sábado, marzo 30, 2019

Miguel Hernández: cartas a Pablo Neruda y García Lorca

Miguel Hernández: cartas a Pablo Neruda y García Lorca

Con autorización de la Editorial Edaf, publicamos tres cartas del español a García Lorca, Pablo Neruda y Josefina Manresa

VÍCTOR NÚÑEZ JAIME
Madrid, España / 30.03.2019 03:30:28

A Federico García Lorca

Orihuela, 10 de abril de 1933

Admirado poeta amigo:

Le escribí hace mucho pidiéndole elogios, aunque ya se los había oído para mi “Perito en lunas”. Y aquí me tiene usted esperándolos —entre otras cosas.

He pensado, ante su silencio, que usted me tomó el pelo a lo andaluz en Murcia —¿recuerdaaa?—, que para usted fuimos, o fui, lo que recuerdo que nos dijo cuando le preguntamos quién era uno que le saludó. “Ese —dijo uno de los de: ¡adiós!, cuando les vemos—”. Y luego “me escriben muchas cartas a las que yo no contesto”. ¿Puedo estar ofendido contigo?

Perdone. Pero se ha quedado todo: prensa, poetas, amigos, tan silencioso ante mi libro, tan alabado —no mentirosamente, como dijo— por usted la tarde aquella murciana, que he maldecido las putas horas y malas en que di a leer un verso a nadie.

Usted sabe bien que en este libro mío hay cosas que se superan difícilmente y que es un libro de formas resucitadas, renovadas, que es un primer libro y encierra en sus entrañas más personalidad, más valentía, más cojones —a pesar de su aire falso de Góngora— que todos los de casi todos los poetas consagrados, a los que si se les quitara la firma se les confundiría la voz. Por otra parte, aquí, en mi pueblo —¡pueblo mío!—, donde al que me gritaba: Yo te he comprado un libro creyéndole bueno y me has dado arpillera, yo he leído a Campoamor... ¡Ea!, decía yo: 

Ved los periódicos de Madrid pronto, he quedado en ridículo, porque de toda la prensa madrileña, solo Informaciones se desvirgó hablando de mis poemas por el pico de Alfredo Marqueríe, diciendo cuatro burradas. 

El tío, antes de decir: ¡Qué burro soy!, dijo: ¡Se ha extraviado el poeta, se ha oscurecido! Por otra parte, en mi casa soy el cristo de los cinco sampedros: me niegan la mitad del pan; me niegan, padre y madre y sus hijos, como hijo de aquéllos, como hermano de éstos; les avergüenza el que haga versos; no quieren darme vestidos nuevos, y hasta a los pantalones viejos que tengo no les quieren poner remiendos, que amordacen rotos proclamadores de nalgas mías. 

Hoy mismo, hoy, me han escondido la llave del huerto para que pudiera entrar en él. Y yo he saltado a la torera la tapia, no la valla, y aquí, en este chiquero de abril, aquí, donde ha tenido el suyo Perito en lunas este estío, bajo esta higuera, que dilataba hasta sus pámpanos mi carne de acordeón semejante a una palmera degollada, aquí le escribo esto desesperado, desesperado. Me alegran las noticias que leo —de prestado— de los triunfos que se suceden, que se suceden. ¡Me alegran! y le envidio. El otro día he visto en El Sol la crítica de un libro de romances. 

El crítico dice que al pronto resuena la voz suya, pero que soplo a primera vista. Yo, nada más por el ejemplo que pone allí de romance, adivino en ese Félix no sé qué un plagiador casi. Federico: no quiero que me compadezca; quiero que me comprenda.
 

Aquí, en mi huerto, en un chiquero, aguardo respuesta feliz suya, y pronto, o respuesta simplemente; aquí, pegado como un cartel a esta tapia, detrás, de la cual viven padres pobres, con tantos hijos y tan poca casa, que, para que los niños no vean los orígenes de su fabricación, el comienzo de sus hermanos, se salen al callejón a reanudarse las noches más empinadas. 

Un abrazo, 

Miguel Hernández.


A Pablo Neruda 


Madrid, 26 de junio de 1939 

Querido Pablo: Tal vez por [el periodista chileno] Juvencio [Valle], y por el embajador de tu país en Madrid, donde me encuentro detenido varios meses, sabrás de mí y en qué situación estoy. 

Es de absoluta necesidad que hagas todo cuanto esté en tu mano por conseguir mi salida de España y el arribo a tu tierra en el más breve espacio de tiempo posible. 

Pon en movimiento todo tu interés y tu cariño por mí que me hacen falta enormemente y rápidamente. Conmigo habrán de salir mi mujer y dos amigos nuestros. Preocúpate enseguida de esto. 

No olvides que nuestra situación es bien difícil. Sabré de ti por la embajada, desde donde harán el favor de venir a comunicarme cuanto resuelvas. Me acuerdo como nunca de vosotros. Te necesito como nunca. Da un gran abrazo a Delia y tú recibe otro. 

Miguel Hernández. 




A Josefina Manresa 

Madrid, 12 de septiembre de 1939. 

Mi querida Josefina: Esta semana, como las anteriores, llega martes y no ha llegado tu carta. También empiezo a escribir ésta para que me dé tiempo a echarla después, cuando el correo me traiga la tuya, que no creo que falte hoy. 

Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. 

Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros y desesperarme. Prefiero lo primero y así no hago más que eso, además de lavar y coser con muchísima seriedad y soltura, como si en toda mi vida no hubiera hecho otra cosa. También paso mis buenos ratos espulgándome, que familia menuda no me falta nunca, y a veces la crío robusta y grande como el garbanzo. 

Todo se acabará a fuerza de uña y paciencia, o ellos, los piojos, acabarán conmigo. Pero son demasiada poca cosa para mí, tan valiente como siempre, y aunque fueran como elefantes esos bichos que quieren llevarse mi sangre, los haría desaparecer del mapa de mi cuerpo. ¡Pobre cuerpo! Entre sarna, piojos, chinches y toda clase de animales, sin libertad, sin ti, Josefina, y sin ti, 

Manolillo de mi alma, no sabe a ratos qué postura tomar, y al fin toma la de la esperanza que no se pierde nunca. Así veo pasar un día y otro día, esperanzado y deseoso de correr a vuestro lado y meterme en nuestra casa y no saber en mucho tiempo nada del mundo, porque el mundo mejor está entre tus brazos y los de nuestro hijo

https://www.milenio.com/cultura/laberinto/miguel-hernandez-cartas-pablo-neruda-garcia-lorca

No todo está perdido

No todo está perdido
Por Rogelio Arce Barrantes - 30 Marzo, 2019


Hace muy poco tiempo, horas quizá, no habría podido escribir este artículo. ¿Es que el mundo cambia tan rápido o es mi bipolaridad? Quizá ambas, pero más puede la reflexión, más puede ese ver en otros lo que odiamos en nosotros mismos: ¡vemos a los demás como somos! Muchas veces sentimos empatía o antipatía inmediata con alguna persona que nunca habíamos conocido, lo que cambia al paso del tiempo y el trato, mostrándonos cuán errados estuvimos al principio. Esa transmisión de nuestras realidades hacia otros prójimos, eso es la esencia de la condición humana, “amar al prójimo como a ti mismo” como corolario del primer mandamiento de Jesucristo.

Muchas son las veces que al leer un libro o un artículo, o una revista que ya habíamos leído, encontramos frases o conceptos que ahora si los comprendemos. Pues bien, ¿hacia qué lugar me llevas, compadre?, buena pregunta y es que nada hay más triste que los rodeos deletéreos que usamos para decir un si o un no.

Siempre que opino, trato de utilizar el máximo de veracidad posible y utilizo un axioma médico incuestionable: “ante la duda, abstente”, axioma útil en la mayoría de los campos o disciplinas humanas.

Durante un desayuno lleno de paz, me leí al azar un artículo de un costarricense a quien admiro por muchas razones, en un periódico digital, lo leí en esencia porque su título menciona a Joan Manuel Serrat, había leído unas declaraciones del Rector de la UCR, Henning Jensen, donde explicaba la idea de un cantautor de avanzada hace cincuenta años, al visitar la Universidad con motivo de la apertura del curso lectivo 2019.

Considerando que la UCR es el centro de la vida intelectual de Costa Rica (ojo que digo centro, no único o exclusivo), no se puede obviar ningún comentario respecto a ella y su acontecer, para efectos prácticos entre Savater o Serrat, creo que es más cercano a los muchachos este último, como le llamó Luis Alberto Monge la víspera de caer aplastado por Rodrigo Carazo en el paseo Colón en la demostración de fuerza del PLN: “¡esta muchachada…!”, nunca pude olvidar esa frase.

Retomando mi dispersión mental, regreso al articulista en ciernes, pero no para comentarlo a él, él no es su artículo, quiero comentar lo que despertó en mi “ese”artículo. Se que normalmente la pluma actúa como una transmisión del subconsciente, y donde queremos poner énfasis quizá fallamos, pues es solamente un exabrupto de la voluntad, es la voluntad la más engañosa de las virtudes: ora buena ora mala, puede traicionarnos. En el artículo, largo pero coherente con su fondo, bien elaborado, desglosado como un artículo académico (personalmente no me gustan los artículos largos), causan a veces que el lector desista o se disperse, con lo que se pierden buena parte de los destinatarios originales, y es que un artículo no es un libro, es una explicación de determinada cosa, suceso o persona, donde vertimos nuestro parecer, con la finalidad de crear conciencia o de ayudar a la discusión, o señalar algo que así como nos interesó, creemos oportuno compartir. Escribir artículos es a mi modo personal de ser, como escribir poesía en prosa.

Me he dispersado mucho, quizá porque hubiera no querido comentar esto, pero es que tratar de minimizar a Serrat por el simple hecho de que hubiéramos preferido a Kant o a Nietzsche, es sencillamente no entender el mensaje del acto per os (estamos entonces matando al mensajero), lo que trataba de hacer el Rector era un acto acorde a nuestra época confusa, ¿cual no lo ha sido?, llevar un mensaje de esperanza de acuerdo a lo vivido a los veinte años, un compartir experiencia, y en eso Serrat es más que un cantautor, es un filósofo de la vida práctica de todos los días, sus composiciones son himnos de vivencias vividas (sic), los que ya estamos canosos (o calvos o ambas cosas) supimos tener anhelos con sus canciones-poemas, y lo conseguimos en la mayoría de los casos. Recordemos que Joan Manuel sufrió por la sanguinaria dictadura franquista que por cierto a cuarenta años de terminada, no ha rendido cuentas y es causa de muchos males de esa “España invertebrada” de José Ortega y Gasset. La generación de Serrat se salvó por la trova, no por la reinstauración de la monarquía trasnochada y deslucida. Cuando vemos a esos jóvenes encantados de escuchar al bardo español, nos damos perfecta cuenta de que “no todo está perdido”.

Respeto a ese crítico, porque él no es un artículo, y quizá lo que más admiro de él es ese poder dar en la Diana de la controversia, pero a veces es un muso necesario para pensar.

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

jueves, marzo 28, 2019

Los 20 mejores discos españoles de los años 70


Los 20 mejores discos españoles de los años 70



Jueves 28 de marzo de 2019

Hace cuatro años publicábamos desde Diariocrítico nuestra particular lista sobre 'Las 100 mejores canciones del pop español', intentando que fuera nuestro pequeño granito de arena a un improbable canon de la música popular española, un canon que cuenta con muy pocas listas de este tipo. Ahora hemos visto llegado el momento de ampliar aquella lista con varios especiales en los que repasaremos década por década, desde los años 60 hasta la que ahora termina, la segunda del siglo XXI, los 20 mejores discos, en nuestra opinión, de cada una de ellas. Tras las primeras paradas en los años 80 y 90, pegamos un salto atrás para repasar los años 70 (nos hemos autoimpuesto una única limitación, elegir un solo disco por artista, así que incluiremos también una breve selección recomendando otros discos, publicados en esa misma década, de los 10 primeros).

1. Camarón – La leyenda del tiempo (1979)

Hay artistas que a su muerte se convierten en objeto de adoración, con Camarón no hizo falta esperar a esto, en vida ya era adorado como el Dios del cante, y mucha culpa la tuvo este disco donde el genio de San Fernando, ya consolidado como el mejor cantaor de su tiempo, se arriesgó a confiar su nuevo trabajo al joven productor Ricardo Pachón que tenía una visión mucho más amplia de cómo podía sonar el flamenco, así que se reúne en el estudio a varios visionarios como Kiko Veneno o Raimundo Amador, miembros de Veneno, o a un joven guitarrista, Tomatito (que le acompañará hasta su temprana muerte en 1993) y la magia y el duende aparecen a borbotones. 'La leyenda del tiempo' se alza como el hito con el que el flamenco se abre hacia territorios inexplorados de la mano de su figura más importante.

Otros discos recomendados: Cada vez que nos miramos (1970), Son tus ojos dos estrellas (1971), Arte y majestad (1975), Rosa María (1976), Castillo de Arena (1977)

2. Vainica Doble - Heliotropo (1973)

Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen son el secreto mejor guardado del pop en español, la anomalía más bella que ha dado, dos brujas de la melodía y las letras que han entregado algunas de las canciones más ingeniosas escritas en castellano, publicando ocho discos que deberían ser estudiados por todo aquel amante de la buena música en castellano. Bien pues entre todos ellos este 'Heliotropo' es la joya de la corona, el disco en el que sus letras y melodías encuentran los mejores arreglos y, posiblemente, el más coherente con muchas de sus canciones girando sobre los recuerdos y la infancia, como ese pedazo de monumento que es 'Habanera del primer amor' pero sin olvidarse de 'Elegía al jardín de mi abuela, con una dedicatoria y un suspiro' (también eran geniales poniendo títulos), 'Réquiem por un amigo', 'Nana de una madre muy madre' o 'El pabú'. Pero los tesoros no se quedan ahí, y es que en este disco está la canción de amor más perturbadora de la historia, 'Coplas del iconoclasta enamorado' (¿no les había dicho?) donde cantan cosas como esta "Si te aburren los pajaritos con su pi, con su pio-pi, con una escopeta, Pim-pam-pom, con un tiragomas, plim, los mataré‚ yo para ti, para ti mi amor. Y te los serviré‚ fritos para ti, para ti, mi bien, fritos en una sartén, crish-crish, de los pajaritos fritos en la sartén para ti, para ti, mi bien" y el mejor análisis sobre España que se ha hecho nunca en 'Dos españoles, tres opiniones', donde suena "Si dices blanco yo digo negro, si dices rojo yo digo azul siempre diré lo contrario que tu. Dos ni riñen si uno no quiere pero yo lo haré hasta el fin, diré no si tu dices que sí" todo ello mientras suenan aires psicodélicos y unas armonías perfectas

Otros discos recomendados: Vainica Doble (1971), Contracorriente (1976)

3. Joan Manuel Serrat - Mediterráneo (1971)

Poco se puede añadir a la leyenda de Serrat y su 'Mediterráneo', si acaso que su justa fama y relevancia hacen que a veces nos olvidemos de que el disco en el que aparecer, y al que da nombre, tiene otro buen puñado de canciones casi tan grandes como la oda al 'Mare nostrum'. Y es que en este disco también aparecen 'Aqullas Pequeñas Cosas', 'Lucía', 'La mujer que yo quiero' o 'Pueblo Blanco', en realidad las diez canciones que lo componen podrían aparecer en un grandes éxitos del artista. Un disco compuesto junto al mar, que embriaga con aromas de libertad y belleza, y cuenta con unos excelentes arreglos a cargo de Juan Carlos Calderón. Y sí, también contiene la canción más mítica de la historia del pop de este país, esa que empieza con un guiño al 'Take five' del Dave Brubeck Quartet y es una de las pocas canciones que no solo roza la perfección sino que la consigue.

Otros discos recomendados: Mi niñez (1970), Miguel Hernández (1972), Per al meu amic (1973)

4. CRAG – Señora Azul (1974)

Cánovas, Rodrigo, Adolfo & Guzmán son, junto a Vainica Doble, el gran grupo de culto de la historia del rock español. Adorados por críticos y compañeros de profesión siguen siendo unos desconocidos para el gran público a pesar de contar con algunas de las canciones más redondas de nuestra historia. Casi todas ellas se encuentran en este su primer disco (y único que sacaron en esta década). Siempre se les ha comparado con Crosby, Stills, Nash & Young, por eso de ser cuatro y venir de otros grupos, pero también por sus maravillosas armonías vocales y su gusto por la música proveniente de la Costa Oeste norteamericana. Puede que no hubiera un Neil Young en el grupo, pero José María Guzmán es lo más parecido a Graham Nash que tenemos por aquí, ya sea por su increíble rango vocal o por su gusto por las brillantes melodías. Eso sí, puede que ninguno de los americanos sea mejor letrista que el incomparable Rodrigo García, autor de la recordada 'Solo pienso en ti' o de las afiladas letras de la canción titular o 'El vividor' con la excepcional voz de Juan Robles Cánovas, en su mejor modo Rod Stewart de los años 70.


5. Veneno (1977)

Posiblemente el disco más importante de la historia del pop español. Smash, Lole y Manuel o Triana ya habían aparecido pero lo que hicieron Kiko Veneno y los hermanos Raimundo y Rafael Amador fue la explosión creativa más grande que ha visto jamás la música española. A todos se les notaban sus influencias pero Veneno parecía surgir de la nada sonando totalmente propios. ¿Cómo definir el sonido de un disco que no suena a nada que no sea a sí mismo? Más de 40 años después de su publicación sigue siendo difícil catalogar esta maravilla que sigue sonando tan fresca y anárquica como el primer día. Quizás lo mejor sea con ese "Musi, musi, musi, mushica" que susurra Kiko al final de 'Los animales' y que sirve para englobar estrafalarias maravillas como 'La muchachita', 'Los delincuentes' o ese 'San José de Arimatea' que comienza con un recuerdo del cuaderno infantil de religión de Kiko "A la caída de la tarde San José de Arimatea..." y continua con unos versos que no creo que se los dictase ningún cura: "dejó la radio en el suelo y se puso a bailar...".

6. Paco de Lucía - Fuente y caudal (1973)

Paco de Lucía era un músico tan bueno que a todo el mundo le gustaba, aunque la mayoría solo haya escuchado una canción de él. Pero es que Paco era especial, tanto que es uno de los pocos payos que han contado con la admiración unánime de los reyes de esto del flamenco, los gitanos. Y eso que pese a su raíz flamenca Paco siempre tuvo el oído abierto para cualquier otro tipo de música, ya sea la clásica, el jazz, el rock o la rumba. Precisamente una rumba sería la que le convirtiría en un artista inmensamente popular. Paco había caído prendado de la fuerza y la melodía del 'Te estoy amando locamente' de Las Grecas, cuando estaba acabando de grabar su último disco se puso a improvisar sobre el tema y le salió 'Entre dos aguas', una canción que con su incoropración de un bajo eléctrico y una percusión caribeña, abría nuevas puertas al flamenco y buscaba nuevas formas melódicas. Y es que su obsesión por la canción más conocida de las hermanas Muñoz tiene un nuevo capítulo en este disco con 'Los Pinares' en el que al final toca la melodía del conocido tema. Pero no reduzcamos una carrera como la suya a una sola canción, por muy grande que esa sea. Dentro de esta obra maestra que es 'Fuente y caudal', además de su homenaje a su tierra y sus variaciones sobre Las Grecas también hay sitio para canciones de tremenda pureza y sentimiento como 'Aires choqueros', 'Cepa andaluza' o la canción que le da título.

Otros discos recomendados: Paco de Lucía en vivo desde el Teatro Real (1975), Almoraima (1976), Paco De Lucía intrerpreta a Manuel de Falla (1978)

7. Triana – El patio (1975)

Palabras mayores dentro del rock español. Triana mezcló el rock progrresivo de sus adorados Pink Floyd o King Crimson con los aires flamencos propios de su tierra creando algo único e irrepetible. Los teclados progresivos de Jesús de la Rosa se reforzaban con el deje flamenco de su voz y la batería por bulerías de José Palacios 'Tele' creando una absoluta obra maestra y sirviendo de punto de partida de eso que se llamó rock andaluz. No hay canción mala entre sus escasos siete temas pero tres de ellas han alcanzado la categoría de himnos, 'Abre la puerta', 'Sé de un lugar' y 'En el lago'.

Otros discos recomendados: Hijos del Agobio (1977)

8. Solera – Solera (1973)

A Solera se le suele considerar una previa a los gloriosos Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán pero este cuarteto es una maravilla por sí mismo. Compuesto por Rodrigo García, José María Guzmán y los hermanos José Antonio y Manolo Martín, que provenían del mundo folk, los cuatro cantaban, componían, tocaban y armonizaban a la perfección. Las canciones más recordadas las firman sus dos miembros más conocidos, Rodrigo vuelve a afilar la pluma en la memorable 'Linda Prima' y Guzmán vuelve a demostrar su facilidad melódica con tres piezas casi perfectas como 'Noche tras noche', 'Las calles del viejo París' y 'Tiempo perdido'; pero los Martín tampoco se quedan atrás con la infecciosa 'Una singular debilidad' o la 'folkie' 'Tierra Mojada'. Un disco cercano al pop barroco de Pete Dello o Left Banke que, por desgracia, no tuvo continuación.

9. Sisa – Qualsevol nit pot sortir el sol (1975)

Sisa es toda una leyenda en la música catalana, el cantautor galáctico, como le llaman algunos, comenzó su carrera con la preciosa chifladura que fue Música Dispersa para publicar su primer disco en solitario en 1971. Su obra maestra llegaría en 1975 cuando apareciese 'Qualsevol nit pot sortir el sol' donde se encuentra el maravilloso encuentro con sus héroes de infancia en la canción titular, de Tintín a Caperucita Roja, de Asterix a los tres cerditos, de Mortadelo a Filemón, en el que Sisa les invita a todos a pasar la velada más mágica: "Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie, o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú. También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos. El tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol". Pero no es el único tesoro de un disco que se abre con la fascinante 'El fill del mestre', donde recuerda a sus queridos The Incredible String Band, y en el que se encuentran los aires Nueva Orleans de 'Maniquí' y la belleza de 'Maria lluna'.

Otros discos recomendados: Música Dispersa (1970), Orgía (1971)

10. Lole y Manuel - Nuevo día (1975)

Un disco con un título totalmente representativo, y es que esta obra significó eso mismo, un 'Nuevo Día' para el flamenco, una nueva sensibilidad que desembocaría en los discos 'Veneno' y 'La Leyenda del Tiempo' o el contemporánes 'El patio' de Triana. Una banda en la que se habían integrado unos meses antes Lole y Manuel, y con el que comparten canción, 'Todo es de color', compuesta a medias por Manuel Molina y Juan José Palacios 'Tele'. El disco se abre con los inmortales versos de Juan Manuel Flores: "El sol, joven y fuerte, ha vencido a la luna que se aleja impotente del campo de batalla", cantados con la belleza y la fuerza habitual por la voz de Lole. Aunque puede que el que mejor explique lo que significaron Lole y Manuel, sea el propio guitarrista, que también se luce a la voz en 'La plazuela y el tardón', un nombre fundamental en la mezcla entre flamenco y rock en los seminales Smash, que expresaba así lo que suponía el dúo: "Está claro que yo no toco la guitarra como lo hace mi padre, ni Lole canta como lo hace su madre. Nuestros padres no oyeron a Janis Joplin ni a Jimi Hendrix, tampoco escucharon la música de los Beatles. Nuestro cambio está, sobre todo, en el ritmo... hemos renovado nuestra propia música, hemos intentado descubrirnos a nosotros mismos"

Otros discos recomendados: Pasaje del agua (1976), Lole y Manuel (1977)

11. Burning – El fin de la década (1979)

12. Cecilia – Cecilia 2 (1973)

13. Tequila – Rock & Roll (1979)

14. Leño – Leño (1979)

15. Lluis Llach - Viatge a Ítaca (1975)

16. Las Grecas – Gipsy Rock (1974)

17. Pep Laguarda & Tapineria - Brossa d'ahir (1977)

18. Los Amaya - Los Amaya Y Su Combo Gitano (1971)

19. Smash y Agujetas - Vanguardia y pureza del flamenco (1978)

20. Dolores - Asa Nisi Masa (1978)


martes, marzo 26, 2019

Joan Manuel Serrat dio dos conciertos de lujo en Colombia



Joan Manuel Serrat dio dos conciertos de lujo en Colombia

Con esas presentaciones cerró su gira Mediterráneo Da Capo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de marzo 2019 , 10:14 a.m.

Con un repertorio que pasó por las canciones más populares del disco Mediterráneo, en el que se basó este tour, y luego, de la mano del artista, hizo un breve recorrido por algunas de las obras más representativas de toda la obra del cantante catalán.

Ambas noches, llenas de ovaciones de los asistentes que llenaron las dos funciones en el teatro Jorge Eliécer Gaitán, estuvieron marcadas por los sonidos acústicos de los músicos..

La presentación, además, fue una excusa apenas ideal, para que el artista contara anécdotas de su vida, su niñez, su amor por las palabras, sus amores fugaces y las tantas dedicaciones que hizo en su carrera musical, y que sigue haciendo con cada interpretación.

Mediterráneo Da Capo, una gira inspirada en su carrera, en el disco que cumple 48 años en el 2019, y que se vuelve una excusa para “celebrar, en cualquier momento, cualquier cosa que tenga que ser celebrada” tal y como lo dijo el artista en tarima a un público que disfrutó de 'Vagabundear', 'Barquito de papel', 'Lucia' 'Pueblo blanco' o Lucía y 'Mediterráneo'.

CULTURA 
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La marea del Mediterráneo alcanzó Bogotá con Serrat

La marea del Mediterráneo alcanzó Bogotá con Serrat

Martes, 26 Marzo 2019

Hasta los 2.600 metros de Bogotá llegó la marea del Mediterráneo a bordo del barquito de papel musical que dedicó Joan Manuel Serrat al mar que le vio nacer y con el que navegó de nuevo hasta los inicios de su carrera.

En un ambiente tal vez más íntimo del habitual como el del Teatro Jorge Eliécer Gaitán de la capital colombiana, Serrat a modo de Ulises, recorrió todas las canciones de su octavo disco, el que publicó en 1971 y que le permitió saltar el charco atlántico. Con la luz y olor del mar que lleva por donde quiera que va, el cantautor barcelonés comenzó su concierto “Mediterráneo da capo” por todo lo alto con la canción que da nombre al disco que hoy rememora y que puso en pie de inmediato a una audiencia que calentó previamente con un popurrí orquestal. En cuanto tuvo ocasión, explicó a la audiencia que puede que alguno “piense que hubiera sido más correcto esperar a los 50” años del disco para celebrarlo. Sin embargo, pidió celebrar siempre que tengan ocasión y agregó que tal vez vuelva cuando “Mediterráneo” cumpla el medio siglo.

Aunque se muestra como una especie de Odiseo incombustible a sus 75 años, es evidente que la altura de Bogotá y la edad le pasan factura y condicionan en buena medida su puesta en escena.

Sin embargo, la energía de un público ya entregado antes de comenzar compensa con creces y a coros a un Serrat que devolvió el agradecimiento.

Tal vez por ello y como ha hecho en otros conciertos de su gira, alteró un poco el orden original de las canciones del disco y regaló a los oídos de su audiencia “Qué va a ser de ti” en segundo lugar.

No faltó espacio para la crítica: “Desde sus orillas pobres tratan de cruzarlo para llegar a las orillas ricas donde va a encontrar una alambrada”, criticó.Por eso, aseguró que los políticos han convertido el Mediterráneo en “un sarcófago” y una “llanura de plásticos”.

No cabe duda de que el Serrat de 75 años debe escuchar esa letra de un padre que pregunta a su hija qué va a ser de ella lejos de casa muy diferente al Joan Manuel que la escribió a los apenas 27.Sin embargo, poco efecto tiene la edad de la canción sobre una audiencia que a continuación tarareó su “harto de estar harto, ya me cansé” con la que abre “Vagabundear” el más ilustre difusor de la lengua catalana, un idioma que en Bogotá también tuvo su momento de gloria.

Serrat fue posteriormente desgranando el resto de canciones que el público esperaba y que componen un disco que envejece como el buen vino y ya está considerado entre los más importantes compuestos en lengua española.

Entre tanto, dejó espacio para el humor y llegó a afirmar que “todos los océanos del mundo no son otra cosa que afluentes” de su mar.

El “Nano”, como conocen a Serrat sus más allegados, deshojó sobre las tablas del Jorge Eliécer Gaitán “Barquito de papel”, “Pueblo blanco”, “Tío Alberto”, “La mujer que yo quiero” o “Lucía”, todas las canciones que firmó hace casi medio siglo. Dejó hueco, como no podía hacer de otra forma, para “Vencidos”, el único de los temas del trabajo de 1971 cuya letra no compuso, sino que basó en un poema del español León Felipe

Joan Manuel Serrat enamoró con su "Mediterráneo da capo" ¡Revive los mejores momentos!


Joan Manuel Serrat enamoró con su "Mediterráneo da capo" ¡Revive los mejores momentos!

Lunes, Marzo 25, 2019 - 15:24

Un público enloquecido y extasiado dejó el cantautor español, Joan Manuel Serrat y en su primera presentación en Bogotá, en el teatro Jorfe Eliécer Gaitán, como parte de su gira "Mediterráneo da capo" 

El artista quien demostró su lado de poeta antes de arrancar con la interpretación de sus más grandes clásicos y especialmente los que hicieron parte de su octavo disco.

Antes de empezar el concierto, Serrat expresó que lo más lógico era haber esperado los 50 años de este trabajo musical, "Mediterráneo da capo" y que lo trajo de regreso al país.

El español explicó de forma sencilla y contundente pidió celebrar siempre que tengan ocasión y agregó que tal vez vuelva cuando "Mediterráneo" cumpla el medio siglo.

A pesar de que el paso de los años pasa factura, el artista no lució cansado y al contrario estuvo muy complaciente con su público que no se cansó de aplaudirlo.

‘Que va ser de ti’ fue una de los temas que emocionaron al público hasta las lágrimas.

Después siguieron temas como "Barquito de papel", "Pueblo blanco", "Tío Alberto", "La mujer que yo quiero" o "Lucía", todas las canciones que firmó hace casi medio siglo.

En el concierto también hubo tiempo para la política y dijo: "Desde sus orillas pobres tratan de cruzarlo para llegar a las orillas ricas donde va a encontrar una alambrada", criticó.

Todo esto para referirse a los políticos que han convertido el Mediterráneo en "un sarcófago" y una "llanura de plásticos"


lunes, marzo 25, 2019

Serrat: Joan Manuel Serrat en Bogotá | A Vivir Que Son Dos Días

Serrat: Joan Manuel Serrat en Bogotá | A Vivir Que Son Dos Días

25 Marzo, 2019

Las cosas buenas nunca pasan y el público de Joan Manuel Serrat cada vez lo pide más. Serrat llego un Colombia con su nueva gira Mediterraneo Da Capo (término italiano que significa volver al principio) Hará dos únicas presentaciones en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán en Bogotá los dias 24 y 25 Delaware marzo Delaware 2019.


En su primera presentación estuvo acompañado de su orquesta y se presentó una canción de su álbum Mediterraneo. Durante el concierto canto en español y catalán en que mencionó temas de la mujer, la cultura y el medio ambiente. Hoy se presenta nueva mente en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán en Bogota

La marea del Mediterráneo alcanza Bogotá de la mano de Serrat





La marea del Mediterráneo alcanza Bogotá de la mano de Serrat

Por EFE
25 mar 2019

Hasta los 2.600 metros de Bogotá llegó este domingo la marea del Mediterráneo a bordo del barquito de papel musical que dedicó Joan Manuel Serrat al mar que le vio nacer y con el que navegó de nuevo hasta los inicios de su carrera.

En un ambiente tal vez más íntimo del habitual como el del Teatro Jorge Eliécer Gaitán de la capital colombiana, Serrat a modo de Ulises, recorrió todas las canciones de su octavo disco, el que publicó en 1971 y que le permitió saltar el charco atlántico.

Con la luz y olor del mar que lleva por donde quiera que va, el cantautor barcelonés comenzó su concierto "Mediterráneo da capo" por todo lo alto con la canción que da nombre al disco que hoy rememora y que puso en pie de inmediato a una audiencia que calentó previamente con un popurrí orquestal.

En cuanto tuvo ocasión, explicó a la audiencia que puede que alguno "piense que hubiera sido más correcto esperar a los 50" años del disco para celebrarlo.

Sin embargo, pidió celebrar siempre que tengan ocasión y agregó que tal vez vuelva cuando "Mediterráneo" cumpla el medio siglo.

Aunque se muestra como una especie de Odiseo incombustible a sus 75 años, es evidente que la altura de Bogotá y la edad le pasan factura y condicionan en buena medida su puesta en escena.

Sin embargo, la energía de un público ya entregado antes de comenzar compensa con creces y a coros a un Serrat que devolvió el agradecimiento.

Tal vez por ello y como ha hecho en otros conciertos de su gira, alteró un poco el orden original de las canciones del disco y regaló a los oídos de su audiencia "Qué va a ser de ti" en segundo lugar.

No faltó espacio para la crítica: "Desde sus orillas pobres tratan de cruzarlo para llegar a las orillas ricas donde va a encontrar una alambrada", criticó.

Por eso, aseguró que los políticos han convertido el Mediterráneo en "un sarcófago" y una "llanura de plásticos".

No cabe duda de que el Serrat de 75 años debe escuchar esa letra de un padre que pregunta a su hija qué va a ser de ella lejos de casa muy diferente al Joan Manuel que la escribió a los apenas 27.

Sin embargo, poco efecto tiene la edad de la canción sobre una audiencia que a continuación tarareó su "harto de estar harto, ya me cansé" con la que abre "Vagabundear" el más ilustre difusor de la lengua catalana, un idioma que en Bogotá también tuvo su momento de gloria.

Serrat fue posteriormente desgranando el resto de canciones que el público esperaba y que componen un disco que envejece como el buen vino y ya está considerado entre los más importantes compuestos en lengua española.

Entre tanto, dejó espacio para el humor y llegó a afirmar que "todos los océanos del mundo no son otra cosa que afluentes" de su mar.

El "Nano", como conocen a Serrat sus más allegados, deshojó sobre las tablas del Jorge Eliécer Gaitán "Barquito de papel", "Pueblo blanco", "Tío Alberto", "La mujer que yo quiero" o "Lucía", todas las canciones que firmó hace casi medio siglo.

Dejó hueco, como no podía hacer de otra forma, para "Vencidos", el único de los temas del trabajo de 1971 cuya letra no compuso, sino que basó en un poema del español León Felipe.

Serrat fue posteriormente desgranando el resto de canciones que el público esperaba y que componen un disco que envejece como el buen vino y ya está considerado entre los más importantes compuestos en lengua española.

Entre tanto, dejó espacio para el humor y llegó a afirmar que "todos los océanos del mundo no son otra cosa que afluentes" de su mar.

Tras poner a pasear por la manchega llanura a la figura de Don Quijote echó el cierre a su repaso al disco con "Aquellas pequeñas cosas" y un nuevo "Mediterráneo" que sonó ya como si las olas de ese mar se hubieran encaramado a la cordillera andina.

Sin embargo, y tal y como el público sospechaba, se dejó para el final un repaso de sus canciones más repetidas y alejadas de "Mediterráneo" que la audiencia le reclama cada noche.

El cariño de sus fanáticos se mostró cuando una de ellas le llevó un regalo y una gorra de Venezuela que no dudó en ponerse en varias ocasiones.

Bogotá no es su Ciudad de México, pero en la capital colombiana apenas tiene que sonar el primer acorde de "Para la libertad", "Hoy puede ser un gran día", "Penélope" o "No hago otra cosa que pensar en ti", para que la audiencia le siga.

Hasta los 2.600 metros de Bogotá llegó este domingo la marea del Mediterráneo a bordo del barquito de papel musical que dedicó Joan Manuel Serrat al mar que le vio nacer y con el que navegó de nuevo hasta los inicios de su carrera.

En un ambiente tal vez más íntimo del habitual como el del Teatro Jorge Eliécer Gaitán de la capital colombiana, Serrat a modo de Ulises, recorrió todas las canciones de su octavo disco, el que publicó en 1971 y que le permitió saltar el charco atlántico.

Con la luz y olor del mar que lleva por donde quiera que va, el cantautor barcelonés comenzó su concierto "Mediterráneo da capo" por todo lo alto con la canción que da nombre al disco que hoy rememora y que puso en pie de inmediato a una audiencia que calentó previamente con un popurrí orquestal.

En cuanto tuvo ocasión, explicó a la audiencia que puede que alguno "piense que hubiera sido más correcto esperar a los 50" años del disco para celebrarlo.

Sin embargo, pidió celebrar siempre que tengan ocasión y agregó que tal vez vuelva cuando "Mediterráneo" cumpla el medio siglo.

Aunque se muestra como una especie de Odiseo incombustible a sus 75 años, es evidente que la altura de Bogotá y la edad le pasan factura y condicionan en buena medida su puesta en escena.

Sin embargo, la energía de un público ya entregado antes de comenzar compensa con creces y a coros a un Serrat que devolvió el agradecimiento.

Tal vez por ello y como ha hecho en otros conciertos de su gira, alteró un poco el orden original de las canciones del disco y regaló a los oídos de su audiencia "Qué va a ser de ti" en segundo lugar.

No faltó espacio para la crítica: "Desde sus orillas pobres tratan de cruzarlo para llegar a las orillas ricas donde va a encontrar una alambrada", criticó.

Por eso, aseguró que los políticos han convertido el Mediterráneo en "un sarcófago" y una "llanura de plásticos".

No cabe duda de que el Serrat de 75 años debe escuchar esa letra de un padre que pregunta a su hija qué va a ser de ella lejos de casa muy diferente al Joan Manuel que la escribió a los apenas 27.

Sin embargo, poco efecto tiene la edad de la canción sobre una audiencia que a continuación tarareó su "harto de estar harto, ya me cansé" con la que abre "Vagabundear" el más ilustre difusor de la lengua catalana, un idioma que en Bogotá también tuvo su momento de gloria.

Serrat fue posteriormente desgranando el resto de canciones que el público esperaba y que componen un disco que envejece como el buen vino y ya está considerado entre los más importantes compuestos en lengua española.

Entre tanto, dejó espacio para el humor y llegó a afirmar que "todos los océanos del mundo no son otra cosa que afluentes" de su mar.

El "Nano", como conocen a Serrat sus más allegados, deshojó sobre las tablas del Jorge Eliécer Gaitán "Barquito de papel", "Pueblo blanco", "Tío Alberto", "La mujer que yo quiero" o "Lucía", todas las canciones que firmó hace casi medio siglo.

Dejó hueco, como no podía hacer de otra forma, para "Vencidos", el único de los temas del trabajo de 1971 cuya letra no compuso, sino que basó en un poema del español León Felipe.

Tras poner a pasear por la manchega llanura a la figura de Don Quijote echó el cierre a su repaso al disco con "Aquellas pequeñas cosas" y un nuevo "Mediterráneo" que sonó ya como si las olas de ese mar se hubieran encaramado a la cordillera andina.

Sin embargo, y tal y como el público sospechaba, se dejó para el final un repaso de sus canciones más repetidas y alejadas de "Mediterráneo" que la audiencia le reclama cada noche.

El cariño de sus fanáticos se mostró cuando una de ellas le llevó un regalo y una gorra de Venezuela que no dudó en ponerse en varias ocasiones.

Bogotá no es su Ciudad de México, pero en la capital colombiana apenas tiene que sonar el primer acorde de "Para la libertad", "Hoy puede ser un gran día", "Penélope" o "No hago otra cosa que pensar en ti", para que la audiencia le siga.

Tal vez por eso volvió al mar para despedirse con los asistentes cantando junto a él "Y me vine al mar. Tu nombre me sabe a hierba, de la que nace en el valle a golpes de sol y de agua".

sábado, marzo 23, 2019

'Mediterráneo', cantada por Andrés Suárez, es la mejor canción de los 70


Mediterráneo', cantada por Andrés Suárez, es la mejor canción de los 70

La canción, interpretada por Andrés Suárez , se ha impuesto con un 42% de los votos

'Vivir así es morir de amor' y 'Eres tú' entre las tres finalistas
La próxima gala estará dedicada a los años 2010

Viernes a las 22:10 h en La 1 y rtve.es

La sexta gala de La mejor canción jamás cantada nos ha trasladado a los años 70, una época caracterizada por la aparición de una nueva generación de cantautores que expresan el malestar general de la población a través de sus canciones. También destacan aquellos poetas que llenan sus letras de cantos al amor verdadero y a sus raíces, a la vez que plasman sus deseos de libertad. Por este motivo, no es de extrañar que la canción que ha resultado ganadora en esta gala setentera haya sido "Mediterráneo" de Joan Manuel Serrat, cantada por Andrés Suárez.

Versiones espectaculares

La maravillosa gala ha comenzado con Soledad Giménez cantando “Eres tú” de Mocedades. Su estilo versátil, su voz inconfundible y su poder para transmitir todo aquello que canta, han hecho que su actuación fuera una de las más emotivas de la noche.

La han seguido Las Ketchup. Las hermanas Muñoz han retrocedido con nosotros en el tiempo y nos han hecho disfrutar muchísimo de su versión flamenca de “Te estoy amando locamente” de Las Grecas.

Y qué decir de la maravillosa versión que Andrés Suárez ha hecho de “Mediterráneo” de Joan Manuel Serrat? El cantautor gallego, que se define como la mezcla exacta entre el mar de Pantín y su música, ha interpretado de forma espléndida la canción que Serrat escribió en 1971.

A quién no se le llena la mente de recuerdos al escuchar esta canción? Natalia Rodríguez ha sido la encargada de versionar “Soy rebelde” de Jeanette. La gaditana nos ha deleitado con esta versión tan personal del himno que compuso Manuel Alejandro en 1971 y, además, delante de la misma Jeanette.

Los integrantes del grupo R.A.Y.A. no han pasado desapercibidos en plató. Han hecho del tema de Raffaella Carrá una auténtica “Fiesta”, y es que sus componentes tienen el arte en las venas. ¿Quién hubiera pensado que esta canción sonaría tan bien como rumba rociera?

Poco se habla de la maravillosa actuación llevada a cabo por David Civera esta noche. El malagueño ha vuelto para quedarse, y es que su particular versión de “Gavilán o paloma” ha enamorado a telespectadores y miembros del jurado, sobre todo, a Noemí Galera.

Llegó el turno de Bely Basarte y de su versión de “Un beso y una flor” de Nino Bravo. Cuánta sensibilidad y talento. La cantante madrileña ya había demostrado anteriormente sus grandes dotes para versionar canciones en YouTube, pero hoy, acompañada de violín y piano, ha demostrado que es una gran artista también sobre el escenario.

Help! Ayúdame…”. Efecto Pasillo ha hecho una magnífica versión de “Help” de Tony Ronald. Pese a tratarse de uno de los retos más difíciles de la noche, el grupo de pop con aires latinos no ha necesitado ningún tipo de ayuda. Los chicos han demostrado ser capaces de defender esta canción y cualquiera que se les proponga.

Hoy Edu Soto ha sorprendido a todos con su interpretación de “Vivir así es morir de amor” de Camilo Sesto. Tantas versiones que existen de la canción y él, junto a su banda DeLaRoom, ha sido capaz de dotarla de un sello todavía más distintivo. Nosotros sí que morimos de amor por ti, Edu.

Por último, una de las actuaciones más esperadas y deseadas de la noche. Hoy todo el mundo hubiera querido ser “Gwendolyne” para que Carlos Right le dedicara esta canción. Lo cierto es que el catalán ha hecho una versión increíble del tema que compuso Julio Iglesias en 1971.

El artista invitado de esta gala dedicada a los 70 ha sido Agoney, quien nos ha deleitado con una versión espectacular (con coreo incluida) de “Superstition” de Stevie Wonder.

La semana que viene regresamos a los años 70 en busca de La mejor canción jamás cantada de esa década. Nos acompañarán en el camino Mireia y Jorge González, Gemeliers, Bombai, Brisa Fenoy, Alex O’Dogherty, Julia Medina, Ángeles Muñoz, Barei, Naím Tomas, Joan Garrido y Marta Soto.


viernes, marzo 22, 2019

JOAN MANUEL SERRAT POEMA DE AMOR GALA MIDEM 1969

Joan Manuel Serrat y Carlos Luis

Joan Manuel Serrat y Carlos Luis

Pedro Delgado Malagón | 22 marzo, 2019

Dos catalaneHa transcurrido mucho tiempo (era la fecha en que se amontonaban años cortos y dilatadas quimeras) desde cuando supe la noticia del mozalbete catalán enamorado de la humanidad y de la vida. Él pronunciaba alegatos de amor y de justicia, que no eran sino instancias de lluvia y de albedrío. Tenían sus palabras la claridad de un mar íntimo y cerrado. A este chaval embelesado y sutil todos lo llamaban Serrat, Joan Manuel Serrat.

En aquella hora nos subyugaban su pasión y las señales de un canto que florecía por encima de todas la cosas. Porque esa música era esencia y doctrina y era evangelio poético: himno redentor en el instante en que se apagaban las tutelares deidades del pasado.

Años más tarde, conocí a un joven cubano (vástago también de catalanes) a quien juzgué, desde la emoción inicial, como uno de los mejores guitarristas de América. A él, a ese chico cubano, todos lo llamaban Carlos Luis. Y en aquel tiempo uno podía sentir cómo brotaba de sus manos el misterio de los acordes de Marta Valdés y de César Portillo de la Luz, de José Antonio Méndez y de Adolfo Guzmán. Pero también Carlos se asomaba, con destreza impar, al contrapunto de Sindo Garay y al cielo poético de Manuel Troncoso.

Ahora y aquí, en esta sala, tendremos un encuentro (un reencuentro) de Carlos Luis con Serrat. De un Joan Manuel transterrado a la Casa de Teatro de Freddy Ginebra. Acaso de un Serrat aggiornado por el expresivo virtuosismo de Carlos.
Digamos que será la concurrencia de dos lejanos cómplices, que se envuelven y se abrazan en el trayecto de un arte sin confines. Derramados frente a nosotros, ellos dos, en un discurso de lirismo que no cesa.
En suma, seremos esta noche los testigos del apretón de manos entre dos zagales de la vetusta Catalunya –cercanos y separados, distantes y simultáneos en este regocijo de espejismos– quienes provocarán aquí la resurrección de muchos sueños. Y que al concluir esta fiesta (entre impalpables banderolas: verdes, rojas y amarillas), créanme, nos habrán cocido lenta y dulcemente el corazón: palmo a palmo, vuelta y vuelta.s a la vez: palmo a palmo, vuelta y vuelta

Abarrotada (por todas partes invadida) vivió esa noche la Casa de Teatro. Aquel enjambre de sentimentales ocupaba los rincones, las salas y los pasillos del tabernáculo que Freddy Ginebra construyera, hace ya 45 años, en la Arzobispo Meriño 110. Brazos y manos levantados dentro del vocerío. Manos y brazos gesticulando en el caldero de una noche con 30 grados centígrados a la luz de la luna.

Se acercaba la hora de Carlos Luis presentar un recital con la música de Joan Manuel Serrat. Era una vieja fantasía de este formidable guitarrista, compositor y cantante cubano/dominicano. Porque su devoción hacia el Serrat era igual de intensa que de antigua. Él escuchó a Joan Manuel por primera vez en La Habana. Y su inmediata influencia lo hizo elegir, como oficio para la eternidad, la música y el canto.

Carlos me pidió unas palabras, a modo de introducción de su concierto. Además del afecto que abrigo hacia él, mi admiración por el Serrat de los años primeros (ese que trotaba en las orillas del Mediterráneo, masticando un nombre con sabor a hierba) me condujo a redactar una breve presentación del recital.

El concierto fue espléndido. Hubo Serrat de todas las épocas y de todos los trayectos. Canciones de la infancia, baladas de la tristeza, poemas y coplas de los grandes poetas de España. Como siempre, las audiciones de Carlos Luis se tiñen de ternura y de secretos acuerdos. En esta ocasión, la cuota de amor fue depositada por Yuyú Ramírez, vistosa y presumida; la complicidad rampante, la de todos los tiempos, fue tarea de José Antonio Rodríguez.

Eran las doce y treinta de la noche cuando Carlos Luis extendió los brazos (cual Cristo del Corcovado) para responder a los aplausos. Después del alboroto, la noche también nos mostraba sus brazos, ahora enroscados en el dócil misterio de la ciudad intramuros.

‘La mejor canción jamás cantada’ viaja hasta la década de los 70

‘La mejor canción jamás cantada’ viaja hasta la década de los 70

22/03/2019

Bely Basarte, Carlos Right o Las Ketchup participarán en 'La mejor canción jamás cantada'.

‘La mejor canción jamás cantada’ viaja esta semana hasta la década de los 70 para buscar el mejor tema de la época.Carlos Right, Las Ketchup, David Civera, Agoney, Sole Giménez, Andrés Suárez, Efecto Pasillo, Natalia Rodríguez, Bely Basarte, Edu Soto y R.A.Y.A. se encargarán de interpretar los temas elegidos

Los temas elegidos para la noche de ‘la mejor canción jamás cantada’ son: ‘Gwendolyne’ de Julio Iglesias; ‘Mediterráneo’ de Joan Manuel Serrat; ‘Help (Get me some help)’ de Tony Roland; ‘Soy rebelde’ de Jeanette; ‘Un beso y una flor’ de Nino Bravo; ‘Vivir así es morir de amor’ de Camilo Sesto; ‘Eres tú’ de Mocedades; ‘Te estoy amando locamente’ de Las Grecas; ‘Gavilán o paloma’ de Pablo Abraira; y ‘Fiesta’ de Raffaella Carrà. ¿Cuál será la elegida por el público como la mejor?

El jurado, compuesto por Noemí Galera, Tony Aguilar y Eva Hache, elegirán tres canciones. De esas tres canciones, será el público el que escoja ‘la mejor canción jamás cantada’ de la década de los 70. Luego, esa canción competirá en la gala final. ¿Cuál de todas será?

Además, ¿Quién cantará qué? Esta noche, a partir de las 22:10 horas, lo podremos descubrir en TVE. ¡No te lo pierdas!

jueves, marzo 21, 2019

SERRAT MEDITERRÁNEO DA CAPO


SERRAT MEDITERRÁNEO DA CAPO


24 y 25 de marzo de 2019

Teatro Jorge Eliécer Gaitán, Bogotá

http://www.clubvivamos.com/beneficio/serrat-mediterraneo-da-capo?fbclid=IwAR22zvgj_hyDb83MOU8pDasw_x3xdHIZb2jKHCz-8SdXKWVhXXULJCfRvzw

MAR 21 Joan Manuel Serrat en Medellín "Mediterráneo Da Capo"



MAR21
Joan Manuel Serrat en Medellín "Mediterráneo Da Capo"

Público· Organizado por Joan Manuel Serrat, Sitio Oficial

Regresa Serrat a Colombia con su ‘Mediterráneo Da Capo’

Regresa Serrat a Colombia con su ‘Mediterráneo Da Capo’

En un ajuste de cuentas con el pasado, este 24 y 25 de marzo, el cantautor español estará en Bogotá y Medellín reviviendo la nostalgia de su música en vinilo

Por: Ricardo Rondón Chamorro | Marzo 21, 2019

Rescato de los preciados anaqueles de la colección musical de don Élkin Giraldo, en sus almacenes de calzado Cosmos, en Bogotá (que alberga más de 100.000 pastas), gran parte de la discografía de Joan Manuel Serrat, a propósito del mentado y anunciado concierto Serrat: Mediterráneo Da Capo, que tiene en vilo a serratianos de ley, de ayer, de hoy y de siempre, en Bogotá y Medellín.

Los álbumes, en perfecto estado, resultado del cuidadoso trabajo de restauración y curaduría que don Élkin dedica a sus acetatos, una labor de casi cuarenta años, da cuenta de una selecta antología, que si el propio Serrat la descubriera en este consagrado museo del vinilo, no dudaría en llevársela completa de vuelta a España.

Fue el sello Philips, en Colombia, a principios de la década de los 70, uno de los que primero acogió con beneplácito la temprana obra musical de quien en ese momento se perfilaba como uno de los promisorios talentos de la Nueva canción, o canción popular moderna de España, de la que Serrat fue uno de sus máximos representantes.

De esas analectas que curiosos y coleccionistas del gran legado de Serrat anhelarían ostentar como celoso tesoro en sus discotecas, encontré joyas como Para la piel de manzana, álbum de notable cuota poética, que incluye páginas como Conversando con la noche y con el viento, Caminito de la obra, Malasangre, y Epitafio para Joaquín Pasos, este último, un poema del rebelde cura nicaragüense Ernesto Cardenal.

Otro larga duración de grata recordación, Mi niñez, donde se vislumbra el acervo y la casta del cantautor en ciernes, que recoge, como en Mediterráneo, las nueces y semillas de la verdadera patria del hombre, la de la infancia, como la letra que le da título al disco, Mi niñez, acompañada de melodías de hondo calado personal: Amigo mío, Cuando me vaya, Los debutantes, Cartón y piedra, Señora, Como un gorrión y Fiesta, esa letra ya habitual en el cierre de la mayoría de conciertos del Serrat de otrora y del que en la actualidad atraviesa, a sus 75 bien vividos años, la geografía de América con ese galeón de añoranzas y sorpresas al que ha bautizado Serrat: Mediterráneo Da Capo.

Unos más, homenajes a sus poetas preferidos: Antonio Machado, que le inspiró Cantares, otra de sus piezas icónicas; Miguel Hernández, con El niño yuntero y Las nanas de la cebolla, y Mario Benedetti, testimonio de su estrecha amistad con el poeta uruguayo en El sur también existe, índice de su enjundia poética, verbigracia Defensa de la alegría, Testamento de miércoles, Una mujer desnuda y en lo oscuro, Los formales y el frío, El sur también existe, y el infaltable Hagamos un trato.

Pero también Serrat en catalán, del sello Alhambra; Serrat en tránsito, el Serrat de Bienaventurados; el de Tu nombre me sabe a yerba (Orión); el de Cada loco con su tema (Ariola), el de Material sensible (con Paco de Lucía), y por supuesto, el de Mediterráneo (1971), el más vendido de su discografía en Colombia, que además del título que lo identifica, viene en la misma nave con Aquellas pequeñas cosas, La mujer que yo quiero, Pueblo blanco, Tío Alberto, Qué va a ser de ti, Lucía, Vagabundear, Barquito de papel y Vencidos, este último, un certero aporte del poeta Luis Felipe.

El mismo Mediterráneo que le ha tomado el pulso, desde la sensibilidad, la memoria y el cariño a un Serrat de varias generaciones, ahora que vuelve a imponerse la pasta sonora y se desempolvan radiolas y tornamesas, formato a la antigua que el mismo cantautor ibérico se picó de ganas en noviembre de 2018 al lanzar una selección en CD y acetatos de su producción en castellano, que incluye la mayoría de álbumes antes mencionados, y En directo, de 1984, uno de los preferidos de quien escribe estas líneas, y que conserva intacto.

Mediterráneo es Serrat, y él al timonel en este peregrinaje por medio siglo de traspasar fronteras, de jugar de local y visitante en los pueblos de Latinoamérica, de México, Chile, Argentina, y Colombia en particular, donde ha cosechado un manojo de estupendos amigos, de una larga lista que comienza con Gabriel García Márquez (a quien visitaba con frecuencia en su casa de la Calle las Lomas de la Colonia San Ángel de Ciudad de México), Daniel Samper Pizano, con quien se inició en esas parrandas de nunca acabar que encierra el vallenato, y en consecuencia, Gonzalo Arturo El Cocha Molina, quien lo acompañó con el acordeón en el pegajoso y recordado Amor amor que grabó en Valledupar para su álbum Tarrés.

No se sabe a ciencia cierta cuántas versiones, en todos estos años, se han hecho de Mediterráneo, pero bien es sabido que hay cantidad en fusiones y géneros, por tanguillos y seguidillas en las alegorías flamencas de Andalucía; la versión sinfónica a dos voces con su comadre Ana Belén; por coplas y palmas con Niña Pastori y Lolita; en tiempo de jazz por Iñaki Salvador y la voz flamenca de Ainara Ortega; cañeras hasta los tacones como la de Estopa; en ritmo de salsa como la de Santiago Feliú; de su estilo original en la voz de Ismael Serrano; y quizás la mejor versión instrumental con el piano del gran Frank Fernández, con esa introducción de rumores de mar que aproxima al oidor de buen gusto a zambullirse en el esplendor y la magia de esa mujer perfumadita de brea que se añora y que se quiere, que se conoce y se teme… soberana sirena de las profundidades de Mediterráneo.

Es Mediterráneo la piedra de toque del álbum más íntimo de Serrat, su descarnada biografía, el motivo de sus cuitas, aventuras y añoranzas, con claras influencias de la nueva canción que dio sus primeras luces en Francia y España, con la genialidad de Georges Brassens y Jacques Brel, y que derivó en Italia en finos exponentes de la talla de Doménico Modugno, para luego cruzar el Atlántico y tomarse Latinoamérica.

El disco se grabó en un tiempo récord: menos de una semana, en los estudios Fonit-Cetra, de Milán, y fue publicado en los albores de 1971. Recordar la sencilla pero diciente carátula de Enric Satué, donde aparece el retrato tomado por Isabel Steva a un joven Serrat, filtrado sobre un mar perlado, y al fondo esa barca escriturada por el autor para emprender el viaje final, la despedida sin duelo, entre la playa y el cielo.

Al principio, Mediterráneo no tuvo el respaldo unánime de la prensa, tras la renuncia del cantautor de representar a España en Eurovisión, gesto que lo ubicó inmediatamente en la lista de los no deseados por la dictadura franquista. Esto añadido a la protesta de Burgos en 1970, que incrementó el desdén y la antipatía del gobierno totalitario, tanto por él como por su música, que consideraban rebelde y peligrosa para el establecimiento.

No obstante, por mal visto y señalado, Mediterráneo se situó en el top de los más vendidos, por varias semanas en el primer lugar, y en los diez primeros puestos del año de su lanzamiento, en 1971. Fue la gira por Latinoamérica la que abrió las puertas de su popularidad, y la que abonó en conciertos que agotaban localidades y clamorosas peticiones del público que no lograba llegar a las taquillas.

Así fue quedando Mediterráneo en el inconsciente colectivo de una generación que terminó apersonándose de su la letra como si se tratara de un mantra: Nací en el Mediterráneo… Nací en el Mediterráneo, y hoy, después de medio siglo, cuando las plataformas digitales no dan abasto, ese legado se mantiene, y Serrat, viento en popa, vuelve a cruzar el Atlántico para retornar al principio.


Eso es Serrat: Mediterráneo Da Capo, una gira que el Nano, capitán de otoño, inició por España y Francia, continuó por Latinoamérica, y esta semana ancla en Colombia, en el Teatro de la Universidad de Medellín (21 y 22 de marzo), y en el Jorge Eliécer Gaitán, en Bogotá (24 y el 25 de marzo) para gusto y satisfacción de los serratianos de distintas de épocas.

Ya lo había sentenciado el sabio Aristóteles: “Existen tres clases de personas: los muertos, los vivos y los que van por la mar”. Pues Serrat, bien lo ha demostrado, es de la última estirpe.

En estas ciudades colombianas, donde Serrat ha capitalizado públicos numerosos, se volverá a oír el rumor de su melancolía, y de su chistera aflorarán como palomas al viento melodías al unísono como Lucía, Cantares, Para la libertad, Penélope, Aquellas pequeñas cosas, La mujer que yo quiero, De vez en cuando la vida, Menos tu vientre, Tu nombre me sabe a yerba, Mediterráneo, por supuesto, y otras de su repertorio, sin descontar las sorpresas, las bromas y el cachondeo del cantautor catalán, tan propio de su genialidad arrolladora.

Y, con Serrat en tablas, dos horas largas, y los minutos que el respetable alargue, su eterno productor, arreglista y director, el maestro al piano Ricardo Miralles; David Palau, en la guitarra; Vicente Climent, en la batería, Tomás Merlo, en el bajo; José Mas Kitflus, en los teclados, y la espectacular y cautivadora Uxía Amargós, en la viola.

Un cuadre de caja con un pasado aferrado al presente, como las fuertes y firmes raíces de ese árbol cautivo que, en nombre de la libertad, Serrat ofrece a los cirujanos.

Buen viento y buena mar.