lunes, noviembre 30, 2015

Hace 100 años que vino al mundo Juanito Valderrama


Hace 100 años que vino al mundo Juanito Valderrama

Hace 100 años que vino al mundo Juanito Valderrama, voz radiofónica y banda sonora de un tiempo y de un país. 
Su hijo ha orquestado un sentido homenaje en el que participa Serrat como parte de la versión colectiva de El emigrante y cantando a dúo con Juanito Valderrama Romance de Curro el Palmo. 
Nos hubiera gustado que Serrat se hubiera animado con alguna de esas coplas de Valderrama tan de su gusto pero problemas de agenda han simplificado su participación en este disco cuya escucha completa hoy recomendamos. 
Hay grandes nombres ahí: Poveda, Silvia Pérez Cruz, Pasión Vega, Manolo García, Víctor y Ana etc.

domingo, noviembre 29, 2015

Ecuador condecora a Joan Manuel Serrat



GIRA «ANTOLOGÍA DESORDENADA»

Ecuador condecora a Joan Manuel Serrat

AGENCIAS el 29/11/2015

La Asamblea Nacional (parlamento) de Ecuador condecoró el pasado noviembre al cantautor Joan Manuel Serrat con la medalla "Adalberto Ortiz" en reconocimiento a su trayectoria de 50 años de carrera artística.

Joan Manuel Serrat, quien al día siguiente ofreció un concierto en Quito dentro de su gira "Antología Desordenada", recibió la distinción en un acto en el que expresó sus sentimientos de admiración y cariño hacia ese país andino, informó en un comunicado la institución legislativa.

La presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, manifestó en presencia de legisladores y artistas invitados al acto que la medalla "Adalberto Ortiz" se concede a artistas nacionales o extranjeros que se han destacado por su obra, dejando un legado trascendente de identidad y lucha por el respeto al ser humano.

Rivadeneira recordó que la distinción lleva el nombre del escritor esmeraldeño Adalberto Ortiz, "un gran narrador y poeta de la 'negritud' ecuatoriana, que supo contagiarnos de la voz de los sin voz, del ritmo y los sueños de los afrodescendientes que hoy se han incorporado en nuestro Ecuador revolucionario", dijo.

"Saber que estamos a tu lado nos dice que estamos en el lado correcto, que caminamos hacia un futuro de esperanza, que al andar hacemos camino en muchos sentidos: van a nuestro lado la música, el canto y el amor de nuestros pueblos como la mejor compañía", expresó.

El trovador catalán agradeció la distinción y deseó a los legisladores que puedan "trabajar por un país y un mundo mejores".

"Una condecoración, un premio, más que responder a unas virtudes estrictas y determinadas, responde, por encima de cualquier cosa, al afecto, que probablemente es uno de los bienes más preciados que tenemos", aseguró.

"Siento mucha satisfacción de poder dedicar mi vida a este oficio de escribir canciones y de cantar mi oficio, lo que me ha permitido recorrer el mundo y compartir los presentes de cada día, y de muchos lugares a los que nunca hubiera llegado si no me hubiera llevado de la mano este oficio", añadió.

"La dignidad de la cultura, la ternura como arma posible, la terquedad en las buenas causas, son cosas difíciles de transmitir, y es bueno que sepas que lo consigues con tu trabajo porque pones el alma en hacerlo", finalizó el trovador.

En el acto participaron el ministro de Cultura, Guillaume Long, autoridades de la Asamblea Nacional y representantes de diferentes ámbitos artísticos.

El concierto

Al día siguiente del acto de condecoración y durante cerca de dos horas Serrat hizo gala de su renombrado arte y abrió el recital en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana de una manera elegante y descomplicada con El carrusel del Furo.

Aparentemente afectado por el frío y la altura de Quito (2.850 metros sobre el nivel del mar), Serrat debió pedir a sus músicos que detuvieran su segunda canción, De vez en cuando la vida, por unas molestias en la garganta.

Sólo al final del concierto contó que ese malestar fue causado por haber comido "tostado" (maíz tostado, muy popular en Ecuador) antes de su presentación.

Tomó un sorbo de agua y empezó nuevamente a cantar con la fuerza que le han llevado a ser uno de los cantautores más importante en tierras latinoamericanas.

Recordó las canciones que lo han inmortalizado y que con ahínco coreó un público sorprendido, porque el artista compartió con ellos hechos de su vida que marcaron su vida artística.

Mi niñez, Hoy por ti, mañana por mí y Tu nombre me sabe a yerba cerraron su primer bloque de canciones entre comentarios que no dejaron de lado asuntos espinosos como el maltrato infantil y los agravios a la niñez.

Tomó una silla y con guitarra en mano cantó Niño silvestre y Algo personal, como para recordar alguno de sus clásicos, aunque tampoco faltaron sus temas en catalán y enlazadas.

Prosiguieron Cançó de bressol, dedicada a su madre, y luego Paraules d'amor, que la cantan en "serenatas, karaokes, bautizos, bodas y divorcios y, tal vez, en velorios", bromeó antes de cantarlas.

Ara que tinc vint anys (Ahora que tengo veinte años), una de sus canciones "más amortizadas", con el paso de los años ya no se notaba "muy bien" y por eso decidió "jubilarla", contó.

"Pero soy un catalán y no puedo ir por la vida tirando éxitos. Y seguimos con la canción y por cuenta propia decidí retocar la canción y cambiarle solamente el título. Hoy se llama Llevo veinte años diciendo que hace veinte años que digo que tengo veinte años, dijo en medio de la risa de los asistentes.

Rememoró que han transcurrido cincuenta años desde la primera vez que pisó un escenario y, por eso, dijo que esta gira recuerda aquellas canciones que le han permitido llegar al éxito.

Por eso, afirmó sin tapujos, que su exitosa carrera le ha permitido "hacer algo que me gusta, que me divierte y con lo que me gano la vida".

"Son canciones que corresponden a mi prehistoria musical", comentó sin dejar de hacer bromas durante todo el espectáculo que continuó con melodías como Señora, Esos locos bajitos, Para la libertad y No hago otra cosa que pensar en ti, en la que aprovechó para destacar a los cinco músicos o su "flotilla" que le acompañan. 

En el proyecto de Antología Desordenada trabajó por dos años y no olvidó detalles comoMediterráneo, Lucía y Hoy puede ser un gran día, que provocó que por dos ocasiones el público se levantara de sus asientos para ovacionarlo. 

Cantares y Aquellas pequeñas cosas sellaron una noche de complicidad con el público quiteño del cantautor catalán.

http://www.cancioneros.com/co/7897/2/ecuador-condecora-a-joan-manuel-serrat

sábado, noviembre 21, 2015


Joan Manuel Serrat habla de su amor por el continente americano

El autor de canciones icónicas de nuestra lengua nunca ha sido ajeno a la historia ni a las canciones de este continente

21 DE NOVIEMBRE DEL 2015


Nació en el Mediterráneo o en un pueblo blanco, pero creció para convertirse (Joaquín Sabina dixit) en el cantautor cuyas canciones reflejan, como las de ninguno, el sentir de varias generaciones de españoles. Y, por qué no decirlo, también de latinoamericanos.Joan Manuel Serrat es catalán y es español, pero no hay nación hispanohablante que le niegue el título de hijo adoptivo.

Hablar de Joan Manuel Serrat, después de todo, no solo es evocar al autor de canciones como “Penélope”, “Aquellas pequeñas cosas”, “Para la libertad” o la monumental “Fiesta”. Es, también, evocar la figura del contestatario, del amigo del hombre contra los dictadores, del exiliado que quiso prevenir de este destino a un continente entero. La figura, en fin, de un artista completo y complejo, que no solo hizo suyas las líneas de Machado que dicen “verso a verso”, sino también las que rezan “golpe a golpe”. La palabra viva, los ojos brillantes, el abrazo hermano.

Casi desde el inicio de tu carrera has mantenido una relación muy estrecha con los países latinoamericanos. ¿Cómo fue para ti la experiencia del descubrimiento de América?

Fue amor a primera vista, un descubrimiento en el mejor sentido de la palabra. Yo venía de un país oscuro, donde la dictadura estaba muy consolidada todavía, y la efervescencia que se vivía en los países de Latinoamérica a finales de los 60, para un chico joven y entusiasta, era algo deslumbrante, que me cautivó e hizo que me implicara inmediatamente con lo que ocurría.

Años después, en 1975, estuviste exiliado en México…

Fue una época difícil, pero tuve la inmensa suerte de que México se me entregara como una segunda casa, en la que pude seguir haciendo música.

¿El año que pasaste en México te sirvió para afianzar tu presencia en el resto del continente?

No lo sé. El exilio tampoco me llevó a tantos lugares, porque para ese entonces yo ya estaba prohibido en Argentina y Chile, y en Perú tampoco había muy buenas expectativas democráticas. No creo que fueran muy buenas épocas para la difusión de mi trabajo.

En el caso de Chile, sé que apoyaste públicamente a Allende.

Sí, siempre he apoyado a Allende, como he apoyado a cualquier gobierno de régimen progresista, y a su devenir seguí ligado cuando se produce el alzamiento en el 73. Muchos chilenos murieron, otros tantos fueron encarcelados y torturados, y cientos de miles fueron condenados al exilio.

Frente a la situación en España también te mostraste combativo. Por ejemplo, cantar lo de “banderas lilas, rojas y amarillas” [colores de la bandera de la República Española, en la canción “Fiesta”] en plena dictadura…

Eso, más que combativo, es republicano. Y ha habido otras simbologías que me han acompañado y a las que yo he acompañado, pero fundamentalmente porque yo he sido siempre profundamente antifranquista. Nunca me han gustado los dictadores: creo que son muy malos para su país y para su pueblo. Por muchos problemas y deficiencias que tengan los gobiernos democráticos, creo que sigue siendo el menos malo de los regímenes políticos que yo conozco.

En cuanto a lo musical, has cantado a autores latinoamericanos como Violeta Parra y José Alfredo Jiménez. Recuerdo también una versión tuya de “Cambalache”, el tango de Santos Discépolo.

Bueno, no es normal que cante “Cambalache” en el escenario, pero naturalmente reconozco una influencia. Uno se influencia de todo lo que le gusta y de todo lo que ama.

El concierto

Lugar: Gran Teatro Nacional (Av. Javier Prado Este 2225, San Borja). Día y hora: Hoy a las 9 p.m. Entradas: A la venta en Teleticket.

http://elcomercio.pe/luces/musica/joan-manuel-serrat-habla-su-amor-continente-americano-noticia-1858042

viernes, noviembre 20, 2015

Celebridades elogian a Joan Manuel Serrat como Persona del Año



Celebridades elogian a Joan Manuel Serrat como Persona del Año

GISELA SALOMON / AP | 11/20/2014

LAS VEGAS- Una de las palabras que más se escuchó en la noche fue gracias. Gracias por las enseñanzas, por el compromiso con la libertad, por las letras poéticas, por la música... y por el premio.

Con agradecimientos, recuerdos, revelaciones, alegría y mucha música, un cúmulo de estrellas de Latinoamérica y España honró el miércoles por la noche a Joan Manuel Serrat como Persona del Año de la Academia Latina de la Grabación, una de las distinciones más importantes para los artistas de habla hispana.

Desde Joaquín Sabina hasta Rubén Blades, pasando por Jorge Drexler, Juanes, Andrés Calamaro, René Pérez, Pablo Alborán, Diego Torres y Vicentico, se deshicieron en elogios para Serrat durante una gala a la que asistieron varios cientos de artistas y personalidades de la industria.

Serrat, que se mantuvo sentado durante gran parte de la velada, sólo subió al escenario para recibir un trofeo de manos de Laura Tesoriero y Neil Portnow, presidente de la Academia Nacional de las Artes y Ciencias de la Grabación, y posteriormente interpretó su emblemática canción “Mediterráneo”, a pedido del público.

“Muchas gracias, me siento muy feliz, muy honrado esta noche. Es muy emocionante para mí. Por primera vez asisto a un concierto mío en el que no canto”, manifestó el artista catalán, refiriéndose a la gala en la que otras estrellas interpretaron algunos de sus éxitos más resonados. Tras pedirle a los espectadores que se sentaran porque “esto da para largo”, explicó que canta “por el gusto de cantar, para compartir historias con la gente”, y que escribe canciones “porque sencillamente es echar para afuera este mundo que uno lleva” adentro.

Preguntó cómo podría retribuir tanta felicidad al público, y tras escuchar un fuerte aplauso se dispuso a cantar junto a una orquesta que no conocía pero que había interpretado ya varias de sus canciones con los artistas que lo honraron. El público se lo agradeció con un aplauso que pareció interminable. Serrat se fue y terminó la gala.

Pero antes, una constelación de estrellas interpretó algunas de sus canciones e hizo bailar desde las sillas al público durante gran parte de la casi hora y media que duró el concierto, realizado en la víspera de los Latin Grammy.

“Nano querido creo que esta noche es especial para devolverte esta canción que te pedí prestada hace tiempo. Era muy caro mantener a ‘Penélope’”, le dijo Diego Torres, tras entonar algunas de las estrofas de ese famoso tema. “Hoy tomo prestada otra canción que voy a cantar con la española India Martínez”, expresó, y de inmediato interpretó “Aquellas pequeñas cosas”.

Torres y Martínez bailaron juntos abrazados y, al terminar, él le dijo a Serrat en broma: “Mirá las cosas que me haces hacer. Qué trabajo tan feo es este. Gracias”.

El show comenzó después de una cena de una hora en la que los comensales degustaron lomo “saltado” y quesadilla salvadoreña con verduras, corvina a la plancha, camarón relleno de manchego y croquetas de yuca con salsa de ají amarillo. Para el postre: pastel de pionono con fresa y dulce de leche, café y cacahuate crujiente con esfera de chocolate.

http://lavoztx.com/news/2014/nov/20/celebridades-elogian-joan-manuel-serrat-como-perso/

miércoles, noviembre 18, 2015

ECUADOR MÚSICA El Parlamento de Ecuador condecora a Joan Manuel Serrat


ECUADOR MÚSICA
El Parlamento de Ecuador condecora a Joan Manuel Serrat

EFEQuito18 nov. 2015

La Asamblea Nacional (parlamento) de Ecuador condecoró este martes al cantautor español Joan Manuel Serrat con la medalla "Adalberto Ortiz" en reconocimiento a su trayectoria de 50 años de carrera artística.

Serrat, quien este miércoles ofrecerá un concierto en Quito dentro de su gira 'Antología Desordenada', recibió la distinción en un acto en el que expresó sus sentimientos de admiración y cariño hacia ese país andino, informó en un comunicado la institución legislativa.

La presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, manifestó en presencia de legisladores y artistas invitados al acto que la medalla "Adalberto Ortiz" se concede a artistas nacionales o extranjeros que se han destacado por su obra, dejando un legado trascendente de identidad y lucha por el respeto al ser humano.

Rivadeneira recordó que la distinción lleva el nombre del escritor esmeraldeño Adalberto Ortiz, "un gran narrador y poeta de la 'negritud' ecuatoriana, que supo contagiarnos de la voz de los sin voz, del ritmo y los sueños de los afrodescendientes que hoy se han incorporado en nuestro Ecuador revolucionario", dijo.

"Saber que estamos a tu lado nos dice que estamos en el lado correcto, que caminamos hacia un futuro de esperanza, que al andar hacemos camino en muchos sentidos: van a nuestro lado la música, el canto y el amor de nuestros pueblos como la mejor compañía", expresó.

El trovador español agradeció la distinción y deseó a los legisladores que puedan "trabajar por un país y un mundo mejores".

En el acto participaron el ministro de Cultura, Guillaume Long, autoridades de la Asamblea Nacional y representantes de diferentes ámbitos artísticos, agrega la nota.


https://www.efe.com/efe/espana/gente/el-parlamento-de-ecuador-condecora-a-joan-manuel-serrat/10007-2766770

domingo, octubre 25, 2015

El amante de las pequeñas cosas: una entrevista a Serrat



El amante de las pequeñas cosas: una entrevista a Serrat

Exclusiva: Joan Manuel Serrat ofrecerá un concierto en nuestra ciudad el 21 de noviembre en el Gran Teatro Nacional
Domingo 25 de octubre del 2015 |

Quizás porque su niñez sigue jugando en la playa o porque sabe que solo se hace camino al andar; tal vez porque no ha encontrado mejor manera de disfrutar la vida que haciéndolo verso a verso, golpe a golpe, o porque cualquier día puede ser un gran día, Joan Manuel Serrat, a sus 71 años, está inmerso hoy en la gira más importante de su vida, con 100 conciertos en todo el mundo para conmemorar los 50 años de su carrera artística. Para cerrar estos meses intensos, el “Noi del Poble-Sec” eligió Lima. Nuestra capital será testigo, este 21 de noviembre, del fin de fiesta de esta serie de shows que de ningún modo es una despedida, sino una celebración. Y es que, como él mismo dice, “Las canciones siempre están vivas”. Como un anticipo a esa noche mágica, conversamos en exclusiva con el artista. Y él no calló nada. 
¿Cómo se hace para seguir cantando con la misma vitalidad canciones que tienen 50, 40, 30 años y que ya ha cantado muchísimas veces en varios lugares distintos?
Bueno, eso ocurre, primero, porque se han mantenido vivas en el favor de la gente todos estos años. Después, porque tengo ganas, fuerzas y energía para poder cantarlas y poder someterme a esos momentos maravillosos en el escenario y, después, porque hay un público, una gente para los que estas canciones representan su memoria sentimental. Ahora, claro, canto canciones que tienen 40 años, pero también canto algunas que son de antes de ayer. No me gustaría limitar mi repertorio al pasado.

Volvamos un poco a ese pasado. A partir de la sensación inicial que tuvo en casa, a inicios de los 60, cuando dejó de trabajar para dedicarse a la música, ¿cuáles son los mejores recuerdos de esos años?
Al inicio alternaba mi profesión con el cantar, con escribir, tenía tiempo para todo. La verdad es que, cuando uno quiere, tiene tiempo para todo. Y claro, echando la vista atrás hacia aquellos años, tuvieron de malo el franquismo, la represión política, pero tuvieron de bueno la juventud, un tiempo que hervía, en el que pasaban muchas cosas y en el que, incluso, había sueños por realizar. En el mundo de la música aquello se duplicaba, tanto por parte de lo que era la vida en el comportamiento social y en el escenario, se complementaban mucho. Tengo unos recuerdos  muy hermosos. 

Recuerdo una entrevista de fines de los setenta, con Joaquín Soler, cuando le dijo que no creía en las vocaciones, sino en irle agarrando gusto a un trabajo bien realizado. ¿Piensa lo mismo hoy?
La vocación siempre la he sentido como un motor generador que hace a una persona ser o no ser. Uno descubre las cosas a medida que las ejecuta. Se me hace muy extraño que un niño quiera ser astronauta sin haberse subido a un cohete, sin saber de física cuántica, ¿no? Creo que la vida es esa vía y tus intereses son muchos, todos los que te van descubriendo, y eso va creciendo y a veces crece tanto que se acaba convirtiendo en tu oficio y se acaba convirtiendo en algo que amas y en algo que forma parte absolutamente de ti, de tal modo que lo llevas adonde vayas.

Y en ese contexto, ¿cuándo sintió que iba a dedicarse a la música toda su vida?
Bueno, toda mi vida no, incluso ahora no lo creo —a pesar de que ya me queda poco margen—. No pensé nunca que me iba a dedicar a la música toda mi vida. Y yo tomé el camino de la música porque cuando decidí ser profesional, dedicarme de lleno a ello, dejar el trabajo que  tenía, dejar estudios con los que estaba complementando el trabajo, dejarlo todo para dedicarme a la música, lo hice con la certeza de que estaba haciendo lo que quería en ese momento. Si llevo 50 años en la música es porque en estos 50 años he ido renovando este sentimiento y he ido creciendo con él. En cualquier momento, si en mi vida las cosas funcionaban de otra manera, no me queda duda de que me hubiera dedicado a otra cosa y lo hubiera hecho con el mismo fervor y el mismo entusiasmo que la música. Ya le digo: la vida está llena de posibilidades para el que quiera buscarlas.

Esto me lleva de vuelta a la entrevista con Joaquín Soler, por algo que me llamó mucho la atención, según sus propias palabras: “Aunque sonará frívolo, comencé a tocar la guitarra porque así era más fácil tocarle el culo a las muchachas”.
[Risas] Es algo que no es falso, quizás no es tan brutal, pero realmente para mí el interés que provocaba una canción, y la forma en que sensibilizaban determinadas canciones a las muchachas que me gustaban, no le quepa duda que me ayudó a estudiar música.  

¿Y hoy por qué toca la guitarra?
Por lo mismo por lo que empecé, evidentemente sin que la parte de las señoras ya me produzca rendimiento [risas], pero los motivos son los mismos: la guitarra es la prolongación sentimental de uno y a través de la música exploras un mundo que antes que conmueva a los demás debe conmoverte a ti.

¿Atribuye a esa capacidad de conmoverse y conmover su conexión con el público hoy, después de 50 años de carrera?
Creo que, sencillamente, se ha producido una relación de confianza entre la gente y yo, y que mi trabajo ha resultado interesante. Y es lo que hablábamos antes: cuando las canciones forman parte de la memoria sentimental de la gente, las canciones caminan un tiempo.

En su música puede sentirse la presencia de escritores como Benedetti, Machado, Hernández, García Lorca… ¿Qué lee hoy?
Afortunadamente pude trabajar con Benedetti de una forma más compartida, como con Galeano y otros poetas vivos entonces. En el caso de Machado y Hernández lamentablemente no, ellos tuvieron que conformarse con lo que yo me atreví a hacer [risas].  Soy un lector de poesía, siempre lo he sido, porque es la más cercana de las artes literarias respecto de lo que yo hago. La lectura me acompaña siempre, soy una persona nacida en los cuarenta y criada entre libros. Muchas veces prefiero a poetas nórdicos, eslavos, brillantes pero poco conocidos en este pequeño pero muy esforzado mundo de trabajadores de la poética. 

¿Qué le satisface más: ensayar sus canciones, componer en el estudio con otros músicos o tocar en vivo?
Es que las tres cosas se complementan. Sin duda, el “vivo” es lo más auténtico para el artista y para el público, es la distancia corta y ahí mides los sentires, los matices, se produce una relación mágica entre el artista y el público. Sin duda, ya que puede ser la recompensa emocional, es el espejo más nítido para el artista. La grabación es muy interesante porque permite trabajar, comprobar, ver hacia dónde puedes mover una canción, es más ágil. Y la composición es la madre del cordero, si no compones, no tienes nada que grabar ni ofrecer a la gente.

¿Y tiene alguna cábala antes de salir al concierto?
No, no soy supersticioso ni cabulero, en absoluto. Ni hago ejercicios ni me dirijo a ningún ser superior determinado. Antes de empezar un concierto sí procuro estar lo más tranquilo y concentrado posible en lo que voy hacer.

A propósito de su reciente disco "Antología desordenada", ¿qué canciones suyas o que ha  interpretado lo han hecho más feliz y por qué?
Creo que hay canciones que han tenido más éxito que otras; hay canciones que son mejores que otras, mejor acabadas; incluso le diría que hay algunas que más valiera que no las haya escrito jamás en mi vida porque no me aportan nada a mí ni a la gente. El recorrido de cualquier artista está en el intento, sin el intento no existe el artista. Todas son responsabilidad mía y, en realidad, usted, que parece un conocedor del repertorio, y yo, sabemos que si tuviéramos que escoger 20 canciones escogeríamos en un 80 % las mismas. Seguramente la selección variaría un día de sol, un día de lluvia, un día en que el espíritu está feliz o melancólico…   

Con vino o sin vino…
[Risas] Con vino seguro que repetiríamos las mismas todo el rato… 

En otra entrevista dijo que le recomendaba a la gente no creer en los triunfadores porque son solo un espejismo. ¿Hoy se considera usted un triunfador?
Un triunfador es una presunción. Un triunfador no es el que gana, es el que está feliz con lo que llega a ser. Seguramente sabrá de gente que ha sido exitosa jugando al fútbol, haciendo negocios o desarrollando una actividad artística y que han acabado siendo seres muy despreciados. Muchas veces lo que se muestra como un triunfo es solo una imagen. Lo que yo considero, sinceramente, el gran éxito de la vida es mi familia, la gente que tengo alrededor, que me da estabilidad, que me da fantasía, que me provoca ternura, que me ayuda a compensar este mundo potente y exigente en el que subes al escenario cada día y te bajan de ahí ellos de las piernas y te devuelven a la realidad. Mi triunfo es poder compaginar estas dos cosas.  

¿Considera esa misma su mayor felicidad en su carrera como artista?
Bueno, partamos de la base de que la felicidad es algo que aparece muy de vez en cuando, y es como si un gran dios te salpicara en algunos momentos con gotas de oro. Yo me conformo con encontrar estos momentos y estos se encuentran a partir de lo que estoy diciendo. Pero uno no vive en eterno estado de felicidad, es más yo creo que eso sería una sobredosis que provocaría resultados un tanto fatales.

¿Qué hace en sus momentos de relax?
Pues hablo con usted, por ejemplo [risas]. Veo e-mails, correspondencia, cosas que se me van atrasando, veo mucho fútbol, voy con mi perro al campo y, si hace buen tiempo, a lo mejor salgo con la barca a navegar. Y por encima de cualquier cosa, hago lo que me manda mi mujer [risas]. El tiempo es un bien muy escaso y no hay que perderlo estúpidamente, sino que uno debe hacer cosas que le plazcan, si la vida no te somete a un trato que no te lo permita.

Luego de 50 años de carrera, ¿qué es la libertad para usted?
Considero que es un bien inapreciable. Es el bien supremo para mí. Personalmente, uno tiene que pelear por ella; pero colectivamente es un bien por el cual tenemos que pelear siempre como sociedad. Y no sé si nos damos cuenta de que la pelea es cotidiana, de que en el paso que se dé adelante cuesta muy poco que te empujen y te manden tres pasos atrás. La pelea por la libertad es  diaria, como comer, como ir a trabajar, como todo lo que el ser humano debe hacer que es pelear por sus derechos. La libertad individual es muy linda, pero cuando no hay libertad colectiva, no entiendo bien si ejercerla es un pecado.

En ese contexto me hace pensar en algo que es noticia en Europa, lamentablemente, todos los días, y es el caso de los exiliados que huyen en busca de su libertad. ¿Cómo ve ese tema?
Lo veo con preocupación porque son millones de gentes escapando del terror, es algo que sucede hace muchos años, en realidad. El tema se plantea con brutalidad en estos momentos porque esta curva ha crecido de forma tal que llega un cierto momento en que los lugares fronterizos no pueden soportarlos. Y el problema explota y avanza hacia países que lo miraban como si fuera algo distante. Algunos países han hecho poco, otros nada, y otros han contribuido a que todo esto se produzca. Creo que Europa tiene una obligación grande en ese sentido, igual que el mundo, porque este desastre, igual que el de la naturaleza, tiene su causa, no es casualidad. No podemos solo verlo como consecuencia de la guerra en Siria, tenemos que ir más atrás, tenemos que ver qué pasó en Iraq, qué pasó en Afganistán, qué está pasando en el mundo árabe, en Libia, en estos territorios donde pasó la primavera árabe. Hay que hacer una gran lectura para responder a esta catástrofe, porque lo es. En primer lugar, hay que acoger a esta gente, organizar los flujos migratorios de la mejor manera posible y dar una salida humana a este problema y una respuesta política, inmediata y contundente, a lo que ha hecho que esto ocurra.

Muchos criticaron la imagen del niño en la playa, pero tal vez, a partir de esta, se ha desatado una solidaridad mundial y se ha prestado más atención al tema…
Siempre ocurre que las noticias tienen un niño que muere en la playa. Esto conmueve mucho, es tan trágico que provoca conmoción, pero de la misma forma que conmueve se diluye, dura poco. Debe haber miles de niños muertos unos metros más allá de la playa que no salen en las noticias y que, para algunos, ya se están convirtiendo en noticias molestas. Pero esto sigue ocurriendo. Hay un camino muy largo por recorrer en ese sentido.

Ya que entramos en el tema, quería preguntarle sobre la crisis española. Y es que, como en el caso de los refugiados, muchas veces las discusiones políticas ocultan o postergan los verdaderos problemas sociales que conlleva…
Exactamente, tiene usted una visión muy clara en este asunto, siempre hay conflictos que oscurecen o tapan los auténticos conflictos. El problema grave, a mi entender, es la crisis económica que ha producido el paro, que es uno de los grandes problemas, y tiene su origen en el mundo financiero y la falta de control sobre el mismo. La forma en que se ha manejado este mundo ha provocado crisis tremendas como la de Lehman Brothers en Estados Unidos o como la de Bankia en España, dirigida, por cierto, por un aspirante al gobierno que tiene fortunas en el extranjero. Esto provoca un malestar social muy grande. Cuando la gente ve el nivel de corrupción en la clase política, al cual no estábamos acostumbrados realmente, hace que los ánimos se enturbien y el desánimo golpee. Estamos en una situación complicada, y dependemos de la situación mundial también. La globalización nos afecta extraordinariamente, y la situación de la misma Europa (que es muy lamentable en estos momentos) con un proyecto continental que no es capaz de ir más allá de una cuestión económica.

¿Cree que están pensando en Europa más como un proyecto económico que humano?
Sí, es así. Europa ha sido hasta ahora un supermercado grande, en el cual había productores que colocaban mejor que otros sus productos, pero no se ha llegado a hacer ningún avance social, ni siquiera se ha creado un banco europeo. El banco central es otra cosa, pero un banco que se haga cargo de una manera solidaria de las cuestiones económicas de los países, no quieren. 

En ese sentido, ¿qué cree que les da esperanzas a los españoles hoy en día?
Creo que los españoles tenemos la esperanza un poco tocada, pero en fin, creo que confío en que las elecciones de diciembre sirvan para despertar un poco de esta somnolencia general y podamos tomar nuevos caminos. Realmente los viejos partidos, los tradicionales, están en una gran crisis. Los partidos nuevos tienen todavía mucho que definir, no lo tienen fácil realmente.

Como catalán, ¿qué opinión le merece el tema de la independencia? En una entrevista reciente usted decía que no convenía la independencia de Cataluña, postura que, probablemente, moleste a muchos de sus seguidores. ¿Cómo lo ve?
Yo no vivo pensando en lo que tengo que decir para mis seguidores, vivo pensando en lo que tengo que decir para explicar quién soy yo. Lo que yo diga, soy libre de decirlo. Igual, se me hace extraño que, existiendo el derecho a decidir si prefieres una cosa u otra, pareciera que solo estuviera bien visto decidir una. El sentimiento catalán de formar parte de una nación propia ha existido desde hace muchos años y está ahí siempre. Esto se agrava por la situación económica, porque se agrava la situación social, porque se agravan todos nuestros problemas. Entonces aparece el pensamiento de “solos estaremos mejor”. Y yo te confieso que me siento profundamente catalán, y español también. Pienso que no hay ninguna razón que justifique hoy una ruptura entre Cataluña y España, no encuentro ninguna razón de peso. No es una cuestión de libertad, porque tenemos la misma; no es una política cultural, porque jamás nos imposibilitaron el uso de nuestra cultura,  de nuestro idioma, jamás; no es una cuestión de, como podría decir, de desigualdad. Más bien es por esta cuestión económica que le digo. La separación tendría graves riesgos, entraríamos en conflictos con la comunidad económica y también engendraría dolorosas situaciones personales, por eso digo no. Mi posición no está basada en cuestiones sentimentales, sino en cuestiones pragmáticas. 

Pasando a temas más felices, pero igualmente competentes a Cataluña, ¿cuánta alegrías ha sentido en los últimos años por el fútbol? ¿El de estos últimos 10 años es el mejor Barcelona que ha visto jugar?
El de finales de la temporada pasada, antes de que se vaya Xavi, sin duda es de los mejores. Hizo un final de temporada exquisito, aunque este año tenemos muy mala suerte con las lesiones, tenemos una gran sanción de la FIFA que nos impide fichar jugadores, con lo cual no podemos reemplazar a los caídos y, a pesar de eso, estamos colíderes y primeros en el grupo de la Champions, pero no estamos jugando como yo quisiera, como los barcelonistas quisieran y como todos los aficionados al fútbol quisieran; menos los contrarios, evidentemente. La liga será complicada, pero ahí vamos a estar, y la Champions lo mismo. Nosotros somos un equipo que está obligado si no a ganar, a estar ahí, a darnos las satisfacciones, la felicidad que nos han dado en tantas ocasiones.

¿Es posible describir a Messi con una palabra?
Escoja la que quiera, genial las reúne a todas.

“Cada día subido en un escenario es un día ganado a la vida y a la felicidad”, dijo hace poco. ¿Hasta cuándo podremos verlo subiendo a los escenarios?
Hasta que el cuerpo me lo permita, hasta que me siga divirtiendo o hasta que el público me aguante. Mire, son tres posibilidades que en el fondo son dos: que me vaya o que me echen [risas].

http://elcomercio.pe/eldominical/entrevista/amante-pequenas-cosas-entrevista-serrat-noticia-1850207

Joan Manuel Serrat, el poeta de las pequeñas cosas, se confesó con El País



Joan Manuel Serrat, el poeta de las pequeñas cosas, se confesó con El País

Domingo, Octubre 25, 2015 | Autor: Por Lucy Lorena Libreros | Periodista de El País

A finales de los 60, en los comienzos de su carrera, Serrat consiguió poner a cantar a los españoles en catalán. 
Fotos: Tomadas http://jmserrat.com/
Esos versos, entonados por primera vez por allá en 1968, poco después de que comenzara su carrera artística en el estudio Toreski de Radio Barcelona, no fueron un vaticinio certero. Quizá Joan Manuel Serrat había elegido los versos equivocados: “Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción”.

La canción, lo sabemos, la hemos entonado nosotros mismos tantas veces —desde que el mundo la conoció en el álbum ‘Dedicado a Antonio Machado’— se llama ‘Cantares’... La misma que solo unas líneas más abajo nos obliga a recitar: “Caminante son tus huellas, el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar”...

Golpe a golpe, verso a verso, Serrat completa ya cincuenta años sobre los escenarios. Medio siglo enseñándonos el valor de aquellas pequeñas cosas; obligándonos a preguntarnos porqué nacerá la gente, si nacer o morir es indiferente. Mostrándonos que hoy puede ser un gran día, que el mar es esa patria en cuya playa sigue jugando a veces la niñez y que la vida por momentos, pendenciera, se nos va simplemente entre un hola y un adiós.

Acostumbrado a no mirar hacia atrás, “porque a lo mejor me pierdo lo que tengo adelante”, el cantautor catalán quiso sin embargo celebrar estos cincuenta años con un álbum y una gira de cien conciertos.

Es una ‘Antología desordenada’ para la que seleccionó y grabó de nuevo cincuenta de sus mejores canciones, acompañándose de voces que le han sido hospitalarias en todo este tiempo. Algunas, solo para antojarse: Ana Belén, Víctor Manuel, Les Luthiers, Rubén Blades, Calle 13, Lolita Flores, Silvio Rodríguez, Sole Giménez, Pablo Milanés, Miguel Ríos y, claro, su alter ego, el gran Joaquín Sabina.

Es el epílogo de una historia que comenzó a contarse por los días en que a Joan Manuel —bautizado así en honor al abuelo que perdió en la Guerra Civil— lo llamaban Juanito en su natal Barcelona y solía distraer las horas muertas de la posguerra escuchando tangos de Gardel en el radio de Ángeles, su mamá, que ayudaba en la precaria economía del hogar como costurera.

Juanito no soñaba con ser cantante sino “el bombero que rescatara a la niña a la que se le quemaba la muñeca en el segundo piso”. Pero las cosas cambiaron para siempre cuando Josep, su papá —un anarquista que trabajaba en una empresa de gases— le regaló una guitarra, enterado de su vocación insobornable de hacer música y el deseo de abandonar su naciente carrera de perito agrícola. Joan Manuel apenas sumaba 16 años.

Fue la misma guitarra, contaría después, con la que se aparecería el 18 de febrero de 1965 ante el periodista y músico Salvador Escamilla, quien no tuvo más remedio que aceptar la invitación de llevar a su programa a un muchachito flaco, guapo, de cejas pobladas y voz de trueno que pulsaba su instrumento para cantar en delicioso catalán.

Sería el aterrizaje de Serrat en el Nova Cançó, movimiento artístico nacido en pleno franquismo, que impulsó la reivindicación de esa lengua en el mundo de la canción, a la vez que denunciaba las injusticias de la dictadura de Francisco Franco.

Un movimiento que surge inspirado en la vecina Francia que ya venía cocinando un fenómeno que se caracterizó por la fuerza poética de las canciones y la aparición de la figura del cantautor.

Eran, pues, canciones lo mismo líricas que callejeras. “Una canción con argumentos y con el desafío de hacerlo en catalán en una época en que la cultura catalana, como la vasca o la gallega, estaban condenadas al ostracismo”, asegura hoy Serrat.

El mundo caminaba a paso firme hacia Mayo del 68. Los días del No Pasarán y el Prohibido Prohibir. La época que abrazaría las letras de un cantautor que en apenas un par de años puso a España entera a cantar en catalán, aunque en realidad no supiera hablarlo.

Esa fama temprana lo dejaría frente a la oportunidad de representar a España en Eurovisión, el concurso musical más importante de ese continente. Era 1968 y Serrat deseaba cantar en catalán, pero se lo impidieron.

El régimen de Franco lo tomó como una excusa para iniciar un veto contra el novel artista en radio y televisión y como la excusa que necesitaba para declararlo enemigo declarado del franquismo.

Serrat respondió a la provocación de la única manera que sabía: con música. Y grabó un hermoso Lp con los versos de Machado, ese poeta republicano y antifranquista que había muerto en el exilio francés.

El éxito de esas letras, que más que música eran memoria, cruzaría hasta el otro lado del Atlántico, hacia donde se embarcó Joan Manuel Serrat para una larga gira. Fue justamente en medio de ella, en México, donde el catalán tropezaría con dos cosas que nunca cortejó: el exilio y una exuberante mujer llamada América.

Medio siglo más tarde, justamente desde este mismo continente, el poeta de las pequeñas cosas tiene ya 72 años y repasa su vida antes del concierto que ofrecerá este 11 de noviembre, en Cali, en el Teatro Jorge Isaacs.

Maestro Serrat, ¿cómo fue ese momento de comprender que llevaba ya cincuenta años sobre los escenarios y debía celebrarlos como mejor sabe: con música?
Yo quería hacer un proyecto más allá de un disco que celebre cincuenta años de oficio. No era solo escoger 50 canciones, extraídas de diferentes discos, para conmemorar cincuenta años. Lo que hice fue revisar mis canciones. Algunas sentí que era necesario volverlas a grabar porque en la revisión salían perdiendo.

¿No fue muy complicado elegir 50 entre más de 300 canciones compuestas en medio siglo de carrera, ordenar esta ‘Antología desordenada’?

No fue complicado. Fue largo, mejor. Una tarea de agarrar bien los tiempos, no angustiarse, porque cada uno de los artistas que participamos tenía tiempos diferentes y había que lograr ajustarlos todos. Mantener comunicación fluida más allá de las compañías discográficas y los representantes.

¿Qué es lo que encuentra Joan Manuel Serrat cuando mira hacia atrás?

No miro hacia atrás porque tengo miedo de caerme. Si miro atrás a lo mejor me pierdo lo que tengo adelante. Solo lo hago cuando necesito tomar referencias, cuando tengo que saber dónde estoy. Pero habitualmente no soy una persona que crea en la nostalgia, aunque a veces no pueda evitar caer en la melancolía; pero eso es otra cosa. No puedo evitar que un paisaje, un olor, una música dispare en mí unos sentimientos determinados, pero no soy de los que va por ahí creyendo que todo tiempo pasado fue mejor.

Pero, ¿qué siente cuando lo llaman clásico?

En la vida siempre encontramos que todo es relativo, aproximado y provisional. Podría ser un clásico en algunas cosas, pero espero que nunca se me quite la inquietud de ser un rompedor, un vanguardista. Solo sé que soy un hombre que está contento de su oficio. Cumplí 50 años haciendo lo que sé hacer y pasándolo bien. Qué suerte. Hago lo que quiero y encima, me pagan. Después de 50 años de oficio, de canciones, de vivir al fin de cuentas, yo aspiro a ganarme siempre el premio de artista revelación.

¿Cómo ve, con esa distancia que da el tiempo, la figura del cantautor?

Hoy, que muchos se quejan de que la música que se hace es efímera, mero espectáculo...El cantautor es alguien que hace canciones porque tiene algo que contar más o menos importante y busca la mejor forma de lograrlo. Y pasa que cuando una canción la canta alguien más, pues ya le pertenece es a esa persona, no a su autor. Yo simplemente me conformo con cobrar los derechos de autor. Me tardo mucho haciendo una canción. Soy muy lento, eh. Y hay momentos de vacío, de esterilidad, que solamente los puedes vencer si sigues peleándote con ella, sacándole capas a esta cebolla de la esterilidad para ver si al final sale alguna cosa. Pero un cantautor no inventa nada. En esto de escribir y de contar historias nadie inventa nada, todo está allí.

Un cantautor parece también un tipo que se encarga de volver universales historias que parecen muy locales. ‘Meditarráneo’ hoy ya es un mar en el que nos hemos bañado todos...

Cuando escribo una canción nunca me planteo si mis historias son muy locales y muy globales. Lo que sí comprendí con los años es que la única forma de que algo pueda ser realmente universal y le interese a gente de todo el mundo es que sea bien provinciano. Pertenecer a un lugar es algo que entiende cualquiera en cualquier parte.

En ‘Cantares’ usted repite unos versos hermosos de Machado: “Nunca perseguí la gloria / ni dejar en la memoria / de los hombres mi canción”. ¿Con qué sentimiento mira hoy Serrat esa gloria que le llegó sin haberla perseguido?

Creo que la única manera en que puedo contestar eso es con otra canción de mi autoría: “No me importa la gloria, se lo prometo, si para ir de su brazo se ha de sufrir…”. Y, sin duda alguna, nuestro mundo más íntimo, o al menos el mío, más que alrededor de la fama o la gloria, en estos 50 años se ha movido es alrededor de las pequeñas cosas.

Un gran amigo suyo, el escritor colombiano Daniel Samper Pizano, dice que Serrat es un latinoamericano que nació en Barcelona. ¿Cómo lo marcó realmente ese ‘descubrimiento’ de América?

Un día mi madre me dijo: “Yo soy de donde comen mis hijos”. Es la mejor definición de patria que he escuchado jamás. Pero como un latinoamericano me he sentido siempre. Yo llego a América por allá en los 60. Y lo que descubro es una América que cree en el hombre nuevo. Cuando la visité por primera vez había un caldo de cultivo político vigoroso y extraordinario, que en muchos casos fue a parar a situaciones realmente terribles. Pero en ese momento era algo que estaba vivo. Era muy difícil incorporarse a América sin enamorarse perdidamente de ella. Para mí, desde aquel momento, se convirtió en una amante estupenda, una vampiresa totalmente embaucadora, encantadora, mágica, dulce, generosa, gentil. Y el amor no se me ha quitado todavía.

Ahora que habla de amor, ¿es consciente de que muchas de sus canciones han servido de educación sentimental para varias generaciones?

Pues, sí. Alguna vez me sorprendió una mujer muy bella cuando iba caminando por una calle de Madrid. Esa mujer me abrazó de pronto y me dijo “lloro tanto por usted”... Al comienzo me asusté, pero luego también lloré. Y entendí que el llanto hermana más que la risa. Yo mismo he llorado con muchas canciones. Y como he sido muy enamoradizo toda mi vida probablemente he llorado más por desamor que por amor. Las canciones son como válvulas de escape, desahogan. Las canciones son eso, un epílogo del llanto.

Serrat deleita al público nicaragüense



Serrat deleita al público nicaragüense
El español ofreció un concierto la noche del sábado en el Teatro Nacional Rubén Darío

25-10-2015

Una noche cargada de emociones fue lo que se vivió el sábado en el Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD) con el emblemático concierto ofrecido por el cantautor, compositor y poeta español Joan Manuel Serrat. 

En medio de las ovaciones del público, el artista intérprete de “Señora”, “Mediterráneo” y “Aquellas pequeñas cosas”, inició el concierto en punto de las 8:00 p.m. y compartió con sus fans su alegría y agradecimiento por haber cumplido 50 años de carrera artística.


“Para mí es un placer regresar una vez más a Nicaragua y quiero darles las gracias a todos por haberme seguido, por haber invertido esta noche de sus vidas y compartirla con nosotros los músicos”, comentó Serrat.

Los asistentes al evento, que llenaron la capacidad máxima del TNRD, corearon las canciones de Serrat, además de complacerse con las anécdotas de vida que compartía el músico cada vez que terminaba una canción.
Serrat se encuentra en una por toda América denominada “Antología Desordenada” en conmemoración de sus 50 años de carrera

http://www.elnuevodiario.com.ni/variedades/374731-serrat-deleita-publico-nicaraguense/

RECUERDOS 2015 El amante de las pequeñas cosas: una entrevista a Serrat


 RECUERDOS 2015


El amante de las pequeñas cosas: una entrevista a Serrat

Exclusiva: Joan Manuel Serrat ofrecerá un concierto en nuestra ciudad el 21 de noviembre en el Gran Teatro Nacional

El amante de las pequeñas cosas: una entrevista a Serrat

Ricardo Hinojosa Lizárraga
rhinojosa@comercio.com.pe
Lima, 25 de octubre 2015

Por Ricardo Hinojosa Lizárraga
Quizás porque su niñez sigue jugando en la playa o porque sabe que solo se hace camino al andar; tal vez porque no ha encontrado mejor manera de disfrutar la vida que haciéndolo verso a verso, golpe a golpe, o porque cualquier día puede ser un gran día, Joan Manuel Serrat, a sus 71 años, está inmerso hoy en la gira más importante de su vida, con 100 conciertos en todo el mundo para conmemorar los 50 años de su carrera artística. Para cerrar estos meses intensos, el “Noi del Poble-Sec” eligió Lima.
Nuestra capital será testigo, este 21 de noviembre, del fin de fiesta de esta serie de shows que de ningún modo es una despedida, sino una celebración. Y es que, como él mismo dice, “Las canciones siempre están vivas”. Como un anticipo a esa noche mágica, conversamos en exclusiva con el artista. Y él no calló nada.

¿Cómo se hace para seguir cantando con la misma vitalidad canciones que tienen 50, 40, 30 años y que ya ha cantado muchísimas veces en varios lugares distintos?

Bueno, eso ocurre, primero, porque se han mantenido vivas en el favor de la gente todos estos años. Después, porque tengo ganas, fuerzas y energía para poder cantarlas y poder someterme a esos momentos maravillosos en el escenario y, después, porque hay un público, una gente para los que estas canciones representan su memoria sentimental. Ahora, claro, canto canciones que tienen 40 años, pero también canto algunas que son de antes de ayer. No me gustaría limitar mi repertorio al pasado.

Volvamos un poco a ese pasado. A partir de la sensación inicial que tuvo en casa, a inicios de los 60, cuando dejó de trabajar para dedicarse a la música, ¿cuáles son los mejores recuerdos de esos años?

Al inicio alternaba mi profesión con el cantar, con escribir, tenía tiempo para todo. La verdad es que, cuando uno quiere, tiene tiempo para todo. Y claro, echando la vista atrás hacia aquellos años, tuvieron de malo el franquismo, la represión política, pero tuvieron de bueno la juventud, un tiempo que hervía, en el que pasaban muchas cosas y en el que, incluso, había sueños por realizar. En el mundo de la música aquello se duplicaba, tanto por parte de lo que era la vida en el comportamiento social y en el escenario, se complementaban mucho. Tengo unos recuerdos muy hermosos.

Recuerdo una entrevista de fines de los setenta, con Joaquín Soler, cuando le dijo que no creía en las vocaciones, sino en irle agarrando gusto a un trabajo bien realizado. ¿Piensa lo mismo hoy?

La vocación siempre la he sentido como un motor generador que hace a una persona ser o no ser. Uno descubre las cosas a medida que las ejecuta. Se me hace muy extraño que un niño quiera ser astronauta sin haberse subido a un cohete, sin saber de física cuántica, ¿no? Creo que la vida es esa vía y tus intereses son muchos, todos los que te van descubriendo, y eso va creciendo y a veces crece tanto que se acaba convirtiendo en tu oficio y se acaba convirtiendo en algo que amas y en algo que forma parte absolutamente de ti, de tal modo que lo llevas adonde vayas.

Y en ese contexto, ¿cuándo sintió que iba a dedicarse a la música toda su vida?

Bueno, toda mi vida no, incluso ahora no lo creo —a pesar de que ya me queda poco margen—. No pensé nunca que me iba a dedicar a la música toda mi vida. Y yo tomé el camino de la música porque cuando decidí ser profesional, dedicarme de lleno a ello, dejar el trabajo que tenía, dejar estudios con los que estaba complementando el trabajo, dejarlo todo para dedicarme a la música, lo hice con la certeza de que estaba haciendo lo que quería en ese momento. Si llevo 50 años en la música es porque en estos 50 años he ido renovando este sentimiento y he ido creciendo con él. En cualquier momento, si en mi vida las cosas funcionaban de otra manera, no me queda duda de que me hubiera dedicado a otra cosa y lo hubiera hecho con el mismo fervor y el mismo entusiasmo que la música. Ya le digo: la vida está llena de posibilidades para el que quiera buscarlas.

Esto me lleva de vuelta a la entrevista con Joaquín Soler, por algo que me llamó mucho la atención, según sus propias palabras: “Aunque sonará frívolo, comencé a tocar la guitarra porque así era más fácil tocarle el culo a las muchachas”.

[Risas] Es algo que no es falso, quizás no es tan brutal, pero realmente para mí el interés que provocaba una canción, y la forma en que sensibilizaban determinadas canciones a las muchachas que me gustaban, no le quepa duda que me ayudó a estudiar música.

¿Y hoy por qué toca la guitarra?

Por lo mismo por lo que empecé, evidentemente sin que la parte de las señoras ya me produzca rendimiento [risas], pero los motivos son los mismos: la guitarra es la prolongación sentimental de uno y a través de la música exploras un mundo que antes que conmueva a los demás debe conmoverte a ti.

¿Atribuye a esa capacidad de conmoverse y conmover su conexión con el público hoy, después de 50 años de carrera?

Creo que, sencillamente, se ha producido una relación de confianza entre la gente y yo, y que mi trabajo ha resultado interesante. Y es lo que hablábamos antes: cuando las canciones forman parte de la memoria sentimental de la gente, las canciones caminan un tiempo.

En su música puede sentirse la presencia de escritores como Benedetti, Machado, Hernández, García Lorca… ¿Qué lee hoy?

Afortunadamente pude trabajar con Benedetti de una forma más compartida, como con Galeano y otros poetas vivos entonces. En el caso de Machado y Hernández lamentablemente no, ellos tuvieron que conformarse con lo que yo me atreví a hacer [risas]. Soy un lector de poesía, siempre lo he sido, porque es la más cercana de las artes literarias respecto de lo que yo hago. La lectura me acompaña siempre, soy una persona nacida en los cuarenta y criada entre libros. Muchas veces prefiero a poetas nórdicos, eslavos, brillantes pero poco conocidos en este pequeño pero muy esforzado mundo de trabajadores de la poética.

¿Qué le satisface más: ensayar sus canciones, componer en el estudio con otros músicos o tocar en vivo?

Es que las tres cosas se complementan. Sin duda, el “vivo” es lo más auténtico para el artista y para el público, es la distancia corta y ahí mides los sentires, los matices, se produce una relación mágica entre el artista y el público. Sin duda, ya que puede ser la recompensa emocional, es el espejo más nítido para el artista. La grabación es muy interesante porque permite trabajar, comprobar, ver hacia dónde puedes mover una canción, es más ágil. Y la composición es la madre del cordero, si no compones, no tienes nada que grabar ni ofrecer a la gente.

Y tiene alguna cábala antes de salir al concierto?

No, no soy supersticioso ni cabulero, en absoluto. Ni hago ejercicios ni me dirijo a ningún ser superior determinado. Antes de empezar un concierto sí procuro estar lo más tranquilo y concentrado posible en lo que voy hacer.

A propósito de su reciente disco "Antología desordenada", ¿qué canciones suyas o que ha interpretado lo han hecho más feliz y por qué?

Creo que hay canciones que han tenido más éxito que otras; hay canciones que son mejores que otras, mejor acabadas; incluso le diría que hay algunas que más valiera que no las haya escrito jamás en mi vida porque no me aportan nada a mí ni a la gente. El recorrido de cualquier artista está en el intento, sin el intento no existe el artista. Todas son responsabilidad mía y, en realidad, usted, que parece un conocedor del repertorio, y yo, sabemos que si tuviéramos que escoger 20 canciones escogeríamos en un 80 % las mismas. Seguramente la selección variaría un día de sol, un día de lluvia, un día en que el espíritu está feliz o melancólico…

Con vino o sin vino…

[Risas] Con vino seguro que repetiríamos las mismas todo el rato…

En otra entrevista dijo que le recomendaba a la gente no creer en los triunfadores porque son solo un espejismo. ¿Hoy se considera usted un triunfador?

Un triunfador es una presunción. Un triunfador no es el que gana, es el que está feliz con lo que llega a ser. Seguramente sabrá de gente que ha sido exitosa jugando al fútbol, haciendo negocios o desarrollando una actividad artística y que han acabado siendo seres muy despreciados. Muchas veces lo que se muestra como un triunfo es solo una imagen. Lo que yo considero, sinceramente, el gran éxito de la vida es mi familia, la gente que tengo alrededor, que me da estabilidad, que me da fantasía, que me provoca ternura, que me ayuda a compensar este mundo potente y exigente en el que subes al escenario cada día y te bajan de ahí ellos de las piernas y te devuelven a la realidad. Mi triunfo es poder compaginar estas dos cosas.

Considera esa misma su mayor felicidad en su carrera como artista?

Bueno, partamos de la base de que la felicidad es algo que aparece muy de vez en cuando, y es como si un gran dios te salpicara en algunos momentos con gotas de oro. Yo me conformo con encontrar estos momentos y estos se encuentran a partir de lo que estoy diciendo. Pero uno no vive en eterno estado de felicidad, es más yo creo que eso sería una sobredosis que provocaría resultados un tanto fatales.

Qué hace en sus momentos de relax?

Pues hablo con usted, por ejemplo [risas]. Veo e-mails, correspondencia, cosas que se me van atrasando, veo mucho fútbol, voy con mi perro al campo y, si hace buen tiempo, a lo mejor salgo con la barca a navegar. Y por encima de cualquier cosa, hago lo que me manda mi mujer [risas]. El tiempo es un bien muy escaso y no hay que perderlo estúpidamente, sino que uno debe hacer cosas que le plazcan, si la vida no te somete a un trato que no te lo permita.

Luego de 50 años de carrera, ¿qué es la libertad para usted?

Considero que es un bien inapreciable. Es el bien supremo para mí. Personalmente, uno tiene que pelear por ella; pero colectivamente es un bien por el cual tenemos que pelear siempre como sociedad. Y no sé si nos damos cuenta de que la pelea es cotidiana, de que en el paso que se dé adelante cuesta muy poco que te empujen y te manden tres pasos atrás. La pelea por la libertad es diaria, como comer, como ir a trabajar, como todo lo que el ser humano debe hacer que es pelear por sus derechos. La libertad individual es muy linda, pero cuando no hay libertad colectiva, no entiendo bien si ejercerla es un pecado.

En ese contexto me hace pensar en algo que es noticia en Europa, lamentablemente, todos los días, y es el caso de los exiliados que huyen en busca de su libertad. ¿Cómo ve ese tema?

Lo veo con preocupación porque son millones de gentes escapando del terror, es algo que sucede hace muchos años, en realidad. El tema se plantea con brutalidad en estos momentos porque esta curva ha crecido de forma tal que llega un cierto momento en que los lugares fronterizos no pueden soportarlos. Y el problema explota y avanza hacia países que lo miraban como si fuera algo distante. Algunos países han hecho poco, otros nada, y otros han contribuido a que todo esto se produzca. Creo que Europa tiene una obligación grande en ese sentido, igual que el mundo, porque este desastre, igual que el de la naturaleza, tiene su causa, no es casualidad. No podemos solo verlo como consecuencia de la guerra en Siria, tenemos que ir más atrás, tenemos que ver qué pasó en Iraq, qué pasó en Afganistán, qué está pasando en el mundo árabe, en Libia, en estos territorios donde pasó la primavera árabe. Hay que hacer una gran lectura para responder a esta catástrofe, porque lo es. En primer lugar, hay que acoger a esta gente, organizar los flujos migratorios de la mejor manera posible y dar una salida humana a este problema y una respuesta política, inmediata y contundente, a lo que ha hecho que esto ocurra.

Muchos criticaron la imagen del niño en la playa, pero tal vez, a partir de esta, se ha desatado una solidaridad mundial y se ha prestado más atención al tema…

Siempre ocurre que las noticias tienen un niño que muere en la playa. Esto conmueve mucho, es tan trágico que provoca conmoción, pero de la misma forma que conmueve se diluye, dura poco. Debe haber miles de niños muertos unos metros más allá de la playa que no salen en las noticias y que, para algunos, ya se están convirtiendo en noticias molestas. Pero esto sigue ocurriendo. Hay un camino muy largo por recorrer en ese sentido.

Ya que entramos en el tema, quería preguntarle sobre la crisis española. Y es que, como en el caso de los refugiados, muchas veces las discusiones políticas ocultan o postergan los verdaderos problemas sociales que conlleva…

Exactamente, tiene usted una visión muy clara en este asunto, siempre hay conflictos que oscurecen o tapan los auténticos conflictos. El problema grave, a mi entender, es la crisis económica que ha producido el paro, que es uno de los grandes problemas, y tiene su origen en el mundo financiero y la falta de control sobre el mismo. La forma en que se ha manejado este mundo ha provocado crisis tremendas como la de Lehman Brothers en Estados Unidos o como la de Bankia en España, dirigida, por cierto, por un aspirante al gobierno que tiene fortunas en el extranjero. Esto provoca un malestar social muy grande. Cuando la gente ve el nivel de corrupción en la clase política, al cual no estábamos acostumbrados realmente, hace que los ánimos se enturbien y el desánimo golpee. Estamos en una situación complicada, y dependemos de la situación mundial también. La globalización nos afecta extraordinariamente, y la situación de la misma Europa (que es muy lamentable en estos momentos) con un proyecto continental que no es capaz de ir más allá de una cuestión económica.

Cree que están pensando en Europa más como un proyecto económico que humano?

Sí, es así. Europa ha sido hasta ahora un supermercado grande, en el cual había productores que colocaban mejor que otros sus productos, pero no se ha llegado a hacer ningún avance social, ni siquiera se ha creado un banco europeo. El banco central es otra cosa, pero un banco que se haga cargo de una manera solidaria de las cuestiones económicas de los países, no quieren.

En ese sentido, ¿qué cree que les da esperanzas a los españoles hoy en día?

Creo que los españoles tenemos la esperanza un poco tocada, pero en fin, creo que confío en que las elecciones de diciembre sirvan para despertar un poco de esta somnolencia general y podamos tomar nuevos caminos. Realmente los viejos partidos, los tradicionales, están en una gran crisis. Los partidos nuevos tienen todavía mucho que definir, no lo tienen fácil realmente.

Como catalán, ¿qué opinión le merece el tema de la independencia? En una entrevista reciente usted decía que no convenía la independencia de Cataluña, postura que, probablemente, moleste a muchos de sus seguidores. ¿Cómo lo ve?

Yo no vivo pensando en lo que tengo que decir para mis seguidores, vivo pensando en lo que tengo que decir para explicar quién soy yo. Lo que yo diga, soy libre de decirlo. Igual, se me hace extraño que, existiendo el derecho a decidir si prefieres una cosa u otra, pareciera que solo estuviera bien visto decidir una. El sentimiento catalán de formar parte de una nación propia ha existido desde hace muchos años y está ahí siempre. Esto se agrava por la situación económica, porque se agrava la situación social, porque se agravan todos nuestros problemas. Entonces aparece el pensamiento de “solos estaremos mejor”. Y yo te confieso que me siento profundamente catalán, y español también. Pienso que no hay ninguna razón que justifique hoy una ruptura entre Cataluña y España, no encuentro ninguna razón de peso. No es una cuestión de libertad, porque tenemos la misma; no es una política cultural, porque jamás nos imposibilitaron el uso de nuestra cultura, de nuestro idioma, jamás; no es una cuestión de, como podría decir, de desigualdad. Más bien es por esta cuestión económica que le digo. La separación tendría graves riesgos, entraríamos en conflictos con la comunidad económica y también engendraría dolorosas situaciones personales, por eso digo no. Mi posición no está basada en cuestiones sentimentales, sino en cuestiones pragmáticas.

Pasando a temas más felices, pero igualmente competentes a Cataluña, ¿cuánta alegrías ha sentido en los últimos años por el fútbol? ¿El de estos últimos 10 años es el mejor Barcelona que ha visto jugar?

El de finales de la temporada pasada, antes de que se vaya Xavi, sin duda es de los mejores. Hizo un final de temporada exquisito, aunque este año tenemos muy mala suerte con las lesiones, tenemos una gran sanción de la FIFA que nos impide fichar jugadores, con lo cual no podemos reemplazar a los caídos y, a pesar de eso, estamos colíderes y primeros en el grupo de la Champions, pero no estamos jugando como yo quisiera, como los barcelonistas quisieran y como todos los aficionados al fútbol quisieran; menos los contrarios, evidentemente. La liga será complicada, pero ahí vamos a estar, y la Champions lo mismo. Nosotros somos un equipo que está obligado si no a ganar, a estar ahí, a darnos las satisfacciones, la felicidad que nos han dado en tantas ocasiones.

¿Es posible describir a Messi con una palabra?

Escoja la que quiera, genial las reúne a todas.

Cada día subido en un escenario es un día ganado a la vida y a la felicidad”, dijo hace poco. ¿Hasta cuándo podremos verlo subiendo a los escenarios?

Hasta que el cuerpo me lo permita, hasta que me siga divirtiendo o hasta que el público me aguante. Mire, son tres posibilidades que en el fondo son dos: que me vaya o que me echen [risas].