendo música uno no ha sido capaz de que tus compañeros te quieran, pues de poco te sirve haber estado aquí”.


Menos puñetero, sabes

En “Serrat sinfónico” no está “Penélope”. Pero sí aparece muchas veces el efecto Penélope: una melodía, una historia simple y una emoción asegurada. Pasa con canciones hermanas como “... De cartón piedra”, “Princesa” o “La bella y el metro”, no importa que la primera sea de 1970, la segunda de 1998 y la última de 2002. Lo mismo que pasa con las canciones del trovador francés Georges Brassens, por ejemplo.

“(Brassens) Es un maestro para mí y para gran cantidad de gente”, reconoce Serrat. “Probablemente el referente más común a toda una parte de mi generación, para los que la canción francesa fue una escuela”.

- En el año ‘76 tocaste con Brassens y te casaste, también. ¿Es un año muy importante?
“Conocí a Brassens mucho antes”, rectifica. “En el ‘68 o el ‘66. Pero compartí teatro con él en el ‘76. Y bueno, conocí a mi mujer (Candela Tiffon) también en el ‘76. Y también volví del exilio (en México, durante los últimos años de la dictadura de Franco) en el ‘76. Y ocurrieron muchas cosas ese año. Las olimpíadas de Montreal, también”, sonríe.

- “Serrat sinfónico” no es lo que se llama un “grandes éxitos”.
“No. No he pretendido hacer un ‘grandes éxitos’. He pretendido hacer un concierto. Jamás pensé en distribuir (las canciones). Hombre, si me lo enseña alguien hecho, no tengo ningún problema”.

- Veámoslo, entonces. De “En tránsito” (1981), que es un disco popular en Chile, no hay ninguna. Del disco del ‘69 tampoco. Sí hay varias de “Mediterráneo”.
“No tengo idea. Lo que me importaba es que hubiera un panorama. No qué cantidad de azul, de verde o de rojo había en el panorama. La selección es absolutamente personal. Fue difícil, como todo, siempre cargado de dudas, que las canciones no hubieran quedado atrapadas en ninguna burbuja del tiempo. Un espectáculo no se basa sencillamente en poner una canción detrás de otras. Es tratar de colocarlas de forma que aquello lleve un ritmo, y cuando hayan pasado las dos horas del concierto la gente diga ‘coño: pasaron dos horas’“.

“No pretendo con el concierto explicar nada. Ni siquiera con mis canciones pretendo explicar mi vida. No hay duda de que partes de mi vida están en mis canciones, pero no está quien soy: está también quién me hubiera gustado ser. No está lo que me gusta: también está lo que no me gusta. No está lo que me pasa: también está lo que imagino, fantaseo. Todo. Y no pretendo contar, definirme. No hay duda que un hombre se define con su trabajo. Pero de una forma tan subjetiva que cada uno puede adaptar esa definición a sí mismo, a sus filias y a sus fobias”.

- Hiciste dos discos el año ‘69, dos discos el año ‘70. ¿Por qué hacer música es tan compulsivo al comienzo y luego se hace más lento?
“Yo creo que debe ser la... hombre, la exigencia. Esto ocurre con los escritores, los pintores, con todos los artistas. Supongo que cuando uno empieza le salen las cosas a borbotones, hay una capacidad de todo que es mayor. Y con el tiempo uno va exigiendo... es que no quisiera parecer como si la gente joven no fuera rigurosa. Son rigurosos: es que tienen más capacidad de producción, quizás sea esto y nada más”.

- ¿No es que eres más hambriento cuando tienes veinte años?
“Pues probablemente. Sí: más glotón. Es natural, ¿no? Y menos puñetero”, enfatiza.

- ...
“Quiere decir menos... (pausa). Menos tocahuevos, menos dudoso... No sé, yo grababa antes un disco en una semana, en cinco días. Y ahora pues para grabar un disco tardo un mes. Entonces, qué voy a hacer: no puedo hacerlo a un ritmo mayor. Y para escribir un trabajo tardo un año y medio o dos. Y creo que es bueno que sea así, porque la gente joven tiene la posibilidad de ser absorbida por el mercado mucho más rápido que yo y puede moverse con más intensidad. Pero no lo generalicemos tampoco, ¿eh? Porque ojalá la gente joven tuviera la posibilidad de sacar un disco cada dos años, de hacer trabajos más consistentes. Que no los apuraran tanto. No son ellos los que se apuran: a veces los apuran”.

- Tu manager dice que este disco, por ejemplo, es un lujo que te diste.
“Hostia, un lujo... Yo no quiero que nadie interprete que hay nada de lujo. Sí hay un gusto, pero joder, me siento muy satisfecho cada vez que hago un trabajo y a estas alturas del partido seguir jugando en primera es muy satisfactorio. No quisiera dar la impresión de que esto es un capricho: es resultado de un esfuerzo tremendo, lo que menos quiere es estar cerca del lujo y lo que más quiere es estar cerca de la gente. Y la única pajarita que se van a encontrar es la que hay en la portada”.

- Sí. Porque ayer no saliste a cantar con pajarita.
“Yo no, perdóname. No es por nada, sencillamente pienso que las diecisiete mil personas que había ahí lo que querían era escuchar las canciones. No verme vestido de smoking”.


Joan Manuel en el Municipal

Fue en 1971 cuando Serrat cantó en vivo en el Teatro Municipal de Santiago. 32 años después será el regreso: ése será el escenario del concierto con que estrenará “Serrat sinfónico” en Chile, el 31 de marzo de 2004.

“Sí, allí hice el primer concierto en Chile. De lo cual tengo un recuerdo magnífico. Eran las canciones del primer y el segundo disco en castellano, me imagino. Me acuerdo hasta del traje que llevaba: un traje negro con un cuello rulé negro. Tenía unas patillas larguísimas larguísimas. Y mis músicos llevaban smoking también. Y recuerdo a Raúl Matas: estuvo ayudándonos mucho en esos conciertos. Myriam (Von Schrebler, del dúo Sonia y Myriam) y Raúl fueron las personas que más trabajaron en aquellos años por nosotros.

“Es una época artísticamente muy rica”, agrega. “Recuerdo el Festival de Viña, antes de que el público fuera denominado... ¿cómo le llaman?, el monstruo. La época premonstruosa. Lo recuerdo como una fiesta maravillosa de la música y de la integración entre el público y los artistas”.

Información de : La musica Emol
Imagen de Google

domingo, mayo 30, 2004

Montserrat Caballé: Mediterráneo


Del disco "Two Voices, One Heart" (1995)

sábado, mayo 01, 2004

CUANDO DUERME EL ROCK AND ROLL









Cuando duerme el rock and roll
(Joan Manuel Serrat)

A ciertas horas de la noche le pesa la estrella
de sheriff que le cuelga del corazón.
Se deja caer en la cama, se saca las botas
y se afloja dos puntos el cinturón,
y se duerme el rock and roll,
y se duerme el rock and roll.
Cuando la noche agoniza, al fin, se duerme el rock and roll.

Y camuflado en el desfile de sombras
que se mueven justo antes que salga el sol,
asoma un tango la cabeza, da un brinco
y toma por la cintura a un farol
cuando duerme el rock and roll,
cuando duerme el rock and roll.
Un farol se marca un tango cuando duerme el rock and roll.

Y ronda lunas y balcones el bolero.
Y un blues, sentimental, se desangra en la acera
viendo como la cumbia mueve las caderas
mientras, indiferente, el vals gira en el cielo,
un dos tres,
un dos tres,
un dos tres,
y con su viejo smoking
y sus zapatos de charol
taca taca taca tac...
salpica charcos el claqué
cuando duerme el rock and roll.

Y se echan a las calles el mambo, la rumba,
la guaracha, el joropo y el cha-cha-chá
y algún que otro vallenato berraco que busca
el camino de vuelta a Valledupar,
cuando duerme el rock and roll,
cuando duerme el rock and roll.
Se escabullen de sus guetos cuando duerme el rock and roll.

Y se sacuden la nostalgia y el olvido
y se ventilan mientras les llega la hora
en que los caprichosos dioses de la moda
les reclamen de nuevo entre los elegidos,
ye ye ye,
wo wo wo,
sha la la,
un pasodoble cañí
desde un tendido de sol,
olé olé olé olé,
pide una oportunidad
cuando duerme el rock and roll.

Y como los ajuares de la Cenicienta,
cuando el alba se impone a la oscuridad
todo se desvanece en un visto y no visto
al despertar el sheriff de la ciudad.
Pero cuando duerme el rock and roll,
cuando duerme el rock and roll,
otros le hablan al silencio cuando duerme el rock and roll.


DEL DISCO Utopía (Joan Manuel Serrat)1992



http://www.youtube.com/user/jaumequalsevol

viernes, abril 30, 2004

RETRATOS DE CANTANTES(recuerdos)

RETRATOS DE CANTANTES Retratos de cantantes, editado por el Centro Andaluz de la Fotografía en 2000




Juan Miguel Morales es (...) alguien que cobija palabras, las palabras que curan, las palabras que inquietan; él empieza por ahí y de ahí llega a la imagen, a la fotografía, a la atmósfera que dentro de él ha creado una voz y va a la "captura" de esa emoción (...) y consigue esta "colección" de cantantes tan distintos que sólo él con su empeño de atleta puede lograr. Marina Rossell


Su trabajo, en esta ocasión, es un intento de captar, a través del objetivo de su cámara, los mundos musicales y literarios de unos artistas que han hecho de la canción su forma de expresarse.


Es una aventura difícil, pero sólo lo difícil vale la pena para un artista como Juan Miguel. Luis Eduardo Aute Primera Edición, 1999 Segunda Edición, 2002 Textos: Copyright (c) 1997 Luis Eduardo Aute Copyright (c) 1997 Javier Ruibal Copyright (c) 1997 Marina Rossell Copyright (c) 1997 Juan Miguel Morales Fotografías: Copyright (c) 1999 Juan Miguel Morales Teléfono (34) 649.572.919 Fotografía del autor: Copyright (c) 1998 Omar Jurado Fichas biográficas de los cantantes: Copyright (c) 1999 Omar Jurado y Juan Miguel Morales Por la edición Copyright (c) 2002


CANCIONEROS.COM Una iniciativa del Centro Andaluz de la Fotografía




Todos los derechos reservados. No está permitida la reimpresión de parte alguna de este libro, ni tampoco su reproducción, ni utilización, en cualquier forma o por cualquier medio, bien sea electrónico, mecánico o de otro tipo, tanto conocidos como los que puedan inventarse, incluyendo el fotocopiado y grabación, ni se permite su almacenamiento en un sistema de información y recuperación, sin el permiso anticipado y por escrito de los autores.


Prólogo del Autor




No tendría más de cinco años la primera vez que en la habitación de Marié, mi hermana, escuché detenidamente las primeras canciones en castellano de Serrat: En cualquier lugar, En nuestra casa, Mis gaviotas,... Aquello fue un descubrimiento. Me cautivó. A partir de ahí -y en años sucesivos- investigaría en lo que se llamó la Nova Cançó y presté atención a todo aquello que me oliese a cantautor.


Con ellos -la lista de mis favoritos es larga- aprendí a conectar con la poesía y acercarme al mundo con cierta sensibilidad; a huir de la simpleza, de una visión maniqueísta del mundo... En fin, conformaron, y aún sigue siendo así, la banda sonora de mi vida.


El tiempo me ha hecho un hombre y con el tiempo aprendí una profesión: la de fotógrafo. Es por medio de las imágenes que hoy rindo homenaje a los hombres y mujeres que en cualquiera de los idiomas de nuestra piel de toro, que decía Espriu, dejan testimonio musical de nuestro tiempo, nuestros sueños y nuestra -inevitablemente mezquina- realidad cotidiana.


En un mundo donde la comunicación está controlada y mediatizada para uniformar a los individuos, desarmarlos de propósitos que vayan más allá de intereses meramente económicos y personales, es de agradecer la existencia de estos músicos que cantan.


Por muchos años. Juan Miguel Morales


Al tite Juan y a la abuela Carmen, siempre en mi corazón. Especialmente a Maru, mi madre. A la memoria de Carlos Cano.


Prólogo de Luis Eduardo Aute


Tal vez por encerrar conceptos tan antitéticos, música e imagen han ido siempre, a lo largo de los tiempos, atrayéndose la una a la otra pero sin encontrarse nunca hasta la aparición del cine.


Es curioso que dos medios de expresión tan potentes, tan complementarios, no lograran antes esa reunión. La música nace de una necesidad de expresar estados de ánimo: alegría, dolor, rabia, amor, miedo, soledad, tristeza... etc.


Siempre emociones inequívocamente relacionadas con los sentimientos. Los materiales que utiliza la música son, esencialmente, ritmo, armonía, melodía; todos ellos elementos que pertenecen al universo del sonido. Sin embargo y a mi modo de ver, la imagen fotográfica y/o la observación de esa imagen, no nace tanto de esa necesidad de expresar sentimientos.




La imagen propone la perfección de la luz y la sombra, de lo evidente y lo oculto... En síntesis, la forma en su infinita morfología. La imagen es un disparo a la diana de la retina que es donde se representa lo tangible. Pero el objetivo/subjetivo de ese disparo es lo intangible, el espacio de las ideas y conceptos, la transgresión de ese espejismo que llamamos realidad.


La imagen intenta alcanzar/provocar, no tanto estados de ánimo emocionales sino estados de ¿ánimo? reflexivos, allí por donde los espejos entran en conflicto. Podría establecerse un paralelismo entre música-espiritualidad e imagen fotográfica-materialismo, sólo que el desacuerdo histórico entre espíritu y materia no se da entre música y fotografía porque ambas disciplinas se desarrollan (o deben desarrollarse) desde el intento de transgresión de la realidad que es y debe ser, siempre, el acto creativo.


Pero faltaba ese lugar de encuentro entre música e imagen. Y apareció el cine, ese "melting pot" que se alimenta de imágenes, literatura, poesía, pintura, teatro, música, escultura... todas las artes en un nuevo arte que, a su vez, posee un lenguaje propio. Pero temo estar alejándome del motivo central de estas palabras.


Volvamos al inicio de esta breve reflexión sobre el binomio musica-imagen fotográfica, querría añadir que (una vez "subjetivados" los "objetivos" anteriormente expuestos) es muy probable que la secreta intención del fotógrafo sea la de descubrirnos la música que las imágenes ocultan y la del músico, descubrirnos las imágenes que la música sugiere.


En resumen, ambos, músico y fotógrafo son dos caras de la misma moneda: la que representa el deseo de conocer mejor, llegar a la esencia, descifrar las claves del misterio que encierra el alma humana. Juan (fotógrafo) Miguel (músico) Morales (ser humano) andan/anda, desde hace tiempo y con gran éxito, insistiendo en esa inquietante paradoja del ojo que escucha .... o el oído que ve.


Su trabajo, en esta ocasión, es un intento de captar, a través del objetivo de su cámara, los mundos musicales y literarios de unos artistas que han hecho de la canción su forma de expresarse. Es una aventura difícil, pero sólo lo difícil vale la pena para un artista como Juan Miguel.


Luis Eduardo Aute Prólogo de Javier Ruibal


Tengo nueve años y siento frío, un frío descomunal que me sube por las rodillas y se cuela en el pantalón corto acuchillándome las ingles; ya no llueve y las botas de agua cuelgan al final de mis piernas con el balanceo de la bici de la que tiran afanosamente las piernas de mi hermano. Pedalea, resopla y silba una música que no conozco.


Él no pasa frío, yo lo paso por los dos durante un rato interminable que concluye con un frenazo ante un portal que ni recuerdo. Gran movida de bicicleta atravesada en las escaleras; bronca de la vecina que pasa renegando y por fin primer piso.


La bici se queda en el rellano. Tras una puerta se oye otra vez esa música que desconozco y que duplica su volumen cuando ésta se abre Y aparece un amigo de mi hermano.


Caminar por el pasillo al encuentro de aquellos sonidos tiene para mí un efecto cautivador, casi mágico. Mi hermano y el otro chapurrean un guachu-guachu no muy parecido a los que cantan en el disco.


Ya no siento frío. Estoy frente a un tocadiscos junto al que hay una portada en la que aparecen las caras de cuatro hombres con flequillo repetidos en un montón de fotogramas. Arriba se lee THE BEATLES "A HARD DAY'S NIGHT " y quedo hipnotizado por esa imagen y fascinado por esa música. -


La noche que Astrid Kirchhers oyó tocar a los Beatles en el Kaisserkeller de Hamburgo, se enamoró de Stu Sutcliff, uno de los dos Beatles que no disfrutaría de la fama y se hizo asidua de la banda. -Fotógrafa en prácticas, dio a sus recientes ídolos la oportunidad de verse desde afuera, como si ya fuesen algo más que unos chavales ingleses de aventura por el Continente.


Lo que ella no sabía era que estaba abriendo un nuevo camino al grupo y, por extensión, a toda la música contemporánea. -Rompiendo con las adocenadas imágenes de la época, proporcionó al grupo un carácter que no tenía. Sobre fondos de paisaje industrial hizo posar a la banda enfundados en cuero negro y con las guitarras colgadas de cualquier manera y un mensaje subliminal invitaba a deducir así, a bote pronto, que aquellos chicos estaban ahí rompiendo con un destino que los hubiera condenado al trabajo de no haberse agarrado a la trepidancia de sus cuerdas y a la temeridad de sus pocos años. -


Ya no son sólo unos músicos, son unos inconformistas, unos transgresores, unos ... ¿rebeldes?.


Tengo trece años; matamos el domingo hablando de tías, de viajar y moverse sin los viejos, de hacer una fiesta para arrimarnos un poco, de planes y más planes. Aparece uno con discos nuevos y nos tiramos a arrancárselos de las manos. En la rapiña me apodero de uno y lo pincho.




Algo está ocurriendo con los flamantes altavoces del anfitrión que corre a bajar el volumen por si estallaran con el sonido roto y arrebatado de aquella guitarra -suena así tío- apuntan -suena así. Dale caña joder-. El que apunta es un oyente aventajado que cabecea con los ojos cerrados. Los demás hacemos lo mismo.


Algo se estremece dentro cuando me siento atrapado por un sonido volcánico que te empuja las vísceras, te apalea los huesos y te llena de euforia hasta la última neurona. El aventajado apunta más cosas, que si este tío habla de sexo libre, que si fuma, que si toma cosas, ácidos y no sé cuantos.


Abro los ojos y en la carpeta me encuentro con un negro con una melena crespa e indomable hasta duplicar el volumen de su cabeza y una camisa con todas las flores del Paraíso Terrenal. Un gesto descarado y una boca insolente te preguntan: ¿Are you experienced? y debajo firmaba JIMI HENDRIX El aventajado se ha sentado en el rincón más oscuro alegando que quiere estar en su rollo.


Dudo que exista tal rollo pero me siento en el suelo frente a él, caigo en la cuenta de que hace días que no se peina, me río pensando en el cabreo de su madre ahora que por fin había conseguido doblegarle el flequillo y me digo a mí mismo que yo tampoco voy a peinarme. -Desde las fotos de Astrid al videoclip, de la camisa de Hendrix a la camiseta babeada de Sid Vicious, pasando por la capital hortera de Elvis, los super peinados de Las Suprammes, los sobrios atuendos de L. Cohen, el sombrero de Dylan, las ropitas de Yes, los disfraces de Elton John o Bowie y la boina de Bob Marley, ha habido un triple salto mortal vertiginoso del que ha nacido un nuevo arte.


-Un arte para la seducción, la imitación, la persuasión, el consumo... -Arte imparable que nos surte de esos fetiches de los que se rodean los humanos para ver en ellos mas a personajes y casi héroes que a simples mortales. Tengo cuarenta y dos; por casualidad he oído en la radio el fragmento de un solo de Eric Clapton que me ha llevado a buscar por las paredes de mi memoria un póster de Cream. Al cabo de un instante percibo que no es Clapton aunque sí su sonido y su solo. Es un grupo de ahora y de aquí que suenan clavaditos a él. El locutor afirma que es lo más nuevo, la gran revelación del año.


Me quedo impávido. No siento nostalgia, trato de comparar aquellos ímpetus revolucionarios que taladraban mi alma a golpes de guitarra eléctrica con estas imitaciones. El locutor nos recuerda que ya han logrado su segundo disco de oro. Me quedo patidifuso. Hace dos noches vi al aventajado. En todos estos años se ha literalmente atiborrado los oídos con todo lo nuevo que salía, por eso es el aventajado.


Sigo viendo en él al niño que quería estar en su rollo. Le pregunto qué tal le va y me dice que a su rollo, que bien y que si sabía quienes eran estos señalándome el altavoz con el índice. Le digo que no y ejecuta una danza autista con gestos y aspavientos. No me habla más. El aventajado no sólo ha llenado su discoteca, también su armario ha conocido todos los atuendos de sus efímeros ídolos.


Ahora calza botas pseudo futuristas sobre plataformas de vértigo y ya no necesita peinarse porque se afeita la cabeza. El aventajado bailaba tecno-trance en un bar ruidoso.


-Una imagen certera puede mejorar una canción medianita, pero puede también engrandecer una buena canción. También puede retratar resaltando evidencias, camuflando carencias, enfatizar carácter donde lo hay o inventarlo donde no lo hay. Ocurre más a menudo de lo deseable que una cámara maestra proporcione un perfecto maquillaje a músicas de una abusiva comercialidad y esto pone en desventaja a músicas más perdurables.


-Es como si las fotos de los Beatles en Hamburgo, que venían a decir algo así como: ¡viva la música! se hubieran vuelto contra Astrid para gritarle: ¡viva la imagen!. -Nadie suponía que esto sería así pero una cámara maestra siempre cumple su objetivo: fascinar. Como nadie suponía que una de las industrias más prósperas del planeta multiplicaría sus fondos vendiendo canciones de unos tipos que llevan treinta y tantos años cantando cosas como esta: no hay futuro, Nena... no hay futuro y están dispuestos a aparecer en un disco disfrazados de general austro-húngaro o bien... en pelotas. Javier Ruibal Prólogo de Marina Rossell Juan Miguel Morales es para mí, ante todo, un "degustador" de música.


Alguien que cobija palabras, las palabras que curan, las palabras que inquietan; él empieza por ahí y de ahí llega a la imagen, a la fotografía, a la atmósfera que dentro de él ha creado una voz y va a la "captura" de esa emoción.


Mezcla su deseo de mezclar, hace que coincidan artistas de sensibilidades diversas con similares intenciones, y consigue esta "colección" de cantantes tan distintos que sólo él con su empeño de atleta puede lograr. Si la realidad impresionista tiembla ante nuestra mirada, las fotografías de J. M. Morales, tiemblan y se miran para "oírlas". Son su tributo de agradecimiento a las voces que le acompañan. Desde mi voz, Juanmi, y ante tu trabajo, el brindis hoy va por ti. Marina Rossell JOAN MANUEL SERRAT


Joan Manuel Serrat aparece en el 65 como miembro número 13 del colectivo de cantantes de lengua catalana Els Setze Jutges (espina dorsal de la Nova Cançó catalana de los años 60).



Es el primer cantante que logra colocar una canción catalana en las listas de éxitos del Estado Español con el tema "Cançó de matinada" (66); proeza que repite en el 96 con el álbum doble "D'un temps, d'un país" (trabajo donde interpreta canciones de sus compañeros de canción catalana grabadas desde el 65 hasta el 75).



Su trayectoria bilingüe -canta tanto en catalán como en castellano- está plagada de éxitos y coherencia. Artistas importantes de todo el mundo cantan canciones suyas: David Broza (Israel), Carlos Do Carmo (Portugal), Mina (Italia) o Jaime Marques (Brasil), por ejemplo, y en el Estado Español gente del flamenco, el rock o el pop le dedicó un disco homenaje titulado "Serrat, eres único". A finales del 2000 recrea canciones latinoamericanas a través de su alter ego Tarrés, en un trabajo titulado "Cansiones".

LUIS EDUARDO AUTE

Luis Eduardo Aute grabó su primer disco sencillo en el 67. Pero en aquella época su vocación era escribir y pintar. Esa falta de ganas por "hacer carrera" en el mundo musical le permitió grabar discos temáticos con arreglos arriesgados y cambiar de estilo y tono cuando le viniera en gana.



Amante del cine y la literatura, profundo muchas veces y superficial cuando necesita descansar de sí mismo, contradictorio -y se enorgullece- y ácrata sincero. Los 80 le traen el éxito popular como cantante, pero no se duerme en los laureles; los 90 le confirman como un cantautor arriesgado, sincero y coherente en su búsqueda.



En Latinoamérica empieza a ser un nombre importante. El sexo, el tiempo y el amor son algunos de los temas que Aute toca con gran lucidez. En el 2000 varios de sus compañeros cantantes (Serrat, Javier Álvarez o Rosendo, por ejemplo) graban un disco homenaje versioneando algunas de sus canciones.



Agradecimientos Gracias a Luis Eduardo Aute, a Marina Rossell y a Javier Ruibal, por sus textos. A Joan Manuel Serrat por su "Bendita Música ". A María José Perucha, por el maquillaje a Jaume Sisa y a Javier Álvarez. A Omar y su ordenador, porque he abusado de ellos. A l’ACIC (Associació de Cantants i Intérprets en Llengua Catalana), especialmente a Lluís Marrasé, y a la Asociación de Cantautores Zeca, que desde Madrid, empuja con entusiasmo Quintín Cabrera, por haber creído en mí.



A todo el equipo del Centro Andaluz de la Fotografía, sin ellos no hubiera sido posible esta publicación. A los amigos, amigas y familia, por su apoyo incondicional. A las canciones que me acompañan a lo largo de este maravilloso y jodido -a la vez- viaje.





Información Cancioneros.com

jueves, abril 15, 2004

Actuación de Joan Manuel Serrat en el palacio de Deportes de Madrid

Actuación de Joan Manuel Serrat en el palacio de Deportes de Madrid, dentro de las actividades de las fiestas de San Isidro, el 15 de mayo de 1986.