jueves, julio 09, 2020

NETA DE JOAN MANUEL SERRAT


NETA DE JOAN MANUEL SERRAT

Candela Serrat i Daniel Muriel, pares d'una nena
L'actriu ha anunciat la bona nova amb una tendra imatge a Instagram

El Periódico
BARCELONA - DIMECRES, 08/07/2020 - 23:40

Candela Serrat i Dani Muriel han donat la benvinguda aquest dimecres a la seva primera filla. De nom per a la nounada han escollit Mérida, a qui han presentat en una tendra imatge en la qual s’aprecien les mans de la família al complet.

«Com no podia ser de cap altra manera vas arribar el 4 del 7. Gràcies vida pel regal més bonic que ens han fet mai. BENVINGUDA MÉRIDA. Tant amor, tan bonic, tan meravellós, tant...», ha escrit l’actriu, de 33 anys.

Fa uns dies, la intèrpret anunciava que el moment era molt a prop. "La próxima que nos veamos probablemente ya seremos tres", dijo a sus familiares y amigos, con los que no ha podido compartir sus últimos meses de embarazo debido a la crisis del coronavirus.

«Ha sigut una pena que no ens hagueu pogut veure créixer i crear mil coses noves aquests mesos. Ni que sentíssiu com es mou, o ens ajuntéssim per a una ‘Babyshower’ o només per asseure’ns junts a buscar l’anhelada Vitamina D. Però som uns privilegiats en aquesta situació perquè estem sans i tranquils», va afegir al costat d’una foto de la passada edició dels Premis Goya.

El passat mes de novembre, Joan Manuel Serrat, pare de Candela, va avançar en una entrevista que anava a ser avi, però no va donar més detalls perquè hi havia una «promesa de secret familiar». Un parell de mesos més tard, al gener, la seva filla confirmava que anava a ser mama. «Cigonya a nosaltres...», escrivia amb il·lusió l’actriu. «La trama es complica, la tribu creix o quines ganes tenia d’explicar-ho» van ser algunes de les frases que acompanyaven la instantània.

La parella d’actors es va conèixer en el rodatge de la sèrie ‘Seis hermanas’ (2016) de TVE, i tres anys després, el juny de 2019, es van casar a Menorca.

Candela Serrat anuncia que ha dado a luz a su primera hija junto a Dani Muriel


Candela Serrat anuncia que ha dado a luz a su primera hija junto a Dani Muriel

Candela Serrat dio a luz el pasado sábado, pero no fue hasta ayer cuando ella y Dani Muriel compartieron la noticia de que su primera hija ya estaba en el mundo.

Candela Serrat y Daniel Muriel ya han dado la bienvenida a Mérida, su primera hija. Pincha sobre la foto para ver las famosas que han sido o serán madres este 2020.
GTRES.


por MUJERHOY .
9 JUL 2020

Joan Manuel Serrat ya es abuelo. Su hija Candela dio a luz el pasado sábado, tal y como ella misma explica en ese breve texto junto a la primera imagen de su bebé. Una foto en blanco y negro en la que vemos una mano de cada uno de ellos. Dani Muriel usaba no solo la misma foto, sino también las mismas palabras que la orgullosa mamá.

"Como no podía ser de otra manera llegaste el 4 del 7. Gracias Vida, por el regalo más bonito que nos han hecho nunca. BIENVENIDA MÉRIDA. Tanto amor, tan bonito, tan maravilloso, tanto", se puede leer en los tablones de ambos, que hacen hincapié en la fecha en la que la niña ha llegado al mundo.

Fue también a través de esta red social como anunciaron que iban a convertirse en padres a finales del pasado mes de enero. Con una original foto junto a la que explicaban que estaban esperando que la cigüeña les dejara ese bebé. Y hemos sido testigos de cómo ha ido evolucionando el embarazo a través de Instagram, gracias a su generosidad con sus 'followers'.

En junio de 2019, la pareja se daba el 'sí, quiero' en Menorca. Discretos, realizaban una celebración privada y, posteriormente, informaban a los medios mediante un comunicado. Sin esconderse, pero sin airearlo. Con naturalidad. Como todas y cada una de las noticias que nos han ido dando desde que comenzaron su relación, en 2015

De Marisol y Lolita a Candela Tiffón: las palabras de amor de Serrat a sus mujeres



De Marisol y Lolita a Candela Tiffón: las palabras de amor de Serrat a sus mujeres

El autor de la inmortal 'Mediterráneo' tiene 76 años y ha pasado más de cuarenta junto al amor de su vida, con la que ha tenido dos hijos. Pero antes hubo otro amores a los que cantó

14/04/2020 19:14

“Buscando terciopelo en la mirada y abrazarse contra la almohada… con un amor de contrabando pasas la vida debutando...”. Así cantaba al amor primerizo e inexperto uno de los artistas más universales que ha dado este país, Joan Manuel Serrat, esa figura imprescindible de la canción de autor española, cuya vida privada no ha consistido precisamente en la de un debut amoroso continuado, sino en un matrimonio estable y consolidado.

El Nano siempre supo separar su vida privada de una carrera que, con exilio incluido, letras brillantes y actuaciones históricas, ya está por encima del bien y del mal. Previo a la estabilidad, su historial amoroso fue bastante abultado hasta llegar a los 34 años, momento en el que se casó con Candela Tiffón ante la expectación de muchos medios de comunicación. Cuando llegó al matrimonio, el catalán ya tenía un hijo, Queco, nacido en 1969 fruto de una relación con la modelo Mercedes Doménech.

Amores de juventud
Antes de la llegada de ese íntimo momento nupcial, Serrat mantuvo romances con artistas bien conocidas como Marisol y Lolita Flores. La primera pasó por su vida de forma fugaz e incluso llegó a cantar una de sus canciones, 'Tu nombre me sabe a hierba', pero como muchos de los amores de Pepa Flores, aquello no duró para siempre. Lo de Lolita también tuvo lugar en la década de los 70 y la propia Maruja Torres lo describió en uno de sus artículos como un “amor platónico y sin esperanza” por parte de la hija de la Faraona.

En una de las pocas ocasiones en las que el catalán habló de su vida personal, que solo se trasluce a través de sus 'Penélopes', sus 'Mediterráneos' o sus 'Paraules de amor', aseguró que era cierto que había tenido “la suerte” de enamorarse de “infinidad de mujeres estupendas que me han tratado a mí mucho mejor que yo a ellas”. Se vio obligado a hacerlo cuando la prensa prestó demasiada atención al momento de su boda con Candela, a la que había conocido a la vuelta de su exilio, ese amargo episodio de una vida caracterizada por el compromiso político.

Un enlace de carácter privado
Corría el año 1979 y, en pleno invierno, la noticia del enlace del cantautor sorprendió a todo el mundo. Después de todo, Serrat había sido un conquistador nato desde bien joven. La revista 'Lecturas' se hacía eco de la boda civil de Serrat con una joven de 20 que, según sus propias palabras, le había “flechado”. Se celebró en un juzgado cercano a Camprodón, localidad por la que pulularon no pocos periodistas a la caza y captura de alguna fotografía de los novios. Sin embargo, 'Lecturas' tuvo que lanzar su revista con una portada que llevaba a confusión: en la fotografía se podía ver al cantante ante el altar, pero no se trataba de su boda real sino del fotograma de la película 'Mi profesora particular', en la que contraía matrimonio con Analía Gadé.

Se dijo entonces que había vendido la exclusiva por un millón de las antiguas pesetas o que la celeridad a la hora de firmar el acta nupcial se debía a que ella estaba embarazada. Jamás se confirmó ninguno de los dos extremos. Tal fue la expectación que se creó alrededor del matrimonio que el propio Serrat tuvo que salir al paso en alguna ocasión para aclarar las cosas, según cuenta la página Xjmserrat.com: “¿Qué importa el día? La única verdad es que esta señora y yo ya somos marido y mujer”, dijo entonces.

“La boda tuvo lugar en un juzgado y se realizó solo por lo civil (…) Era algo muy nuestro, algo que nos pertenecía y no era cuestión de pregonarlo”. Candela también se pronunció en alguna ocasión, asegurando que estaba encantada con ser la compañera sentimental del Nano porque hay que “conocerlo en toda su plenitud para saber cómo es”.

En estos 42 años ninguno de los dos ha ido un paso más allá de la discreción, siendo comedidos incluso a la hora de encarar la carrera como actriz de su hija, también llamada Candela, que debutó a los 25 años, en 2011, con la obra 'La alegría de vivir'. Serrat acudió al estreno y apoyó a su hija posando ante los medios gráficos, pero jamás dijo una palabra de más sobre la profesión que había elegido. Es su forma lógica de proceder. Tras una carrera de más de medio siglo y más de cuatro décadas de matrimonio, a sus casi 76 años de edad, Serrat sigue guardándose sus debuts en el amor para sí mismo. Aquellas depositarias de sus ‘palabras de amor’ han hecho lo propio.


https://www.vanitatis.elconfidencial.com/famosos/2020-04-14/serrat-mujeres-vida-lolita-marison-candela-tiffon_455605/?fbclid=IwAR3ry_CgKOOtStVNcW--m3lygSlmlcuuJLf9qlxIumc1F7sY3d7-FGwwdxw

miércoles, julio 08, 2020

Serrat ya tiene una nieta más


Serrat ya tiene una nieta más

Candela Serrat, hija del artista, y su marido, Daniel Muriel han sido padres de una niña a la que llamarán Mérida

La Crónica de Salamanca 08/07/2020


Candela Serrat, hija del cantante Joan Manuel, y su marido, el también actor, Daniel Muriel, han sido padres de su primera hija a la que han llamado Mérida.

La feliz mamá anunciaba el nacimiento de su primera hija con este mensaje: Como no podía ser de otra manera llegaste el 4 del 7. Gracias vida por el regalo más bonito que nos han hecho nunca. BIENVENIDA MÉRIDA ??
Tanto amor, tan bonito, tan maravilloso, tanto…

La imagen que acompaña el texto en la manita de la recién nacida, entre las manos de sus felices papás.

La pareja de actores ha recibido multitud de mensajes de felicitación.

Joan Manuel Serrat no se estrena como abuelo, porque ya tiene dos nietas mayores, Luna y Lucía, hijas de Queco Serrat, y Oliver y Nicholas, hijos de María Serrat. Pero, sin duda, la pequeña Mérida llenará de felicidad a la familia.

1986...cuando nacio Candela


Nacio Mérida...Candela Mamá y Serrat abuelo de nuevo....


miércoles, julio 01, 2020

Bocaccio: Oriol Regàs creador de Bocaccio- Muntaner 505,un dels primers temas que va sonar, va ser Good Vibrations

BOCACCIO. Muntaner 505. (1967-1985)


Un dels temples de culte de la nit barcelonina, Bocaccio va ser inaugurat la nit del 13 de febrer de 1967 per iniciativa del promotor Oriol Regàs (1936-2011) i un grup de joves emprenedors (Miserachs, Gimpera i Durán) provinents de families benestants. Segons explica el propi Regàs a les seves memòries (Los años divinos) els primers temes que van sonar a Bocaccio aquella nit van ser Good Vibrations dels Beach Boys i Monday, Monday de Mamas & The Papas. Eren temps dificils de repressió i pensament únic. El local tenia que dir-se Snobissimo, però l’Oriol amb el seu lideratge indiscutit va preferir anomenar-lo Bocaccio, un nom que va quedar vinculat a la nit barcelonina durant gairebé vint anys, després d’haver esdevingut l’estendart de la modernitat especialment en els durs i dificils anys seixanta i setanta.

Situat al començament de l’últim tram del carrer Muntaner, just després de General Mitre, Bocaccio va concentrar en aquells primers anys la flor i nata de la intel·lectualitat i la modernor de la ciutat. Oriol Maspons, Teresa Gimpera, Beatriz de Moura, Serena Vergano, Ricardo Bofill, Antonio Senillosa, Terenci Moix…, eren només alguns dels habituals que formaren aquell grup que el periodista Joan de Sagarra va batejar un bon dia a les pàgines de Tele|Exprés com la gauche divine. Joan Manuel Serrat es feia acompanyar en els seus recitals d’un taburet folrat de vellut vermell que havia agafat de Bocaccio.

Regàs va saber captar els millors cambrers de la nit de l’època, que eren els de la boîte Las Vegas del carrer Aribau, la plantilla de la qual va passar gairebé sencera al nou local. Eren cambrers d’aquells que sempre estaven amatents per encendre el cigarret del client amb el metxero i que tenien una sobrera professionalitat en l’art de servir copes.

La inoblidable barra de Bocaccio…




*1968.- La model nòrdica Susan Holmquist, que va inspirar la cançó de Serrat Conillet de vellut, desfilant a Bocaccio davant de la mirada embadalida dels parroquians. (Foto: Gianni Ruggiero).

Teresa Gimpera en una imatge publicitària de Bocaccio (Foto: Xavier Miserachs

*1968.- Una altra imatge publicitària del local amb el seu original logotip. (Foto: Xavier Miserachs)
sBocaccio entrada Muntaner 1967 BCN, foto Xavier Miserach.

Bocaccio entrada Muntaner 1967 BCN, foto Xavier Miserachs

Los pilotos Graham Hill y Jim Clark en Bocaccio 1967.



ORIOL REGÀS
El Rey de la noche Barcelonesa años 60, y etc…



Juan Marsé, Carlos Duran, Oriol Regàs y José Luis de Vilallonga, en Bocaccio

Y son inolvidables las anécdotas vividas con el genial Salvador Dalí. Y siempre en hoteles de Barcelona, Madrid, París y Nueva York. En esta foto con Dalí, y la cantante francesa Fraçoise Hardy, en la discoteca Boccaccio, Carlos Martorel, tenía solo 19 años

Publidad Bocaccio 1967


Tesesa Gimpera , musa de Bocaccio y la Gauche Divine.



Oriol Regàs

Oriol Regàs i Pagès (Barcelona, 1936- Barcelona, 17 de marzo de 2011) fue un empresario y promotor cultural catalán, hermano de la escritora Rosa Regàs.

BiografíaOriol Regàs, fue el cuarto hijo del dramaturgo Xavier Regàs y de Mariona Pagès. Su familia se exilió durante la Guerra Civil Española. Sus hermanos Xavier y Georgina fueron internados en los Países Bajos, mientras que su hermana Rosa y él fueron enviados a a París y ya no convivieron más con sus padres. Oriol pasó su infancia en Francia, estudiando hostelería en Toulouse. De regreso a España, su hermana Rosa y él quedaron bajo la custodia de Miquel Regàs i Ardevol, el abuelo paterno, un hombre iracundo que tenía negocios de hostelería.
En la primavera de 2010 presentó su libro de memorias titulado Los años divinos
En enero de 2011 sufrió una hemorragia cerebral de la que no pudo recuperarse, falleciendo un mes y medio después, el 17 de marzo de 2011, a los 74 años de edad.

Trayectoria profesionalOriol Regàs promovió la fundación en Barcelona de la discoteca “Bocaccio” en febrero de 1967,[3] que se convirtió desde el principio en punto de encuentro animador del movimiento de intelectuales barcelonés conocido como la Gauche Divine, desde el final de los años sesenta hasta bien entrados los años ochenta.
Posteriormente a la discoteca Bocaccio, Regàs promovió la creación de otros locales de ocio y hostelería que fueron referentes de la vida cultural y el ocio barcelonés como La Cova del Drac, el pub Tusset, la discoteca Up&Down y el restaurante Vía Véneto.
Oriol, además, tuvo un espíritu aventurero que le llevó a relacionarse con el mundo del motor, convirtiéndose en piloto de rallies en 1955. Con poco más de veinte años, se embarcó en el Junco Rubia, bejel chino con el que navegó de Hong Kong a Barcelona con un grupo de aventureros catalanes. Más tarde, fue uno de los integrantes de la Operación Impala, que atravesó África, de Ciudad del Cabo a Túnez, y de Marsella a Barcelona, con motos Montesa, de trail. Su relación con el mundo del motociclismo continuó, fundando la revista Grand Prix y patrocinando a diversos pilotos. Desde pequeño, tuvo vocación de albéitar, pero se dedicó a la promoción cultural. Tras el éxito empresarial obtenido desde 1967 con la Bocaccio, sita en el número 505 de la calle Muntaner, Regàs abrió otros locales nocturnos en Barcelona y colaboró con proyectos culturales de la Escuela de Barcelona de cine. Impulsó la música catalana y promovió a artistas de la Nova Cançó, como Joan Manuel Serrat, María del Mar Bonet o Lluis Llach, y otros artistas como Antonio Gades, Cristina Hoyos, Ana Belén y Víctor Manuel. Conoció en profundidad a personajes como Salvador Dalí o Josep Pla. En agosto de 1970 ejerció de cicerone en una visita que Charles Aznavour efectuó a la Costa Brava, actuando en Palamós. También abrió el restaurante Vía Véneto, uno de los más conocidos de Barcelona; más tarde, la discoteca Up&Down, en la parte alta de la Diagonal y fue uno de los fundadores de la revista L´Avenç, junto con Ferrán Mascarell, a quien había conocido estudiando Geografía e Historia en la Universidad de Barcelona. En la Costa Brava, Regàs fue impulsor de las discotecas Maddox, Palladium y Revolution, y creó el festival de flamenco de Palamós junto con Antonio Gades. En los noventa promovió un nuevo proyecto empresarial: el Tropical Gavà, en Gavá, un club de playa que esta vez no tuvo éxito. Su segunda mujer fue Isabel de Villalonga. Falleció en 2011 en Barcelona a causa de un ictus cerebral.

Muere Oriol Regàs, aventurero, alma de Bocaccio y promotor cultural
Montó, entre otros locales, el mítico Bocaccio
El animador de la ‘gauche divine’ sufrió en febrero un grave ictus
Llàtzer Moix

“Mejor es hacer algo y arrepentirse que arrepentirse de no haberlo hecho”. Esta cita del Decameron de Giovanni Boccaccio fue la elegida por el aventurero, empresario y promotor cultural Oriol Regàs, fallecido ayer poco después de las 21.30 horas en Barcelona, a los 74 años, como pórtico de sus memorias (Los años divinos,
No fue una elección caprichosa, sino la síntesis de una vida guiada por la curiosidad, el arrojo, el hedonismo, el trabajo, la generosidad y un finísimo olfato para anticiparse y satisfacer los deseos de un sector de la sociedad barcelonesa que decidió no esperar al final de la dictadura franquista para empezar a comportarse con plena libertad. Bocaccio, la discoteca que promovió Regàs en el número 505 de la calle Muntaner, fue desde su inauguración en 1967 y durante un largo periodo el epicentro de ese espíritu festivo: un local cuya decoración evocaba el añoso modernismo – con mobiliario de madera, mucho terciopelo, lámparas de cristal emplomado y enormes copas de balón-,pero donde cada noche se reunían escritores, editores, modelos, arquitectos, cantantes, actores y demás jóvenes profesionales liberales que conformaron aquel grupo social trendy, burgués y al tiempo progresista y desinhibido, bautizado por el periodista Joan de Sagarra como gauche divine .

La implicación de Regàs en dicho proyecto le ha valido el sobrenombre de Señor Bocaccio,que refleja adecuadamente un momento de su vida, pero no el conjunto de la misma, definida precisamente por la variedad de iniciativas que promovió, llevado por una constante inquietud.
Oriol Regàs, cuarto hijo del dramaturgo Xavier Regàs y de Mariona Pagès, nació en Barcelona medio año antes de que estallara la guerra civil. La contienda tuvo efectos devastadores sobre la unidad familiar y propició el exilio de los pequeños Regàs – sus hermanos Xavier y Georgina fueron internados en Holanda; Rosa y el propio Oriol en París-,que ya nunca volverían a convivir con sus padres. Asu regreso a España, quedaron bajo la tutela del abuelo paterno, un iracundo hombre de orden dedicado a negocios de hostelería. Esta primera experiencia dejó un imperceptible poso de amargura en Oriol Regàs, que calificó su infancia de “todo menos normal”. Y quizás le empujó a edad muy temprana hacia una serie de actividades que le permitieron cortar amarras, colmando sus deseos de autonomía y libertad. La lista, en este sentido, es larga. Con poco más de veinte años, Regàs embarcó en el junco Rubia,en el que junto a un grupo de aventureros barceloneses viajó de Hong Kong a Barcelona. Su afición motorista había empezado antes, a los 18 años, y le permitió convertirse en un muy fiable y regular piloto de rallies. Y, más tarde, en uno de los integrantes de la Operación Impala,que pilotando motocicletas Montesa atravesó todo el continente africano, desde Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, hasta Túnez, y de allí a Marsella y Barcelona.

La trayectoria profesional de Oriol Regàs estuvo vinculada, como la de su abuelo, al mundo de la hostelería. A él se deben los restaurantes Mariona o Via Veneto, y los bares y discotecas Bocaccio (con sedes en Barcelona y Madrid), Maddox, Revolution, Pub Tuset, Up & Down o Tropical, que han marcado la noche, en particular la barcelonesa, a lo largo de los últimos decenios… Bajo la marca Bocaccio, Regàs impulsó además distintas iniciativas culturales, como revistas (la homónima Bocaccio),discográficas (la que lanzó a Maria del Mar Bonet), productoras de cine (con filmes como Morbo,de Gonzalo Suárez, con Ana Belén) y de diseño (en asociación con miembros del Studio Per), o promotoras de conciertos (como la que estaría en la base de la de Gay Mercader). Sus oficinas estuvieron siempre abiertas para quienes acudieron a ellas con nuevos proyectos bajo el brazo, en busca de un apoyo, ya fuera para una publicación de historia (L´Avenç), una expedición o un proyecto escénico. Fue también ocasional compañero de viaje de distintas iniciativas políticas y sociales, desde el encierro de intelectuales en Montserrat hasta el regreso a España del cantautor Joan Manuel Serrat tras su periodo en el exilio mexicano
Procedente de una época oscura, de un ambiente opresivo, Oriol Regàs creció con insaciable sed de libertad. Emprendedor y flemático, tímido y seductor, osado y sentimental, Oriol Regàs se convirtió muy pronto en el organizador del ocio de cierta clase barcelonesa; en un ciudadano al que cupo la infrecuente gracia de hacer, casi siempre, lo que quiso (sin demasiados arrepentimientos) y depaso allanó el terreno para que sus amigos y coetáneos pudieran hacer lo propio. Hizo lo que quiso: he aquí un envidiable epitafio.
Pocos años atrás, tras una vida excepcional que empezaba a velarse, fue retirándose de los negocios y de la escena pública, aunque se mantuvo fiel, hasta principios de este mismo año, a los estrenos teatrales y a los conciertos. El pasado 8 de febrero sufrió un grave derrame cerebral del que no logró recuperarse. Tras permanecer unas semanas hospitalizado, fue trasladado a su domicilio barcelonés, donde su estado se deterioró progresivamente y ayer falleció. Le sobreviven su esposa, Isabel de Villalonga, así como los hijos de su primer matrimonio, Mónica y Daniel, y también sus hermanas Georgina y Rosa.
http://www.lavanguardia.com/cultura/20110318/54128877637/muere-oriol-regas-aventurero-alma-de-bocaccio-y-promotor-cultural.html

 http://ferransalacasasampere.blogspot.com/2017/01/oriol-regas-creador-de-bocaccio.html


Una exposición explica en el Palau Robert la historia de la discoteca Bocaccio





Una exposición explica en el Palau Robert la historia de la discoteca Bocaccio

16-1-2020 / El Palau Robert revive la historia de la sala de fiestas y club social Bocaccio, foco de antifranquismo y de la Gauche Divine durante la década de los 60 en Barcelona en una época de cambios, mutaciones y apertura. La exposición comisariada por el periodista Toni Vall, se puede visitar desde hoy 16 de enero y hasta el 12 de abril, en la Sala 4 del Palau Robert ( Paseo de Gracia, 107)

El director general de Difusión, Jordi del Río, inauguró ayer la exposición, en la sala de actos. También participaron en el acto, conducido por Òscar Dalmau, la actriz y modelo Teresa Gimpera, y el escritor Enrique Vila-Matas.

Coincidiendo con la inauguración de la exposición Bocaccio, templo de la gauche divine, Toni Vall presentó la muestra y su libro Bocaccio. Donde pasaba todo, editado por Columna en catalán y Destino en castellano. El libro cuenta la historia de Bocaccio a través del testimonio y los recuerdos de las personas que fueron protagonistas.

La exposición explica el impacto y la trascendencia de Bocaccio en la vida política, cultural y social en Barcelona y Cataluña. La mítica sala de la calle Muntaner 505, creada en febrero de 1967 por Oriol Regàs y que cerró en julio de 1985, fue el lugar preferente de encuentro de la llamada Gauche Divine. Se convirtió el punto de reunión de una generación de profesionales liberales que sobresalían en sus respectivos campos: fotografía, música, arquitectura, diseño, moda, cine, edición, literatura …

Esta nueva propuesta del Palau Robert presenta un recorrido por fotografías, objetos y todo tipo de documentos que testimonian la huella estética y conceptual de un lugar que fue pionero en la creación de una imagen de marca a través del merchandising que consolidó Bocaccio como mucho más que una discoteca.

El relato expositivo se presenta en los ámbitos En Muntaner, 505, El templo de la Gauche Divine, La marca se expande, Bocaccio y el territorio, i Merchandising, acontecimientos y espectáculos.

Fotos: Palau Robert y Barcelonaaldia.com

jueves, junio 18, 2020

Serrat, 50 años desde que cantó a Machado


Serrat, 50 años desde que cantó a Machado

Hace cincuenta años grabó el disco en el que puso música a doce poemas de Antonio Machado, su mayor éxito después de «Mediterráneo»

Con este álbum, Serrat abrió la puerta a que la gente pudiera ser triste y soñar con amores furtivos e imposibles

Última actualización:26-08-2019 | 12:53 H/Creada:26-08-2019

En 1969, Barcelona era oscura. No es una metáfora. Las fábricas estaban dentro de la ciudad, el sol se abría paso entre una bruma algo triste, y la ropa tendida se tiznaba con una leve capa de hollín, dependiendo de cómo soplara el viento.

En 1969, Barcelona era oscura. No es una metáfora. Las fábricas estaban dentro de la ciudad, el sol se abría paso entre una bruma algo triste, y la ropa tendida se tiznaba con una leve capa de hollín, dependiendo de cómo soplara el viento. El puerto era el lugar donde llegaban los marineros de la Sexta Flota, de blanco en verano, y con su tres cuartos oscuros, en invierno. Los zapatos siempre brillantes, iluminando sus rostros en la noche por los Zippo que los muchachos querían comprarles y, claro, el Winston americano. El mar para los barceloneses era un cloaca a la espalda de las fábricas. La Barceloneta, un alegre barrio de contrabandistas y estibadores donde la gente sencilla iba a comer los domingos, si se lo podían permitir. No había turistas, a lo sumo, gente que venía de toda España en auxilio de algún prestigioso médico.

En 1969, Juan Marsé ya había publicado «Últimas tardes con Teresa» (1966), por lo que había fijado en el texto la fascinación de la burguesía local –la mítica «burguesía catalana», porque burguesía en España solo hay una– por la vida arrojada y la belleza de los cuerpos desheredados, los charnegos y, en su caso, por el Pijoaparte. Joan Manuel Serrat, que era del Pueblo Seco y no tenía más raza que la osadía del talento innato, dio entonces música a doce poemas de Antonio Machado. Era su segundo disco en castellano y era lógico que la discográfica Zafiro dudase de la idoneidad de versionar a un triste poeta que había muerto en el exilio, en Colliure, Francia, hacía exactamente treinta años. Con lo que no contaban era con el hecho de que la gente –ambigua y totalizadora definición de lo colectivo– quería dignificar sus vidas a través de canciones que le hicieran sentir algo más que la pachanga nacional, con toda su inocencia y virtudes.


Enemigo público número uno

El año antes, Serrat había protagonizado un suceso que le había convertido en enemigo público número uno del régimen: se había negado ir al Festival de Eurovisión porque quería cantar «La, la, la» en catalán. Qué inocencia y qué arrojo. Sin embargo, nunca fue un militante de la canción protesta, no digamos de la «nova cançó», tan compungidos; hizo algo más difícil: unió la alta y la baja cultura, si es que existían. Aprensión frente a sugestión. Els Setze Jutges de estricta observancia lingüística y Juanito Valderrama y Lola Flores, que tanto le admiraron. Abrió la puerta a que la gente pudiera ser triste –un patrimonio de la burguesía– y soñar con amores furtivos e imposibles. Toda España había «leído» a Machado a través de Serrat, él mismo es un poeta que canta, y cuando decía con su clásico temblor vocal en la canción que abría el disco «Homenaje a Antonio Machado», «Cantares», «caminante no hay camino, sino estelas en la mar» es como si se hubiera hecho para nosotros, para aquellos españoles de hace cincuenta años que estaban convencidos de que sus vidas no dejarían huella. Había algo de reconciliación a través de la dignidad de un poeta que dio lo mejor de esta –aquella– España ingenua y peregrina. Y se repite con fatalidad lo de «españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos españas ha de helarte el corazón» o se acepta con estoicismo que ante el último viaje hay que «ir ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar». En contra de lo previsto, acabó siendo el disco más vendido de Serrat, hasta que llegó, en 1971, lo que seguirá siendo su obra más grande, «Mediterráneo».

miércoles, junio 17, 2020

Un gorrión baila una canción de Serrat.

Un gorrión baila una canción de Serrat.

JOSÉ LUIS IBÁÑEZ SALAS
NUEVATRIBUNA.ES
04/10/19

Este es Serrat sentado en un parque madrileño poco antes de que se muera Franco tocando una guitarra. Serrat. El que toca la guitarra es Serrat. En un parque madrileño. Franco se morirá haciendo otras cosas. Heces de melena, por ejemplo. Pero el barcelonés toca su guitarra sentado sobre el bordillo de un banco de madera (y hierro) ante una audiencia de grillos, saltamontes, gorriones y una mosca. Una mosca nada voraz. Gorriones llenos de melancolía. Grillos y saltamontes muy insectos y muy suyos.

Este es Serrat sentado en un parque madrileño, poco antes de que se muera Franco, tocando una guitarra. Con comas. Mejor así.

Joan Manuel canta en catalán en un Madrid de posguerra interminable, un Madrid que no sabe que está esperando a que se muera de una vez Francisco Franco

Pues bien, Joan Manuel canta en catalán en un Madrid de posguerra interminable, un Madrid que no sabe que está esperando a que se muera de una vez Francisco Franco, un Madrid acabado en dé y también, por ejemplo, en mi barrio, o casi. Un Madrid visitado por Serrat porque le han contratado para tocar en el Parque de Atracciones de la Casa de Campo, en un recinto donde décadas atrás los amigos de Franco luchaban o hacían como que tal porque querían hacerse con Madrid para convencernos de que la guerra se acababa por la gracias de Dios. Del Dios mayúsculo de la gente de orden y posibles y militares salidos del pasado mal dirigido, mal digerido, de España.

Serrat canta unas canciones en catalán y otras en castellano. Un gorrión baila y la mosca palmea con dificultades y silba salerosa, negruzca pero salerosa. El otro gorrión está cagando. De los grillos y los saltamontes, ya sólo quedan dos grillos y un saltamontes suizo. Joan Manuel grita un poquito, sin llegar a desafinar, como si estuviera de parto, siempre de parto. Huele a yerba, avant la lettre. No hay un alma en el parque, sólo la del cantante y autor barcelonés. Cantautor Serrat. Para la posteridat.

Recapitulemos. Este es Serrat cantando para una audiencia formada por él mismo, un saltamontes suizo, dos grillos, una mosca y dos gorriones. También llegan hormigas. Muchas. Pongamos trece. Trece hormigas laboriosas, muy ocupadas, que apenas pueden escuchar los gorgoritos urbanos del cantautor barcelonés llegado a Madrid para dar un concierto al aire libre y de pago. Barato, pero de pago. Una hormiga se está orinando. Las otras doce no. Serrat canta ahora en catalán. Su guitarra suena en catalán. La hormiga que meaba ha dejado de mear. Es de noche y es fiesta.

La juventud de Serrat es tal que lleva seis horas cantando y ni se cansa ni nada. Seis horas. Tres en castellano, dos en catalán y la otra ni fu ni fa. Se dice pronto seis horas. Son las cosas de este joven Serrat que ya es más del Barça que Kubala. Ahora canta el himno de su equipo de fútbol. Las hormigas regresan todas a su agujero. Un gorrión se ha muerto. Llueve. Joan Manuel deja de cantar, guarda la guitarra en la funda que estaba bajo el banco. Se levanta. Llora. Se va. El saltamontes suizo, los dos grillos, la mosca y el gorrión vivo se quedan como estaban unos segundos. Le piden otra al cantante. Otra, otra, otra. Pero el cantante ya no está en el parque madrileño de un barrio madrileño que no sabe que el cantante ha estado ahí mismo, sentado en un banco cantando durante la cuarta parte de uno de los días anteriores al día en que Franco se morirá por completo.

Años después, yo vi a Serrat en el Parque de Atracciones de la Casa de Campo en Madrid. Algunas de sus canciones las cantó en catalán. No vi a ningún grillo. Tampoco a saltamontes alguno, pero sí a dos gorriones que volaban por encima del escenario acompañados por una mosca. Hormigas no había. Franco ya había sido enterrado. La vida estaba delante de mí, inconfundible. Eran los mejores tiempos musicales de Joan Manuel, quizás cantara Canción infantil... para despertar a una paloma morena de tres primaveras. No puedo acordarme. Lo que sí sé es que para vivir sólo vale la pena vivir.

Ojalá pudieras leer alguna vez este cuento, Serrat. Te quiero mucho, de verdad.

[Estrambote:

Tengo entendido que si yo hubiera o hubiese escuchado las canciones de Serrat en catalán le hubiese sentado en este cuento en un banco bajo un cerezo en flor.]

lunes, junio 15, 2020

ESTAMOS DE CELEBRACIÓN

ESTAMOS DE CELEBRACIÓN
Así hemos vivido el programa 3.000 de Julia en la Onda

Julia en la Onda está de celebración.
Este lunes se ha cumplido 3.000 programas desde que empezó su andadura en 2007. Por eso, para festejarlo, hemos contado con unos invitados muy especiales que estuvieron en los inicios del programa hace ya 13 años. Óscar Dalmau y Óscar Andreu, Pío Cabanillas, Ángeles Durán o Joan Manuel Serrat son algunos de ellos.

ondacero.es
Madrid | 15/06/2020

Julia Otero celebra los 3.000 programas de Julia en la onda / Julia en la onda

Arrancamos Julia en la Onda en el programa número 3.000, después de 13 años de emisión ininterumpida y en la Mesa de Redacción recordamos cómo fueron aquellos tiempos y escuchamos los audios de felicitación de los oyentes.

Julia Otero celebra su programa 3.000 agradeciendo a los oyentes su fidelidad, y afirma que el objetivo del programa desde que nació "ha sido ocuparse de lo común, de lo que interesa a nuestros oyentes, poner la mirada en todos los rincones de la vida, y compartir con ustedes la curiosidad y las ganas de aprender".

Óscar Andreu y Óscar Dalmau, los Oscars de JELO, fueron responsables de la sección de humor y actualidad en la primera temporada del programa. Con ellos, recreamos uno de los primeros guiones del programa.

En septiembre de 2007, cuando arrancaba Julia en la Onda, un niño de 10 años fue noticia en medio mundo porque encontró, mientras estaba de vacaciones en Huelva, un yacimiento arqueológico de tres millones y medio de años.

Ángeles Durán es la primera científica en ser reconocida por el Premio Nacional de Investigación en Sociología y Ciencia Política, consultora de la ONU y una de las grandes especialistas en conciliación. Además, fue colaboradora del programa y participó en el primer Gabinete de JELO.

Con Ferrán Monegal recordamos qué series y programas componían la parrilla televisiva en 2007 cuando comenzaba la andadura de Julia en la Onda.

El ex ministro Pío Cabanillas recuerda su paso por JELO durante la primera temporada del programa. Hace 13 años, el ex político abordó distintos aspectos sociales pero siempre bajo la percha del cine.

Raquel Martos tira de hemeroteca para recordar cómo eran los políticos que ahora están en primera línea, en el año 2007. ¿Dónde estaban entonces?

En 2007, cuando Julia en la Onda inició su andadura, Joan Manuel Serrat conversó con Julia Otero. 3.000 programas después, volvemos a hablar con el autor de 'Mediterráneo'.

Después de 32 años juntas, Julia Otero y Carmen Juan recuerdan cómo fueron sus inicios en la radio y cómo se forjó una amistad que continúa hoy.

En El Gabinete reflexionamos sobre cómo hemos cambiado, cómo era el país en 2007 y dónde estamos ahora, junto a tres de nuestros Gabineteros más veteranos: Julián Casanova, Juan Manuel de Prada y Elisa Beni.

Serrat: "Parece que los ancianos no necesitaban médicos, solo hacía falta un lugar donde acumularlos"

3.000 PROGRAMAS DE JULIA EN LA ONDA

Serrat: "Parece que los ancianos no necesitaban médicos, solo hacía falta un lugar donde acumularlos"

En 2007, cuando Julia en la Onda inició su andadura, el cantautor barcelonés conversó con Julia Otero. 3.000 programas después, volvemos a hablar con el autor de 'Mediterráneo'.

ondacero.es
15/06/2020

Julia Otero considera que hay invitados a los que uno escoge como parte de una declaración de intenciones. Y así sucede, asegura, con Joan Manuel Serrat. Hace trece años, cuando el cantautor se convertía en el primer invitado de Julia en la Onda, estaba de gira con Joaquín Sabina. "Debe estar muy triste porque se ha perdido la Feria de San Isidro y eso para él es algo muy grave", bromea Serrat sobre el de Úbeda. ¿Ha tenido el cantautor que aplazar algo debido al coronavirus?"Cosas importantes no he aplazado ninguna: las cosas buenas de la vida no se aplazan", cuenta. "Mi hija parirá el mes que viene y algún amigo también se me ha muerto, y eso no se aplaza. Lo importante en la vida no se aplaza", asevera.

"La sociedad muestra su poco criterio con el mal trato que se le ha dado a la gente mayor, una generación sin la que este país no se podría acercar a lo que hemos conseguido", reflexiona Serrat cuando Julia Otero le recuerda su canción 'A quien corresponda'. En 1981, Serrat escribía esos versos que hoy son lapidarios: "Que a los viejos se les aparta. Despues de haberlos servido bien". "Los viejos servían para cuidar a los niños", describe con amargura Serrat. "Es muy duro asimilar la muerte de tantos ancianos, los políticos se los sacuden de encima responsabilizándose los unos a los tros, los responsables de los lugares de acopio de ancianos igual... parece que solo se necesitaba un sitio donde acumularlos", lamenta. Serrat apunta: "Parece que no necesitaban médicos, solo un lugar para acumularlos, sin que hubiera una gestión médica al respecto. Nadie la exigía, ni la sociedad, ni los políticos, ni las familias".

VUELVE EL FÚTBOL

Es conocido el lado futbolero de Joan Manuel Serrat, y los aficionados al deporte rey de España, disfrutan estos días al fin del entretenimiento del juego. Julia Otero recuerda que Eduardo Mendoza le dijo que no quería morirse por coronavirus sin saber quién ganaría La Liga. "Hay que reconocer que el hecho de que vuelva el fútbol, a los que lo amamos, nos desahoga y nos da una bocanada de aire. Que nos acerque a la nueva normalidad es una fantasía absoluta".

Joan Manuel Serrat se despide expresando un deseo a Julia Otero: "Espero que me llames en el programa 4.000".

Seguro que te interesa...

El mensaje de ánimo en forma de canción de Serrat a los oyentes de El Transistor

El mensaje de ánimo en forma de canción de Serrat a los oyentes de El Transistor

En El Transistor escuchamos el mensaje de Joan Manuel Serrat, en forma de canción, para todos los oyentes de El Transistor que afrontan un Jueves Santo diferente y en casa.

domingo, junio 14, 2020

Seguimos soñando con Jacques Brel



Seguimos soñando con Jacques Brel

Carles Gámez 13.06.2020 | 21:40

El odio estimula la salud de los imbéciles». Jacques Brel conocía muy bien los dos grupos, el de los promotores del odio y el de los integrantes del club de los imbéciles. En más de una ocasión se habían cruzado en su vida, en medio de polémicas y descalificaciones. Esta declaración que inicia este texto y otras -«nada desgasta tanto como vivir»- se pueden escuchar en el video Brel parle, una larga entrevista incluida en una caja que acaba de editarse de su obra musical a cargo de la Fondation Brel, la institución que dirige una de sus hijas, France Brel, que con sede en Bruselas se dedica a mantener la memoria y el legado del cantante-creador belga.
En agosto de 1971 Jacques Brel concede una larga entrevista en casa de su amigo Franz, en la localidad flamenca de Knokke, al periodista Henry Lemaire. El cantante, en un ambiente relajado, responde a las preguntas mientras va enlazando los cigarrillos. Algunas de las respuestas acabarán formando parte del glosario breliano.
Hace tres años que se ha retirado de los escenarios. El 16 de mayo de 1967 Brel realiza su última actuación al Casino de Roubaix. Todavía tendrá tiempo de volver, pero esta vez bajo la máscara y el alma de Don Quijote en el musical El hombre de la Mancha que representa con éxito, primero en Bruselas y después en París.
Atrás van quedando los embriagadores e interminables aplausos de las noches de estreno y de éxito en el Olympia de Paris. Ese vis-a vis intenso, dramático, entre el cantante e intérprete y su público que se puede ver en el video que recoge sus últimos conciertos en la sala parisina en 1966 mientras la voz de Brel se desencadena como una tormenta cantando Amsterdam o pinta con la ayuda de su guitarra y su voz el más bello paisaje flamenco en la canción Le Plat Pays. Un crítico viéndolo actuar sobre el escenario escribe: «En él parece condensarse todo el caos, la electricidad y las pulsiones del siglo XX». Brel hace tiempo que ha aprendido la lección que un dia escuchara de Yves Montand: «El cuerpo del artista también habla». Sobre la escena salta, corre, se estremece, tiembla, ya sea para esperar inútilmente a Madeleine o cantar el retorno de Mathilde. O transformarse en aquel colegial que declinaba aburrido rosa, rosae mientras soñaba con su prima Rosa.

Jacques Brel decidió bajarse de los escenarios cuando todavía no había cumplido los cuarenta años. Charles Aznavour y Charles Trenet siguieron cantando cumplidos los noventa años. Solo la muerte les impidió seguir recibiendo los aplausos. Su carrera escénica no se alargó más de diez años pero tuvo tiempo de dar la vuelta al mundo con sus canciones. Su repertorio ha merecido múltiples y heterogéneas adaptaciones.
En la relación de intérpretes que han cantando sus canciones se encuentran David Bowie, Nina Simone, Scott Walker, Dusty Springfield, Gino Paoli, Joan Manuel Serrat o un Frank Sinatra. «Me hace ilusión que cante Ne me quitte pas aunque tampoco me levantaría a medianoche para escucharle» confiesa en el video Brel parle.
El creador para el cual «el talento no existe. Sólo es el deseo de hacer algo. Lo demás es sudor». Quizás por ese espíritu autocrítico, desmitificador, decidió alejarse de los fuegos fatuos y las luces engañosas del espectáculo. No quería repetirse. No quería mecanizarse, convertirse en uno de esos artistas que saben en qué momento deben hacer un gesto, un movimiento, ayudarse con un efecto de luminotecnia, de un golpe instrumental, para arrancar el aplauso. Una exigencia que proyectaba en su manera de entender el oficio de cantante.
Se negaba a conceder un bis. «Mi trabajo está hecho. ¿Se le exige a un obrero que repita su tarea?»
Sus canciones arrojan violentamente esta pasión por la vida que le acompañó, a bordo de un barco dando la vuelta al mundo o pilotando un avión sobre las Islas Marquesas, en el Pacífico, donde encontró su último refugio. «Lo que cuenta es la intensidad de una vida, no su duración. Nuestro tiempo de vida debe ser intenso, de lo contrario es gris, es aburrimiento».

De vez en cuando Serrat.

De vez en cuando Serrat.

Por José Luis Ibáñez Salas -14/06/2020

«La gente va muy bien en cualquier acto público, para ilustrar catálogos, para construir pirámides, para formar ejércitos y para dar ambiente: ¡Viva la gente! Conozco a esos plebeyos, soy uno de ellos».

Cada loco con su tema del pasado efímero. Aquellas pequeñas cosas, fiesta para la libertad, fe de vida para vivir: Joan Manuel Serrat, Tarres de un mundo raro .

Joan Manuel Serrat Teresa, hijo de Ángeles y José, nacido en Barcelona acabando el año 1943, en plena posguerra española. Malos tiempos para la lírica, ¿quién lo iba a decir? Bendita música .

Escuchar a Serrat cantarle a la vida es una fiesta de barrio de esas de día grande, es un trago de vino con los ojos cerrados, es un regalo de nuestros primeros cumpleaños; escuchar a Joan Manuel emocionarnos es volver a las cintas de cassette y a los balones, es imaginar el amor antes de cada noche juvenil, es sobornarle al tiempo para robarle nuestras fotos; escuchar a Juanito triunfar sobre la muerte es oler el mundo completo.

Érase una España capaz de prohibir dos veces, dos, a Serrat.

Si yo pudiese escribir algo que le rozara un cabello a esa canción de Juanito para despertar a una paloma, si yo pudiera… tendría que pensarme si ya me habría merecido ser un inmortal muerto en cualquier instante del futuro imperfecto en el que vivimos impertérritos, riéndonos de la eternidad y su blanca luminosidad muerta de miedos: pero no podré nunca, y no me importa porque a las canciones rotundamente extáticas les perdonamos perdonarnos la vida cada vez que suenan en nuestra piel y son la sintonía de cada uno de nuestros latidos durante el breve instante en el que lo vivimos todo. Me voy a blanquear, que ya han escondido el sol.

Su canción Mediterráneo, de 1971, fue reconocida en 2010 por una revista especializada, la muy musical Rolling Stone, como la mejor canción del pop español. Y los telespectadores de dos programas de televisión (de Televisión Española ambos), uno de 2004 (Nuestra Mejor Canción) y otro de 2019 (La Mejor Canción Jamás Cantada), la eligieron como la mejor canción de la música popular y la mejor canción jamás cantada, respectivamente.

En mi revista Insurrección , escribí sobre ella ESTO .

Y, ahora que me acuerdo, yo escribí un cuento en el que salía este auténtico catalán universal. Se titula ‘Un gorrión baila una canción de Serrat’